{"article":{"id":207849,"heading":"Tunick o la sed de expresi\u00f3n","author":"Raul Tortolero","created":"2007-09-28 01:51:18","modified":"2013-11-11 00:49:51","last_modified":"Mon, 11 Nov 2013 07:49:51","article":"<p>La vivificante presencia de la ciudadan&iacute;a mexicana en el evento nudista es un cariz m&aacute;s de una poco advertida, brotante revoluci&oacute;n cultural. Es la encarnaci&oacute;n de un exultante deseo civil de asir algo contundentemente &ldquo;verdadero&rdquo;, simple y brutal, contrapuesto al infinito enga&ntilde;o. La sociedad reconfigura a fondo su rostro y cotidianidad.  <br><br>     El car&aacute;cter radical de ese revelador suceso de vena social, va mucho m&aacute;s lejos de su perfil de foto magna, performance,  instalaci&oacute;n o show. Excede los m&aacute;rgenes del &ldquo;arte&rdquo;, desbord&aacute;ndose hacia un replanteamiento de nuestro rostro social y vida cotidiana. En esos renglones se halla el tu&eacute;tano del valor del 6 de mayo en la Plaza de la Constituci&oacute;n. <br><br>     Pero no hay en realidad mucho que agradecer a Spencer Tunick. &Eacute;l le debe mucho m&aacute;s a M&eacute;xico. Las transformaciones sociales no son de la autor&iacute;a de factores externos pasajeros como el arropado Spencer. Este pelda&ntilde;o escalado no es obra de &eacute;l, el cambio se situ&oacute; en la psique de la poblaci&oacute;n mexicana; el fot&oacute;grafo produce escenas similares en todo el mundo. <br><br>     En nuestra fiesta no hubo ni siquiera protestas de mentes ignorantes, como en otras latitudes. No es que Tunick sea un genio: retratar y apreciar desnudos es algo tan antiguo como estimulante, y hacerlo contando cientos o miles de colaboradores, es m&eacute;rito de &eacute;stos.  <br>  <br>     <br>  <br>      El neoyorkino s&oacute;lo ha servido como desencadenante de algo enjaulado que sufr&iacute;an por manifestar lo m&aacute;s pronto posible los mexicanos. Algo -a la vista m&aacute;s all&aacute; de edades, g&eacute;neros, extracci&oacute;n social- que desde el inconciente social estaba a punto de irrumpir, pero no encontraba la puerta.  <br><br>     Que hayan asistido alrededor de 20 mil decididos ciudadanos aquel domingo 6 de marzo a la cama gris del Z&oacute;calo &ndash;uno de los m&aacute;s pelones del mundo debido a su carencia atroz de vegetaci&oacute;n- no deber&iacute;a sorprender s&oacute;lo por el n&uacute;mero, que implanta un nuevo r&eacute;cord mundial, superando al de siete mil personas desnudas fotografiadas en Barcelona, Espa&ntilde;a en 2003. Pero los r&eacute;cords relativos. Lo digno de entenderse es por qu&eacute; la gente estaba euf&oacute;rica al ser parte de un acto tan simple y demoledor. <br>  <br>      <br>  <br>     Me incluyo: &iquest;por qu&eacute; quer&iacute;amos desnudarnos y ser fotografiados, es decir, que hubiera constancia de ello? He escuchado muchas respuestas: el cuerpo es bello, no hay nada qu&eacute; ocultar, es un fot&oacute;grafo famoso, para demostrar que en M&eacute;xico no somos ni conservadores ni mochos, es una expresi&oacute;n art&iacute;stica, para darle en la madre al avance de la ultraderecha yunkista, para que la Catedral ah&iacute; cerca sepa que el cuerpo no es nada pecaminoso, para redoblar esfuerzos izquierdosos en la construcci&oacute;n de las libertades civiles reales, y hasta por echar desmadre&hellip;(es v&aacute;lido). No por dinero, por supuesto, porque nadie recibi&oacute; pago y s&oacute;lo obtendr&aacute;n una impresi&oacute;n de alguna toma. <br>  <br>      <br>  <br>     Siendo algo muy distinto del &eacute;xito de la Expo de Sexo y su secuela fija en el mall Sex Capital, donde se exhibi&oacute; una curiosidad sexual inusitada y donde el protagonista no fue el p&uacute;blico, lo de Tunick permite comprender que es de nuevo el ciudadano quien desea situarse en primer plano de los acontecimientos. No est&aacute; conforme con s&oacute;lo admirar el desfile de la vida desde la butaca, sino que est&aacute; dispuesto a todo, y sin ir de por medio un egreso o una remuneraci&oacute;n. El factor dinero fue eliminado el 6 de mayo.  <br>  <br>      <br>  <br>     En cambio los coros de apoyo a la despenalizaci&oacute;n del aborto de hace unas semanas fueron retomados. Cabr&iacute;a preguntarnos cu&aacute;l es la postura de la Iglesia cat&oacute;lica ante los desnudos, cuando el papa Benedicto XVI da por excomulgados a legisladores y m&eacute;dicos &ldquo;promotores&rdquo; de  tal medida, pero no ha excomulgado a ning&uacute;n pederasta. <br>  <br>   <br><br> CONTRA LA ENAJENACI&Oacute;N, LA FIESTA DESNUDA <br><br>  <br><br> &copy;Spencer Tunick\/ Nuevo M&eacute;xico 2001 <br><br>  <br>  <br> &iquest;Por qu&eacute; la urgencia de desnudarnos? Desnudarse &ndash;y esto lo saben bien quienes asistieron al lance- no es s&oacute;lo sacarse la ropa. Implica vencer condicionamientos, los mismos que nos atan a lo m&aacute;s negativo de nosotros mismos. &iquest;Por qu&eacute; esa necesidad en algunos casos fue agresiva? Hubo quienes protestaron por no hab&eacute;rseles permitido modelar por no contar con un registro. <br>  <br>      <br>  <br>     Si se hubiera tratado de fotografiar a una sola persona, o a unas pocas, no hubiera habido tanto entusiasmo. Siendo masivo, con Tunick hubo la oportunidad de &ldquo;reproducir el tiempo ed&eacute;nico&rdquo;, as&iacute; fuera s&oacute;lo unos minutos, gener&aacute;ndose un estado de conciencia general en el cual no hay culpa, verg&uuml;enza, o burla, sino naturalidad y paz. Y esto ya es ganancia y justifica esa  premura y sulfuraci&oacute;n por participar. Quedar fuera era ser expulsados del para&iacute;so, del fest&iacute;n de libertad. <br>  <br>     <br>  <br>      &iquest;Qu&eacute; quer&iacute;an demostrar con tanta vehemencia los mexicanos que se desnudaron? Evidente, no el cumplimiento con los c&aacute;nones est&eacute;ticos del cuerpo &ldquo;ideal&rdquo; del siglo XXI, la extrema delgadez, la ausencia de acumulaci&oacute;n de grasa en el vientre, la musculatura desarrollada. Vimos incuantificables cuerpos fl&aacute;cidos, tetas ca&iacute;das, panzas, canas, arrugas, bolsas en los ojos, estr&iacute;as, celulitis. Mas la dignidad con la cual se plantaron ah&iacute; hace recordar que hay algo para ser revalorado del ser humano, algo que trasciende la estupidez de todo criterio de pasarelas, vanidades televisivas y comerciales, y el detestable bluff. Y ese algo es la autenticidad. <br>  <br>          <br>  <br>     No cabe duda que ense&ntilde;arse tal cual se es, es algo bell&iacute;simo. Tras ello el sentimiento de autoaceptaci&oacute;n aumenta. Desnudarse es una gran terapia. Los miedos finalmente se desvanecen al constatar in situ que los dem&aacute;s tampoco son perfectos, y que debemos aceptarnos y aceptar a los dem&aacute;s tal cual. No importan los lunares, las verrugas, las lonjas, las deformidades, cualquier imperfecci&oacute;n. Los 20 mil participantes gritaron en silencio: &ldquo;Esto es lo que somos, esto es lo real&rdquo;. Una forma brutal de decirlo. <br>  <br>      <br>  <br>     No s&oacute;lo que no hay nada que ocultar debajo de la ropa, nada que tu mam&aacute;, tu hermana, tu hija no tenga; nada que tu padre, tu hermano, tu hijo, tu amigo no tenga. Sino que esto que ves, con sus defectos, con su lejan&iacute;a o cercan&iacute;a al 90-60-90 de las modelos, esto es algo real. <br><br> SED DE &ldquo;VERDAD&rdquo; <br><br> El 6 de mayo pudimos contemplar algo contundentemente real. Algo que debe ser apreciado porque es tal cual es. Sin luces especiales. Sin trucos. Este deseo de exponerse as&iacute; de los capitalinos &ndash;y dicho con raigambre de la m&iacute;stica medieval-, esta &ldquo;hambre de verdad&rdquo;, esta sed de algo real, de no-mentira, de no-falsedad, fue algo por lo que val&iacute;a la pena luchar, estar ah&iacute;, a tiempo, con el formulario lleno, para pasar algo de fr&iacute;o y vencer innumerables prejuicios. <br>  <br>      <br>  <br>     Es una lucha de M&eacute;xico por construir y plantar su verdadero rostro, uno emergente luego de una tradici&oacute;n pol&iacute;tica de enga&ntilde;o y traici&oacute;n. En medio de lobos pol&iacute;ticos, el ciudadano conciente muestra el camino: no es deseable la sofisticaci&oacute;n, lo retorcido de las formas, sino la desnudez, es decir, la simplicidad de lo verdadero.  <br>  <br>     <br>  <br>      Es cierto -y no puede dejarse de lado por ser atractivo- que el inter&eacute;s de contemplar a tantas mujeres y hombres desnudos ya val&iacute;a de por s&iacute; atravesar algunas penurias menores, pero esa no fue la principal motivaci&oacute;n de los asistentes. Es incre&iacute;ble que una vez constituido el pa&iacute;s como tal, hayan tenido que pasar siglos para que los mexicanos podamos caminar en las calles sin ropa, y no por ello ser considerados locos, o degenerados, y ser aprehendidos.     Y es inaudito que para hacerlo haya que &ldquo;pedir permiso&rdquo;. Como si estar desnudo pusiera en crisis la paz p&uacute;blica, escandalizara, o fuera una &ldquo;falta a la moral&rdquo;. Un desnudo nunca es inmoral. <br>  <br>      <br>  <br>     Sin embargo, &eacute;ste es apenas un primer avance en las libertades civiles, ya que sin el eterno argumento de que esto &ldquo;es arte&rdquo;, tal vez no se concretaran estas manifestaciones. Un desnudo es un desnudo. Un cuerpo es un cuerpo. No forzosamente es arte. Si lo es, mejor. Pero si no lo fuera &iquest;qu&eacute;? Los 20 mil desnudos del 6 de mayo demostraron sin abrir la boca su sed de expresi&oacute;n, de cambio, de revaloraci&oacute;n y dignificaci&oacute;n del cuerpo humano, de la libertad, de la homogeneidad, sea o no art&iacute;stico el resultado. Por salud social, es urgente avanzar en la solidificaci&oacute;n de las libertades ciudadanas. <br>  <br>      <br>  <br>     El arte es muy importante. Pero lo m&aacute;s fuerte es haber vencido prejuicios morales, sexuales, est&eacute;ticos, como los que producen verg&uuml;enza, baja autoestima, culpa y l&aacute;stima por uno mismo, timidez, &ldquo;pudor&rdquo; y otras taras que bloquean el crecimiento personal y social.  <br>  <br>     <br>  <br>      No es que &ldquo;ya estamos maduros&rdquo;, como se ha dicho, para vivir esto. Es absurdo: el desnudo no es un asunto de &ldquo;madurez&rdquo;, que requiera mucha preparaci&oacute;n. Tampoco es un espect&aacute;culo para &ldquo;adultos&rdquo;: es asumir con naturalidad, desprejuiciadamente, lo que uno es (f&iacute;sicamente).  <br>  <br>      <br>  <br>     Aqu&iacute; no hay pornograf&iacute;a alguna, es una experiencia m&aacute;s cercana a un regreso a la infancia m&aacute;s primigenia, a la libertad de los ni&ntilde;os, un retorno a una uni&oacute;n en la igualdad, donde todos valen lo mismo. No son s&oacute;lo &ldquo;cuerpos desnudos&rdquo;, sino personas integrales soltando el lastre de cargas morales, sociales, legales. Buscando despojarse de un solo golpe &ndash;art&iacute;stico, si se quiere- de la asociaci&oacute;n del desnudo a la verg&uuml;enza.  <br>  <br>      <br>  <br>     Sin embargo, el 6 de mayo se registr&oacute; tambi&eacute;n una suerte de &ldquo;estado de excepci&oacute;n&rdquo; porque, por inveros&iacute;mil que sea,  nadie puede volver a hacer esto sin ser reprendido por la polic&iacute;a, acusado de &ldquo;faltas administrativas&rdquo;. <br>  <br>      <br>  <br>     Por ello, como una estrategia abierta para construir espacios de libertad civil, habr&iacute;a que aprovechar lo espumoso de esta ola, esta vocaci&oacute;n libertaria chilanga no siempre expresada, e inaugurar lugares para nudismo en la ciudad, cuyos permisos no podr&iacute;an ser negados por el gobierno capitalino: una vez concedidos en plazas p&uacute;blicas, en sitios cerrados no habr&iacute;a obst&aacute;culos legales. Hoy no hay lugares para la desnudez. Ya los habr&aacute;. (Interesados en abrirlos escriban a: <a href=\"mailto:raultortolero@yahoo.com\" rel=\"nofollow\">raultortolero@yahoo.com<\/a>)  <br>  <br> <\/p>\n","contact":"raultortolero@yahoo.com","link":"","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/plain","summary":" La vivificante presencia de la ciudadan\u00eda mexicana en el evento nudista es un cariz m\u00e1s de una poco advertida, brotante revoluci\u00f3n cultural. Es la encarnaci\u00f3n de un exultante deseo civil de asir algo contundentemente \u201cverdadero\u201d, simple y brutal, contrapuesto al infinito enga\u00f1o. La sociedad reconfigura a fondo su rostro y cotidianidad. \r\n \r\n","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2007\/09\/207849.php"},"attachments":[],"comments":[]}