{"article":{"id":244373,"heading":"Movimientos sociales en Venezuela: en el arduo camino de la autonom\u00eda","author":"El Libertario, Venezuela","created":"2011-02-13 01:12:46","modified":"2013-11-11 01:06:05","last_modified":"Mon, 11 Nov 2013 08:06:05","article":"<br>  <br> - Las luchas sociales en el S. XX <br>  <br>   <br>  <br> El inicio de la historia moderna de las luchas sociales en Venezuela sin duda se asocia con la transformaci&oacute;n que en todos los &oacute;rdenes trajo la explotaci&oacute;n petrolera en gran escala a partir de la d&eacute;cada de 1920. Ello fue evidente tras la muerte del dictador J.V. G&oacute;mez, quien domin&oacute; la escena pol&iacute;tica con pu&ntilde;o de hierro desde 1908 hasta diciembre de 1935. Su deceso dio la campanada para que se hiciesen presentes en el &aacute;mbito pol&iacute;tico-social diversos actores colectivos organizados, de reciente aparici&oacute;n y hasta entonces reprimidos por la tiran&iacute;a. Destacan sindicatos obreros y asociaciones estudiantiles, pero tambi&eacute;n hubo agrupaciones femeninas, culturales, campesinas, de educadores y de profesionales universitarios. <br>  <br>   <br>  <br> El rumbo de esos movimientos sociales modernos se ver&aacute; desde aquellos tiempos (fines de la d&eacute;cada de los 30 y a lo largo de los 40 y los 50) sujeto a enormes trabas en cuanto a su eventual autonom&iacute;a. Por un lado, en ese lapso se consolida y hace m&aacute;s complejo el rol del Estado como gran administrador local del capitalismo rentista petrolero, donde ser&aacute;n las posibilidades de acceso a esa renta por v&iacute;a estatal las que determinen en modo principal la conformaci&oacute;n de clases sociales que se define en aquel per&iacute;odo: burgues&iacute;a, capas medias, proletariado. El Estado ser&aacute; gran promotor, financista y realizador de las innovaciones que exige el capitalismo, por lo que obviamente no le interesa que desde los movimientos sociales surjan aut&oacute;nomamente opciones de modernizaci&oacute;n distintas, as&iacute; que usar&aacute; los medios de que dispone para evitarlo, mayormente con el reparto populista de migajas, a veces la represi&oacute;n sin bozal. Por otra parte, esos a&ntilde;os son de pugna por el control del Estado entre Fuerzas Armadas &ndash; cl&aacute;sico mayoral del gobierno en la historia patria -  y partidos pol&iacute;ticos (en especial el socialdem&oacute;crata AD &ndash; Acci&oacute;n Democr&aacute;tica -, pero tambi&eacute;n el democristiano COPEI, el liberal URD y el Partido Comunista de Venezuela). Estos partidos, que nacieron despu&eacute;s que las organizaciones sociales, pronto las controlan convirtiendo al activismo social en militancia partidista e imponi&eacute;ndole rol subalterno, con sus luchas sometidas a &ldquo;la l&iacute;nea del partido&rdquo;. Ejemplo de ello fue la evoluci&oacute;n dominante y casi &uacute;nica en el sindicalismo desde los a&ntilde;os 40 y por lo menos hasta la d&eacute;cada de 1980. <br>  <br>   <br>  <br> En enero de 1958 cay&oacute; la dictadura militar que reg&iacute;a desde noviembre de 1948. Se monta entonces un nuevo acuerdo entre los factores de poder del capitalismo rentista venezolano: el Pacto de Punto Fijo (Punto Fijo es el nombre del lugar donde se firm&oacute; dicho acuerdo). All&iacute; se certifica el establecimiento de la democracia representativa y el triunfo de los partidos, en particular AD y COPEI, como gestores del Estado rentista, por lo que se esfuerzan en suprimir cualquier expresi&oacute;n significativa de malestar social. Los partidos contaban con una enorme presencia entre el colectivo (se estima que en 1958 entre 25 y 30 % de los electores eran militantes registrados de las cuatro formaciones pol&iacute;ticas principales) y ya hab&iacute;an impuesto sujeci&oacute;n a los movimientos sociales; ahora pod&iacute;an fortalecer esa hegemon&iacute;a con el clientelismo: reparto desde el Estado de cargos, favores, recursos y, en especial, promesas, entre quienes de otro modo ser&iacute;an ganados para conflictos y protestas. Tal mecanismo de control pol&iacute;tico funcionar&aacute; con bastante &eacute;xito hasta la d&eacute;cada de 1980. <br>  <br>   <br>  <br> A partir de 1983 llega la crisis del modelo de econom&iacute;a petrolera que hab&iacute;a sustentado al Pacto de Punto Fijo, acompa&ntilde;ada del desgaste de los artificios de domesticaci&oacute;n bipartidista a los movimientos sociales. Adem&aacute;s, los poderes transnacionales imponen al Estado adoptar el recetario neoliberal y restringir las pr&aacute;cticas del populismo clientelista. En ese contexto, se abren brechas para que en los conflictos sociales aparezcan presencias reconocibles y relativamente amplias de acci&oacute;n aut&oacute;noma, no sometidas a los partidos pol&iacute;ticos tradicionales. Esto ocurre tanto en organizaciones previamente existentes como en las expresiones de los nuevos movimientos sociales: grupos ecologistas, vecinales, ind&iacute;genas, del neofeminismo, GLBT,  para mencionar algunos. La indicaci&oacute;n m&aacute;s dram&aacute;tica de cuanto cambiaban las cosas fue la revuelta popular espont&aacute;nea del &ldquo;Caracazo&rdquo; (27\/2\/1989), la manifestaci&oacute;n de descontento social m&aacute;s importante de nuestra historia, ante la cual el poder autoritario no tuvo otra respuesta que una sangrienta represi&oacute;n. <br>  <br>   <br>  <br> - Los movimientos sociales en su laberinto <br>  <br>   <br>  <br> Al declinar el control bipartidista sobre las luchas sociales, a los factores reales del poder les resulta indispensable un reemplazo, que encuentran en Hugo Ch&aacute;vez, l&iacute;der del fallido golpe militar del 4\/2\/1992. El disgusto colectivo por la situaci&oacute;n vigente gener&oacute; simpat&iacute;as hacia ese intento de cambiar las cosas, pese a lo poco clara de la propuesta de los golpistas. Los espejismos mesi&aacute;nicos florecieron y jugaron a favor de Ch&aacute;vez, quien tras una estancia en prisi&oacute;n sale indultado en 1994 y se convierte en candidato presidencial, contando con apoyos tanto en la burgues&iacute;a y las transnacionales como en la mayor&iacute;a de los movimientos sociales y sus activistas, cuyas reivindicaciones promete atender en cuanto gane las elecciones. <br>  <br>   <br>  <br> Ch&aacute;vez toma posesi&oacute;n en febrero de 1999, y desde all&iacute; hasta mediados de 2007 va el per&iacute;odo de su relaci&oacute;n con los movimientos sociales que vale calificar de &ldquo;espera esperanzada&rdquo;, pues estos porf&iacute;an en sus ilusiones, por lo que una y otra vez posponen su agenda de luchas y reivindicaciones propias a favor de aquella que se les impone, donde lo principal es mantener y consolidar el control del poder estatal por el chavismo y su l&iacute;der, siendo los repetidos comicios la herramienta en la que se expresa &ldquo;la fidelidad de las masas al proceso&rdquo;. Por su lado, la oposici&oacute;n socialdem&oacute;crata y de derecha plantea algo parecido: &ldquo;primero salgamos a Ch&aacute;vez, luego se ver&aacute; lo dem&aacute;s&rdquo;. Los encandilados activistas sociales aceptan que desde el Estado se decidan sus modos y objetivos de funcionamiento, hipotecando la relativa autonom&iacute;a