{"article":{"id":220429,"heading":"Colombia: \u201cOperaci\u00f3n Reg\u00e9nesis\u201d, la \u00faltima oportunidad de Uribe","author":"Lucy Roessler","created":"2008-09-16 10:23:15","modified":"2013-11-11 00:54:18","last_modified":"Mon, 11 Nov 2013 07:54:18","article":"<p>Colombia: &ldquo;Operaci&oacute;n Reg&eacute;nesis&rdquo;, la &uacute;ltima oportunidad de Uribe <br><br> Lucy Roessler  <br><br>  <br>  <br> Durante las &uacute;ltimas semanas ha venido evidenci&aacute;ndose cada vez con mayor claridad la profunda crisis que corroe al &ldquo;establishment&rdquo; narcoparapol&iacute;tico colombiano. Como espadachines haciendo gala de una esgrima de acusaciones mutuas, se entrecruzan c&iacute;nica e hip&oacute;critamente los dedos &iacute;ndices de los mismos que han disfrutado durante d&eacute;cadas la impunidad y el poder. Se suceden una tras otra incriminaciones y delaciones, arrestos y liberaciones, sangrientos &ldquo;falsos positivos&rdquo; de viejo y nuevo tipo, as&iacute; como ajustes de cuentas claramente destinados a silenciar los esc&aacute;ndalos con m&aacute;s crimen, todo en un desordenado intento por evitar una debacle. Uribe aparece airado, nervioso, resistiendo el acoso interno mientras es presionado en el plano internacional. Mientras, una serie de probables candidatos a la sucesi&oacute;n... o al relevo, aclaran la voz luciendo su mejor sonrisa, mientras preparan el ingreso al escenario. <br>  <br> Todo esto ha empezado a ser interpretado por muchos como una indicaci&oacute;n de que se estar&iacute;a entrando de lleno en una fase de preparaci&oacute;n del terreno para forzar la salida de Uribe, acorral&aacute;ndole hasta obligarlo a renunciar. Pero, un cambio actual de gobierno en Colombia, que pareciera adem&aacute;s estar siendo impulsado ahora desde las alturas imperiales y algunos pa&iacute;ses europeos, as&iacute; como secundado por actores internos, requiere no obstante de ciertas condiciones que deben ser previamente alcanzadas tanto en el plano colombiano, como en el internacional.  <br><br>  <br>  <br> Proyecto para el Nuevo Siglo Americano en la regi&oacute;n <br><br>  <br>  <br> La voluminosa agenda imperial destinada al Sur del Rio Grande, contempla como tarea fundamental la recuperaci&oacute;n de los espacios perdidos en la regi&oacute;n, mediante el despliegue sistem&aacute;tico de diversas acciones respecto a cada uno de los pa&iacute;ses que representan una amenaza a sus intereses estrat&eacute;gicos o son fuente de inestabilidad. El &aacute;guila imperial evidencia as&iacute; su disposici&oacute;n a no perder ni una sola m&aacute;s de las plumas que le van quedando, y trabaja en consecuencia. <br>  <br> En particular, estos &uacute;ltimos meses de gobierno de Bush, le ofrecen una oportunidad dorada para agudizar su accionar intervencionista en la regi&oacute;n, algo que no podr&iacute;an dejar pasar. Es por eso que asistimos en estos mismos momentos a una verdadera ofensiva antipopular, apoyada abiertamente por el imperio, en pa&iacute;ses hermanos como Bolivia o Venezuela Bolivariana, entre otros. Tratar&aacute;n all&iacute; de llegar hasta donde m&aacute;s puedan, con la idea de que lo que logren &ldquo;avanzar&rdquo; en este cometido, facilitar&aacute; la tarea del pr&oacute;ximo gobernante de la Casa Blanca y los planes estrat&eacute;gicos del Pent&aacute;gono.   <br><br> Pero entre las fuentes que son consideradas en el an&aacute;lisis imperial como factores de &ldquo;inestabilidad regional&rdquo; y preocupaci&oacute;n consiguiente, no solo se encuentran los reg&iacute;menes populares que han estado avanzando contra el capitalismo neoliberal como Venezuela Bolivariana, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros, sino tambi&eacute;n, el r&eacute;gimen colombiano, que ha sido hasta ahora incapaz de alcanzar la estabilidad requerida, por m&aacute;s que haya contado con enormes recursos a su disposici&oacute;n y empleado la m&aacute;s violenta represi&oacute;n antipopular. Por el contrario, las ramificaciones mafiosas de la narcoparapol&iacute;tica real, en su constante y violento reacomodo en aras de continuar su existencia, han ido provocando una profundizaci&oacute;n del problema y son a esta altura ya imposibles de disimular u obviar.  <br>  <br> Estas profundas ra&iacute;ces de la narcoparapol&iacute;tica persistentes y su implicaci&oacute;n en los cr&iacute;menes pasados y actuales de la oligarqu&iacute;a, representan una enorme fuente de inestabilidad que amenaza sobretodo con precipitar a escena a los mismos sectores populares que han sido duramente reprimidos por m&aacute;s de cinco d&eacute;cadas. Se le hace necesario entonces al imperio y sus socios europeos presionar para cambiar urgentemente algo, y pueda por fin desarrollarse plenamente el modelo ideal de &ldquo;seguridad democr&aacute;tica&rdquo; contrainsurgente, bajo un aspecto de estado de derecho.   <br><br>  <br>  <br> Cambiar algo... para que nada cambie <br><br>  <br>  <br> En este sentido, el reciente bofet&oacute;n que Uribe recibiera desde un editorial del New York Times constituye una seria advertencia para que entienda que su misi&oacute;n como pe&oacute;n del imperio estar&iacute;a a punto de conclu&iacute;r y que no debe so&ntilde;ar con repetirse otro per&iacute;odo a la cabeza de la Casa de Nari&ntilde;o por m&aacute;s compre tres, cinco o diez millones de firmas. Todo parece indicar que Uribe ha entendido el mensaje, y con sus propias palabras reconoce que lo importante es que la pol&iacute;tica de &ldquo;seguridad democr&aacute;tica&rdquo; sea continuada por cualquier otro representante que herede su cargo, y es por eso que ahora que asistimos al inicio de una desaforada carrera de pretendientes al sill&oacute;n presidencial. <br>  <br> No ser&iacute;a esta la primera vez que desde el imperio se modificaran las simpat&iacute;as por alg&uacute;n tiranuelo o se abandonara el apoyo que diversos reg&iacute;menes t&iacute;teres y sanguinarios hubieran contado durante un tiempo. Estos, son implantados simplemente para cumplir la misi&oacute;n de eliminar y neutralizar la capacidad popular de resistencia al sistema y una vez alcanzado ese cometido (o poder este alcanzarse por otras v&iacute;as) son desechados en el basurero de la historia. Debe recordarse &ndash;por ejemplo- que una de las mejores pruebas de ello la tuvo que pasar el r&eacute;gimen dictatorial chileno, implantado cruentamente el 11 de septiembre de 1973 con el objetivo de frenar las aspiraciones populares que se expresaran durante el gobierno de la Unidad Popular, con el presidente Salvador Allende. <br>  <br> La dictadura de Pinochet -que hab&iacute;a sido ideada e impulsada desde el Pent&aacute;gono y la Casa Blanca- fue repentinamente abandonada despu&eacute;s de unos cuantos a&ntilde;os, cuando se constat&oacute; que su permanencia en el poder solo contribu&iacute;a a extender una radicalizaci&oacute;n popular que amenazaba la estabilidad estrat&eacute;gica del modelo ya implantado. El