El Consejo Municipal de Lake Forest aprobó una nueva ordenanza en contra de los jornaleros en oct. De 2006.
Ya que Lake Forest no dispone de su propia policía, contrata con los Sheriffs del Condado de Orange, quienes aplican esta medida.
Se puede ver a estos alguaciles frecuentemente vigilando la zona industrial cerca de la esquina de El Toro Rd. Y Jerónimo Rd. El lado oeste de esta esquina tiene un centro comercial concurrido por jornaleros, talleres de autos, una nursería y un aserradero. Esta zona es la mejor ubicación para encontrar trabajo en el área.
Sin embargo, los Minutemen (una organización armada anti-inmigrante), guardias de seguridad privados del centro comercial, y los Sheriffs han correteado a muchos jornaleros al sur del límite entre Lake Forest y Mission Viejo (otra ciudad patrullada por los alguaciles del condado).
El 20 de enero, 2007, aproximadamente 50 jornaleros y activistas locales retomaron la esquina de Jerónimo y Orange. Lucían letreros diciendo, “BUSCAR TRABAJO NO ES UN DELITO” y “SOMOS UN PUEBLO SIN FRONTERAS.”
Alrededor de las 9:18 de la mañana, un señor de mayor edad trabajando de guardia (quien no se identificaba) acompañó a un alguacil y señaló con el dedo a dos jornaleros parados en la banqueta.
“¡Tú! ¡Tú!” gritó a los dos hombres después identificados como Gustavo Artemio Vásquez, 28, y Miguel Santorino Juárez, 36. Alguaciles arrestaron a los dos jornaleros, y los llevaron a la cárcel de condado en Santa Ana.
Alrededor de las 10:56, cuatro automóviles de los aguaciles acudieron al centro comercial debido a la llamada del mismo guardia. Los alguaciles arrestaron a Danilo Pérez Domingo, 30, y lo llevaron a la cárcel de Santa Ana, también.
Naui Huitzilopochtli, 30, uno de los organizadores de la manifestación, estaba comiendo dentro de uno de los restaurantes del centro comercial. El escándalo enfrente del restaurante causó que saliera para observar los sucesos.
Huitzilopochtli le preguntó al guardia por qué había llamado a los alguaciles,
El guardia contestó en una voz hostil, “¡Tú también, Scooter! ¡Quedas detenido!”
Huitzilopochtli volvió al restaurante, seguido por el señor enfurecido, quien entró empuñando su pistola. “¡Si yo te vuelva a ver aquí, te parto la madre!”
Otra persona le expresó dudas acerca de su profesionalismo, a lo cual contestó, “¡No soy agente de policía! ¡Puedo decir lo que me da la regalada gana!”
[Yo estaba tomando apuntes cuando presencié este encuentro. La conversación fue en inglés, y la traducción es mía.]
Al salir de esta zona, un aguacil le paró a Huitzilopochtli en su carro alrededor de las 11:28. Una grúa acudió, pero se fue poco después de la llegada de cinco observadores tomando apuntes y grabando con una videocámara. El alguacil eventualmente citó a Huitzilopochtli por alegadamente “infringir el código de vehículos,” y lo dejó libre.
En lugar de nomás citar a los tres jornaleros por supuestamente infringir una ordenanza municipal de “entrar sin permiso,” los alguaciles logran dos objetivos al llevar a los sospechosos a la cárcel del condado. 1) Pueden causar un acosamiento extendido a los detenidos. 2) Los detenidos pueden estar sujetos a una investigación migratoria de agentes federales en la cárcel o alguaciles recientemente autorizados para este trabajo. Los acusados pueden ser deportados como resultado de la detención por un delito del cual nunca contestan en un juicio ni de que se hallan convictos.