{"article":{"id":172079,"heading":"\u00bfHerbolaria?  Mis amigas las plantas","author":"Ra\u00fal Tortolero","created":"2006-08-02 19:01:02","modified":"2026-10-25 17:02:53","last_modified":"Mon, 26 Oct 2026 00:02:53","article":"<p>&ldquo;Llamamos herbolaria al estudio de las propiedades de las plantas&hellip; bla bla bla&rdquo;.  <br>  <br> Nada de eso.  <br><br> No estudiamos a las plantas en Medicina Tradicional radical. Son nuestra familia.  <br><br> Nosotros no nos dedicamos a estudiar a los familiares, los conocemos y los amamos, y los respetamos como son.  <br><br> Sabemos que unos son mejores para hacer algo que otros. Unos parientes son buenos para el futbol, otros para sumar, otros para los negocios, otros para hacer limpieza, otros para divertirnos, otros son m&aacute;s simp&aacute;ticos, otros m&aacute;s recios. Cada uno es distinto.  <br><br> Si buscamos dulzura en un familiar, sabemos con qui&eacute;n acudir. Si buscamos orientaci&oacute;n, es mejor ir con una t&iacute;a que con otra, y lo sabemos. Si buscamos un familiar con quien salir de pachanga, sabemos con qui&eacute;n hacerlo. Pero nunca hacemos una lista as&iacute;: Juan: para pachanga. Elsa: para asuntos espirituales. Regina: para jugar domin&oacute;. Carlos: para los negocios. No hacemos una lista as&iacute; jam&aacute;s. S&oacute;lo los conocemos.  <br><br> Y adem&aacute;s, puede cada uno tener visos muy diversos en su personalidad. Y hay con quienes nos entendemos m&aacute;s y con quienes nos entendemos menos. Un familiar nos apoya siempre m&aacute;s y otros menos. Unos son m&aacute;s lejanos y otros cercanos.  <br><br> Pasa lo mismo con las plantas. No tiene por qu&eacute; ser diferente. Pero nada de esto es ense&ntilde;ado ni en cursos ni en libros. Por eso es que nadie puede hacerse m&eacute;dico tradicional leyendo nada.  <br><br> Y yo no escribo esto para que nadie se haga m&eacute;dico tradicional en 15 minutos, sino porque me siento a disgusto con el enfoque cient&iacute;fico hacia las plantas.  <br><br> No me gusta c&oacute;mo las ven, c&oacute;mo las venden, que nos quieran hacer pensar que son eso que nos dicen. Yo no acepto que mis hermanos sean categorizados como &ldquo;el ingeniero&rdquo; o &ldquo;el abarrotero&rdquo;, porque esas son siempre reducciones, limitaciones. Mis parientes no pueden ser definidos as&iacute;.  <br><br> Debemos acercarnos a las plantas con el coraz&oacute;n.  <br><br> Al final del d&iacute;a, de muchas de ellas vivimos, nos dan de comer, mueren por nosotros, somos lo que comemos, somos ellas, somos uno. Y nos curan, son m&eacute;dicas, saben c&oacute;mo hacer las cosas, saben de salud, son seres inteligentes e integrales. Y alegres. <br><br> Tambi&eacute;n es un error decir que alguien sabe mucho de plantas cuando lo que tiene en su cabeza es una enumeraci&oacute;n ciega y nada afectiva de 3000 plantas. No hay ninguna necesidad de conocer 3000 plantas. Es absurdo y poco pr&aacute;ctico. Trabaja con las que tiene cerca. Trabaja con lo que tienes a la mano, siempre. Trabaja con los seres cercanos que te rodean. <br><br> T&uacute; puedes trabajar como m&eacute;dico tradicional con unas cuantas, con unas 50 que siempre puedes conseguir, que conoces bien, que no te fallan. Incluso con menos, tal vez unas 20, 25.  <br><br> Un equipo chico llega m&aacute;s lejos. No se puede ir por el mundo con una marabunta detr&aacute;s. Conoce bien a tus parientes y amigos y con los m&aacute;s afines mu&eacute;vete. Si esa planta te gust&oacute; y te enamoraste de ella, es por algo.  <br><br> Yo me he enamorado de la albahaca. Huele delicioso, me mueve. Me entusiasma. Me relaja. Me abre el coraz&oacute;n, me alegra. La albahaca es mi novia. Je je je. S&iacute;. La como y me gusta a&uacute;n m&aacute;s. La querida albahaca. Y tiene tantas propiedades, es tan potente y m&aacute;gica. Trabajamos juntos, claro est&aacute;. Pero no es celosa y tambi&eacute;n admiro la reciedumbre, la fuerza, la magnificencia de la gobernadora. Es tan amarga como &uacute;til. Es una se&ntilde;ora recia. Y las rosas son guerreras. Las admiro. Esas espinas, ese camino hacia el cielo de puras espinas y algunas hojitas con dientes, y luego ese esplendor tremendo, todo ese color. <br><br> Ya existen numerosos libros sobre herbolaria mexicana y mundial. No vale la pena abundar demasiado, escribir sobre las propiedades medicinales que ya son muy conocidas de las plantas, hierbas, flores, &aacute;rboles, etc. Adem&aacute;s, dar recetas por esta v&iacute;a no parece muy personalizado, muy personal y es un error. Las consultas son algo que implica mucha responsabilidad. No se puede indicar nada sin ver a la persona. <br><br> En nuestras consultas por supuesto que muchas veces recetamos hierbas, se aconsejan hierbas por sus propiedades curativas, pero quiero aclarar que la cosa no acaba ah&iacute;.  <br><br> La relaci&oacute;n de la Medicina Tradicional con las plantas (y no s&oacute;lo con ellas, sino con todo el mundo natural, humano y espiritual) es mucho m&aacute;s profunda, mucho m&aacute;s afectiva, mucho m&aacute;s trascendente de un simple recetario de esto sirve para esto y esto otro para esto otro. Me apena ese nivel de conciencia.  <br><br> Antes que nada, escribo este art&iacute;culo como una toma de posici&oacute;n, como una postura ante tantos textos sobre &ldquo;herbolaria&rdquo;. Ante la proliferaci&oacute;n profana de art&iacute;culos bot&aacute;nicos. <br><br> Para empezar, me parece equivocado que siga prevaleciendo la idea de que las plantas son algo as&iacute; como los pastos de un jard&iacute;n que todos pueden pisar, y de vez en cuando recordar y alzarlos para hacer una infusi&oacute;n que nos ayuda en algo a sanar.  <br><br> Hay un grave y err&oacute;neo antropocentrismo respecto del uso de las plantas. Elevo mi queja ante esto. Es una falta de respeto.   <br><br> Hay buenos, hay excelentes &ldquo;t&eacute;cnicos&rdquo; en hierbas, que conocen una larga lista de ellas y algunas de sus propiedades curativas.   <br><br> Lo que en realidad conocen estos buenos t&eacute;cnicos en herbolaria lo saben porque han tomado cursos, de semanas o meses, por los libros o por art&iacute;culos al respecto.  <br><br> Y lo que saben es b&aacute;sicamente que hay algunas plantas cuyas ra&iacute;ces, hojas, flores o semillas sirven como antiinflamatorios, o que ayudan en la digesti&oacute;n, o que purifican, o que son astringentes, o que ayudan en tal o cual prop&oacute;sito.  <br><br> Pero aqu&iacute; el problema es de ra&iacute;z.  <br><br> Dec&iacute;amos que, de inicio, en ning&uacute;n momento tales cursos, libros o art&iacute;culos mencionan ni por error que las plantas y &aacute;rboles son seres vivos.  <br><br> Que son tan importantes sus vidas como las nuestras. Hay una falta de respeto en ir a arrancar una planta as&iacute; nada m&aacute;s. Las plantas no est&aacute;n a nuestro servicio. Puede sonar extra&ntilde;o lo que estoy diciendo. Pero las plantas, al menos dentro del pensamiento de la Medicina Tradicional, son seres vivos, son nuestras hermanas, son nuestras amigas.  <br><br> Esto no lo escribo como una broma, o como &ldquo;algo muy bonito&rdquo;, como una postura cursi o de locura &ldquo;new age&rdquo;. No, para nada. Lo escribo con el respeto que me ense&ntilde;aron mis maestros, con el respeto de la sabidur&iacute;a ancestral. Esto no es un juego. <br><br> Las plantas, los &aacute;rboles (al igual que todos los seres naturales) son nuestros hermanos, nuestros acompa&ntilde;antes en la vida. Y por tanto, nosotros estamos aqu&iacute; para ayudarlas y ellas para ayudarnos. Pero no estamos nosotros en una escala por encima de ellas. No somos sus depredadores naturales ni nada por el estilo. A las plantas hay que tenerles respeto. Por no tenerles respeto y pensar que no hacen falta estamos ahogados en el esmog de las ciudades, muriendo un poco con cada respiro. <br><br> &ldquo;Camino espiritual para conocer las plantas&rdquo; <br><br> Las plantas son nuestras hermanas.  <br><br> Si queremos de veras aprender de ellas, pero no como merolicos, ni por &ldquo;tablas&rdquo;, porque ese es el sistema alop&aacute;tico y nosotros somos integrales y somos diferentes, debemos procurarlas. Ellos trabajan con que a esta enfermedad le corresponde esta sustancia y que si tienes este cuadro de s&iacute;ntomas te tocan estas pastillas y esas otras. <br><br> Pero aqu&iacute; la cosa cambia radicalmente. Con las plantas primero debemos, por as&iacute; decirlo, presentarnos. No es locura, es algo m&aacute;s bien muy l&oacute;gico. Debemos establecer una relaci&oacute;n de amistad, de afecto entre la planta y nosotros. Esto es lo que aconsejamos en la Medicina Tradicional.  <br><br> Una vez que la planta nos ha visto, que nos ha sentido, que tiene registrado en su memoria, en su cuerpo nuestra energ&iacute;a, nuestra voz, nuestro humor, nuestra positividad, todo ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil.  <br><br> Hablarles con cari&ntilde;o, con amor, decirles lo bellas que son, lo mucho que nos nutren con esa belleza, lo mucho que se refleja de Dios en sus delicadas formas, en sus distintos tipos de hojas, en sus patrones de crecimiento, en el sabor de sus frutos, en la suavidad y colorido de sus flores, en sus aromas, en sus tallos, en sus espinas, en sus ramas, en sus estilos, es algo muy conveniente. Y claro, regarlas, cuidarles su tierra, dormir cerca de ellas una siesta. <br><br> Si queremos descubrir los secretos de las plantas, sus verdaderos misterios, no podemos pasar por alto una relaci&oacute;n afectiva, de respeto. Hay que frecuentarlas y si alg&uacute;n d&iacute;a cortamos algo de ellas, debemos primero siempre &ldquo;pedirles permiso&rdquo;, comentarles para qu&eacute; vamos a usar esa parte de ellas, c&oacute;mo es que se justifica que tomemos algo de ellas.  <br><br> Adem&aacute;s, siempre, por regla, para conservar el equilibrio, hay que dejarles algo a cambio, sea un regalito, un poema enterrado a sus pies, una moneda (claro que no van a ir a comprar ellas nada al s&uacute;per con esas monedas), que es un s&iacute;mbolo, una velita, y hasta unas cuantas palabras, lo que sea es bueno.  <br><br> La cosa es no nada m&aacute;s estar acostumbrados, con el viejo estilo absurdo de que el hombre es el ser superior de la creaci&oacute;n, con el viejo y bobo estilo del antropocentrismo, a disponer de los dem&aacute;s como si fueramos los due&ntilde;os del universo. No somos ningunos due&ntilde;os de nada, todos aqu&iacute; en este universo somos hijos de Dios, del mismo Dios y debemos apoyarnos unos a otros. Una especie a otra, un ser a otro ser.  <br><br> Vamos en busca de una planta PORQUE ya la conocemos, porque la hemos visto semanas, meses, a&ntilde;os enteros, porque sabemos c&oacute;mo florea, conocemos sus colores, sus frutas, sus sabores.  <br><br> Es justo como con una persona: ya hemos tenido tiempo suficiente para ver c&oacute;mo act&uacute;a, sus virtudes, sus joyas y sus defectos. Hemos tenido tiempo de establecer emociones positivas y sabemos c&oacute;mo reacciona, de qu&eacute; pata cojea.  <br><br> Comer una preciosa, amada fruta de un &aacute;rbol es comulgar con ese &aacute;rbol.  <br><br> Es regocijarnos en su ser, es agradecer su existencia al cielo. Imaginen el trabajo que le cuesta a una higuera producir con tanta magia y belleza esos higos. Tan nutritivos y tan medicinales. Porque todo es medicinal, pese a que muchas veces no sabemos que lo es. O los libros no nos lo dicen. Porque muchos libros est&aacute;n escritos sin coraz&oacute;n, como un listado de hierbas y propiedades insulso como si se tratara de una lista de tiliches que vamos a comprar o la lista de productos que vamos a adquirir en el mercado. Y aqu&iacute; hablamos de seres, de seres vivos, de &ldquo;personas&rdquo;, en todo momento.  <br><br> Si el bot&aacute;nico o especialista en hierbas las ve s&oacute;lo como un conjunto de tronquitos, hojas secas, trituradas como muchas veces se venden, no es una visi&oacute;n integral, no es un m&eacute;dico integral. Es un vendedor de productos, no un sabio, no un cham&aacute;n, no un hombre-medicina.  <br><br> El verdadero m&eacute;dico tradicional ve a las plantas como lo que son: seres vivos con quienes relacionarse. Es un enfoque totalmente distinto. Muchos mercaderes de hierbas tienen poco respeto y venden las plantas como alguien en la farmacia te vende una aspirina. Pero la aspirina no es un ser vivo y vibrante, y las plantas s&iacute;.  <br><br> Y quiero decir, un d&iacute;a, tarde o temprano, si mantenemos esa relaci&oacute;n con la planta, vamos a so&ntilde;ar sus cualidades. Claro que para llegar a ese punto primero hay que hacer un camino espiritual, permanecer dentro del c&iacute;rculo de congruencia para que el cerebro trabaje de manera muy unificada, para que Dios est&eacute; contento y crezca nuestro poder vital o &ldquo;pila&rdquo;, para que tengamos lucidez. Y todo esto implica un esfuerzo de varios a&ntilde;os, pero vale la pena. <br><br> La plantita, ella misma nos va a revelar sus secretos, sus misterios. Primero unos y luego otros. Digamos que el esp&iacute;ritu de la planta &ldquo;nos habla&rdquo;, se comunica, vemos entonces c&oacute;mo podemos usarla. Lo sabemos porque ella misma nos lo quiere decir.  <br><br> &iquest;Alguna vez se han preguntado de d&oacute;nde surgi&oacute; en la antig&uuml;edad tanto conocimiento de las plantas, de las propiedades curativas, de sanaci&oacute;n de las plantas?  <br><br> No surge esto de ensayo, prueba y error, no surge de probar a ver si nos sirve. Las plantas nos han hablado siempre. En sue&ntilde;os, o en trance o en visi&oacute;n espiritual, se han comunicado directamente con los m&eacute;dicos tradicionales. No amanece uno sabiendo mucho de una planta por que s&iacute;, sino porque la planta quiso revelarnos sus dones. O, en su defecto, que alg&uacute;n esp&iacute;ritu ancestral nos comunica lo que primero a &eacute;l le fue comunicado.  <br>  <br> Si mis maestros me dijeron que tal o cual flor era de esta manera o de la otra, que era un viejito duro y sabio como el peyote, o una guerrera como las rosas, o una recia se&ntilde;ora de clima duro como la gobernadora, o un mago creativo como el huizache, o pac&iacute;fico y fresco como el fresno, no fue porque hayan tomado un curso cient&iacute;fico, porque sabemos que la medicina tradicional no es cient&iacute;fica, sino espiritual. Pero el conocimiento medicinal de la flora, y de la fauna, as&iacute; como de los otros reinos, el mineral y el humano, viene de un enfoque espiritual del mundo, del universo, Dios permite que sean reveladas estas cosas para bien de todos, para que, conoci&eacute;ndonos nos apreciemos m&aacute;s, nos amemos m&aacute;s, nos ayudemos a salir adelante unos a otros y nos conservemos unidos. Esa es la idea. Un abrazo. <br><br> WEB SITE MEDICINA TRADICIONAL\/Ra&uacute;l Tortolero <br><br> <a href=\"http:\/\/www.geocities.com\/elcarambola\/\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.geocities.com\/elcarambola\/<\/a> <br><br> <\/p>\n","contact":"elcarambola@yahoo.com","link":"http:\/\/geocities.yahoo.com\/","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/plain","summary":"Las plantas son la familia de uno, son amigas, son parientes y se les quiere, se les respeta, se les ama, y por tanto se les conoce. Hay que conocer su personalidad, su humor, su trato, y nunca verlas como una sustancia a nuestro servicio. Cualquier otra visi\u00f3n es parcial, no integral","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2006\/08\/172079.php"},"attachments":[],"comments":[]}