{"article":{"id":219771,"heading":"Colombia: \u00bf\u201cOperaci\u00f3n Ituango\u201d... para recibir la visita de la CPI?","author":"Lucy Roessler","created":"2008-08-23 05:22:26","modified":"2013-11-11 00:54:08","last_modified":"Mon, 11 Nov 2013 07:54:08","article":"<p>Colombia: &iquest;&ldquo;Operaci&oacute;n Ituango&rdquo;... para recibir la visita de la CPI? <br><br> Lucy Roessler <br><br>  <br>  <br> Dentro de unos d&iacute;as llegar&aacute; a Colombia el fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, quien, como es sabido, sigue muy de cerca el conflicto interno colombiano. Su visita no debe dejar lugar a dudas, aunque por ahora se limite a recoger nuevos antecedentes y a advertir a los implicados que las puertas de la CPI podr&iacute;an abrirse de par en par e iniciar un proceso in&eacute;dito en nuestro continente. No debe olvidarse que la CPI tiene por misi&oacute;n enjuiciar a los responsables de genocidio, cr&iacute;menes de lesa humanidad, cr&iacute;menes de guerra y agresi&oacute;n. En este contexto, quienquiera haya sido el responsable del brutal atentado perpetrado en Ituango, ha asegurado su ingreso a los folios de investigaci&oacute;n judicial de la CPI.  <br><br>  <br>  <br> Dictaduras en Latinoam&eacute;rica <br><br>  <br>  <br> Actualmente, en varios de los pa&iacute;ses latinoamericanos que padecieron dictaduras durante las d&eacute;cadas de los 70\/80 del siglo pasado, est&aacute;n siendo procesados y condenados algunos militares que sirvieron como perros de presa al amo imperial y las oligarqu&iacute;as locales. De este modo, responsabilizando a algunos de los ejecutores directos de la barbarie perpetrada en Argentina, Chile, Uruguay... se intenta saldar de un modo &ldquo;light&rdquo; la enorme deuda con la Verdad y la Justicia que contrajera el capitalismo neoliberal cuando fuera instaurado cruentamente en la geograf&iacute;a latinoamericana, aportando el dolor a las mayor&iacute;as y enlutando las esperanzas de cambios con las que so&ntilde;aban nuestros pueblos.  <br>  <br> As&iacute;, sacrificando ante la justicia a algunos de los peones que fueran anteriormente utilizados para imponer a sangre y fuego la &ldquo;paz&rdquo; capitalista neoliberal, los mencionados gobiernos evitan ser se&ntilde;alados con el &iacute;ndice acusador de la CPI. Entre tanto, los verdaderos responsables continuan disfrutando y sonriendo burlonamente, o muriendo tranquilamente en sus lechos, como hiciera entre otros, Pinochet. Los pueblos todav&iacute;a esperan. <br>  <br> De esta forma, en unos cuantos pa&iacute;ses latinoamericanos ha logrado hacerse el traspaso exitoso del modelo levantado mediante las dictaduras, a los nuevos reg&iacute;menes &ldquo;neodemocr&aacute;ticos&rdquo; ideados como una actualizaci&oacute;n de la Doctrina de Seguridad Nacional, y que incorporan por tanto importantes elementos para el control popular. No muchos m&aacute;s &ldquo;derechos&rdquo; que el participar marcando un voto en las peri&oacute;dicas elecciones, pueden hacer efectivos nuestros pueblos. <br><br>  <br>  <br> &ldquo;Seguridad Democr&aacute;tica&rdquo; en Colombia <br><br>  <br>  <br> Aunque el r&eacute;gimen colombiano se jacte de no haber tenido necesidad de recurrir a una &ldquo;dictadura&rdquo;, como buena parte de sus cong&eacute;neres latinoamericanos, y de ser en cambio una &ldquo;democracia&rdquo; ejemplar y segura desde hace tiempo; de no enfrentar ning&uacute;n &ldquo;conflicto interno&rdquo;... la ficci&oacute;n de ser un estado de derecho no logra convencer a nadie m&aacute;s que a los sectores fascistizados que sue&ntilde;an a Colombia como un pa&iacute;s feliz. Desde hace m&aacute;s de medio siglo, la corrupci&oacute;n y el crimen han sido las constantes con que la oligarqu&iacute;a y el imperio han intentado someter a todo el pueblo; esto, y no otro detalle, es