La Fiesta Inolvidable (1968) es una película de Peter Seller, que tendrá su versión libre en el Paraguay del Obispo Fernando Lugo, donde el jolgorio llevará el sello inconfundible del animador de los cumpleaños del dictador Alfredo Stroessner, el locutor y agente del NED (USA, fundación alternativa a la CIA) Humberto Rubín.
Nos referimos al asado en el cual Rubín buscará batir el record mundial de consumo de carne asada, en medio de crueles desalojos de sin tierras, fumigaciones letales de sembradíos con dioxinas concentradas y disputas territoriales entre municipios.
En la cinta "La Fiesta Inolvidable" Peter Seller encarna a Hrundi Bakshi, un ineficiente extra hindú de películas que puso de cabeza a la producción de un rodaje cinematográfico. Su vida como actor se encontraba en un difícil momento; pero, por un error, llega a ser invitado a una opulenta fiesta organizada por el estudio. Este es el punto de partida para una serie de hilarantes gags.
La inocencia de este invitado accidental se tendrá que enfrentar al modus vivendi hollywoodense: Drogas, alcohol, codicia, vanidad, sexo y racismo. Las torpezas del hindú durante la reunión son secundadas por un mozo borracho, que casi le roba el show al mismísimo Sellers, y un elefante bebé.
Es evidente que tanto los políticos paraguayos como algunos personajes del director de cine Blake Edwards, comparten el talento esencial para amalgamar personajes capaces de crear situaciones desopilantes.
Hrundi Bakshi, el extra que compone el genio de Seller en La Fiesta Inolvidable, tiene mucho en común con el obispo Fernando Lugo.
Ambos fueron invitados por equivocación a fiestas paralelas, y ambos acaban envueltos en situaciones que jamás imaginaron. Improvisado político, Lugo inició su carrera a la presidencia de la república pidiendo la renuncia de los miembros de la Corte Suprema de Justicia de Paraguay, fijando esa exigencia como primer objetivo.
Ahora en posición de primer magistrado, anuncia que tolerará que continúen los mismos ministros a los cuales pidió la renuncia, por lo que el cuento volvió a su primera página y el proceso político paraguayo está nuevamente en foja cero.
El presidente de la República, Fernando Lugo, vetó ayer mártes 14 en forma general la ley que plantea transferir 483 hectáreas de territorio asunceno a la jurisdicción de Lambaré, una transferencia que había prometido a sus partidarios durante su campaña electoral. Sin embargo, tuvo que ceder ante las medidas de fuerza de quienes serían perjudicados con el cumplimiento de su promesa, y la mutilación de distritos electorales.
También prometió que.imprimiría austeridad a su gestión de gobierno, y sin embargo se pasa organizando campeonatos de karaoke con estrellas de la música internacional y preocupándose en encontrar un avión privado.
Otra promesa fue repatriar a los paraguayos exiliados por motivos económicos, pero al parecer enviará a más trabajadores humildes al extranjero a buscarse el sustento, considerando los despidos masivos de funcionarios públicos que viene realizando, entre matanzas de campesinos sin tierra.
Lo dijo Groucho Marx: la política es inventar un problema inexistente, hacer un diagnóstico falso y aplicar el remedio equivocado.
De todas maneras, pudo haber sido peor. Basta con recordar los enredos de Clouseou en la saga de La Pantera Rosa. LAW