{"article":{"id":205881,"heading":"Sobre la disciplina revolucionaria y el &quot;centralismo democr\u00e1tico realmente existente&","author":"Reinaldo Iturriza L\u00f3pez","created":"2007-08-28 14:37:59","modified":"2026-10-25 17:02:53","last_modified":"Mon, 26 Oct 2026 00:02:53","article":"<p>I.- <br>  <br> Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1992 y aunque oficialmente hab&iacute;a llegado el invierno, el clima era realmente insurreccional. Las calles amanec&iacute;an todos los d&iacute;as con los rastros del combate del d&iacute;a anterior: vidrios, piedras, cartuchos de perdigones (en el mejor de los casos), bombas lacrim&oacute;genas, basura quemada. Los trastes apilados de lo que una vez fue una precaria barricada improvisada. Eran los tiempos en los que pod&iacute;amos jactarnos de que ya no hab&iacute;a pared de la ciudad sin una consigna nuestra ni liceo p&uacute;blico indiferente a la lucha que nos encarg&aacute;bamos de atizar.  <br><br> Hab&iacute;a acontecido el 4F y el gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez parec&iacute;a no poder sostenerse un d&iacute;a m&aacute;s. El 4F implic&oacute;, para nosotros, una pausa en la lucha callejera que libr&aacute;bamos con fuerza desde 1991. Despu&eacute;s del \"Por ahora\", poco tardamos en retomar la calle como lo que &eacute;ramos: una banda de muchachos y muchachas, la mayor&iacute;a de los cuales no hab&iacute;amos cumplido los 20 a&ntilde;os, haciendo peso mientras la \"democracia\" se estremec&iacute;a y amenazaba con caer.  <br><br> Las contradicciones se agudizaban. La conspiraci&oacute;n estaba en marcha. Maduraban las \"condiciones objetivas\" para la nueva insurrecci&oacute;n c&iacute;vico-militar. Fue entonces cuando ocurri&oacute;: quienes integr&aacute;bamos la Direcci&oacute;n de la Juventud nos reunimos con un representante del Partido. El asunto a discutir: nuestra participaci&oacute;n en la futura contienda.  <br><br> En realidad, no discutimos nada. El representante del Partido nos regal&oacute; parte de su valios&iacute;simo tiempo para ilustrarnos acerca de la \"situaci&oacute;n pol&iacute;tica nacional\", la \"l&iacute;nea\" a seguir en consecuencia, luego de lo cual asignar&iacute;a tareas espec&iacute;ficas mediante la conformaci&oacute;n de comisiones.  <br><br> Pero antes de la conformaci&oacute;n de las fulanas comisiones, quien esto escribe aprovech&oacute; la rara ocasi&oacute;n para preguntarle al representante del Partido: <br><br> - Una pregunta compa: &iquest;y si esta insurrecci&oacute;n c&iacute;vico-militar tambi&eacute;n fracasa?  <br><br> El representante del Partido me dirigi&oacute; una mirada enfurecida, como de maestro de escuela que est&aacute; a punto de reprender al estudiantico impertinente. Palabras m&aacute;s, palabras menos, me espet&oacute;: <br><br> - La insurrecci&oacute;n c&iacute;vico-militar no fracasar&aacute;, porque el Partido tiene 20 a&ntilde;os preparando la insurrecci&oacute;n. <br><br> Como todo acto tiene sus consecuencias, y como uno tiene que aprender a hacerse responsable de sus actos, el representante del Partido complet&oacute; su reprimenda excluy&eacute;ndome de toda responsabilidad, manteni&eacute;ndome al margen de toda comisi&oacute;n. Imag&iacute;nense el momento: la revoluci&oacute;n estaba a punto de acontecer, y un representante del Partido acababa de disponer que yo no tendr&iacute;a ninguna responsabilidad en los hechos heroicos por venir. Por una hacer una pregunta impertinente. Qui&eacute;n me manda.  <br><br> II.- <br>  <br> Tal vez el lector lego no logre captar el significado y el alcance de esta actitud del representante del Partido. Se trata de acallar la voz disidente, o en todo caso de disipar cualquier margen de duda o sospecha, mediante la pr&aacute;ctica de la sanci&oacute;n moral. Cuando la \"l&iacute;nea pol&iacute;tica\" ya ha sido decidida, cuando el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n ya se ha realizado, pero sobre todo cuando uno se para frente al portavoz de esta l&iacute;nea decidida y este an&aacute;lisis realizado, cualquier pregunta, opini&oacute;n o an&aacute;lisis que vaya en contrav&iacute;a de lo ya decidido y analizado, por insignificante que sea el gesto, debe ser censurado, sometido, acallado.  <br><br> Los viejos y no tan viejos militantes revolucionarios tienen una deuda con la generaci&oacute;n que est&aacute; inici&aacute;ndose en la pol&iacute;tica en estos tiempos de revoluci&oacute;n bolivariana: a&uacute;n no ha sido escrita la historia de estos innumerables, cotidianos y min&uacute;sculos actos de sometimiento de la disidencia, de censura de la sana duda, de represi&oacute;n del libre pensamiento, en nombre de la disciplina y el \"centralismo democr&aacute;tico\".  <br><br> Actos que por min&uacute;sculos tal vez nos parecieron insignificantes en su momento, constituyen la fuente primaria con la que se podr&iacute;a registrar la historia infame del \"centralismo democr&aacute;tico realmente existente\". Episodios innumerables y frecuentes, en ning&uacute;n caso excepcionales, que podr&iacute;an ayudarnos a entender por qu&eacute; es imposible hacer la revoluci&oacute;n si la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica del militante \"revolucionario\" est&aacute; fundada en el resentimiento, la impotencia, y eso que Spinoza llamaba \"pasiones tristes\".  <br><br> III.- <br>  <br> En un fogoso art&iacute;culo interpretado por algunos, inexplicablemente, como un gesto de claudicaci&oacute;n frente a la posibilidad y necesidad del acontecimiento revolucionario, Michel Foucault explicaba las razones de su \"cambio de opini&oacute;n\" con respecto a la Revoluci&oacute;n Iran&iacute;.  <br><br> El art&iacute;culo en cuesti&oacute;n, publicado en mayo de 1979, lleva c&oacute;mo t&iacute;tulo una pregunta: &iquest;Es in&uacute;til sublevarse? De inmediato, y sin dejar margen a la duda, Foucault se responde: <br><br> \"Si las sociedades se mantienen y viven, es decir, si los poderes no son en ellas &laquo;absolutamente absolutos&raquo;, es porque, tras todas las acepta&shy;ciones y las coerciones, m&aacute;s all&aacute; de las amenazas, de las violencias y de las persuasiones, cabe la posibilidad de ese movimiento en el que la vida ya no se canjea, en el que los poderes no pueden ya nada y en el que, ante las horcas y las ametralladoras, los hombres se sublevan\".  <br><br> El problema para Foucault, otrora entusiasta partidario de la rebeli&oacute;n contra el r&eacute;gimen sanguinario del Sha, es el curso de los acontecimientos una vez que el r&eacute;gimen ha sido derrocado: <br><br> \"Dos a&ntilde;os de censura y de persecuci&oacute;n, una clase pol&iacute;tica orilla&shy;da, partidos prohibidos, grupos revolucionarios diezmados... Ciertamente, no da ninguna verg&uuml;enza cambiar de opini&oacute;n, pero no hay ninguna raz&oacute;n para decir que se cambia cuando se est&aacute; hoy contra la amputaci&oacute;n de manos, tras haber estado ayer contra las torturas de la Savak\".  <br><br> Pero si bien es una farsa la idea de una revoluci&oacute;n capaz de acabar para siempre jam&aacute;s con toda forma de dominaci&oacute;n, no por eso habremos de ceder al chantaje de que, por tanto, no vale la pena hacer ninguna revoluci&oacute;n:  <br><br> \"Ninguno tiene derecho a decir: &laquo;reb&eacute;lese usted por m&iacute;, se trata de la liberaci&oacute;n final de todo hombre&raquo;. Pero no puedo estar de acuerdo con quien dijera: &laquo;Es in&uacute;til sublevarse, siempre ser&aacute; lo mismo&raquo;... Hay sublevaci&oacute;n, es un hecho; y mediante ella es como la subjetividad (no la de los grandes hombres, sino la de cualquiera) se introduce en la his&shy;toria y le da su soplo\".  <br><br> Al final de su art&iacute;culo, Foucault deja sentada su posici&oacute;n frente a aquellos que justifican sus cr&iacute;menes o los nuevos despotismos (y que les igualan a los viejos criminales y d&eacute;spotas) en nombre de la revoluci&oacute;n:  <br><br> \"... si el estratega es el hom&shy;bre que dice: &laquo;qu&eacute; importa tal muerte, tal grito, tal sublevaci&oacute;n con relaci&oacute;n a la gran necesidad de conjunto y qu&eacute; me importa adem&aacute;s tal principio general en la situaci&oacute;n particular en la que estamos&raquo;, pues, entonces, me es indiferente que el estratega sea un pol&iacute;tico, un historiador, un revolucionario, un partidario del sha, del ayatol&aacute;; mi moral te&oacute;rica es inversa. Es &laquo;antiestrat&eacute;gica&raquo;: ser respetuoso cuando una singularidad se subleva, intransigente desde que el poder transgrede lo universal\".  <br><br> IV.- <br>  <br> Estoy persuadido de que a partir de la contundente victoria electoral de diciembre de 2006, hemos entrado en una nueva fase de la revoluci&oacute;n bolivariana. Est&aacute; claro que no estoy diciendo nada nuevo: todos hemos escuchado al presidente Ch&aacute;vez argumentando c&oacute;mo es que hemos entrado en una fase que se caracteriza porque las fuerzas revolucionarias han creado las condiciones para pasar a la ofensiva. La oposici&oacute;n, bien es cierto, ha puesto su parte, cediendo terreno progresivamente con cada p&eacute;simo movimiento t&aacute;ctico.  <br><br> De igual forma, estoy convencido de que ser&iacute;a ingenuo e irresponsable subestimar la capacidad de reacci&oacute;n de la oposici&oacute;n interna, y sobre todo la amenaza que constituyen los enemigos externos de proceso revolucionario.  <br><br> No obstante, tal vez nunca como ahora fue posible darle rienda suelta a un profundo y democr&aacute;tico debate a lo interno de las filas revolucionarias, sobre c&oacute;mo y por qu&eacute; construir nuestro socialismo del siglo XXI, con todo lo que este debate implica en t&eacute;rminos de herramientas te&oacute;ricas, instrumentos de organizaci&oacute;n, formas y estilos de gobierno, relaciones econ&oacute;micas y sociales de producci&oacute;n, cultura, etc. Dicho de otra manera, tal vez nunca la correlaci&oacute;n de fuerzas nos fue tan favorable.  <br><br> Este debate, efectivamente, est&aacute; iniciando (apenas iniciando), y es demostraci&oacute;n fehaciente de esto una suerte de \"rumor\" o \"malestar\" que va tomando cuerpo, y que adquiere la forma de una denuncia necesaria e impostergable contra eso que llamamos \"derecha end&oacute;gena\" o identificamos como \"burocracia\". La cr&iacute;tica contra la vieja cultura pol&iacute;tica \"marxista-leninista\" tambi&eacute;n forma parte de este repertorio cr&iacute;tico con el que nos hemos venido armando. Sin embargo, la ausencia (o digamos mejor, la no consolidaci&oacute;n, el car&aacute;cter incipiente) de una cultura pol&iacute;tica democr&aacute;tica de debate ha hecho resurgir viejos fantasmas. Se trata de lo que Boaventura de Sousa Santos, refiri&eacute;ndose al caso venezolano, llama \" la figura siniestra de los 'enemigos del pueblo'\". <br><br> As&iacute;, se emprende la cr&iacute;tica contra el conservadurismo de boina roja, y el que critica es un vendepatria-lacayo-del-imperialismo-yanki. Se cuestiona la burocracia ineficiente y castradora de la potencia revolucionaria, y el que cuestiona es un infiltrado-de-la-CIA-cuyo-prop&oacute;sito-es-ocultar-los-innegables-logros-del-gobierno-bolivariano. Se critica a la derecha end&oacute;gena, se denuncian sus corruptelas, su enriquecimiento criminal al amparo y a la sombra de un proceso que es esperanza de los que jam&aacute;s han tenido nada, y el que critica es, igualmente, un vendepatria-lacayo o un infiltrado o alguien que no tiene coraz&oacute;n o que tiene malas, muy malas intenciones. Se critica a la izquierda conservadora y tradicional, y el que critica le est&aacute; haciendo un flaco servicio a la revoluci&oacute;n y le est&aacute; haciendo el juego a la derecha end&oacute;gena y tambi&eacute;n a la ex&oacute;gena. O bien se cuestionan los excesos impl&iacute;citos en las denuncias de algunos c&aacute;maras, y el resultado es lo que Jos&eacute; Roberto Duque ha llamado El efecto Golinger. <br><br> Abundan, pues, muchas expresiones de esta \"figura siniestra del enemigo del pueblo\". Y lamentablemente, las formas que asume esta figura, al contrario de lo que algunos pudieran pensar o afirmar, no son patol&oacute;gicas, sino normales. Una y otra vez las vemos expresadas en los voceros de la burocracia, de la derecha end&oacute;gena o de la rancia izquierda. Saber identificar, por tanto, estas formas, es una condici&oacute;n indispensable para la conformaci&oacute;n de una cultura pol&iacute;tica democr&aacute;tica y genuinamente revolucionaria.  <br><br> Como consecuencia de esta ausencia de cultura pol&iacute;tica para el debate democr&aacute;tico, que ciertamente guarda estrecha relaci&oacute;n con el hecho de que durante a&ntilde;os nos vimos obligados a asumir una posici&oacute;n de f&eacute;rrea defensa del proceso revolucionario, frente al ataque inclemente, criminal y continuado de la oposici&oacute;n, &eacute;sta &uacute;ltima, a trav&eacute;s de sus voceros por excelencia, los medios privados, se han adue&ntilde;ado de la iniciativa en lo que a denuncias se refiere. El problema, por supuesto, es que la denuncia proveniente de los medios privados es con demasiada frecuencia muy poco veraz, y en la inmensa mayor&iacute;a de los casos simplemente responde al prop&oacute;sito que les ha sido asignado: funcionar como la artiller&iacute;a en la guerra de baja intensidad que se libra todos los d&iacute;as contra las filas revolucionarias, intentando desmoralizarlas y desmovilizarlas.  <br><br> El descr&eacute;dito, la impudicia y la desfachatez de los medios privados es tal, que en las filas revolucionarias, por lo general, ya no se les toma en serio, y esto es una buena se&ntilde;al del grado de conciencia adquirida en el fragor de la lucha. Sin embargo, el bombardero incesante de mentiras y medias verdades produce un efecto de poder que muchas veces pasa desapercibido: la inhibici&oacute;n de la cr&iacute;tica desde las filas revolucionarias.  <br><br> As&iacute;, por ejemplo, en la medida en que Globovisi&oacute;n intenta desesperadamente minimizar u ocultar el liderazgo del presidente Ch&aacute;vez a escala continental, renunciamos a nuestro leg&iacute;timo derecho de conocer por qu&eacute; funcionarios de Pdvsa viajaban junto con el tipo del malet&iacute;n cargado de d&oacute;lares; hacemos como si no nos importara saber por qu&eacute;, si es que realmente no estaba de ninguna manera implicado, uno de estos funcionarios se vio forzado a renunciar. Un ejemplo menos reciente es el del Padre Palmar: Globovisi&oacute;n convierte en un espect&aacute;culo lamentable y pat&eacute;tico el asunto de la carretilla cargada de denuncias (y el Padre ciertamente no ayuda), y hacemos como si ninguna de estas denuncias procediera. Es decir, ni siquiera el beneficio de la duda.  <br><br> Tengo por regla que todo aquel que, llam&aacute;ndose revolucionario, utilice las c&aacute;maras de Globovisi&oacute;n para realizar una cr&iacute;tica al gobierno revolucionario, pierde su condici&oacute;n de interlocutor leg&iacute;timo de esa misma cr&iacute;tica. As&iacute; de sencillo. Pero lo que es muy dif&iacute;cil de tolerar es que Venezolana de Televisi&oacute;n se haya convertido en un espacio eminentemente propagand&iacute;stico, donde la ausencia de periodismo cr&iacute;tico y de investigaci&oacute;n contrasta dram&aacute;ticamente con la presencia de algunos pocos espacios desde los cuales se hace buen periodismo. Vanessa Davies, en mi criterio muy personal, es quiz&aacute; la excepci&oacute;n m&aacute;s honrosa.  <br><br> No basta, por tanto, que el presidente Ch&aacute;vez afirme constantemente que &eacute;l mismo es el principal cr&iacute;tico del gobierno que preside. Su actitud nada complaciente es, sin duda, una m&iacute;nima garant&iacute;a de que los corruptos, los bur&oacute;cratas, los infiltrados y en general las fuerzas conservadoras no pueden actuar a sus anchas. Pero la idea, c&aacute;maras, digo yo, es reducirles progresivamente el radio de acci&oacute;n, a riesgo de que esta revoluci&oacute;n se nos diluya entre los dedos, despu&eacute;s de que tanto y a tantos nos ha costado construirla con estas manos. Y esto s&oacute;lo ser&aacute; posible a condici&oacute;n, insisto, de que creemos las condiciones para un debate amplio y profundamente democr&aacute;tico a lo interno de las filas revolucionarias, que no ceda al chantaje de los \"enemigos del pueblo\".  <br><br> V.- <br>  <br> Tal vez la cr&iacute;tica a lo interno de las filas revolucionarias nos pudiera llegar a parecer \"antiestrat&eacute;gica\" (en el sentido en que lo planteaba Foucault), en tanto que supuestamente pondr&iacute;a en peligro lo \"estrat&eacute;gico\": la construcci&oacute;n de la v&iacute;a venezolana al socialismo. Muy por el contrario, sospecho que la cr&iacute;tica, como la he venido planteando ac&aacute;, es en s&iacute; misma \"estrat&eacute;gica\", porque no hay forma de construir nada parecido a una sociedad democr&aacute;tica y revolucionaria, si las fuerzas sociales que en ella hacen vida est&aacute;n incapacitadas o imposibilitadas de realizar la cr&iacute;tica de aquello que nos impide avanzar en la construcci&oacute;n de esa misma sociedad.  <br><br> Es por eso que me cuesta entender y asimilar la decisi&oacute;n del presidente Ch&aacute;vez de crear un Comit&eacute; Disciplinario transitorio para un partido que, como el Psuv, est&aacute; en pleno proceso de conformaci&oacute;n; un partido que no tiene estatutos, ni siquiera militantes (sino aspirantes), cuya experiencia (extraordinaria, por dem&aacute;s) se limita a la realizaci&oacute;n de tres o cuatro asambleas de batallones, pero que desde ya carga a cuestas el peso de este Comit&eacute; Disciplinario presidido por Diosdado Cabello.  <br><br> &iquest;Por qu&eacute; un Comit&eacute; Disciplinario transitorio? Sobre el asunto, s&oacute;lo disponemos del testimonio del presidente Ch&aacute;vez del pasado 25 de agosto, cuando justific&oacute; su creaci&oacute;n en raz&oacute;n de luchas intestinas y de fracciones que estar&iacute;an aconteciendo entre &iquest;dirigentes? o funcionarios del alto gobierno. &iquest;De qui&eacute;n se trata? &iquest;C&oacute;mo, cu&aacute;ndo y por qu&eacute; incurri&oacute; en cu&aacute;les faltas disciplinarias? Obviamente, si uno escuch&oacute; el discurso de Ch&aacute;vez, es capaz de intuir por d&oacute;nde viene el problema. Pero lo que realmente preocupa no es lo poco que esclarece la explicaci&oacute;n del Presidente, sino todo lo que permanece oculto a los ojos de los aspirantes a militantes comunes y silvestres. A&uacute;n albergo eso que llaman la \"vana esperanza\" de obtener respuestas a estas interrogantes a trav&eacute;s de medios \"amigos\", y no v&iacute;a El Nacional o Globovisi&oacute;n.  <br><br> Supongamos que el dirigente o funcionario an&oacute;nimo, cuyas faltas disciplinarias desconocemos en detalle, haya incurrido, efectivamente, en acciones u omisiones que atentan gravemente contra la \"disciplina\" del partido en formaci&oacute;n. A&uacute;n en ese caso, &iquest;no habr&iacute;a sido infinitamente m&aacute;s edificante y provechoso debatir p&uacute;blicamente sobre el asunto? Y no vale apelar ac&aacute; al recurso de que la intenci&oacute;n no pod&iacute;a ser en ning&uacute;n caso someter al camarada al escarnio p&uacute;blico. Porque, con intenci&oacute;n o sin ella, es lo que ha sucedido. El camarada sin rostro, pero cuya identidad ya sabremos muy pronto, en las pr&oacute;ximas horas, ha sido escarmentado p&uacute;blicamente.  <br><br> Incluso el mismo Lenin, cuyo excesivo \"centralismo\" y la idea de disciplina que le es propia fueron objeto de f&eacute;rreas cr&iacute;ticas por parte de Rosa Luxemburgo, escribi&oacute; sobre los \"grup&uacute;sculos\" desobedientes e indisciplinados:  <br><br> \"A nuestro parecer es necesario hacer todo lo posible -aun si implica alejarse de los principios del centralismo y de la obediencia absoluta a la disciplina- para que estos grup&uacute;sculos hablen claro y den al Partido en su totalidad la oportunidad de pesar la importancia o falta de ella de estas diferencias; de esta manera puede llegarse a determinar d&oacute;nde, c&oacute;mo, y de parte de qui&eacute;n existe una inconsistencia\".  <br><br> De Rosa Luxemburgo es preciso revisar su an&aacute;lisis sobre los Problemas de organizaci&oacute;n de la socialdemocracia rusa. Muy sugerente resulta la distinci&oacute;n entre el \"centralismo conspirativo\" propio de los blanquistas, y la actividad revolucionaria de la \"socialdemocracia\" (tal y como &eacute;sta era entendida hace 100 a&ntilde;os y en cuyas filas militaba Lenin). El blanquismo, habituado al golpe de mano y ajeno a la lucha de clases, no requiere de organizaci&oacute;n de masas. Al contrario, dado el car&aacute;cter secreto de sus acciones, mantiene prudente distancia de &eacute;stas. A&uacute;n m&aacute;s: la planificaci&oacute;n de las acciones corre por cuenta de un restringido e inaccesible comit&eacute; central:  <br><br> \"Por consiguiente, los miembros activos de la organizaci&oacute;n se transformaban en simples &oacute;rganos de ejecuci&oacute;n de una voluntad previamente determinada y exterior a su propio campo de actividad, en instrumentos de un comit&eacute; central. De aqu&iacute; se derivaba tambi&eacute;n la segunda caracter&iacute;stica del centralismo conspirativo: la subordinaci&oacute;n absoluta y ciega de los &oacute;rganos singulares del partido a sus autoridades centrales y la ampliaci&oacute;n de las atribuciones de poder decisorio de estas &uacute;ltimas hasta la m&aacute;s extrema periferia de la organizaci&oacute;n del partido\".  <br><br> Las condiciones de la lucha \"socialdem&oacute;crata\", en cambio, son radicalmente distintas. En primer lugar, la socialdemocracia surge de la lucha de clases. Su ej&eacute;rcito de militantes... <br><br> \"... s&oacute;lo se recluta en la lucha misma y s&oacute;lo en la lucha se hace consciente de los objetivos de la misma. Organizaci&oacute;n, esclarecimiento y lucha no son momentos separados, mec&aacute;nica y tambi&eacute;n temporalmente escindidos, como en un movimiento blanquista, sino... aspectos diferentes de un mismo proceso... No hay -a excepci&oacute;n de los principios generales de la lucha- ninguna t&aacute;ctica de lucha acabada y fijada con detalles por adelantado que les pueda ser inculcada a los militantes socialdem&oacute;cratas por un comit&eacute; central... De esto se deriva que la centralizaci&oacute;n socialdem&oacute;crata no puede basarse en la obediencia ciega, no puede basarse en la subordinaci&oacute;n mec&aacute;nica de los luchadores del partido a un poder central y que, por otra parte, entre el n&uacute;cleo de proletariado consciente ya organizado... y el sector que le rodea... no puede jam&aacute;s levantarse un muro de absoluta separaci&oacute;n\".  <br><br> Pues bien, el problema estriba en que el \"centralismo democr&aacute;tico realmente existente\" en nuestros partidos de izquierda, se parece mucho m&aacute;s al \"centralismo conspirativo\" de los blanquistas, que al \"centralismo\" deseable de los socialdem&oacute;cratas de Rosa Luxemburgo. La cultura pol&iacute;tica que hemos heredado de la vieja izquierda se funda en estas pr&aacute;cticas de obediencia ciega y subordinaci&oacute;n, que no tienen nada de democr&aacute;ticas ni mucho menos de revolucionarias. Es, como les relataba arriba, una pol&iacute;tica que se sostiene en el resentimiento, y que acalla toda voz disidente mediante la sanci&oacute;n moral.  <br><br> El proceso de construcci&oacute;n de un partido genuinamente revolucionario supone crear las condiciones para un profundo y democr&aacute;tico debate entre revolucionarios, y esto &uacute;ltimo supone, a la vez, revisar el concepto mismo de \"disciplina\". Caso contrario, nos puede ocurrir a muchos lo que alguna vez sucedi&oacute; conmigo, que venga un representante del Partido y declare:  <br><br> - Usted, compa&ntilde;erito, no participar&aacute; en la revoluci&oacute;n. <br><br> Lo que soy yo, c&aacute;maras, hace muchos a&ntilde;os que dej&eacute; de creer en estos \"representantes\". Que nuestro Psuv no sea el de ellos. <\/p>\n","contact":"reinaldo.iturriza@gmail.com","link":"saberypoder.blogspot.com","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/plain","summary":"Debate sobre el proceso de conformaci\u00f3n del Psuv en Venezuela","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2007\/08\/205881.php"},"attachments":[],"comments":[]}