{"article":{"id":248693,"heading":"Reflexiones breves acerca de la rebeli?n en el mundo ?rabe","author":"Prensa Anarquista Latinoamericana","created":"2011-10-15 10:20:23","modified":"2013-11-11 01:06:46","last_modified":"Mon, 11 Nov 2013 08:06:46","article":"<br><br> Una in&eacute;dita ola de protestas sacude al mundo &aacute;rabe, que se extiende desde Marruecos hasta los pa&iacute;ses del Oriente Medio. Los rebeldes libios en armas, los j&oacute;venes egipcios o las mujeres tunecinas son los protagonistas, que sorprenden al mundo posmoderno, liberal y democr&aacute;tico que hab&iacute;a decretado el fin de la Historia y condenado al &aacute;mbito de las leyendas a los &ldquo;grandes relatos&rdquo; de liberaci&oacute;n y al &ldquo;sujeto&rdquo; protagonista de la Historia, o mejor a&uacute;n, de la Revoluci&oacute;n. <br>  <br> Los analistas de toda laya suelen remontar los antecedentes a estas rebeliones -y las recientes acampadas de &ldquo;indignados&rdquo; espa&ntilde;oles o las insurrecciones de la juventud griega- a lo que denominan &ldquo;Argentinazo del 2001&rdquo;, aunque tal vez pueda rastrearse hasta los movimientos previos a la ca&iacute;da de la Cortina de Hierro y el &ldquo;socialismo real&rdquo; en Europa Oriental en 1989, el derrumbe del Muro de Berl&iacute;n y la ocupaci&oacute;n estudiantil de la plaza de Tianamen en China, que fue ahogada en sangre por las autoridades comunistas. Estos movimientos que se han producido durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, pero con una frecuencia inusitada en los a&ntilde;os recientes, tienen algunas caracter&iacute;sticas en com&uacute;n que vale la pena destacar: la participaci&oacute;n juvenil, la escasa o nula identificaci&oacute;n de clase de los protagonistas, la ocupaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico para manifestarse (plazas y espacios de importante valor simb&oacute;lico social), el rechazo o indiferencia frente a los partidos pol&iacute;ticos tradicionales, la ausencia de una ideolog&iacute;a definida aunque con una fuerte cr&iacute;tica a las formas de representaci&oacute;n pol&iacute;tica (tanto democr&aacute;ticas como dictatoriales) y la utilizaci&oacute;n de los nuevos medios de comunicaci&oacute;n y las redes sociales virtuales para autoconvocarse (Twitter, Facebook, p&aacute;ginas web, blogs, mensajes sms, cadenas de correos electr&oacute;nicos, etc.). <br>  <br> Lo que resulta dif&iacute;cil de comprender tanto desde la izquierda como de la derecha, es que el conflicto de clase con el que estaban acostumbrados a pensar la realidad aparece diluido, o no se manifiesta incuestionablemente. Algunas interpretaciones marxistas, e incluso anarquistas, tienden a forzar los an&aacute;lisis tradicionales e incorporan los resabidos actores de siempre: el imperialismo o la clase proletaria. Pero no dejan de presentar algunas contrariedades cuando se deben explicar las consecuencias negativas de las pol&iacute;ticas imperialistas y neoliberales dentro del propio Primer Mundo; o cuando se hacen an&aacute;lisis de clases y se habla de un movimiento obrero que nunca se manifiesta o -cuando lo hace- generalmente est&aacute; a la zaga de reclamos que lejos est&aacute;n de tener un contenido econ&oacute;mico o entrar dentro de la l&oacute;gica del enfrentamiento entre el capital y el trabajo. No queremos decir aqu&iacute; que los conflictos de clase son una quimera o firmar el acta de defunci&oacute;n del movimiento obrero, sino que existe una realidad social nueva de la que los viejos an&aacute;lisis