{"article":{"id":212005,"heading":"Acteal: las horas de barbarie en su gran d\u00eda","author":"Iv\u00e1n Rinc\u00f3n Espr\u00edu","created":"2007-12-26 01:49:22","modified":"2026-10-25 17:02:53","last_modified":"Mon, 26 Oct 2026 00:02:53","article":"<p>Campamento de refugiados Los Naranjos, comunidad de Acteal, municipio de San Pedro Chenalh&oacute;, en Los Altos de Chiapas, M&eacute;xico, lunes 22 de diciembre de 1997. Unos 350 desplazados tzotziles de la Sociedad Civil \"Las Abejas de Chenalh&oacute;\" -organizaci&oacute;n pac&iacute;fica fundada en noviembre de 1992- se concentran desde las primeras horas de la ma&ntilde;ana en la ermita cat&oacute;lica del lugar, que es un galer&oacute;n de madera con techo de l&aacute;mina y piso de tierra. Alertados por los zapatistas del municipio aut&oacute;nomo de Polh&oacute;, saben que los paramilitares pedranos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) est&aacute;n por atacarlos de nuevo, despu&eacute;s de haberles robado sus cosechas y haberlos obligado a trabajar para ellos, sobre todo a las mujeres, y haber quemado sus casas hace un mes. La escalada de violencia que los ha llevado a desplazarse tendr&aacute; su m&aacute;xima expresi&oacute;n ese d&iacute;a, pero ellos deciden ayunar y rezar por la paz en vez de escapar o esconderse. Vulnerables, indefensos, inermes, son ni&ntilde;os, mujeres y ancianos mayoritariamente, pues muchos hombres se han retirado para evitar un enfrentamiento. Los paramilitares, en cambio, est&aacute;n entrenados y protegidos por el ej&eacute;rcito federal y la polic&iacute;a del estado, pertrechados con armas de grueso calibre por el presidente municipal, tambi&eacute;n priista, Jacinto Arias Cruz, y mandos oficiales y suboficiales de Seguridad P&uacute;blica local, como Felipe V&aacute;zquez Espinoza.\r\n\r\n<\/p><p>10:30 AM. Los desplazados rezan de rodillas, casi todos afuera del peque&ntilde;o templo, tiritando en la h&uacute;meda intemperie de la monta&ntilde;a, por las limitaciones del espacio, cuando se escuchan en las inmediaciones los primeros disparos. Divididos en cuatro grupos, m&aacute;s de cien paramilitares del ejido Los Chorros, b&aacute;sicamente, aunque tambi&eacute;n de comunidades como Puebla, La Esperanza, Chimix, Quextic, Pechiquil, Tzajalucum, Yibeljoj, Bajoveltic, Naranjatic, Canolal y Acteal misma, se aproximan en camiones de tres toneladas, tanto del ayuntamiento como de particulares; unos visten de negro y otros uniforme azul oscuro como el de Seguridad P&uacute;blica; llevan paliacates rojos en la cabeza o pasamonta&ntilde;as; van armados con fusiles AR-15 y AK-47 (<i>cuernos de chivo<\/i>), rifles calibre 22, escopetas, pistolas tipo escuadra, cuchillos y machetes. Al llegar, cerca de las once de la ma&ntilde;ana, se estacionan a orillas de la carretera, bajan corriendo, rodean la capilla y abren fuego a mansalva y por la espalda contra las primeras personas, a quienes asesinan all&iacute; mismo. La mayor&iacute;a de los desplazados trata entonces de huir y se dispersa cuesta abajo hacia la ca&ntilde;ada, entre los matorrales. Algunos son alcanzados por las balas y caen en el camino y la barranca. Otros cargan a los heridos, a los ni&ntilde;os que tropiezan y lloran; las mujeres ruedan con los beb&eacute;s que llevan a sus espaldas, se levantan. Muchos corren hasta un arroyo que se localiza a unos 300 metros y se esconden en una peque&ntilde;a cueva. Hasta ah&iacute; llegan los paramilitares a matarlos y rematarlos con singular sa&ntilde;a. \r\n\r\n<\/p><p>11:30 AM. El ruido de las r&aacute;fagas y detonaciones es escuchado en Quextic, desde donde se observa claramente Acteal, y llega hasta San