dictador Pinochet fue en repetidas ocasiones recriminado y presionado fuertemente desde las alturas imperiales e incluso -seg&uacute;n algunos te&oacute;ricos de la conspiraci&oacute;n-, el atentado del que fuera objeto el a&ntilde;o 1986, habr&iacute;a estado anticipadamente en conocimiento de las agencias de seguridad gringas, las cuales optaron por mantener un silencio total respecto del mismo... a la espera que la acci&oacute;n guerrillera del FPMR resultara. Pinochet y su dictadura antipopular hab&iacute;an para entonces cumplido la fase para la que fuera requerida y era imprescindible un cambio para garantizar la continuidad del sistema, por m&aacute;s que el dictador se empecinara en mantenerse en el poder.   <br>  <br> Dicho &ldquo;cambio&rdquo; se consigui&oacute; insertando -de la noche a la ma&ntilde;ana y como por arte de magia-, a sectores de la burgues&iacute;a &ldquo;opositora&rdquo;, a la democracia cristiana y la socialdemocracia, justo en medio de las movilizaciones del pueblo verdaderamente antidictatorial. Apoyados con cuantiosos recursos y desarrollando una campa&ntilde;a medi&aacute;tica in&eacute;dita, lograron posesionarse de los primeros planos, confundiendo a los sectores populares que hab&iacute;an resistido y combatido durante 17 a&ntilde;os a la dictadura y sirvi&eacute;ndose de ellos solo para cuantificar su &eacute;xito. <br>  <br> La obra de la dictadura fue heredada intacta por el nuevo r&eacute;gimen &ldquo;neodemocr&aacute;tico&rdquo;, ideado -para variar- directamente donde mismo se hab&iacute;a ideado antes el golpe militar contra Salvador Allende: el Pent&aacute;gono y la Casa Blanca. Consecuentemente, el nuevo r&eacute;gimen fue dotado de un marco integral remozado, a cuya cabeza gobierna desde entonces la llamada &ldquo;Concertaci&oacute;n&rdquo;, asumiendo la apariencia de un perfecto estado de derecho que ha llegado a ser considerado un paradigma en la regi&oacute;n. Los sucesivos gobiernos de la &ldquo;Concertaci&oacute;n&rdquo; han logrado as&iacute; gobernar, administrar y reprimir con un rostro sonriente, sin tener que recurrir a los m&eacute;todos tan abiertamente brutales como los que hab&iacute;a empleado Pinochet, pero disponiendo de los mecanismos adecuados para hacer pr&aacute;cticamente imposibles la consecuci&oacute;n de los derechos populares as&iacute; como de la Verdad y la Justicia. Aunque algunos de los asesinos y torturadores fueron sacrificados en aras de la continuidad y acabar&aacute;n sus d&iacute;as en c&aacute;rceles de terciopelo, los verdaderos gestores del golpe militar contra el pueblo chileno permanecen sonrientes e indemnes disfrutando lo alcanzado gracias a la dictadura...  <br>  <br> Este modelo actual de neodemocracia &ldquo;a la chilena&rdquo; no es muy diferente del que se quisiera alcanzar alg&uacute;n d&iacute;a con la llamada &ldquo;seguridad democr&aacute;tica&rdquo; colombiana; despu&eacute;s de todo, ambos no representan m&aacute;s que variaciones locales de la omnipresente Doctrina de Seguridad Nacional imperial. <br><br>  <br>  <br> El imperio propone, pero la dial&eacute;ctica dispone <br><br>  <br>  <br> En Colombia, una modificaci&oacute;n del r&eacute;gimen a la medida de los deseos imperiales, en un intento de hacer m&aacute;s presentable y efectiva la pol&iacute;tica de &ldquo;seguridad democr&aacute;tica&rdquo;, requerir&iacute;a previamente de una debilitaci&oacute;n o derrota de las fuerzas guerrilleras as&iacute; como la neutralizaci&oacute;n