de acci&oacute;n que hab&iacute;an ganado en la d&eacute;cada anterior. A esto se suma que, gracias al incremento de precios petroleros, el Estado vuelve a contar con gruesos recursos para financiar el clientelismo, ahora condimentado con verborrea seudo-izquierdista. <br>  <br>   <br>  <br> A partir de los &uacute;ltimos meses de 2007 y hasta hoy, m&uacute;ltiples signos indican que esa luna de miel entre el gobierno chavista y la conflictividad social va quedando en el pasado. En contraste con los a&ntilde;os anteriores, de aguda confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica pero con desmovilizaci&oacute;n de las luchas sociales, ahora se manifiestan con creciente fuerza reivindicaciones colectivas silenciadas por largo tiempo, aparte que el uso de parte de la renta petrolera con fines clientelistas no solo se ve afectado al caer los precios del &ldquo;oro negro&rdquo;, sino tambi&eacute;n por la corrupci&oacute;n, la incompetencia y la incoherencia, aspectos en los que este gobierno es versi&oacute;n incorregible y abultada de los anteriores. Por ello, le cuesta m&aacute;s al chavismo ejercer control sobre esas luchas, que as&iacute; mismo dan claros signos de no atarse a la oferta descolorida de la oposici&oacute;n electoral. <br>  <br>   <br>  <br> Como confirmaci&oacute;n de lo dicho, invitamos a revisar las estad&iacute;sticas sobre conflictividad social en Venezuela consignadas en los informes anuales de la ONG PROVEA (ver www.derechos.org.ve), que estimamos como fuente completa y confiable sobre este tema. No es posible por razones de espacio repetir aqu&iacute; esas cifras y datos, pero ciertamente ratifican que, en este aspecto, bajo el supuesto socialismo del siglo XXI de Hugo Ch&aacute;vez hay una situaci&oacute;n similar a la imperante en los reg&iacute;menes de la derecha neoliberal en Am&eacute;rica Latina. <br>  <br>   <br>  <br> - Esperanzas agrietadas y criminalizaci&oacute;n de la protesta <br>  <br>   <br>  <br> Actualmente, y como se corrobora en los informes de PROVEA, la lucha por la autonom&iacute;a de los movimientos sociales en Venezuela debe resistir una creciente criminalizaci&oacute;n de sus expresiones, abonada en la esfera jur&iacute;dico-institucional con un reforzado arsenal de instrumentos para legalizar la represi&oacute;n, en el plano pol&iacute;tico con las vociferantes acusaciones desde el poder que presentan a toda protesta como &ldquo;maniobra a favor del golpismo y el imperialismo&rdquo;, y en el &aacute;mbito social cotidiano con la intenci&oacute;n de hacer que sean las bases chavistas quienes en primera instancia denuncien y a&uacute;n sofoquen las acciones disidentes, lo que ha conducido al para-militarismo y la &ldquo;para-represi&oacute;n&rdquo;.  <br>  <br>   <br>  <br> No obstante, las expresiones de la lucha social aut&oacute;noma asoman en los mas diversos espacios: De los conflictos obreros resaltan los casos de Ferrominera, SIDOR, los jubilados de CANTV y las diversas contiendas en la regi&oacute;n industrial de Aragua; en relaci&oacute;n con los ind&iacute;genas est&aacute; la lucha de los Yukpa de la sierra de Perij&aacute;; reclamando el derecho a la vivienda tenemos las ocupaciones y desalojos que ocurren en todo el pa&iacute;s, como tambi&eacute;n sucede con las m&uacute;ltiples protestas ante fallas y carencias de servicios p&uacute;blicos; dentro y fuera de las c&aacute;rceles hay una sostenida bronca contra la barbarie del sistema penitenciario; en cuanto al clamor de los agraviados por la violencia sin freno del aparato represivo hay que mencionar al Comit&eacute; de V&iacute;ctimas Contra la Impunidad