Jos&eacute; Majomut, tambi&eacute;n con claridad, donde hay un destacamento de la polic&iacute;a del estado. A un lado de Majomut est&aacute; Polh&oacute;, cabecera del municipio aut&oacute;nomo creado en abril de 1996 por el Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (EZLN). Desde ah&iacute;, alguien llama por tel&eacute;fono a San Crist&oacute;bal de Las Casas para informar de la balacera. El vicario de la di&oacute;cesis y secretario t&eacute;cnico de la Comisi&oacute;n Nacional de Intermediaci&oacute;n (Conai), Gonzalo Ituarte Verduzco, llama por su parte al gobernador del estado, que no le contesta, as&iacute; que habla entonces con el secretario general de Gobierno, Homero Tovilla Cristiani, para notificarle de los disparos y pedir su intervenci&oacute;n inmediata. Tovilla dice no saber nada. El coordinador general de las polic&iacute;as en Chiapas, Jorge Gamboa Sol&iacute;s, y el director de la Polic&iacute;a de Seguridad P&uacute;blica del Estado, Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Orozco, enterados de lo que ocurre en Acteal desde las once de la ma&ntilde;ana, emiten un reporte oficial de \"sin novedad\".\r\n\r\n<\/p><p>Acompa&ntilde;ado por 40 agentes de la polic&iacute;a estatal, que portan fusiles R-15, pistolas y chalecos antibalas, el general brigadier retirado del ej&eacute;rcito federal, Julio C&eacute;sar Santiago D&iacute;az, es el mando de mayor jerarqu&iacute;a en el lugar de los hechos. Funge como jefe de asesores de la Coordinaci&oacute;n General de Seguridad P&uacute;blica y director general de la Polic&iacute;a Auxiliar en Chiapas. Durante cinco horas y media, entre las 11:00 y las 16:30, el personal bajo su mando y el que fue llegando al escuchar los disparos (unos \"300 soldados con uniformes de la polic&iacute;a estatal\") permanece en la entrada de la comunidad, sobre la carretera, y en la escuela primaria, mientras a 200 metros, monta&ntilde;a abajo, es perpetrada la masacre. Tambi&eacute;n se encuentran all&iacute; el comandante Roberto Garc&iacute;a Rivas y el oficial de Seguridad P&uacute;blica en Majomut, Roberto Mart&iacute;n M&eacute;ndez G&oacute;mez. En alg&uacute;n momento, el mencionado V&aacute;squez Espinoza -destacamentado en la Colonia Miguel Utrilla, del ejido Los Chorros, basti&oacute;n de los paramilitares pedranos, en donde tiene lugar su principal campo de entrenamiento- le recomienda al general Santiago D&iacute;az: \"Jefe, h&aacute;gase para ac&aacute;, no le vayan a dar un tiro\". Los 300 soldados con uniforme de polic&iacute;a no intervienen para detener la carnicer&iacute;a porque su funci&oacute;n real es m&aacute;s bien t&aacute;ctica: cerrar el paso a los desplazados en su &uacute;nica salida.\r\n\r\n<\/p><p>17:00 PM. El asalto dura seis horas; termina cuando los agresores, que se dan tiempo inclusive para vejar a los cad&aacute;veres de sus v&iacute;ctimas, creen que han acabado con todos en la hondonada del r&iacute;o; pero unos cuantos desplazados se salvan manteni&eacute;ndose quietos bajo los cuerpos de otros hasta que oscurece y pueden dirigirse a San Crist&oacute;bal. El saldo de la agresi&oacute;n es de 45 muertos (21 mujeres, 15 ni&ntilde;os -incluido un beb&eacute;- y nueve hombres), as&iacute; como 26 heridos y lisiados, cinco desaparecidos y miles de refugiados, tanto de Las Abejas como del EZLN (solo en el municipio aut&oacute;nomo de Polh&oacute; y sus 33 comunidades y barrios, los desplazados llegan a ser alrededor de cinco mil). Cuatro de las mujeres muertas estaban embarazadas, con gestaciones de diez a 37 semanas. \r\n\r\n<\/p><p>Seg&uacute;n el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolom&eacute; de Las Casas, adem&aacute;s de los