de los sectores de oposici&oacute;n popular y pol&iacute;tica m&aacute;s activos y consecuentes. Todas las acciones de los &uacute;ltimos meses apuntan en esa direcci&oacute;n, desde los golpes a las FARC, propinados con el apoyo reconocido de militares y t&eacute;cnica estadounidenses; el asesinato y las amenazas a sindicalistas y otros, as&iacute; como la estigmatizaci&oacute;n de pol&iacute;ticos de oposici&oacute;n implic&aacute;ndoles en la cibern&eacute;tica trama de supuestas conexiones con la guerrilla. <br>  <br> Pero, en Colombia, tambi&eacute;n ser&iacute;a preciso alcanzar una especie de pacto social y pol&iacute;tico de cierta amplitud, que posibilitara abrir algunos peque&ntilde;os espacios &ldquo;neodemocr&aacute;ticos&rdquo; como forma de desconflagrar el tenso y enrarecido panorama. Un dilema que no puede ser m&aacute;s dif&iacute;cil, toda vez que la oligarqu&iacute;a colombiana ha experimentado durante d&eacute;cadas el disfrute del poder total, sin concesiones ni moderaciones de ning&uacute;n tipo, acostumbrada a involucrarse solo en pactos del tipo &ldquo;Ralito&rdquo; para mantener privilegios e impunidad y en recurrir a las masacres de opositores como la realizada contra la UP. <br>  <br> As&iacute;, aunque en Colombia se haya venido utilizando publicitariamente el membrete de la &ldquo;seguridad democr&aacute;tica&rdquo; desde hace unos cuantos a&ntilde;os, maquill&aacute;ndolo con la apariencia de un estado de derecho, lo que existe en la pr&aacute;ctica no es sino un conflicto interno agudo e inocultable de d&eacute;cadas de duraci&oacute;n, en el cual campean a sus anchas: congresistas, oligarcas, militares, magistrados y el presidente, entre otros, coludidos mafiosamente de una y mil formas en la compleja trama de la narcoparapol&iacute;tica,  que han venido consolidando posiciones dentro del estado mientras desencadenan con entusiasmo y salvajismo la guerra contra el pueblo y sus organizaciones, y que, por supuesto, no aparecen muy dispuestos a ceder espacios, por peque&ntilde;os que estos fueran.  <br><br> En este contexto enmara&ntilde;ado, las recientes visitas de la CPI, del &ldquo;afamado&rdquo; juez espa&ntilde;ol Garz&oacute;n y del relator especial de la ONU, pueden claramente interpretarse como un ejemplo de las diversas presiones que se le hacen al r&eacute;gimen y a Uribe para que se acepte un compromiso con la &ldquo;democracia y la justicia&rdquo;, entendiendo esto como un paso concreto de acercamiento al concepto de &ldquo;seguridad democr&aacute;tica&rdquo; que desde Europa y el imperio quisieran por fin ver funcionar &ldquo;civilizadamente&rdquo; en Colombia y que ha sido tan manoseado en la era de Uribe. Las amenazas de intervenci&oacute;n en los delicados y candentes temas relacionados con los Derechos Humanos que estos personeros internacionales han expresado, pretenden doblar la rodilla no solo a Uribe, sino a quienes todav&iacute;a manejan inc&oacute;lumes los hilos del poder narcoparapol&iacute;tico colombiano.   <br>  <br> Pero el peculiar r&eacute;gimen colombiano presenta diversas dificultades que no han logrado ser superadas por ninguno de los protagonistas, ni por los amos. La narcoparapol&iacute;tica ha logrado extenderse en todas las instancias de poder de la sociedad colombiana y es entonces sumamente dif&iacute;cil poder trazar una frontera precisa hasta donde se pudiera llegar desbrozando la &ldquo;mala hierba&rdquo;, en el caso que se aceptase colaborar con la justicia. <br>  <br> Y eso ha quedado claro en la situaci&oacute;n presentada con los paranarcos recientemente extraditados a los EEUU. Sin dudas, los mismos fueron solicitados por el amo imperial en la idea que, proces&aacute;ndolos por algunos casos puntuales de narcotr&aacute;fico, se les alejaba del entorno colombiano ayudando as&iacute; a salvar -en una parodia de justicia-, al resto de la extensa trama narcoparapol&iacute;tica, la cual, sinti&eacute;ndose aliviada, podr&iacute;a entonces aceptar colaborar &ldquo;civilizadamente&rdquo; en la reg&eacute;nesis del r&eacute;gimen comprometi&eacute;ndose a respetar los marcos de &ldquo;seguridad democr&aacute;tica&rdquo; necesaria.  <br>  <br> Pero la realidad existente detr&aacute;s de estos personajes extraditados es tan siniestra como poderosa. Sinti&eacute;ndose traicionados, ya m&aacute;s de alguno amenaza con dejar al descubierto aspectos de la red narcoparapol&iacute;tica que el r&eacute;gimen por nada del mundo quisiera destapar, pues, de suceder algo as&iacute;, toda la estructura de poder y crimen levantada desde tiempos inmemoriales, quedar&iacute;a irremediablemente al desnudo. La frontera que se busca establecer artificialmente nunca ha existido en la realidad, y ello es lo que diferencia el &ldquo;caso colombiano&rdquo; de los procesos de transici&oacute;n realizados con otros reg&iacute;menes en donde, por &uacute;ltimo, bast&oacute; con procesar y condenar a los asesinos y torturadores directos, para salvar al resto de los responsables que pudieron as&iacute; continuar tranquilamente, cambiando simplemente de maquillaje. En Colombia, como en ning&uacute;n otro caso, el r&eacute;gimen narcoparapol&iacute;tico se ha involucrado por completo en la tarea de masacrar al pueblo y profitar del crimen y es por ello que aparecen en cada escena, no solo paramilitares y militares -a quienes se pudiera destinar al sacrificio con relativa facilidad-, sino empresarios del campo y la ciudad, congresistas, magistrados, pol&iacute;ticos diversos,  presidentes... y el imperio en persona. <br><br> Este es el muro, hasta ahora infranqueable, con el que los deseos imperiales y europeos se est&aacute;n topando frente al &ldquo;caso colombiano&rdquo;. Y tanto los paranarcos extraditados como los narcoparapol&iacute;ticos que van quedando, tienen plena conciencia de ello, aunque por ahora contin&uacute;en delat&aacute;ndose y\/o negando, casi muertos de la risa y confiados todav&iacute;a en su enorme poder. <br>  <br> En este contexto, obtener la salida de Uribe mediante las presiones que andan &ldquo;flotando en el aire&rdquo; desde hace un tiempo, o el acordar que renuncie a presentarse para un nuevo per&iacute;odo presidencial, ser&iacute;a una forma de encontrar una puerta que a los dem&aacute;s actores de la narcoparapol&iacute;tica les permitir&iacute;a ingresar a la nueva fase; Uribe constituir&iacute;a el &ldquo;chivo expiatorio&rdquo;. Al parecer, se ha ido avanzando un buen trecho en esta direcci&oacute;n, pero, para superar la crisis que corroe al actual r&eacute;gimen de la cacareada &ldquo;seguridad democr&aacute;tica&rdquo;, falta todav&iacute;a convencer a unos cuantos narcoparapol&iacute;ticos a modo que sirvan de corderos en el altar de sacrificio, y es aqu&iacute; en donde volvemos a toparnos con la mara&ntilde;a se&ntilde;alada m&aacute;s arriba. <br><br> Frente a esta parodia, diversas organizaciones populares, pol&iacute;ticos honestos y algunos jueces idem de la Corte Suprema contin&uacute;an