socialistas tradicionales ya no pueden dar cuenta. <br>  <br> En el presente art&iacute;culo trataremos de aproximarnos al conflicto del mundo &aacute;rabe, no para proporcionar una receta o una hip&oacute;tesis acerca de c&oacute;mo interpretar estos nuevos movimientos sociales, sino con la aspiraci&oacute;n de obtener elementos para discutir la realidad reflexionando desde un punto de vista anarquista. <br><br> Una particularidad muy interesante de las revueltas de Egipto y T&uacute;nez -que se dieron en menor medida en Jordania, Yemen, Siria Argelia y Libia- es el car&aacute;cter espont&aacute;neo de las manifestaciones. Contra lo que siempre dictaron tanto el sentido com&uacute;n marxista como el burgu&eacute;s, la espontaneidad de la revuelta, la ausencia de una organizaci&oacute;n o una direcci&oacute;n, incluso de un programa com&uacute;n, no condena al fracaso a un movimiento popular, ni tampoco le impide alcanzar objetivos impensables desde un inicio, como la renuncia del gobierno de turno (tal como ocurri&oacute; con Mubarak en Egipto y Ben Al&iacute; en T&uacute;nez). Solamente en el caso de Libia la espontaneidad de las masas fue aprovechada por las fuerzas de la ONU, a fin de imponer sus pol&iacute;ticas intervencionistas, que aniquilaron el esp&iacute;ritu liberador del movimiento. La intervenci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos tradicionales en el movimiento, con los partidos musulmanes e islamistas incluidos, fue pr&aacute;cticamente inexistente y m&aacute;s bien se centr&oacute; en llamados al orden y a la paz general. Incluso el Partido Comunista de T&uacute;nez particip&oacute; de la coalici&oacute;n de gobierno junto al partido oficial, luego de la expulsi&oacute;n de Ben Al&iacute; del gobierno. Los llamados de la izquierda tunecina a conformar un nuevo parlamento y gobierno, encontraron su reflejo en los pedidos reformistas de la izquierda egipcia. Lo que resulta sorprendente es que las masas sin direcci&oacute;n pol&iacute;tica y de forma espont&aacute;nea, se movilizaron y derrocaron a unos gobiernos dictatoriales que durante a&ntilde;os los partidos pol&iacute;ticos autoritarios, burgueses, reformistas, de izquierda o de derecha quisieron deponer infructuosamente. <br>  <br> El papel de los sindicatos fue m&aacute;s bien colateral y algo marginal al movimiento, siendo m&aacute;s notoria su participaci&oacute;n en las &uacute;ltimas fases de la rebeli&oacute;n. En T&uacute;nez, la central sindical UGTT est&aacute; muy burocratizada y no deja de estar fuertemente vinculada con las estructuras del sistema, impidiendo la conformaci&oacute;n de sindicatos independientes. La participaci&oacute;n sindical se redujo a una serie de huelgas declaradas poco antes de la ca&iacute;da de Ben Al&iacute;, cuando ya los d&iacute;as de su gobierno estaban contados. <br>  <br> Un aspecto interesante fue la creaci&oacute;n de comit&eacute;s locales por los manifestantes, con un car&aacute;cter igualitario y libre, para mantener el orden y el funcionamiento de la vida social en los barrios a los que no pod&iacute;an entrar las autoridades ni la polic&iacute;a. La autogesti&oacute;n y la ayuda mutua surgieron en los barrios que estaban bajo control popular. Cuando Mubarak retir&oacute; los diez mil polic&iacute;as que manten&iacute;an el orden en las calles, intent&oacute; con esa jugada &ldquo;crear la anarqu&iacute;a&rdquo; en un sentido hobbesiano, es decir, que la ciudadan&iacute;a descontrolada se volcara al pillaje, el abuso, los robos y se aterrara frente al caos social. El