{"article":{"id":209801,"heading":"Von Wernich y la causalidad diab\u00f3lica","author":"Publicaci\u00f3n Anarquista Libertad!","created":"2007-11-11 15:48:55","modified":"2026-10-25 17:02:53","last_modified":"Mon, 26 Oct 2026 00:02:53","article":"<p>Von Wernich y la causalidad diab&oacute;lica. <br><br> Con tranquilidad pasmosa, impersonal, desde el estrado de acusado -como si a&uacute;n estuviese en el p&uacute;lpito frente a sus feligreses- el sacerdote torturador y genocida Cristian von Wernich revel&oacute; que la culpa de que no existiera paz y reconciliaci&oacute;n era por la obra del diablo, manifestada a trav&eacute;s de las acciones humanas. De esta forma lavaba culpas propias y ajenas, justificaba el accionar represivo de la dictadura y colocaba su propia condena en el espacio virtual de los triunfos del demonio, el eterno adversario del Hombre.  <br>  <br> Un mecanismo simple, que ha pasado desapercibido para la mayor&iacute;a, que desnuda la mentalidad represiva y polic&iacute;aca que subyace a una visi&oacute;n conspirativa de la historia. Es la base de todo estado polic&iacute;aco, una visi&oacute;n social dicot&oacute;mica entre el bien absoluto y el mal absoluto, en la cual el poder encarna al bien y toda subversi&oacute;n que se le oponga es la esencia del mal. Toda persecuci&oacute;n en menor o mayor medida necesita satanizar a su enemigo, convertirlo en la fuente de todos los males. Es la causalidad diab&oacute;lica, el poner como causa primera de todos lo males sociales a un grupo minoritario que conspira contra el resto de la sociedad desde las sombras.  <br>  <br> Le&oacute;n Poliakov &ndash;c&eacute;lebre estudioso del antisemitismo- mencionaba como ejemplos hist&oacute;ricos de causalidad diab&oacute;lica a los casos de los jud&iacute;os en Alemania nazi, los masones, los jesuitas en el siglo XVIII, los comunistas durante el maccartismo, la locura de la caza de brujas europea, la conspiraci&oacute;n exterior imperialista o aristocr&aacute;tica en la Rusia estalinista y la Francia jacobina; todos eran los agentes portadores del mal. Perseguidos con ferocidad exterminadora en algunos casos -y siempre para justificaci&oacute;n del orden social existente as&iacute; como generadores de consenso para la represi&oacute;n- estos grupos sociales han sido estigmatizados como enemigos de la humanidad, la religi&oacute;n, la naci&oacute;n y de todos los valores sagrados que constitu&iacute;an a una sociedad determinada. Eran descriptos como un grupo peque&ntilde;o, extra&ntilde;o a la sociedad, a sus valores sagrados y sentimientos m&aacute;s puros, infiltrado, indistinguible, siempre dispuesto a la traici&oacute;n, que hac&iacute;a necesaria la existencia de organismos especializados para su detecci&oacute;n y eliminaci&oacute;n del cuerpo social. As&iacute; surgen &ndash;y son justificados en el imaginario social- la Inquisici&oacute;n, la Cheka, la Gestapo, el FBI y las comisiones de investigaci&oacute;n del senador Mc Carthy, los grupos de tareas del Proceso de Reorganizaci&oacute;n Nacional y todos los cuerpos policiales y judiciales que se encargan de planificar la represi&oacute;n sobre la &ldquo;subversi&oacute;n internacional&rdquo;.  <br>  <br> Todos estos fantasmas pueden ser, en alguna medida, reales o imaginarios, pero en todos los casos los m&aacute;s interesados en difundir su existencia son sus perseguidores. &ldquo;La treta m&aacute;s grande del diablo es lograr que no creamos en su existencia&rdquo; sostienen los partidarios de las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n. Una posible versi&oacute;n desde el punto de vista de von Wernich ser&iacute;a, &ldquo;la treta m&aacute;s grande de la subversi&oacute;n es hacernos creer que no hubo una guerra, sino una masacre indiscriminada&rdquo;. Hoy resulta burdo -por la obviedad de las intenciones- el pensamiento entre