{"article":{"id":134646,"heading":"Reflexiones en torno a la VI Declaraci\u00f3n de la Selva Lacandona","author":"Movimiento Libertario Cubano","created":"2005-08-29 16:32:17","modified":"2013-11-11 00:35:19","last_modified":"Mon, 11 Nov 2013 07:35:19","article":"<p>&nbsp; <br>  <br> El 1&ordm; de enero de 1994 entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos, Canad&aacute; y M&eacute;xico; y, junto con el nuevo a&ntilde;o, para aguar la fiesta de los poderosos, irrumpieron tambi&eacute;n en el escenario hist&oacute;rico, desde las entra&ntilde;as mismas de la olvidada Selva Lacandona, &ldquo;el fuego y la palabra&rdquo; de los rebeldes zapatistas. En ese entonces, el mundo entero parec&iacute;a transitar sin demasiados sobresaltos ni en&eacute;rgicas contestaciones hacia el &ldquo;fin de la historia&rdquo; y lo hac&iacute;a por el camino de la &ldquo;globalizaci&oacute;n&rdquo; y el neoliberalismo; es decir -para no olvidarlo y suponer err&oacute;neamente que esas palabras todo lo explican-, por el sendero de las que no son m&aacute;s que las formas presentes asumidas hegem&oacute;nicamente por el sistema estatal de cuadriculaci&oacute;n de los pueblos y el capitalismo transnacional; o sea, los modos actualmente prevalentes de dominaci&oacute;n y explotaci&oacute;n a gran escala. En un contexto tan escasamente esperanzador, la irrupci&oacute;n zapatista signific&oacute; un vigoroso soplo de aire fresco y una estruendosa confirmaci&oacute;n -anticipada, naturalmente, en innumerables pero menos resonantes gestos de resistencia a lo largo y a lo ancho del mundo- de que la historia segu&iacute;a su curso y de que nada hab&iacute;a detenido la lucha de los pueblos. As&iacute; fue saludada desde un primer momento por agrupaciones izquierdistas de diversos pelajes y trayectorias y as&iacute; fue recibida tambi&eacute;n por el Movimiento Libertario Cubano, habiendo prestado entonces nuestro apoyo inicial a proyectos comunitarios espec&iacute;ficos en la Selva Lacandona como el de la Escuela Anti-autoritaria 1&ordm; de Mayo o el Campamento de Solidaridad Directa M&aacute;rtires de Chicago. Para nosotros, tanto en aquellos primeros tiempos como ahora, la emergencia y el desarrollo del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional&nbsp;y los hechos que &eacute;ste ha producido se vuelven comprensibles y reclaman una mirada especial&nbsp;en tanto&nbsp;parte de la emergencia y el desarrollo de una nueva izquierda revolucionaria latinoamericana. Es la conformaci&oacute;n, el perfil y las orientaciones de esa constelaci&oacute;n de agrupaciones y pr&aacute;cticas rebeldes lo que constituye una de nuestras preocupaciones b&aacute;sicas y por ello no podemos menos que inscribir en ese marco nuestra toma de posici&oacute;n sobre el recorrido del EZLN y su desembocadura en la reciente Sexta Declaraci&oacute;n de la Selva Lacandona; como tambi&eacute;n sobre su tratamiento y sus derivaciones. As&iacute; lo haremos, entonces, con las solidaridades y los respetos que el movimiento zapatista se ha ganado por m&eacute;ritos propios y cuya proclamaci&oacute;n es innecesaria; pero tambi&eacute;n sin ahorrarnos -en lo que ser&iacute;a una inconcebible demostraci&oacute;n de demagogia y oportunismo- las anotaciones cr&iacute;ticas que nos parezcan particularmente oportunas en tanto aportes a este lento y trabajoso proceso de consolidaci&oacute;n de la nueva izquierda revolucionaria latinoamericana.  <br>  <br>   <br>  <br> &ordm;  &iquest;Cu&aacute;l izquierda y d&oacute;nde encontrarla?  <br>  <br> Comencemos por el principio y d&eacute;mosle respuesta a la madre de todas las preguntas: &iquest;qu&eacute; cosa es esa nueva izquierda revolucionaria latinoamericana de la que hablamos? En principio, no hay duda que esa izquierda es la que no ha renunciado a la utop&iacute;a ni de palabra ni de hecho y la que, a pesar de los pesares, encuentra en ella su principal aliento; una utop&iacute;a que puede definirse, en trazos muy generales, como una espesa trama de relaciones de convivencia entre seres libres, iguales y solidarios; una utop&iacute;a capaz de identificar sus lejanos y venerables antecedentes y de recuperarlos enaltecidos en su imprescindible actualizaci&oacute;n. Esa izquierda que se nutre no s&oacute;lo de la anhelada plenitud propia sino tambi&eacute;n del vac&iacute;o ajeno y crece en el desesperanzado y ancho espacio abierto por los estruendosos fracasos del &ldquo;socialismo realmente existente&rdquo; y por la inmediata defecci&oacute;n de la anti-utop&iacute;a