{"article":{"id":207672,"heading":"Tendencias","author":"A.G. (Publicado en Libertad, N\u00ba 44)","created":"2007-09-22 19:59:52","modified":"2026-10-25 17:02:53","last_modified":"Mon, 26 Oct 2026 00:02:53","article":"<p>TENDENCIAS <br>  <br>   <br>  <br> Consideramos la afinidad de forma integral, no reducida a intereses pr&aacute;cticos. <br>  <br> La F.O.R.A. del V Congreso, s&iacute;mbolo y expresi&oacute;n del movimiento obrero de finalidad anarquista, manten&iacute;a, por esa concepci&oacute;n finalista, un enfrentamiento cr&iacute;tico ante otras definiciones y movimientos sostenidos por anarquistas que, en las primeras d&eacute;cadas del s.XX, eran mayoritarios en Europa y que en Argentina eran minoritarios, hasta que fueron creciendo, ente otros motivos, por la influencia de la revoluci&oacute;n rusa. <br>  <br> Parte de la cr&iacute;tica de los anarquistas de la FORA era hacia el llamado especifismo y al sindicalismo puro, corrientes &eacute;stas estrechamente vinculadas. Estas dos posturas converg&iacute;an en la pretensi&oacute;n de vaciar al movimiento obrero de cualquier definici&oacute;n ideol&oacute;gica que, seg&uacute;n su decir, era un atentado a la unidad obrera, unidad determinada por la comuni&oacute;n de intereses en tanto clase. Ante esto dec&iacute;a la FORA: &laquo;Hemos dicho y repetido que no vemos en el proletariado una clase social subordinada enteramente a sus necesidades econ&oacute;micas y, en consecuencia, consciente de su inferioridad como clase y dispuesta a reivindicar sus derechos. A&uacute;n existiendo en una parte del proletariado esa &lsquo;conciencia de clase&rsquo;, &uacute;nicamente sirve como elemento de juicio para combatir a la burgues&iacute;a, para inmediatas reivindicaciones econ&oacute;micas, quedando todo el problema social subordinado a las diversas interpretaciones ideol&oacute;gicas. El odio com&uacute;n al burgu&eacute;s y las comunes necesidades del asalariado pueden determinar en un momento dado esa &lsquo;unidad de clase&rsquo;. Pero en cuanto se pone en el tapete el problema social, surgen los antagonismos y sobreviene la divisi&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo armonizar, en una huelga, a los que sostienen la necesidad de someter sus exigencias a un tribunal arbitral y los que se oponen a toda medida de conciliaci&oacute;n basando su triunfo en una acci&oacute;n directa y revolucionaria? Y en el supuesto de que los trabajadores se encuentren frente a la realidad de una revoluci&oacute;n triunfante, &iquest;acaso conservan por ello &lsquo;su unidad de clase&rsquo;? &iquest;No surge de inmediato el problema ideol&oacute;gico, determinando el choque entre los partidarios de las diferentes teor&iacute;as de reconstrucci&oacute;n social?&raquo; (La Organizaci&oacute;n Obrera; 1924). <br>  <br> La unidad pr&aacute;ctica ubicada por sobre las diferencias ideol&oacute;gicas redundaba en anular la posici&oacute;n de los anarquistas. Fue por esta misma raz&oacute;n que Bakunin y otros compa&ntilde;eros priorizaron la posici&oacute;n antiestatista y antipol&iacute;tica en la primera Internacional dividiendo al movimiento obrero entre los partidarios de tomar el Estado y quienes apuntaban a su supresi&oacute;n. Es en la divisi&oacute;n y no en la unidad org&aacute;nica donde el anarquismo como movimiento encuentra su origen y constituci&oacute;n. La unidad de la Internacional no ten&iacute;a validez si ello implicaba la convivencia forzada de tendencias antag&oacute;nicas. Eran las ideas, las cuales le daban la finalidad revolucionaria a la lucha, m&aacute;s importantes que la unidad y la organizaci&oacute;n misma. Por ello, una vez fragmentada, las secciones de tendencia anarquista afirmaban sin transigencias: &laquo;que toda organizaci&oacute;n pol&iacute;tica no puede ser m&aacute;s que la organizaci&oacute;n del poder en provecho de una clase y en detrimento de las masas, y que si el proletariado quisiera apoderarse del poder se convertir&iacute;a en una clase dominante y explotadora, <br>  <br> el Congreso reunido en Saint-Imier: declara:  <br>  <br> 1&deg; Que la destrucci&oacute;n de todo poder pol&iacute;tico es el primer deber del proletariado; <br>  <br> 2&deg; Que toda organizaci&oacute;n de poder pol&iacute;tico -aunque se suponga que es provisional y revolucionaria- destinada a efectuar esa destrucci&oacute;n, no puede ser m&aacute;s que un enga&ntilde;o y ser&iacute;a tan peligrosa para el proletariado como todos los gobiernos existentes hoy en d&iacute;a...&raquo; <br>  <br> Se sentaron las bases de lo que desde la FORA se identific&oacute; posteriormente como escuela de divisionismo, es decir, que las antag&oacute;nicas tendencias manifiestas entre los oprimidos se conformen en respectivas organizaciones.  <br>  <br> Contrariamente a lo que significaba la FORA, en pos de la unidad que disolv&iacute;a el criterio ideol&oacute;gico la corriente que propugnaba el aglutinamiento espec&iacute;fico de los anarquistas, por fuera del movimiento obrero, de forma directriz -como es caracter&iacute;stica de los partidos pol&iacute;ticos-, arg&uuml;&iacute;a que las discusiones referentes al anarquismo deb&iacute;an tener su coto de ubicaci&oacute;n en las agrupaciones espec&iacute;ficas, mientras que en el sindicato se deb&iacute;a reducir la cosa a lo que determinaba el inter&eacute;s econ&oacute;mico com&uacute;n de los obreros. Arg&uuml;&iacute;an, para ello, un desdoblamiento entre lo que llamaban hombre econ&oacute;mico y hombre pol&iacute;tico; es decir, se deb&iacute;a ser anarquista en un lado y ser sindicalista en el otro. Semejante concepci&oacute;n y accionar deven&iacute;a en ocultar las ideas que eran presentadas como obstaculizadoras de la unidad y, con eso, el consecuente fomento de actitudes acorde a aquello. Este solapamiento -insistentemente presentado como estrat&eacute;gico- colabor&oacute; activamente en producir la progresiva renuncia de la finalidad revolucionaria del movimiento obrero, convirti&eacute;ndolo en instituci&oacute;n reformista a merced de los dirigentes de turno.  <br>  <br> La reducci&oacute;n de las relaciones a cuestiones de afinidades m&iacute;nimas eran suscriptas por la supuesta necesidad de conveniencias pr&aacute;cticas y, lo opuesto, rechazado como propio de disquisiciones te&oacute;ricas, relegadas a un ostracismo tangencial.               <br>  <br> Las afinidades m&iacute;nimas -en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, programa m&iacute;nimo-, eventuales y circunstanciales, independientemente de que adquieran car&aacute;cter formal o informal, arg&uuml;idas en pos de necesidades pr&aacute;cticas o actividades concretas, implican el mismo desdoblamiento ideol&oacute;gico, con el consecuente manejo utilitarista, cuando se hace de la reducci&oacute;n la condici&oacute;n. La relaci&oacute;n establecida en base a alianzas temporales y ef&iacute;meras, donde las cuestiones ideol&oacute;gicas son confinadas a planos secundarios como intrascendentes para la ocasi&oacute;n, induce a la omisi&oacute;n de las divergencias que, de otra forma, menguar&iacute;an asa afinidad eventual, y predispone al pragmatismo como valor. <br>  <br> La afinidad integral es presentada como quim&eacute;rica, defini&eacute;ndola peyorativamente como absoluta, con lo cual se la anula como tendencia perseguible. Es decir que una cosa son las diferencias m&iacute;nimas o afinidades m&aacute;ximas con las cuales la convivencia o conexi&oacute;n no se niega como posibilidad, sino todo lo contrario, y otra es plantear el nucleamiento, el v&iacute;nculo o la coordinaci&oacute;n determinada por afinidades m&iacute;nimas y diferencias m&aacute;ximas. Dec&iacute;amos en el 1&deg; de Mayo: &ldquo;los ecos que rezumban dicen de aunarse seg&uacute;n acuerdos m&iacute;nimos, dejando de lado supuestos detalles, puntos quisquillosos que, por exagerados, sobredimensionar&iacute;amos. Y decimos que no es cosa de mala voluntad, que tenemos fundamentos y razones, y no caprichos. Que la ideolog&iacute;a anarquista no se subdivide en cuestiones principales y secundarias, porque no nos subdividimos quienes la sostenemos. Aquello es pretender que en la pluralidad el criterio no se disuelve, que las relaciones creadas mantienen independencia con respecto al ser, que la concesi&oacute;n no es el comienzo de un arrastre que busca anularnos como posici&oacute;n revolucionaria.&rdquo; <br>  <br>   <br>  <br> En el devenir todo es tender. La finalidad est&aacute; en lo &ldquo;imposible&rdquo;, para que lo posible tienda y tenga sentido. <br>  <br>   <br>  <br> A.G. <br>  <br>   <br>  <br> Publicado en &iexcl;LIBERTAD! N&ordm; 44, septiembre-octubre\/07. <br>  <br>   <br>  <br> Quien desee recibir el formato electr&oacute;nico de la publicaci&oacute;n escribir al correo del peri&oacute;dico: <a href=\"mailto:periodico_libertad@yahoo.com.ar\" rel=\"nofollow\">periodico_libertad@yahoo.com.ar<\/a> <br><br> GRUPO ANARQUISTA LIBERTAD - PUBLICACI&Oacute;N &iexcl;LIBERTAD!  <br>  <br> www.geocities.com\/grupo_libertad  <br>  <br> BUENOS AIRES <br>  <br> <\/p>\n","contact":"periodico_libertad@yahoo.com.ar","link":"www.geocities.grupo_libertad.com","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/plain","summary":"Afinidad y anarquismo, una discusi\u00f3n.","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2007\/09\/207672.php"},"attachments":[],"comments":[]}