{"article":{"id":204157,"heading":"La Venezuela de hoy: de complejidades y mentiras completas","author":"Rafael Uzc\u00e1tegui","created":"2007-08-11 23:08:00","modified":"2026-10-25 17:02:53","last_modified":"Mon, 26 Oct 2026 00:02:53","article":"<br>  <br>    I  <br>  <br>   <br>  <br> Uno de los aciertos de la confrontaci&oacute;n interburguesa que ocurre en Venezuela, desde hace casi una d&eacute;cada, es el traslado de su polarizaci&oacute;n medi&aacute;tica al terreno internacional. Esta visi&oacute;n, sesgada e infantilizada, puede confundir algunos esp&iacute;ritus libertarios no despabilados. Este parece ser el caso de la opini&oacute;n vertida por el compa&ntilde;ero Rogelio Cede&ntilde;o en su texto &ldquo;La Venezuela de hoy, de realidades y verdades a medias&rdquo;, publicado por la revista La Libertad de Costa Rica en su edici&oacute;n N&ordm; 5.  <br><br> Cede&ntilde;o, en un giro de prestidigitaci&oacute;n intelectual, pide para la situaci&oacute;n social de Costa Rica lo que niega para la de Venezuela: una mirada no maniquea y problematizadora. Mientras que el movimiento tico opuesto al TLC es encabezado &ldquo;por un movimiento sumamente plural que rompe con los esquemas simplistas basados en la existencia de una presunta polarizaci&oacute;n entre derechas e izquierdas&rdquo;, en el segundo escenario las fuerzas no alineadas con el gobierno representan &ldquo;la violencia y el cinismo brutal de las fuerzas de la reacci&oacute;n&rdquo;, que ans&iacute;an volver a los d&iacute;as de la democracia adeco-copeyana. Extra&ntilde;o asunto, pues apenas un p&aacute;rrafo antes el compa&ntilde;ero hab&iacute;a afirmado que &ldquo;las visiones en blanco y negro resulten de poca utilidad para quienes seguimos pensando y apostando por la posibilidad de un mundo mejor&rdquo;. Precisamente, ese mismo horizonte es compartido por una constelaci&oacute;n de grupos de izquierda revolucionarios venezolanos que, a pesar de ser invisibilizados por la propaganda privada y estatal, rechazan tanto el pasado como el presente y contin&uacute;an, a contracorriente, haciendo una apuesta por el futuro.  <br>  <br>   <br>  <br>    II <br>  <br>   <br>  <br> Cede&ntilde;o reproduce la l&oacute;gica e historia manufacturada desde el palacio de gobierno caraque&ntilde;o. Repitiendo la mitoman&iacute;a chavista, data como g&eacute;nesis de &ldquo;las din&aacute;micas pol&iacute;ticas y sociales del cambio de siglo&rdquo; y la &ldquo;emergencia de una situaci&oacute;n revolucionaria&rdquo; en Venezuela los intentos de golpe militar encabezados por el propio Ch&aacute;vez en 1992. Una retrospectiva hist&oacute;rica, como diversas investigaciones lo ratifican, colocan la piedra fundacional del declive puntofijista a mediados de los 80&acute;s cuando, consecuencia de la crisis econ&oacute;mica, una serie de movimientos sociales catalizaron el descontento de los ciudadanos de a pie, teniendo una explosi&oacute;n brutal durante los hechos del &ldquo;Caracazo&rdquo;. En ese febrero del 89 una marejada popular reaccion&oacute; a la imposici&oacute;n de un paquete de medidas de corte neoliberal. Este tejido social se expande mediante diferentes din&aacute;micas, originando formalmente las primeras organizaciones de derechos humanos, redes ecologistas y de mujeres, asociaciones estudiantiles y vecinales, as&iacute; como desde conflictos obreros y nichos contraculturales. Esta subjetividad y voluntad de cambio, generada por una multiplicidad de actores, es la que Ch&aacute;vez capitaliza para su triunfo electoral. Venezuela confirma as&iacute; las palabras de Cornelius Castoriadis: las revueltas populares del Tercer Mundo siempre son canalizadas y recuperadas por una nueva burocracia.  <br>  <br>   <br>  <br>    III  <br>  <br>   <br>  <br> Los anarquistas venezolanos rechazamos el golpe de Estado ocurrido en abril del 2002, como tambi&eacute;n repudiamos en su momento los que ocurrieron diez a&ntilde;os antes. Asimismo, hemos denunciado la tergiversaci&oacute;n y manipulaci&oacute;n de los hechos. La historia es larga y compleja, pero s&oacute;lo refutaremos los elementos repetidos por Cede&ntilde;o. Si bien es cierto que el Presidente cont&oacute; con cierta movilizaci&oacute;n a su favor el 11 de abril, cuantitativamente la manifestaci&oacute;n en su contra era considerablemente superior. Por otro lado, las v&iacute;ctimas fatales pertenecieron a los dos bandos &ndash;no s&oacute;lo del lado chavista como se sugiere- y la conformaci&oacute;n de una &ldquo;Comisi&oacute;n de la Verdad&rdquo;, que juzgara lo sucedido de manera imparcial, fue boicoteada con el mismo &iacute;mpetu por los diputados oficialistas y de oposici&oacute;n. Si bien las movilizaciones del 13 de abril y la madrugada del 14 fueron significativas, las mismas ni &ldquo;pararon el fascismo&rdquo; ni &ldquo;contenieron las fuerzas de la reacci&oacute;n&rdquo;. El golpe contra el presidente Ch&aacute;vez y su posterior regreso fue una negociaci&oacute;n de escritorio entre militares, sin ning&uacute;n disparo de mediaci&oacute;n entre castrenses. Las evidencias son numerosas, pero por motivos de espacio s&oacute;lo nombraremos una: ning&uacute;n militar fue juzgado por su participaci&oacute;n en los hechos.  <br>  <br>   <br>  <br>    IV  <br>  <br>   <br>  <br> El autor se pregunta las razones por las cuales grandes sectores de las capas populares profesan una adhesi&oacute;n a la figura presidencial. Algunas respuestas podr&iacute;an encontrarse en las matrices culturales del continente, las cuales han catalizado la aparici&oacute;n de diversos populistas y caudillos de amplia base social, como el caso de Per&oacute;n en Argentina y Trujillo en Rep&uacute;blica Dominicana. Sin ir m&aacute;s lejos, la propia historia de Venezuela es una larga sucesi&oacute;n de caudillos militares y civiles que contaron, en su momento, con decidido respaldo de sectores populares: Juan Vicente G&oacute;mez, Marcos P&eacute;rez Jim&eacute;nez, R&oacute;mulo Betancourt y Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez. Pero, amplificando la mistificaci&oacute;n estatista, Cede&ntilde;o prefiere las explicaciones lineales de naturaleza metaf&iacute;sica. Una poblaci&oacute;n empobrecida por d&eacute;cadas proyecta sus necesidades en una masa que se corporeiza en la figura de Hugo Ch&aacute;vez, trascendi&eacute;ndose a si misma en la medida en que el gobernante &ldquo;responde a una serie de demandas y requerimientos&rdquo; de estas.  <br>  <br>   <br>  <br> Vamos a detenernos en este punto, pues la propaganda acerca de las pol&iacute;ticas sociales obnubila menos a propios que a extra&ntilde;os. Nuestro pa&iacute;s vive una de las mayores bonanzas econ&oacute;micas, en sus &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, producto de los altos precios del petr&oacute;leo. Y ante esta magnitud de recursos las pol&iacute;ticas sociales implementadas, exclusivamente a trav&eacute;s de las llamadas &ldquo;misiones&rdquo;, son superficiales e insuficientes. Y esto no lo decimos los anarquistas, lo afirman las organizaciones no gubernamentales que monitorean la situaci&oacute;n de los derechos humanos en el pa&iacute;s. Mientras los de abajo recibimos miserias del fest&iacute;n oro negro, una nueva burocracia &ndash;denominada &ldquo;boliburgues&iacute;a\" por la picaresca popular- ha hecho su aparici&oacute;n reforzando el papel que nos ha asignado la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica: el de proveer, de manera &ldquo;segura y confiable&rdquo;, energ&iacute;a al mercado internacional. Dejando de lado los cuestionamientos acerca de las consecuencias sociales y ambientales del modelo de desarrollo minero, recientemente el Presidente ha sintetizado en una frase el proyecto de la &eacute;lite roja en el poder: socialismo petrolero.  <br>  <br>   <br>  <br>    V  <br>  <br>   <br>  <br> Independientemente de la reestructuraci&oacute;n del Estado, la recomposici&oacute;n de la gobernabilidad y la oxigenaci&oacute;n &ldquo;democr&aacute;tica&rdquo; en Venezuela &ndash;seriamente lesionada durante los saqueos del Caracazo de 1989, mal ejemplo para los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n-, &iquest;es posible sugerir que el fen&oacute;meno chavista fortalece procesos de organizaci&oacute;n democr&aacute;ticos y autogestionarios? Reiteradamente, el ejecutivo nacional ha impuesto desde arriba diferentes y sucesivos modelos organizativos que han hipotecado la autonom&iacute;a de las bases chavistas, eclipsado liderazgos locales, electoralizando agendas y din&aacute;micas e imponiendo l&oacute;gicas militarizantes y un partido &uacute;nico. La &ldquo;participaci&oacute;n&rdquo; es posible si es inocua y el &ldquo;protagonismo&rdquo; inexistente. Existen iniciativas interesantes en la base del chavismo, pero su excepcionalidad confirma la regla: en el campo que se nombre, las iniciativas son propiedad exclusiva del Primer Mandatario. Ejemplos sobran, como la reforma constitucional que actualmente se discute en estricto secreto, o las atribuciones extraordinarias, la &ldquo;Ley Habilitante&rdquo;, que facultan al presidente para promulgar leyes por decreto. Nombraremos una de las menos conocidas. Por mandato de arriba una comisi&oacute;n plural, la Conarepol, fue encargada de dise&ntilde;ar un nuevo modelo policial para el pa&iacute;s. Para ello, durante un a&ntilde;o, realizaron 70.000 consultas con diferentes actores a lo largo y ancho del pa&iacute;s, incluyendo comunidades afectadas por la violencia uniformada. Una sola frase bast&oacute; para desechar el modelo presentado por la Conarepol: &ldquo;es un proyecto de derecha&rdquo;, y ahora una centralizaci&oacute;n de las polic&iacute;as es decidida unilateralmente dentro de la Habilitante.  <br>  <br>   <br>  <br> En esta vereda del Caribe ni sufrimos 'deja v&uacute;' por la CNT-FAI de 1936 ni nos dejamos confundir por la re-semantizaci&oacute;n de la demagogia. El a&ntilde;o pasado 402 presos, provenientes de los sectores populares, murieron violentamente en las c&aacute;rceles de la &ldquo;revoluci&oacute;n bolivariana&rdquo;. Por otro lado, m&aacute;s de 60 l&iacute;deres sindicales y vecinales fueron pasados a tribunales por participar en huelgas, cierres de calles y manifestaciones exigiendo sus derechos. El pueblo no se sentir&aacute; mejor si el garrote que le pega lleva el nombre de palo del pueblo dec&iacute;a Bakunin. Los libertarios criollos hemos asumido la actitud de cualquier anarquista consecuente: enfrentarnos al poder y estar con los oprimidos, juntando fines y medios, construyendo espacios de libertad con justicia y neg&aacute;ndonos a ser ni v&iacute;ctimas ni verdugos. Los &ldquo;apoyos cr&iacute;ticos&rdquo;, &ldquo;alianzas t&aacute;cticas&rdquo;, entrismos y medias tintas se las dejamos a los politiqueros, como esos que hoy abundan en Venezuela, engordando egos y cuentas bancarias, alucinando un socialismo del siglo XXI, ces&aacute;reo y militar, con epicentro en Caracas.      <br>  <br>  \n","contact":"rafaeluzcategui@hotmail.com","link":"http:\/\/www.nodo50.org\/ellibertario","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/plain","summary":"* Un integrante del Colectivo Editor de El Libertario prepar\u00f3 este art\u00edculo para el # 6 de la revista costarricense La Libertad, respondiendo a un inconsistente esfuerzo por establecer afinidades imposibles entre chavismo y anarquismo.","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2007\/08\/204157.php"},"attachments":[],"comments":[]}