resultado fue precisamente lo opuesto: la gente se autoorganiz&oacute; en los barrios, y recorr&iacute;a con armas, palos y cuchillos las calles para prevenir los saqueos, logrando que la criminalidad disminuyera sensiblemente. Se recog&iacute;a la basura de las calles, se realizaba el mantenimiento del orden p&uacute;blico y unos ayudaban a otros: la cooperaci&oacute;n y la autoorganizaci&oacute;n surgieron ni bien desaparecieron las fuerzas policiales. (1) <br>  <br> Tambi&eacute;n es interesante como los j&oacute;venes rebeldes se transformaron en los propios cronistas de la rebeli&oacute;n cuando las autoridades gubernamentales controlaban los medios masivos de comunicaci&oacute;n. Las c&aacute;maras de los tel&eacute;fonos celulares, la difusi&oacute;n a trav&eacute;s de redes sociales de las im&aacute;genes de la represi&oacute;n, los relatos v&iacute;a twitter de lo que ocurr&iacute;a en las calles rompieron con el cerco de censura gubernamental. Sin embargo el bloqueo de internet y la telefon&iacute;a m&oacute;vil que perpetr&oacute; el gobierno no surtieron efecto. La difusi&oacute;n boca a boca tuvo un importante papel, demostrando que el movimiento no era tano solo un simple efecto emergente de las nuevas tecnolog&iacute;as. <br>  <br> La ocupaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico tambi&eacute;n es muy significativa. La Qasba tunecina o la plaza de Tahrir egipcia se convirtieron en s&iacute;mbolos a ocupar por el pueblo, para debatir, conformar asambleas, manifestarse, protestar y combatir contra las fuerzas policiales. Las plazas ocupadas de las ciudades lejos de convertir a la gente en &ldquo;masa&rdquo;, aproximan los cuerpos y las voluntades, generan empat&iacute;a y sentimientos de emoci&oacute;n indescriptibles, una realidad euf&oacute;rica donde todos los objetivos empiezan a delinearse como posibles. Los manifestantes tunecinos se reunieron durante varios d&iacute;as en la plaza durante d&iacute;a y noche, y ni siquiera la fr&iacute;a lluvia invernal logr&oacute; desalojarlos. En febrero, m&aacute;s de un mill&oacute;n de egipcios se movilizaron en las calles reclamando la renuncia de Mubarak. <br>  <br> Los reclamos no tienen una significativa motivaci&oacute;n econ&oacute;mica, sino que est&aacute;n centrados en reivindicaciones de un fuerte contenido moral: una ampliaci&oacute;n de derechos, mayor libertad, fin de la corrupci&oacute;n, democracia, elecciones libres, libertad de expresi&oacute;n, derechos femeninos y otras reivindicaciones reformistas. En este aspecto, la participaci&oacute;n juvenil y femenina es la m&aacute;s comprometida, debido a que los j&oacute;venes y las mujeres son dos de los grupos sociales m&aacute;s postergados y sometidos, y cuyos derechos virtualmente no existen. Pero este car&aacute;cter reformista de las protestas no ha sido comprendido por la mayor parte de la izquierda marxista y ciertos sectores anarquistas con estos mimetizados: seg&uacute;n aducen unos y otros, tanto la ausencia de un partido revolucionario como la carencia de un programa perge&ntilde;ado por las masas, llevar&aacute; a malograr la posibilidad de un cambio revolucionario. Pero este pensamiento presupone que los objetivos de los manifestantes son coincidentes con los suyos, y que si el pueblo tuviera los medios a su alcance, har&iacute;a una revoluci&oacute;n sin lugar a dudas. Esto es pura ciencia ficci&oacute;n, simple especulaci&oacute;n pol&iacute;tica. El rechazo a las formas tradicionales de representaci&oacute;n pol&iacute;tica no excluye a la