lo que les ha hecho innecesario atravesar por la &ldquo;fase dictatorial&rdquo; que los dem&aacute;s reg&iacute;menes del continente debieron practicar para contener a sus pueblos. El tan cacareado r&eacute;gimen de &ldquo;seguridad y democracia&rdquo; colombiano tiene no obstante, a su haber, las p&aacute;ginas m&aacute;s siniestras de masacres y represi&oacute;n populares cometidas en nuestro continente, as&iacute; como otros r&eacute;cords mundiales, como la cantidad de desplazados y sobretodo de impunidad, superando con creces el desempe&ntilde;o alcanzado por las otras dictaduras regionales. <br>  <br> Es entonces decidor que la CPI se interese ahora por levantar el manto de cinismo e hipocres&iacute;a que la propaganda oficial exhibe ante el mundo. El mensaje de advertencia expl&iacute;cito es de que el r&eacute;gimen colombiano debe asumir sus responsabilidades ante las violaciones a los derechos humanos que son cautelados por la CPI, como lo se&ntilde;ala la misiva oficial que esta entregara recientemente al embajador de Colombia en La Haya.  <br><br> Mientras desde diferentes sitios del mundo, el gobierno colombiano recibe las felicitaciones oficiales por sus &ldquo;&eacute;xitos&rdquo; en la lucha contra el &ldquo;terrorismo&rdquo;, quienes le palmotean la espalda saludando los golpes que le ha dado a la guerrilla aprovechan paralelamente de sugerirle que modere y adec&uacute;e su actuaci&oacute;n. El gobierno de los EEUU y algunos otros europeos quisieran seguramente una Colombia que se pareciera y comportase como el paradigm&aacute;tico Chile, pero asimismo entienden que no pueden traspasarse as&iacute; como as&iacute; realidades diferentes. <br>  <br> El escenario que se les presenta es complejo. Por un lado -negando la historia y la realidad-, dan por supuesto que los grupos guerrilleros, debilitados militarmente, optar&aacute;n m&aacute;s temprano que tarde por la rendici&oacute;n que se les ofrece, y sue&ntilde;an con que los problemas sociales y econ&oacute;micos existentes podr&aacute;n ser manejados de una u otra forma. Por otro, aspiran a que el actual gobierno, la oligarqu&iacute;a y las FFMM logren articular cuanto antes un nuevo &ldquo;pacto social&rdquo; que sirva para desconflagrar permanentemente la situaci&oacute;n. Evidentemente, este nuevo pacto social no puede ser del tipo &ldquo;Ralito&rdquo;, acordado siniestramente entre los diferentes actores de la narcoparapol&iacute;tica el a&ntilde;o 2001 y que buscaba simplemente refundar el pa&iacute;s eliminando cualquier oposici&oacute;n y multiplicar las ganancias del narcotr&aacute;fico. <br>  <br> Tampoco pudiera tratarse de un pacto tipo &ldquo;Omerta&rdquo;. En este sentido la guerra real y medi&aacute;tica elaborada en las alturas del Pent&aacute;gono y desarrollada contra la guerrilla y sectores populares, ha abierto tambi&eacute;n con su dial&eacute;ctica un flanco inesperado para sus creadores: mientras m&aacute;s se implementan en Colombia las diversas facetas de la tr&iacute;stemente c&eacute;lebre &ldquo;seguridad democr&aacute;tica&rdquo;, m&aacute;s dif&iacute;cil le resulta al r&eacute;gimen ocultar su verdadera pol&iacute;tica oficial plagada de corrupci&oacute;n y crimen. Esto ha colocado el &ldquo;problema colombiano&rdquo; en la agenda internacional a una altura que no se hubieran so&ntilde;ado &ndash;ni deseado- quienes solo aspiraban a derrotar a la guerrilla y al pueblo para continuar tranquilamente con sus tropel&iacute;as. <br>  <br> Es sin dudas la existencia de este pueblo indomable e insurgente, pero anhelante de Paz, Verdad y Justicia lo que les aconseja ahora a los poderosos que deben readecuar el modelo.  <br>  <br> Pero el actual r&eacute;gimen, en la desesperaci&oacute;n por ocultar sus cr&iacute;menes solo atina a continuar recurriendo a las viejas formas de matar a la par que inventa otras nuevas: desapariciones, amenazas, desplazamientos forzados, asesinatos selectivos... se codean con un nuevo tipo de &ldquo;falsos positivos&rdquo;. <br><br>  <br>  <br> &ldquo;Operaci&oacute;n Ituango&rdquo; <br><br>  <br>  <br> Es en este contexto de aparente victoria -pero de real desesperaci&oacute;n del r&eacute;gimen-, que acontece el reciente atentado terrorista de Ituango. Quienes vivimos el largo conflicto colombiano en carne propia y en medio de nuestro pueblo nunca imaginar&iacute;amos siquiera que alg&uacute;n grupo guerrillero, enfrentado a cualquier situaci&oacute;n, y menos aun encontr&aacute;ndose en una coyuntura estrat&eacute;gica tan delicada, fuera a provocar deliberadamente una acci&oacute;n de este tipo. Es entonces entre quienes han practicado el terrorismo de estado sistem&aacute;ticamente y por d&eacute;cadas, en donde habr&iacute;a que buscar a los culpables. <br>  <br> Un indicador que acusa a estos terroristas est&aacute; presente como una constante en todas las &ldquo;Operaciones&rdquo; anteriores: NUNCA han contado la verdad y esta ha surgido despu&eacute;s, s&oacute;lo cuando desde diferentes instancias se ha descubierto las falsedades y el montaje. El r&eacute;gimen colombiano es ya famoso por esta caracter&iacute;stica que acompa&ntilde;a cada una de sus acciones y obviamente, ahora, no debemos esperar una excepci&oacute;n.  La &ldquo;Operaci&oacute;n Ituango&rdquo; s&oacute;lo pudiera haber nacido en la mente criminal de quienes han tenido hasta hoy impunidad para ensangrentar una y otra vez el suelo colombiano. <br>  <br> Probablemente, lo que se busca con este brutal hecho, sea tratar de &ldquo;equilibrar&rdquo; la valoraci&oacute;n que la Corte Penal Internacional sostiene respecto a los cr&iacute;menes cometidos por la narcoparapol&iacute;tica en Colombia y que son de su incumbencia, en un intento de aligerar la balanza e inclinarla hacia el lado de los grupos beligerantes. Indudablemente, la visita de la CPI considerar&aacute; esta posibilidad. <br><br> Sin dudas que en su voluminosa agenda la CPI tambi&eacute;n tendr&aacute; en consideraci&oacute;n otra tr&aacute;gica situaci&oacute;n acaecida el 18 de junio de 2007, cuando fueran asesinados en circunstancias todav&iacute;a no aclaradas los once diputados del Valle. Tomando como referencia la forma de proceder de las FFMM y sus amos imperiales en todas las &ldquo;Operaciones&rdquo; conocidas hasta el presente, estamos en el derecho de pensar que bien pudiera esta masacre haberse tratado de una &ldquo;Operaci&oacute;n&rdquo; de rescate en la cual hubiese fallado la tecnolog&iacute;a de punta, las estratagemas y los disfraces. Es de esperar que las FARC colaboren al respecto.  <br><br>  <br>  <br> Mientras tanto, desde las mazmorras del r&eacute;gimen y en la espesura de la selva, esperan por regresar a la Vida y la Libertad centenares de rehenes. Y un pueblo entero espera y trabaja por la Verdad, la Justicia y la Paz. <br><br>  <br><br>  <br><br>  <br>  <br> Ver &iquest;Qu&eacute; justicia exige la Corte? en: <br><br> <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=71609\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=71609<\/a> <br>  <br> <\/p>\n","contact":"","link":"","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"image\/jpeg","summary":"Dentro de unos d\u00edas llegar\u00e1 a Colombia el fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, quien, como es sabido, sigue muy de cerca el conflicto interno colombiano. Su visita no debe dejar lugar a dudas","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/2008\/08\/paz.jpgew2uo0.jpg","filesize":"33.7 kibibytes","article_url":"\/news\/2008\/08\/219771.php","image":{"original":"\/uploads\/2008\/08\/paz.jpgew2uo0.jpg","small":"\/uploads\/2008\/08\/paz.jpgew2uo0.jpgthumb.jpg"}},"attachments":[],"comments":[]}