decesos que ocasionaron las balas, doce personas fallecieron a causa de lesiones producidas por armas punzocortantes, \"incluyendo en algunos casos machacamiento de cr&aacute;neo (sic), y uno de los cuatro cad&aacute;veres de las mujeres embarazadas presentaba como causa de muerte la exposici&oacute;n de v&iacute;scera abdominal al medio ambiente por herida cortocontundente penetrante\"; en otras palabras, a una la mataron partiendo su vientre a cuchillo o machete. \r\n\r\n<\/p><p>Los testimonios y las evidencias dan cuenta de que los asesinos desnudaron los cad&aacute;veres de las mujeres, les cortaron los senos, les metieron palos entre las piernas y las nalgas, y en los casos de mujeres pre&ntilde;adas (como sol&iacute;an hacer los <i>kaibiles<\/i>), abrieron sus vientres y sacaron a los fetos para exhibirlos como trofeos y luego jugar con ellos, avent&aacute;ndolos de machete a machete. \"Hay que extirpar la semilla\", dec&iacute;an entre gritos y carcajadas, con los ojos inyectados y arrojando espumarajos de baba.\r\n\r\n<\/p><p>18:00 PM. El secretario de Gobierno, Homero Tovilla, llama por tel&eacute;fono al vicario de la di&oacute;cesis, Gonzalo Ituarte, para notificarle que el \"incidente\" en Acteal est&aacute; bajo control, que se han escuchado unos cuantos tiros y hay cuatro o cinco heridos leves.\r\n\r\n<\/p><p>19:00 PM. Comienzan a llegar los \"heridos leves\" a diversas cl&iacute;nicas de San Crist&oacute;bal, en donde los atienden por impactos de balas expansivas, que hacen un orificio peque&ntilde;o al entrar en el cuerpo y al salir dejan un boquete. Entre las v&iacute;ctimas, hay dos beb&eacute;s que impactan en un sentido contrario al de las balas expansivas. Uno se debate por la vida con el cerebro descubierto y otro tiene una pierna y un brazo destrozados. El primero no llega a tiempo y el segundo vivir&aacute; con el cuerpo mutilado, la familia mutilada, la comunidad mutilada y el olor a p&oacute;lvora y sangre en alg&uacute;n lugar de la memoria.\r\n\r\n<\/p><p>20:00 PM. Los asesinos festejan a balazos el &eacute;xito de su empresa y desde luego hacen correr el rumor de que la barbarie desatada en Acteal tendr&aacute; r&eacute;plicas en otros parajes. Una d&eacute;cada m&aacute;s tarde, sigue corriendo ese rumor, para dejar a su paso miedo y tensi&oacute;n. Por lo pronto, las secuelas son suficientes para darle continuidad a la pesadilla que culmin&oacute; en Acteal ese d&iacute;a, pero comenz&oacute; diez meses antes, por lo menos en Chenalh&oacute;. Muchos de los sobrevivientes se hundieron en el abismo de la tristeza; mujeres y ni&ntilde;os dejaron de hablar, quiz&aacute; para siempre. Entre los miles de refugiados en condiciones infrahumanas de sobrevivencia, comenzaron a morir beb&eacute;s todos los d&iacute;as (soy testigo de eso), mientras que los autores de un crimen de Estado contra la humanidad pasean por el mundo su impunidad y ejercen en este pa&iacute;s sus oficios de tinieblas...\r\n\r\n<\/p><p>Alg&uacute;n efecto ha de tener la informaci&oacute;n que abunda sobre la responsabilidad del Estado en este crimen de <i>lesa humanidad<\/i> (genocidio), pero mientras tanto Acteal seguir&aacute; siendo una herida abierta en la memoria del mundo y un agravio que lacera la historia reciente de M&eacute;xico.<\/p>\r\n\n","contact":"ivanrin@avantel.net","link":"http:\/\/gargolas.blogspot.com\/","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/html","summary":"La masacre perpetrada hace diez a\u00f1os en Chenalh\u00f3, Chiapas, es un crimen de Estado contra la humanidad y sigue impune.\r\n","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2007\/12\/212005.php"},"attachments":[],"comments":[]}