{"article":{"id":220557,"heading":"Banderas brit\u00e1nicas sobre Curupayty","author":"Luis Ag\u00fcero Wagner","created":"2008-09-22 13:19:12","modified":"2026-10-25 17:02:54","last_modified":"Mon, 26 Oct 2026 00:02:54","article":"<p>Un 22 de Septiembre de 1866, miles de argentinos fueron enviados al matadero por quien poco antes hab&iacute;a recibido el consejo de no ahorrar sangre de gauchos. <br><br> El objetivo del asalto era abrir el paso hasta Asunci&oacute;n a los buques que transportaban manufacturas brit&aacute;nicas, en nombre de la libertad de comercio, leitmotiv de una guerra sucia y genocida confesado por sus mismos inspiradores y financistas.  <br>  <br> Ya en 1850, Inglaterra hab&iacute;a amenazado con enviar sus ca&ntilde;oneras despu&eacute;s de la negativa del reino de Siam (Tailandia) a firmar un tratado de libre comercio con Londres, mien-tras a sangre y fuego la Royal Navy conquistaba la libertad para vender opio en China.  <br><br> ASESINANDO A LA HISTORIA  <br><br> Dec&iacute;a Juan Bautista Alberdi que entre el pasado y presente la filiaci&oacute;n es tan estrecha, que juz-gar el pasado no es otra cosa que ocuparse del presente, y nada mejor para pervertir la pol&iacute;tica que falsificar el sentido de la historia.  <br><br> La sentencia es hierro candente y quemante que expresa el estado de &aacute;nimo del pensador y ju-risconsulto tucumano ante las graves heridas y mutilaciones que inflig&iacute;an a la historia algunos de sus contempor&aacute;neos, entre los que no se puede omitir al indolente comandante que dio las &oacute;rdenes de asaltar Curupayty durante la guerra del Paraguay, el Brigadier General Bartolom&eacute; Mitre.  <br><br> A prop&oacute;sito de historias mal relatadas, este domingo se conmemorar&aacute;n ciento cuarenta y dos a&ntilde;os de una de las m&aacute;s recordadas batallas de la historia sudamericana, el asalto brasile&ntilde;o-mitrista a Curupayty, librado el 22 de Setiembre de 1866.  <br><br> El episodio durante la desigual guerra que enfrent&oacute; al Paraguay con una coalici&oacute;n entre Argen-tina, Brasil y Uruguay que se gest&oacute; inspirada y auspiciada por el imperialismo ingl&eacute;s.  <br>  <br> Precisamente uno de los m&aacute;s destacados agentes del imperio brit&aacute;nico en la historia latinoame-ricana, el dictador argentino Bartolom&eacute; Mitre, al inaugurar una l&iacute;nea de ferrocarriles ingleses hab&iacute;a llegado a exclamar euf&oacute;rico que la fuerza que impulsaba el progreso de su pa&iacute;s era el ca-pital ingl&eacute;s.  <br><br> CORAZ&Oacute;N COLONIZADO  <br><br> Es que Mitre no era un caudillo, tampoco el primero entre sus pares en una oligarqu&iacute;a, sino m&aacute;s bien el &iacute;dolo de su logia liberal porte&ntilde;a.  <br>  <br> Su prestigio se restring&iacute;a a los hijos de apellido y los comerciantes pr&oacute;speros del soberbio y lejano puerto sobre el r&iacute;o de la Plata, pero no alcanzaba a los matanceros de los corrales, a los quinteros de las orillas y mucho menos a los gauchos de la campa&ntilde;a.  <br>  <br> De todas maneras, supo hacer creer que ten&iacute;a dotes militares, logrando que el ej&eacute;rcito lo prefie-ra al inexpresivo Valent&iacute;n Alsina, al inconsecuente V&eacute;lez Sarsfield o al nunca bien ponderado Domingo Faustino Sarmiento. Ese argumento le abri&oacute; las puertas de la gobernaci&oacute;n de Buenos Aires un 2 de mayo de 1860, preludio de una carrera pol&iacute;tica consagrada a hacer concesiones a los ingleses, el mismo sentido de su obra como historiador.  <br>  <br> En marzo de 1863 Mitre, a quien el historiador ingl&eacute;s Ferns califica como &ldquo;un patriota argenti-no cuyo coraz&oacute;n hab&iacute;a sido colonizado por el temperamento victoriano&rdquo;, obsequi&oacute; 300 mil hec-t&aacute;reas de las m&aacute;s espl&eacute;ndidas tierras argentinas a ferroviarios ingleses y deleg&oacute; en el reci&eacute;n fun-dado Banco de Londres la responsabilidad de nominar a quien deb&iacute;a ser Ministro de Hacienda de su gabinete. Luego admitir&aacute; al representante ingl&eacute;s Edward Thornton como asesor de su go-bierno con derecho a participar en el consejo de ministros.  <br><br> EL ALZAMIENTO DEL CORAJE  <br><br> A las casi infinitas fuerzas del imperialismo ingl&eacute;s y sus aliados porte&ntilde;os como Mitre, el gau-chaje opondr&iacute;a la montonera, que aunque calificada como arma ind&iacute;gena y b&aacute;rbara, bien mane-jada por los caudillos federales fue de una eficacia insuperable durante el per&iacute;odo anterior a las armas modernas de precisi&oacute;n.  <br>  <br> El jefe montonero de mayor prestigio, Angel Vicente Pe&ntilde;alosa (el Chacho), pas&oacute; a la historia por el coraje de so&ntilde;ar los imposible, sin riendas, a raja cincha. Encarnaba a un pueblo social-mente abandonado y espiritualmente desestimado por los profetas del colonialismo liberal. S&oacute;lo pod&iacute;an esperar, quienes como &eacute;l exig&iacute;an respeto a su dignidad humana con el rango de condi-ci&oacute;n para vivir, la &ldquo;soluci&oacute;n final&rdquo; de la hora, que enunciara Sarmiento en su famosa carta a Mitre: &ldquo;No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer &uacute;til al pa&iacute;s. La sangre es lo &uacute;nico que tienen de humanos&rdquo;.  <br>  <br> El 12 de noviembre de 1863, los coroneles prendieron fuego al sue&ntilde;o asesinando a Pe&ntilde;alosa en Olta, acabando con 65 a&ntilde;os de vida montonera defendiendo a La Rioja. El sacrificio qued&oacute; cla-vado en el coraz&oacute;n de los habitantes de la puna del Atacama, como una lanza seca en el blanco para siempre.  <br>  <br> Esa inmolaci&oacute;n fecund&oacute; con sangre la rebeli&oacute;n de otros caudillos que en plena guerra de Mitre contra el Paraguay, se levantaron contra Buenos Aires favoreciendo a Solano L&oacute;pez, el l&iacute;der de la revoluci&oacute;n y la resistencia paraguaya. Los colorados de Mendoza, el general Sa&aacute; de San Lu&iacute;s y el catamarque&ntilde;o Felipe Varela se alzaron contra la triple infamia sufragada por el imperio brit&aacute;nico decididos a batirse por la patria gandre.  <br><br> EL QUIJOTE DE LOS ANDES CONTRA EL IMPERIO BRIT&Aacute;NICO  <br><br> El m&aacute;s emblem&aacute;tico de estos jefes, Felipe Varela, hab&iacute;a nacido en Huaycama, un pueblito per-dido en las sierras de Catamarca, en un tiempo en que los gauchos hab&iacute;an empezado a esgrimir las armas para defenderse de la opresi&oacute;n portuaria agrup&aacute;ndose en torno al riojano Juan Facun-do Quiroga, y hab&iacute;a sido un dolorido testigo de la miseria de su provincia marginada y humilla-da por el soberbio y lejano puerto de Buenos Aires, que con su pol&iacute;tica complaciente a las po-tencias de la &eacute;poca hab&iacute;a desencadenado el derrumbe de las econom&iacute;as del interior reemplazan-do el coloniaje espa&ntilde;ol s&oacute;lo con una servidumbre de nuevo cu&ntilde;o.  <br>  <br> Cuando Varela ten&iacute;a tres a&ntilde;os, Catamarca no hab&iacute;a podido pagar el pasaje y vi&aacute;ticos a sus dele-gados a la constituyente que se reuni&oacute; en Buenos Aires en 1928.  <br>  <br> Al llegar Mitre al poder, este Quijote de los Andes frisaba en los cincuenta, edad a la que no reparar&iacute;a en consejos de amas y sobrinas, desoir&iacute;a a curas y barberos y con el yelmo de mam-brino en la cabeza se lanzar&iacute;a contra los molinos de viento. Pero a diferencia de su tatarabuelo manchego, este patriota nacional latinoamericano no estar&iacute;a solo en su aventura.  <br>  <br> Un historiador de pensamiento colonizado lo recordar&aacute; en 1900 como un caudillo tan ignorante como funesto que hab&iacute;a logrado fanatizar a las masas. Toda la chusma se le present&oacute; en su ca-balgadura propia o en alguna robada a su respectivo due&ntilde;o.  <br>  <br> Cuando hace ya varios a&ntilde;os recorr&iacute; el norte argentino y conoc&iacute; los valles calchaqu&iacute;es de Cata-marca, comprend&iacute; la rebeld&iacute;a que alentaba a sus ancestros al comprobar que pueblitos enteros sobreviven en medio de enormes dificultades vendiendo pimentones. No menos contradictorio me pareci&oacute; el hecho de que nunca hab&iacute;a o&iacute;do en Paraguay sobre la epopeya de los montoneros, leales aliados de L&oacute;pez en medio de tantas traiciones.  <br>  <br> La frustraci&oacute;n de las tropas mitristas, que debieron abandonar el frente en Paraguay para sofo-car el alzamiento de la &ldquo;chusma&rdquo;, qued&oacute; reflejada en los comunicados y partes de los crueles coroneles que encarnaron la barbarie genocida del colonialismo liberal, y que a&uacute;n se conservan en el Archivo de Tucum&aacute;n.  <br>  <br> Acusados de bandoleros y en medio de grandes privaciones, cercados al fin por implacables regimientos de l&iacute;nea, los montoneros acabar&iacute;a exterminados en Pozo de Vargas, en abril de 1868. A partir de entonces, un manto de ignominia se extender&iacute;a sobre el nombre de los monto-neros, a quien la historia a gusto del trono no perdonar&iacute;a jam&aacute;s haber ingresado a la Argentina apoyados por un batall&oacute;n de chilenos y por el gobierno boliviano, y haberse levantado contra la anglofilia de Mitre con un ej&eacute;rcito de gauchos argentinos que no se avergonzaban de defender al Paraguay.  <br>  <br> La derrota abri&oacute; el paso a los buques mercantes que con la bandera de la p&eacute;rfida Albi&oacute;n, al fin pudieron libre-navegar el Paran&aacute; y el Paraguay consolidando el orden mundial bajo tutela del generoso imperialismo ingl&eacute;s.  <br><br> BATALLA DE IDEAS  <br><br> Tan antag&oacute;nicas son las visiones hist&oacute;ricas de los bandos que hoy siguen disput&aacute;ndose la men-talidad de los latinoamericanos.  <br>  <br> Mientras unos siguen considerando a Varela y los de su especie como viles bandoleros, invaso-res y abigeos, los otros ven en su gesta la desaparici&oacute;n del adalid postrero de la patria grande y la proyecci&oacute;n de su figura a la altura de Bol&iacute;var, por encima de los hombres peque&ntilde;os y las pa-trias peque&ntilde;as.  <br>  <br> Es tan sorprendente como evidente que a ciento cuarenta y dos a&ntilde;os , el combate entre los mon-toneros y el imperio parece tan vigente como cuando los ej&eacute;rcitos de la Triple Alianza se en-frentaban con los paraguayos en los fangales de Curupayty, aquel 22 de Setiembre de 1866.  <br>  <br> S&oacute;lo que ahora la batalla se libra en las ideas, entre quienes promueven la falta de autonom&iacute;a de pensamiento y quienes tienen clara la dicotom&iacute;a entre patria o colonia.  <br>  <br> (Lu&iacute;s Ag&uuml;ero Wagner)  <br>  <br>  <\/p>\n","contact":"agenciainformativaf17@yahoo.com","link":"http:\/\/www.terrorfileonline.org\/es\/index.php\/Luis_Ag%C3%BCero_Wagner","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"image\/jpeg","summary":"La colonizaci\u00f3n historiogr\u00e1fica es tan patente en Sudam\u00e9rica que el obispo Fernando Lugo estuvo a punto de nombrar canciller a una detractora del nacionalismo paraguayo y admiradora de Bartolom\u00e9 Mitre. 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