izquierda o los programas impuestos desde afuera. Peor a&uacute;n resulta en el caso de los anarquistas neoplataformistas, que hacen lo posible por brindar un discurso lleno de lugares comunes con la izquierda: poder popular, inserci&oacute;n social, unidad con la izquierda para luchar contra el imperialismo, programa &uacute;nico (bendecido por las masas), anarquismo organizado (en torno a un partido anarquista), etc. <br>  <br> Los poderes de turno han reaccionado de diferentes formas frente a la protesta: de forma m&aacute;s benigna en T&uacute;nez y en Egipto -tal vez temiendo que las propias fuerzas encargadas de la represi&oacute;n se negaran a cumplir la cadena de mandos, como ocurri&oacute; en cierta medida en Egipto-, o masacrando a los manifestantes como en Libia primero y m&aacute;s recientemente en Siria, donde los muertos y desaparecidos se cuentan por millares. Las ca&iacute;das de Ben Al&iacute; y Mubarak hicieron que el resto de los gobernantes del mundo &aacute;rabe descartara las pol&iacute;ticas de medias tintas, y se volcara a la carnicer&iacute;a indiscriminada a fin de no ser los pr&oacute;ximos dictadores en ser depuestos. El resultado de estas pol&iacute;ticas a&uacute;n es incierto, y nada hace pensar que las protestas se debilitar&aacute;n. <br><br> Si alguna conclusi&oacute;n podemos sacar de lo antedicho es que ni la radicalizaci&oacute;n de las consignas, ni la calidad revolucionaria o reformista de los objetivos de los manifestantes tiene relaci&oacute;n con la violencia con que los diferentes gobiernos reprimen las protestas. Protestas relativamente pac&iacute;ficas pueden desatar una masacre indiscriminada por parte de las autoridades como en Siria o Libia, y otras de un tenor parecido ser toleradas o reprimidas con un bajo nivel de violencia. Este contraste se evidencia m&aacute;s a&uacute;n si comparamos las revueltas &aacute;rabes con las acampadas de indignados en Espa&ntilde;a, donde el pacifismo es pr&aacute;cticamente equiparable al civismo de los manifestantes. El poder policial suele responder con la violencia en la medida en que considere que la subversi&oacute;n que promueven los revoltosos atenta contra su estabilidad, lo cual depende en gran medida de la subjetividad de las autoridades pol&iacute;ticas. Evidentemente la tolerancia a la manifestaci&oacute;n de la &ldquo;indignaci&oacute;n&rdquo; popular en Espa&ntilde;a no se basa en su car&aacute;cter no-violento, sino precisamente en que sus propuestas y pr&aacute;cticas no estuvieron ni siquiera cerca de desestabilizar al gobierno. <br>  <br> En un reciente art&iacute;culo (2) que recomendamos su lectura, el autor expone algunas coincidencias entre los casos de Argentina en 2001 y los recientes acontecimientos en Europa; creemos que estas tambi&eacute;n son aplicables a las revueltas del mundo &aacute;rabe: <br>  <br> 1- pr&aacute;cticas horizontales descomponiendo patrones de representaci&oacute;n pol&iacute;tica (&ldquo;ni sindicatos ni partidos&rdquo;), <br>  <br> 2- aspectos ciertamente igualitarios (todos hablando en nombre propio y cualquiera pudiendo hablar), <br>  <br> 3- din&aacute;micas solidarias y autogestionarias, administrando colectivamente los esfuerzos y la satisfacci&oacute;n de las necesidades, <br>  <br> 4- apelaci&oacute;n a la construcci&oacute;n de espacios colectivos a partir de las diferencias existentes, esto es, rechazo de las hegemon&iacute;as igualizantes en la b&uacute;squeda de una igualdad a partir de las diferencias, <br>  <br> 5- ocupaci&oacute;n concreta y efectiva de