tratando de avanzar en pos de la Verdad y la Justicia y una nueva Colombia en Paz, entendiendo que tienen ante s&iacute;, un poderoso aparato de intereses narcoparapol&iacute;ticos que tratar&aacute; de frenar su accionar recurriendo como es habitual, a m&eacute;todos criminales. Cada vez m&aacute;s, van d&aacute;ndose cuenta que tambi&eacute;n est&aacute;n en medio del juego del imperio y sus socios europeos, los cuales solo aspiran a que el r&eacute;gimen mejore superficialmente su aspecto sacrificando algunos peones y\/o al presidente, para continuar trabajando por sus propios intereses, sirvi&eacute;ndose de la &ldquo;seguridad democr&aacute;tica&rdquo; contrainsurgente, al modo de la exitosa &ldquo;Concertaci&oacute;n&rdquo; chilena, que reprime y explota a su pueblo cubri&eacute;ndose con piel de oveja.   <br>  <br> En este contexto donde est&aacute; en juego la posibilidad de que el pueblo colombiano se movilice en la direcci&oacute;n de desmontar la ignominia y el crimen, suenan rid&iacute;culamente oportunistas y vergonzosamente traidores los cantos de sirena provenientes desde las gargantas de alg&uacute;n seudo izquierdista socialdemocratizado aspirante a las migajas. <br><br>  <br>  <br> El vecindario en llamas; para ello estamos trabajando tambi&eacute;n... <br><br>  <br>  <br> Un cambio en la situaci&oacute;n de la vecina Venezuela Bolivariana &ldquo;ayudar&iacute;a&rdquo; -en el concepto imperial-, a resolver la crisis del r&eacute;gimen colombiano, adem&aacute;s de aliviar el sue&ntilde;o del actual y del pr&oacute;ximo inquilino de la Casa Blanca. Si el referente que la revoluci&oacute;n bolivariana representa para los pueblos de la regi&oacute;n lograra ser derrotado, le renacer&iacute;an autom&aacute;ticamente algunas de las perdidas plumas al &aacute;guila imperial y, en Colombia, se reducir&iacute;a la posibilidad que alg&uacute;n sector popular pretendiese imitar la idea bolivariana. Las &uacute;ltimas informaciones nos se&ntilde;alan que acaba de ser desbaratado un intento de magnicidio y golpe en contra del presidente Ch&aacute;vez, NO OBSTANTE, se hace necesario recordar que el imperio jam&aacute;s ha &ldquo;trabajado&rdquo; con una sola f&oacute;rmula para aplastar a los pueblos que se organizan y luchan; se debe recordar tambi&eacute;n, con suma atenci&oacute;n, que en este mismo instante numerosos paramilitares colombianos est&aacute;n presentes clandestinamente en el territorio de la hermana naci&oacute;n, los cuales, sin duda alguna, est&aacute;n tratando de poner su vasta experiencia de sicarios al servicio del imperio y la contrarrevoluci&oacute;n. <br><br> Una vez m&aacute;s los pueblos deben estar alerta. <br><br>  <br><br> A movilizar al pueblo colombiano y la Solidaridad Internacional por el Acuerdo Humanitario, la Paz, la Verdad y la Justicia. <br><br>  <br><br>  <br><br>  <br><br> <\/p>\n","contact":"","link":"","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"image\/jpeg","summary":"Durante las \u00faltimas semanas ha venido evidenci\u00e1ndose cada vez con mayor claridad la profunda crisis que corroe al \u201cestablishment\u201d narcoparapol\u00edtico colombiano","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/2008\/09\/imperio.jpg","filesize":"83.7 kibibytes","article_url":"\/news\/2008\/09\/220429.php","image":{"original":"\/uploads\/2008\/09\/imperio.jpg","small":"\/uploads\/2008\/09\/imperio.jpgthumb.jpg","medium":"\/uploads\/2008\/09\/imperio.jpgmid.jpg"}},"attachments":[],"comments":[]}