{"article":{"id":203143,"heading":"Refugiados en Mexico","author":"Raul Tortolero","created":"2007-07-16 22:41:54","modified":"2013-11-11 00:49:09","last_modified":"Mon, 11 Nov 2013 07:49:09","article":"<p>Por: Ra&uacute;l Tortolero <br>  <br> 15\/07\/2007 <br><br>  <br>  <br> La demolici&oacute;n a golpe de hacha desnuda sobre la puerta de maderos provoc&oacute; que la familia se revolviera en sus sillones. Unos 15 tipos, de ropajes negros, atrincherados sus rostros con pasamonta&ntilde;as, irrumpieron en la sala. Bland&iacute;an ametralladoras cuyos ca&ntilde;ones dirigieron a las cabezas del padrastro, su madre, tres hermanos y una hermana de 15 a&ntilde;os.  <br><br> Indicaron pertenecer a las Autodefensas Campesinas, grupos armados ligados a la ultraderecha, surgidos como contraofensiva a las guerrillas de izquierda y al narcotr&aacute;fico en Colombia. Y preguntaron por Hip&oacute;lito, uno de los hermanos. Eran las 11 de la noche del 23 de noviembre de 1996, en Mariangola, ciudad del departamento de C&eacute;sar, Colombia. <br><br> Nancy (nombre cambiado por protecci&oacute;n) estaba trabajando en una compa&ntilde;&iacute;a de Cosm&eacute;ticos en Valledupar, capital de ese departamento, alejada de estos hechos.  <br><br> Todos los hombres juraron ser Hip&oacute;lito. Las Autodefensas se mofaron:  <br><br> &mdash;&iexcl;Bueno, como todos son Hip&oacute;lito, pues nos llevamos a todos!  <br><br> Y a empellones subieron a los tres hermanos y al padrastro de Nancy a unas de las cinco camionetas pick-up amarillas en que ven&iacute;an. Arrancaron.  <br><br> En la madrugada todos aparecieron acribillados al borde de una carretera. Con los huesos triturados. Y a uno le reventaron los test&iacute;culos.  <br><br> Otros nueve cuerpos tambi&eacute;n fueron encontrados maltrechos en ese camino. Inclu&iacute;da una mujer a&uacute;n con el vientre inflamado por reci&eacute;n haber parido. Todos muertos por sospecha de ser guerrilleros de las FARC.  <br><br> Nancy se enter&oacute; de todo y fue a reunirse con su madre. Un intenso p&aacute;nico les devor&oacute; el alma. Pero fue la segunda quien aquel coagulado amanecer tuvo que reconocer in situ los cuerpos de sus hijos y marido.  <br><br> Nancy no lograba dormir. Tampoco su esposo. Luego se supo que dos hombres m&aacute;s, capturados aquella noche, pudieron escapar del exterminio de las Autodefensas. Entregaron, meses despu&eacute;s, un caset a la madre de Nancy en el que explicaban todo.  <br><br> Hip&oacute;lito laboraba con el due&ntilde;o de una finca de caf&eacute; a quien tambi&eacute;n mataron. El d&iacute;a anterior a esta matanza, a ese muchacho le ordenaron comprar medicinas en Valledupar. Tales medicamentos, se presume, ser&iacute;an destinados a la guerrilla. Eso fue suficiente cargo para las Autodefensas.  <br><br> Pero a Hip&oacute;lito no lo torturaron tanto como a Rafael, otro hermano m&aacute;s bravo. Los guerrilleros fugados presenciaron que &eacute;ste, viendo el homicidio de su padre, luch&oacute; y asesin&oacute; a uno de sus secuestradores.  <br><br> Nancy, con sus hijos y su madre, se mud&oacute; a cuatro horas de Valledupar, a Barranquilla. Pero hubo m&aacute;s: a los dos a&ntilde;os de aquella matanza, a&uacute;n le dieron muerte a Ramiro, el &uacute;ltimo hermano vivo, quien se encontr&oacute; liquidado en un parque de esta localidad.  <br><br> Dejando a su madre en Barranquilla, sin dinero y temerosa por su vida y la de sus ni&ntilde;os, Nancy se apresur&oacute; a Costa Rica, donde no le solicitaban tramitar visa.  <br><br> Ah&iacute;, a los 30 d&iacute;as, a todos les fue otorgada la calidad de refugiados. Naci&oacute; su cuarto hijo en Atenas y ella sobrevivi&oacute; vendiendo dulces.  <br><br> La agencia de la ONU especializada en ayudar a los refugiados (ACNUR) los apoy&oacute; con dinero los primeros seis meses.  <br><br> Sin embargo, no progresaron sus negocios y su esposo viaj&oacute; a M&eacute;xico en busca de m&aacute;s calidad de vida. Nancy, con su prole, lo sigui&oacute; a este pa&iacute;s bajo el programa Reunificaci&oacute;n familiar del ACNUR, en 2001.  <br><br> La reunificaci&oacute;n es hoy un derecho internacional. Le intimid&oacute; una ciudad tan contaminada, infinita y de habitaciones diminutas. Trabaj&oacute; en el Mercado Hidalgo, en la colonia Doctores, expendiendo enseres de pl&aacute;stico. La organizaci&oacute;n mexicana Sin Fronteras &mdash;ONG financiada por ACNUR&mdash; les facilit&oacute; 500 d&oacute;lares para montar ese puesto ambulante. Y, trabajando hoy d&iacute;a en el gobierno del Distrito Federal, enclaustrada con sus hijos en una vecindad de Tepito, separada de su esposo, sin mucho dinero, al fin goza un remanso de paz.  <br><br> Vivir fingiendo ser mexicana  <br><br> Ser refugiado en M&eacute;xico puede no significar el fin de las adversidades. Haydee Sabina Fern&aacute;ndez, de 50 a&ntilde;os, es una salvadore&ntilde;a refugiada en M&eacute;xico desde 1982.  <br><br> Pertenec&iacute;a a la vertiente social del Frente Farabundo Mart&iacute; para la Liberaci&oacute;n Nacional (FMLN). Trabajaba en San Salvador. En un cateo, a ella y sus compa&ntilde;eros los metieron presos. La tuvieron con los ojos vendados y los pulgares atados en la espalda. Al ir a orinar la manosearon y torturaban a sus compa&ntilde;eros frente a ella. No prob&oacute; alimento en varios d&iacute;as.  <br><br> Al fin liberada, pero bajo amenazas de muerte, el obispo Rivera y Damas le sugiri&oacute; abandonar su pa&iacute;s. El 28 de julio de 1982 entr&oacute; a M&eacute;xico con una carta de asilo. Ya en el DF, vivi&oacute; en Lecher&iacute;a en zozobra, al suponer que aqu&iacute; operaba un \"escuadr&oacute;n de la muerte\" del Ej&eacute;rcito salvadore&ntilde;o: por ese entonces, tres ex guerrilleros fenecieron aventados a las v&iacute;as del metro, y otros fueron secuestrados en Ciudad Neza.  <br><br> Haydee Sabina viv&iacute;a semiclandestina. Fing&iacute;a ser originaria de Veracruz. Por temor y porque por su deje indio era agredida. \"Vete, no tienes nada qu&eacute; hacer aqu&iacute;\", le repet&iacute;an en la calle. Aprendi&oacute; la historia de ese estado. Inventaba haber estudiado en la primaria \"Emiliano Zapata\", ya que en todos lados hay escuelas con ese nombre. Aprendi&oacute; a no pedir las verduras por \"montones\" o \"manos\", sino por kilos, ni la leche por botella sino por litro. Y las tortillas por kilo, no por 5 colones. Ni a decir \"gaseosas\", sino refrescos, y cambiar \"g&uuml;isquil\" por chayote, y \"pipianes\" por calabacitas. Y memoriz&oacute; el himno y el saludo a la bandera. No levantaba m&aacute;s el brazo porque era una \"mentada de madre\" en M&eacute;xico. Pero s&oacute;lo se sinti&oacute; segura hasta 1991, cuando se mud&oacute; a Santo Domingo, Coyoac&aacute;n, junto a una comunidad salvadore&ntilde;a, y se apunt&oacute; en el Frente de Refugiados Centroamericanos.  <br><br> Traves&iacute;a de Asia a M&eacute;xico  <br><br> En Bangladesh, Atik Hosain, un despierto l&iacute;der de estudiantes, tiene listo un discurso que pronunciar&aacute; ante cientos de compa&ntilde;eros. Es el 1 de enero de 1999.  <br><br> Cursa la carrera de Diplomacia en la universidad Kurutia Sadek, en Tangail. Habla bengal&iacute;, ingl&eacute;s y algo de hindi y &aacute;rabe. Milita en \"Amolige\", un partido de izquierda moderada, que mantuvo de 1991 a 1996 la presidencia de ese empobrecido pa&iacute;s al sur de India.  <br><br> Antes del movimiento independentista de Mahatma Gandhi, la India, Bangladesh y Pakist&aacute;n eran una sola naci&oacute;n. Al final del proceso, este &uacute;ltimo se separa. Y en 1971, Bangladesh se establece como un nuevo pa&iacute;s.  <br><br> Uno de los precursores de la independencia bengal&iacute; en Tangail fue el comandante Kader Shidiki, jefe del partido Amolige en tal regi&oacute;n cercana a Dacca, la capital, y amigo de Atik, quien se ve imposibilitado de asistir a tiempo al evento donde ser&aacute; el principal orador.  <br><br> Entonces enciende la televisi&oacute;n en casa de su padre, en un rancho, donde est&aacute; de visita. Observa c&oacute;mo estalla un bombazo, justo bajo el podio donde &eacute;l har&iacute;a gala de oratoria. Se cubre el rostro con ambas manos.  <br><br> Da gracias a Al&aacute; porque podr&iacute;a estar muerto. La explosi&oacute;n despedaza a 10 estudiantes. Ahora su vida no podr&aacute; ser igual. Debe huir porque vendr&aacute;n por &eacute;l. La represi&oacute;n avanza como c&aacute;ncer. Le atribuye el atentado al Bangladesh Nacional Party (BNP) &mdash;de apariencia socialista dem&oacute;crata, pero en realidad islamista radical&mdash;, para desbaratar su liderazgo.  <br><br> Decide ir a solidarizarse con los familiares y amigos de los muertos. Su maestro Kader se lo impide, ante lo inminente de su detenci&oacute;n.  <br><br> Esa noche llegan los patrullajes a la universidad, al cuarto donde reside, y al de sus compa&ntilde;eros, y derruyen cuanto hallan. 24 horas despu&eacute;s, ya est&aacute;n las fuerzas represoras en la casa de sus padres.  <br><br> Aterrorizan a &eacute;stos inquiriendo su paradero. Kader le ordena esconderse en otras provincias, auxiliado por Amolige. Ya en la universidad en Tangail han azotado a los dem&aacute;s l&iacute;deres para que revelaran d&oacute;nde estaba Atik.  <br><br> Gobernaba el primer ministro Kaleda Jia, del BNP. &Eacute;l mismo manda a los 300 presidentes municipales. 170 de &eacute;stos son del BNP, y s&oacute;lo 80 de Amolige. En Bangladesh, 80% de los 140 millones de habitantes son musulmanes; 13%, hinduistas; 5%, cristianos, y el resto de diversas expresiones.  <br><br> Atik no quiere morir. Se interna en la India, clandestino. Ah&iacute; Kader le proporciona un pasaporte ap&oacute;crifo. Vuela a Cuba sin necesidad de visa, y con 300 d&oacute;lares se mueve a Nicaragua. Kader habla con sus contactos en tal naci&oacute;n, y &eacute;stos le pagan el viaje indocumentado hacia el norte, buscando mejores condiciones. Atik no habla una s&iacute;laba de espa&ntilde;ol y, requemado por el sol, sigue adelante, sufriendo hambre. Los \"polleros\" los acuestan a todos en un cami&oacute;n. Les echan encima colchones, m&aacute;s gente, y frutas para ocultarlos. Atik se da por muerto. Sus enc&iacute;as albergaban un regusto a metal y bilis.  <br><br> Evaluaba si no le hubiera valido m&aacute;s sucumbir en Bangladesh. Hasta que entr&oacute; en M&eacute;xico y hall&oacute; una mujer que lo apoy&oacute; con alimento y hospedaje.  <br><br> Atik parece mexicano... Excepto cuando viste faldones de flores... y los taqueros le gritan: \"mamacita\".  <br><br> Luego fue al ACNUR, le dieron una constancia de tr&aacute;mite de refugiado y lo enviaron a la Comisi&oacute;n Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). En tres meses obtuvo su permiso. Lo enviaron a Sin Fronteras, donde le daban cada semana 600 pesos y d&oacute;nde vivir 90 d&iacute;as, en tanto consegu&iacute;a empleo. Estuvo en un refugio de Santa Mar&iacute;a la Ribera, donde son colocados los reci&eacute;n llegados.  <br><br> \"Prefiero M&eacute;xico a la violencia y la pobreza de Bangladesh\", reconoce. Semestres despu&eacute;s, pudo hacer venir a Lipa, su esposa, y a su v&aacute;stago, Ronok. Atik pronto hablaba espa&ntilde;ol. Vende prendas y muebles de la India puerta a puerta. Pero su mujer no hac&iacute;a un piquete por cucharear espa&ntilde;ol. Y ella no quer&iacute;a que su ni&ntilde;o estudiara sino el Cor&aacute;n. Y verlo transformado en m&aacute;rtir de alguna guerra santa.  <br><br> El ex guerrillero guatemalteco  <br><br> Es dif&iacute;cil la nueva vida de los refugiados en M&eacute;xico. Y m&aacute;s si son discapacitados. Como el guatemalteco Rodrigo Tel&oacute;n &mdash;alias Pedro&mdash; que una tarde resbal&oacute; a las v&iacute;as del Metro. Los usuarios lo alzaron en vilo de las piernas. Pero esto fue a&ntilde;os despu&eacute;s de las interminables noches que sufri&oacute; en cuevas, en donde lo iban escondiendo los guerrilleros camino a la frontera con M&eacute;xico. El Ej&eacute;rcito siempre los segu&iacute;a. A Rodrigo Tel&oacute;n no le importaba ya la vida, deseaba morir. El dolor era fulminante. El antebrazo izquierdo se le hab&iacute;a agusanado por completo. En tales desvelos recordaba c&oacute;mo hab&iacute;a iniciado todo.  <br><br> Pedro se encontraba sudando en una noche al norte de Guatemala, en la comunidad de Toqui&aacute;n. El muchacho se dedicaba a auxiliar a la poblaci&oacute;n, a los heridos de la guerra, con un m&eacute;dico llamado Juli&aacute;n. El entonces presidente, en 1982, era el general Efra&iacute;n R&iacute;os Mont. Y eso no significaba nada bueno para Rodrigo, quien empezaba a militar en la Organizaci&oacute;n del Pueblo en Armas, la mayor agrupaci&oacute;n guerrillera. Rodrigo, de 22 a&ntilde;os, s&oacute;lo hab&iacute;a finalizado la primaria. Su familia era de agricultores de Chimaltenango, donde &eacute;l naci&oacute;. Es ind&iacute;gena, de la etnia cakchiquel, y la conciencia del maltrato a la gente desprotegida lo anim&oacute; a sumarse a la lucha social.  <br><br> El gobierno militar masacraba a la poblaci&oacute;n y se quedaba con las tierras. A Rodrigo no le qued&oacute; sino integrarse a la lucha armada. Acampados en la Sierra Madre, com&iacute;an siempre tortillas, sal y frijoles. Un d&iacute;a el Ej&eacute;rcito los rode&oacute;. La balacera fue tupida y dej&oacute; ocho guerrilleros graves. Sin embargo, los militares no pudieron tomar el campamento, donde estaban unos 100 rebeldes.  <br><br> Rodrigo no sufri&oacute; heridas aquel d&iacute;a. A una compa&ntilde;era suya le pegaron un tiro en la cabeza y le dejaron paralizado de por vida un brazo. Esto encoleriz&oacute; al guerrillero.  <br><br> Estuvieron cinco d&iacute;as sin comer. Al final, evadieron el cerco militar y llegaron al campamento adjunto a Toqui&aacute;n Grande. Fue el principio del fin. Ah&iacute; le ense&ntilde;aron a fabricar bombas-mina. El comandante Isa&iacute;as entren&oacute; a Pedro. Le mostraron t&eacute;cnicas guerrilleras, como aprovechar la lluvia intensa para caminar sin ser detectados. Lo instruyeron en defensa y ataque cuerpo a cuerpo, a disparar fusiles Galil, cuerno de chivo e incluso la Fal, un armamento tierra-aire. Si el Ej&eacute;rcito bombardeaba, con esa arma alejaban los aviones y helic&oacute;pteros.  <br><br> La bomba-mina Cleimar que aprendi&oacute; a fabricar Rodrigo se hac&iacute;a con aluminio, pedazos met&aacute;licos, dinamita y c&aacute;psulas de detonante, un seguro y un cordel. Pesaba unos 30 kilos. Cuando el Ej&eacute;rcito pasaba, alg&uacute;n guerrillero en guardia jalaba el hilo y se registraba la explosi&oacute;n. Pod&iacute;a terminar con 30 soldados.  <br><br> Un d&iacute;a el Ej&eacute;rcito estaba quemando las casas en Toqui&aacute;n Grande. La guerrilla puso una bomba. \"Pedro &mdash;le dijo el teniente&mdash;, cuando llegue el Ej&eacute;rcito nosotros explotamos la mina y cubres la retirada\". Pero los soldados no aparecieron y a Rodrigo le toc&oacute; hacer guardia la ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente. Vio pasar a una se&ntilde;ora que exclam&oacute;: \"&iexcl;Cuidado, aqu&iacute; hay una bomba!\"  <br><br> Rodrigo fue con el teniente. Le dijo que no se hab&iacute;a tapado bien una bomba y la poblaci&oacute;n sab&iacute;a de su presencia.  <br><br> &mdash;Me mand&oacute; a m&iacute; &mdash;dice Rodrigo Tel&oacute;n, hoy con 48 a&ntilde;os, la mano derecha destruida, s&oacute;lo con dos dedos y uno injertado, el antebrazo izquierdo de pl&aacute;stico, la boca afectada y ciego de ambos ojos. Est&aacute; sentado con una chamarra gris a&ntilde;osa, una gorra de beisbol y pelo enredado, en un parque de la Ciudad de M&eacute;xico.  <br><br> &mdash;Fui solo. Al ver que estaba muy peligroso, hice un hoyo grande pero me ca&iacute; dentro de &eacute;l y la bomba explot&oacute;.  <br><br> S&oacute;lo sinti&oacute; un impacto fulminante en su pecho y perdi&oacute; el conocimiento. Eran las 8 de la ma&ntilde;ana. Despert&oacute; a las 12 de la noche, con mucha menos sangre y dolores estrujantes. Ten&iacute;a el rostro quemado. Los guerrilleros lo llevaron en camilla con el doctor Juli&aacute;n. &Eacute;l le amput&oacute; el brazo y los dos dedos de la otra mano. Lo condujeron hacia Chiapas. S&oacute;lo lo medicaban con pastillas para el dolor. Lo recibieron al otro lado del r&iacute;o Suchiate.  <br><br> Una mexicana herv&iacute;a plantas y los gusanos se fueron saliendo. As&iacute; lleg&oacute; a M&eacute;xico. Estuvo entonces en campamentos para refugiados, desde donde obtuvo ese estatus. Logr&oacute; la legalizaci&oacute;n de los papeles en 1994. Luego lo operaron dos veces para cerrar las heridas. En 1998, recibi&oacute; un trasplante de c&oacute;rnea en el Hospital de la Ceguera, pero hubo rechazo. En 2000 recibi&oacute; otro. Ahora tiene los ojos azules.  <br><br> ACNUR le ayudaba al principio con 400 pesos al mes. Su vida como refugiado ha sido dif&iacute;cil. La gente le pregunta qu&eacute; le pas&oacute; y les dice la verdad. Vive hoy de la Fundaci&oacute;n Dignidad, que le ayuda a vender plater&iacute;a. ACNUR, a trav&eacute;s de Sin Fronteras, le da 2 mil 400 al mes. Renta un lugar en mil pesos en Iztapalapa. Y juega futbol.  <br><br> Dej&oacute; una hija en Guatemala. Mataron a sus padres y a sus dos hermanos. M&aacute;s de 400 comunidades fueron masacradas.  <br><br> &mdash;&iquest;Vali&oacute; la pena? &mdash;le pregunto.  <br><br> &mdash;Mmm&hellip; Creo que s&iacute;, porque mor&iacute;a mucha gente y hab&iacute;a que frenar todo eso. Pero no lo har&iacute;a otra vez. <br><br>  <br><br>  <br>  <br>   <br>  <br>  Env&iacute;ale esta nota a un amigo   <br>  <br>  Comentarios al autor   <br>  <br>   <br><br> \"Si no regresas, caen tus parientes\"  <br>  <br>   <br><br>  Imprimir  A  A A  <br>  <br>   <br>  <br>   <br>  <br>   <br>  <br> Por: Ra&uacute;l Tortolero <br>  <br> 15\/07\/2007 <br><br>  <br>  <br> Andr&eacute;s (nombre cambiado por su seguridad) naci&oacute; cerca de Cali y estaba harto de arriesgar su vida en el Ej&eacute;rcito de Colombia por s&oacute;lo 25 d&oacute;lares al mes, y se dio de baja. A este joven negro de 22 a&ntilde;os lo mandaban a patrullar para evitar que las FARC &mdash;el principal grupo guerrillero de ese pa&iacute;s&mdash; volaran los tubos de petr&oacute;leo por el Putumaya. <br><br> &mdash;Trabaj&eacute; despu&eacute;s &mdash;relata&mdash; en un muelle en Buenaventura. Una ma&ntilde;ana de 2006 fue a mi casa un muchacho conocido, ahora convertido en un narcoterrorista de las FARC, y le pregunta a mi abuela por m&iacute;.  <br><br> Regres&oacute;. <br><br> &mdash;Te necesita el patr&oacute;n, para trabajar &mdash;me anunci&oacute;.  <br><br> &mdash;Voy a tomarme un tiempo para decidir &mdash;le respond&iacute;. <br><br> &mdash;T&uacute; no eres quien va a decidir: en ocho d&iacute;as vengo por ti. <br><br> \"A todos los j&oacute;venes los amenazan. A veces los matan\", reconoce Andr&eacute;s. \"Te ponen fecha y, si no regresas, caen tus parientes uno a uno. A la guerrilla entras s&oacute;lo para salir muerto\", solloza. <br><br> Las FARC buscan a quien sepa de armas. Experiencia. Por eso se adentr&oacute; ese d&iacute;a al muelle a escondidas. Cual b&uacute;ho vigil&oacute; la noche entera y subi&oacute; con un d&oacute;lar a un barco croata. Iba a M&eacute;xico. Andr&eacute;s deb&iacute;a viajar o su cabeza rodar&iacute;a. Trep&oacute; con unas galletas \"Salt&iacute;n\", dos salchichas, dos jamonetas, una lata de zanahorias y una de habichuelas. S&oacute;lo dos litros de agua. Fue encontrado cuando intent&oacute; ir a la cocina por m&aacute;s comida. Pero no lo arrojaron a los tiburones, como tem&iacute;a. \"Los croatas no son malos. Los chinos y los rusos te avientan al mar, porque si hay polizones tienen que pagar multas\". Estuvo detenido tres d&iacute;as en Ensenada. Seg&uacute;n los lineamientos de la ACNUR, los capitanes de las embarcaciones est&aacute;n obligados a rescatar a toda persona de un desastre mar&iacute;timo. &Eacute;stas pueden solicitar refugio. La postura del ACNUR es que se deje desembarcar a los polizones en la primera escala portuaria, para que las autoridades locales sean quienes determinen su condici&oacute;n de refugiado. <br><br> Llevaron a Andr&eacute;s al DF. Lo remitieron a la estaci&oacute;n migratoria en Iztapalapa Ah&iacute;, detenido 88 d&iacute;as, pas&oacute; Navidad y A&ntilde;o Nuevo. Con una cama de cemento y tres comidas al d&iacute;a. Pidi&oacute; refugio. Un espa&ntilde;ol le dijo que si quer&iacute;a refugio, la ACNUR tardaba mucho, que la Comisi&oacute;n Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) era m&aacute;s r&aacute;pida. Lo entrevistaron. Explic&oacute; todo. Le creyeron. \"Me dijeron al fin que s&iacute; sal&iacute;a libre. Pero se cruzaron sus vacaciones y me dejaron ah&iacute;\". Al salir fue a la Comar. Y de ah&iacute; a Sin Fronteras, donde le consiguieron un cuarto rentado, en Santa Mar&iacute;a la Ribera. <br><br> Andr&eacute;s obtuvo trabajo por mil 500 pesos quincenales. Y va a la escuela. Le gusta M&eacute;xico por tener \"vainas\" parecidas a Colombia. Pero una vez en el norte de la ciudad, \"un viejo me empuj&oacute; de la cintura al bajar. Me sac&oacute; la cartera donde ten&iacute;a fotos de mi esposa y mi hija...\" <br><br> Los mexicanos \"son buena onda\", pero se lo alburean; r&iacute;e: \"Me dijeron que si me gustaba mucho estar sentado en la parada del Metro Insurgentes\". <br>  <br>   <br>  <br>  Env&iacute;ale esta nota a un amigo   <br>  <br>  Comentarios al autor   <br>  <br>   <br><br>  <br><br>  <br><br>  <br>  <br> <\/p>\n","contact":"raultortolero@yahoo.com","link":"http:\/\/www.nuevoexcelsior.com.mx\/27_1313.htm","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/plain","summary":"M\u00e9xico \r\nUn refugio para ellos de honor \r\nRefugiados de distintos paises en Mexico","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2007\/07\/203143.php"},"attachments":[],"comments":[]}