espacios p&uacute;blicos, es decir, de los espacios que simbolizan la existencia de un sujeto colectivo presente y no representado (&ldquo;uso p&uacute;blico del espacio p&uacute;blico&rdquo;, se dec&iacute;a no hace tanto en Tigre, cerca de Buenos Aires, o &ldquo;la calle es nuestra&rdquo;, como marca de la intervenci&oacute;n comunicacional, mayoritariamente art&iacute;stica, en las calles). <br><br> Lo que resulta parad&oacute;jico es que si bien las pr&aacute;cticas -el formato de las protestas, podr&iacute;amos decir- tiene caracter&iacute;sticas notoriamente libertarias o directamente anarquistas, los objetivos pueden ser por completo discordantes o incluso hasta reaccionarios (como las propuestas nucleadas en torno a la organizaci&oacute;n espa&ntilde;ola Democracia Real Ya, centradas en la cr&iacute;tica al bipartidismo). Como bien sostiene Hern&uacute;n: &ldquo;Se trata de movimientos habitados por inconsistencias, por contradicciones y por una multiplicidad de motivos diferentes, de est&iacute;mulos diferentes, de prospectivas diferentes, que confluyen en acciones comunes. Por eso es que de nada sirve analizar los motivos o los anhelos, sino que el enfoque debe centrarse en los fen&oacute;menos y en lo que tengan de potentes frente al actual orden de las cosas.&rdquo; <br>  <br> Frente a este panorama, es esperable una reacci&oacute;n gubernamental que restituya la situaci&oacute;n, probablemente con algunos cambios, pero sin cambiar la esencia de una sociedad entre dominadores y dominados. Los pueblos de los pa&iacute;ses &aacute;rabes que reclaman la misma democracia que los espa&ntilde;oles consideran anquilosada pronto se hallar&aacute;n en un punto no muy diferente del comienzo si no logran romper con estos vaivenes pendulares de la pol&iacute;tica en que se encuentran atrapadas casi todas las sociedades: democracia-dictadura, neoliberalismo-estado de bienestar o desarrollo-subdesarrollo. <br>  <br> Tal vez toda rebeli&oacute;n conlleve estos dispositivos y componentes anarquistas que mencionaba Hern&uacute;n. El desaf&iacute;o consiste en lograr que las formas libertarias de la protesta generen contenidos anarquistas, logrando terminar con el panorama esquizoide donde se practica la autogesti&oacute;n, la ayuda mutua, el debate asambleario, la no-representaci&oacute;n pol&iacute;tica y el igualitarismo, a fin de obtener una mezquina reforma electoral, elecciones libres, pol&iacute;ticas m&aacute;s inclusivas por parte del Estado, devoluci&oacute;n de ahorros incautados, y un interminable &ndash;pero muy c&iacute;vico y reformista- etc&eacute;tera. <br><br> Notas: <br>  <br> (1) Hobbes vs Kropotkin on the streets of Cairo, por Tom Streithorst, 31 de enero de 2011 <br>  <br> (2) Por qu&eacute; 2001 no fue un fracaso, por Hern&uacute;n, publicado en: <a href=\"http:\/\/entornoalaanarquia.com.ar\/blog\/2011\/05\/26\/por-que-2001-no-fue-un-fracaso\/\" rel=\"nofollow\">http:\/\/entornoalaanarquia.com.ar\/blog\/2011\/05\/26\/por-que-2001-no-fue-un-fracaso\/<\/a> <br><br> Publicado en: Libertad!, N&ordm; 59, Octubre-noviembre 2011, Buenos Aires. <br><br> Autor: Patrick Rossineri <br><br> Anexo: <br><br> Un relato sobre la rebeli&oacute;n egipcia. <br><br> Lo que est&aacute; ocurriendo ahora en Egipto es crucial. Todo comenz&oacute; con una convocatoria a un &ldquo;d&iacute;a de furia&rdquo; en contra de Mubarak, el 25 de Enero. Nadie esperaba una convocatoria como &eacute;sta, hecha desde un grupo de Facebook, algo para nada organizado, que se hac&iacute;an llamar &ldquo;Todos somos Khalid