demonizador y santurr&oacute;n del ex capell&aacute;n del asesino Ram&oacute;n Camps, pero no era tan evidente en los &lsquo;70 cuando desde el Estado y los medios de comunicaci&oacute;n se propagaban estos evangelios antisubversivos. El t&eacute;rmino delincuente subversivo englobaba significados tales como: marxismo, juda&iacute;smo, masoner&iacute;a, terrorismo internacional, narcotr&aacute;fico, anarqu&iacute;a, sinarqu&iacute;a, delincuencia, caos, esclavitud, disgregaci&oacute;n nacional, ate&iacute;smo, alienaci&oacute;n, conspiraci&oacute;n extranjera y un largo -largu&iacute;simo- etc&eacute;tera con todos los ingredientes del recetario fascista. <br>  <br> Parecen tiempos lejanos, pero cada tanto los coletazos de la causalidad diab&oacute;lica hacen su aparici&oacute;n, a veces solapadamente y otras expl&iacute;citamente. Los discursos de Ch&aacute;vez y los de Castro, as&iacute; como los de Bush, Sharon y los de los fan&aacute;ticos isl&aacute;micos llevan esa marca indeleble, como la llevaron los de Per&oacute;n, los de Hitler, los de Mussolini y los de los milicos del Proceso. Detr&aacute;s de ellos se huele la mentalidad polic&iacute;aca: la alusi&oacute;n a los demonios que conspiran contra el pueblo que ellos defienden con pasi&oacute;n represora y destructora. Otros aspirantes comparten la misma mentalidad: Patti, Blumberg, Macri, Grondona, como mandamases o como funcionarios intermedios.  <br>  <br> Otros, en cambio, son los que se ensucian las manos, son los ejecutores, los que pasan desapercibidos, los que aspiran a defender su gris empleo en una oficina burocr&aacute;tica, y que son los m&aacute;s numerosos. No pierden oportunidad de vigilar hacia los costados y se&ntilde;alar demonios en las oficinas, las f&aacute;bricas, los hospitales y las escuelas, nunca dejan de ir a denunciar a la comisar&iacute;a, a la iglesia, al comit&eacute; de defensa de la revoluci&oacute;n o a la unidad b&aacute;sica, en todas &eacute;pocas y lugares, ciudadanos decentes, serviciales y obedientes. Son el principal puntal de apoyo del Estado y su polic&iacute;a. Han reemplazado la solidaridad horizontal (el apoyo mutuo por dentro el pueblo), por la solidaridad vertical (obediencia al Estado): cuando buscan a su semejante, miran perrunamente hacia arriba. <br>  <br> Cuando el discurso de la causalidad diab&oacute;lica -del enemigo oculto que conspira entre las sombras- no logra hacer pie en el pueblo, la artima&ntilde;a se revela claramente y sus expositores quedan como fan&aacute;ticos rid&iacute;culos o como represores ultramontanos. Pero cuando se propaga en el imaginario social, se abre el espacio para la carnicer&iacute;a, donde los Videla aparecen como los profetas de un nuevo orden y los Astiz o los von Wernich, como sus ejecutantes. <br>  <br> El Estado que hoy lava su imagen condenando a Cristian von Wernich: es el mismo Estado que cometi&oacute; y volver&aacute; a cometer los mismos cr&iacute;menes para defender su raz&oacute;n de ser, porque la esencia del mal no radica en los demonios imaginados, sino en quienes tienen necesidad de inventarlos para imponer su dominio. Y esta es por lo menos una de las diferencias entre enjuiciar y &ldquo;hacer justicia&rdquo;.  <br><br> Lobis&oacute;n <br><br> Para recibir Libertad! en formato pdf, solicitala a <a href=\"mailto:periodico_libertad@yahoo.com.ar\" rel=\"nofollow\">periodico_libertad@yahoo.com.ar<\/a> <br>  <br> o visita nuestra p&aacute;gina Web: www.geocities.com\/grupo_libertad <br>  <br> <\/p>\n","contact":"periodico_libertad@yahoo.com.ar","link":"www.geocities.grupo_libertad.com","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/plain","summary":"Ya sali\u00f3 el n\u00ba 45 de LIBERTAD!. Solic\u00edtala a nuestra casilla de e-mail.","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2007\/11\/209801.php"},"attachments":[],"comments":[]}