del Estado Lara; en los temas de g&eacute;nero la labor de la Casa de la Mujer Juana Ram&iacute;rez en Maracay; sobre la protesta estudiantil destaca la odiosa persecuci&oacute;n judicial que padece, sin nada que envidiar a lo vivido en tiempos del Pacto de Punto Fijo; mientras que para el campesinado, si se conforman llegan promesas y limosnas, si se agitan van sicarios y tribunales. Descripciones para estos casos y otros m&aacute;s, se consiguen en las ediciones impresas, la web y el blog de El Libertario. <br>  <br>   <br>  <br> &iquest;Hubo, hay o habr&aacute; perspectivas positivas para los movimientos sociales dentro de la oferta del &ldquo;socialismo bolivariano&rdquo;? Solo cabe responder NO, pues cualquier avance se ve negado con la imposici&oacute;n autoritaria y caudillista de un r&eacute;gimen donde el activismo social debe doblegarse al patrocinio, ideolog&iacute;a y control del Estado; con la dependencia borreguil ante promesas demag&oacute;gicas cuya ejecuci&oacute;n exitosa depende del paternalismo burocr&aacute;tico; con la creciente corrupci&oacute;n e ineficacia que infecta tanto al sector oficial como a las organizaciones sociales que le est&aacute;n sometidas; con la propuesta socialista convertida en mera coartada para una pol&iacute;tica al servicio de las transnacionales y del ascenso de la \"boliburgues&iacute;a\", nacida a la sombra de la gigantesca corrupci&oacute;n gubernamental. El desarrollo libre y pleno de los movimientos sociales solo puede darse rompiendo con la tutela que el chavismo ha ejercido sobre la mayor&iacute;a de ellos. Por supuesto no para caer en manos de la derecha liberal o la socialdemocracia, sino concretando ideas y v&iacute;as de acci&oacute;n que surjan de su andar aut&oacute;nomo, al calor de las luchas y fines que son su raz&oacute;n de ser, como lo muestran alentadores signos que se perciben en diversas protestas sociales actuales antes mencionadas. <br>  <br>   <br>  <br> En El Libertario nos ha correspondido en estos a&ntilde;os la dif&iacute;cil tarea de desenmascarar las ilusiones desmovilizadoras creadas por el Estado, el Capital y sus aliados, unas con la careta socialista del gobierno y otras con el antifaz democr&aacute;tico de la oposici&oacute;n socialdem&oacute;crata y de derecha. Con persistencia, vamos abri&eacute;ndonos caminos para acompa&ntilde;ar los br&iacute;os por construir autonom&iacute;a que nazcan desde los movimientos sociales, donde nos esforzamos por ganar espacio para las propuestas de acci&oacute;n directa, autogesti&oacute;n y apoyo mutuo que como anarquistas promovemos. <br>  <br>   <br>  <br> [Para informaci&oacute;n de lectores que no comprendan el espa&ntilde;ol, en www.nodo50.org\/ellibertario est&aacute;n disponibles m&aacute;s de 60 textos originales de El Libertario que han sido traducidos al ingl&eacute;s, as&iacute; como un buen numero de art&iacute;culos en franc&eacute;s, alem&aacute;n, italiano y portugu&eacute;s.] <br><br> El Libertario   \/\/   <a href=\"mailto:ellibertario@nodo50.org\" rel=\"nofollow\">ellibertario@nodo50.org<\/a> <br>  <br> www.nodo50.org\/ellibertario   -   periodicoellibertario.blogspot.com <br>  <br> \n","contact":"","link":"","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"image\/jpeg","summary":"* En noviembre de 2010, en la ciudad andaluza de C\u00f3rdoba, se realiz\u00f3 una Mesa Redonda sobre movimientos sociales latinoamericanos como uno de los actos por el centenario de la Confederaci\u00f3n Nacional del Trabajo, la hist\u00f3rica central obrera del anarcosindicalismo ib\u00e9rico. 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