Said&rdquo; (el nombre de un joven egipcio asesinado por la polic&iacute;a de Mubarak en Alejandr&iacute;a el verano pasado). Pero ese martes comenz&oacute; todo, fue la chispa que encendi&oacute; la hoguera. Ese martes hubo grandes manifestaciones en las calles de todas las ciudades egipcias, y el mi&eacute;rcoles comenz&oacute; la masacre. Comenz&oacute; cuando intentaron sofocar la manifestaci&oacute;n pac&iacute;fica de la Plaza Tahrir el martes por la noche, y continu&oacute; el d&iacute;a siguiente, especialmente en Suez. Suez tiene un valor especial en el coraz&oacute;n de todos los egipcios. Fue el centro de la resistencia en contra de los sionistas en 1956 y en 1967. All&iacute; se combati&oacute; a las tropas de Sharon en las guerras egipcio-israel&iacute;es. La polic&iacute;a de Mubarak llev&oacute; a cabo una masacre, asesinando al menos a 4 personas e hiriendo a 100, con bombas lacrim&oacute;genas, balines de goma, lanzallamas, y una substancia amarilla muy extra&ntilde;a que se arroj&oacute; por encima de la gente, la cual era quiz&aacute;s gas mostaza. El viernes se llam&oacute; el &ldquo;Jumu&rsquo;ah de la Furia&rdquo; &ndash;Jumu&rsquo;ah es viernes en &aacute;rabe, en el fin de semana oficial en Egipto y en otros pa&iacute;ses musulmanes. Es un d&iacute;a sagrado para el Islam porque las oraciones m&aacute;s importantes son ese d&iacute;a, las cuales se llaman Jumu&rsquo;ah. Las manifestaciones fueron programadas para despu&eacute;s de las oraciones, al mediod&iacute;a, pero la polic&iacute;a intent&oacute; evitar las movilizaciones con toda su fuerza y violencia. Hubo muchos enfrentamientos en El Cairo (en el centro, en Mattareyah, al este del Cairo), y en todo Egipto, particularmente en Suez, Alejandr&iacute;a, Mahalla (en el Delta, uno de los centros obreros m&aacute;s importantes). Desde el mediod&iacute;a hasta el anochecer, la gente march&oacute; en El Cairo hacia el centro, para ocupar pac&iacute;ficamente la plaza Tahrir, hasta que el r&eacute;gimen de Mubarak cayera&hellip; todo el mundo gritaba una sola consigna: &ldquo;El pueblo quiere tumbar al r&eacute;gimen&rdquo;. Al anochecer, a las 5:00 pm, Mubarak declar&oacute; estado de sitio y sac&oacute; al ej&eacute;rcito a las calles. Este estado de sitio fue seguido por des&oacute;rdenes planificados por la polic&iacute;a, quienes soltaron a toda clase de matones y criminales, los llamados Baltagayyah. La polic&iacute;a plane&oacute; soltar a todos estos criminales de las prisiones egipcias para aterrorizar al pueblo egipcio. Ni la polic&iacute;a ni las tropas podr&iacute;an controlar las calles, aterrorizando al pueblo. Luego sigui&oacute; un bombardeo en las noticias egipcias de televisi&oacute;n, prensa y radio, sobre saqueadores en las ciudades, rateros disparando al pueblo. Pero el pueblo organiz&oacute; &ldquo;comit&eacute;s populares&rdquo; para garantizar la seguridad en sus vecindarios. Lo cual fue bien visto por el r&eacute;gimen, ya que les interesaba generar un sentimiento de inestabilidad en el pa&iacute;s. Pero tambi&eacute;n representaron un punto de inflexi&oacute;n, ya que desde ellos podemos construir comit&eacute;s obreros. <br><br> Nidal Tahrir, militante del grupo anarco-comunista egipcio Bandera Negra. \n","contact":"","link":"http:\/\/prensaanarquista.blogspot.com\/","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/plain","summary":"The arabian world in arms, in anarchist perspective.","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2011\/10\/248693.php"},"attachments":[],"comments":[]}