neoliberal. Es la izquierda que ha aprendido a reconocer y a mirar de soslayo los estrechos y marchitados senderos dejados por el vanguardismo de corte guerrillero luego devenido en partido &uacute;nico y excluyente, el populismo civil o militar y el reformismo de corte o inspiraci&oacute;n social-dem&oacute;crata; la izquierda que no se siente representada por ninguna autoridad &ldquo;revolucionaria&rdquo; y que cuestiona el concepto mismo de &ldquo;representaci&oacute;n&rdquo;; que se busca a s&iacute; misma entre los clamores del &ldquo;&iexcl;Que se vayan todos&rdquo;! y la promesa susurrante de &ldquo;cambiar el mundo sin tomar el poder&rdquo;; la izquierda que se apoya en la autonom&iacute;a innegociable de los movimientos sociales de base como matriz de un mundo nuevo y que encuentra en la autogesti&oacute;n y en la acci&oacute;n directa su m&aacute;s genuina forma de ser. Una izquierda de la que, seguramente, el EZLN quiere formar parte y que, en abierta reciprocidad, encuentra en &eacute;l una de sus expresiones de m&aacute;s amplia visibilidad.  <br>  <br> &nbsp; <br>  <br> Ahora bien; ni esa nueva izquierda ni el EZLN son edificios terminados que respondan a un riguroso y prolijo plan de construcci&oacute;n sino que deben ser concebidos como obras en marcha, pautadas aqu&iacute; y all&aacute; por dudas inevitables y por invenciones que se fundamentan en las necesidades de unas pr&aacute;cticas rabiosamente antagonistas. El EZLN, por ejemplo, se vuelve comprensible si es ubicado como un movimiento guerrillero de transici&oacute;n. Su origen est&aacute; m&aacute;s o menos marcado por las constantes propias de las guerrillas latinoamericanas de los a&ntilde;os 60 y 70: la &ldquo;liberaci&oacute;n nacional&rdquo; como concepto constitutivo, el orgullo de llamarse y sentirse &ldquo;ej&eacute;rcito&rdquo;, la m&iacute;stica de las &ldquo;comandancias&rdquo;, ciertas reminiscencias simb&oacute;licas, etc.; constantes no precisamente exitosas y sobre las cuales el EZLN no parece haber practicado todav&iacute;a el ejercicio de una cr&iacute;tica en profundidad. Pero su propio contexto de actuaci&oacute;n lo fue llevando a adoptar un perfil que ya no responde ni total ni preferentemente al viejo modelo. Y no s&oacute;lo porque la &ldquo;guerra de liberaci&oacute;n&rdquo; en su sentido cl&aacute;sico dur&oacute; apenas 12 d&iacute;as sino porque ya el 1&ordm; de enero de 1996 -en la Cuarta Declaraci&oacute;n- el EZLN nos daba la alegre sorpresa de llamar a la constituci&oacute;n de &ldquo;una fuerza pol&iacute;tica que no sea un partido pol&iacute;tico&rdquo; e indicar que tampoco aspirara a la toma del poder. Para decirlo en nuestros propios t&eacute;rminos de demarcaci&oacute;n: ni el viejo vanguardismo guerrillero ni el reformismo socialdem&oacute;crata. Ni -mucho menos, por supuesto- los manes del salvacionismo populista que dif&iacute;cilmente se sintieran a gusto entre las an&oacute;nimas cotidianeidades de la Selva Lacandona. Lo que ya en ese entonces comenzaba a adquirir la mayor relevancia es casualmente lo que a nosotros m&aacute;s nos interesa destacar como piedra miliar de la nueva izquierda latinoamericana: la autonom&iacute;a de los movimientos sociales de base; una autonom&iacute;a que, en el radio de acci&oacute;n chiapaneco del EZLN, es la de las comunidades de los pueblos originarios.  <br>  <br>   <br>  <br> &ordm;  Marchas y contramarchas del zapatismo  <br>  <br> En la compleja andadura del EZLN han convivido desde un principio, por lo tanto, las luces y las sombras. Buscando leg&iacute;timamente ensanchar su respiraci&oacute;n y proyectar su lucha a la totalidad del Estado mexicano, el EZLN altern&oacute; o hizo convivir gui&ntilde;os y miradas de cierta confianza a la institucionalidad dominante con la consolidaci&oacute;n y la expansi&oacute;n de su desarrollo regional aut&oacute;nomo. Las primeras no produjeron otra cosa que reconocimientos mediatizados, pactos incumplidos, aplazamientos, dilatorias y fracasos; las segundas, por el contrario, cimentaron su arraigo en su esfera de influencia inmediata. Y, as&iacute; como las primeras condujeron a la formaci&oacute;n epis&oacute;dica de grandes superestructuras pol&iacute;ticas que voluntaria o involuntariamente quedaron libradas a la din&aacute;mica del Estado o a su entorno impl&iacute;cito de actuaci&oacute;n y luego atrapadas en sus mallas de acero (Convenci&oacute;n Nacional Democr&aacute;tica, Movimiento de Liberaci&oacute;n Nacional, Comisi&oacute;n de Concordia y Pacificaci&oacute;n, etc.), las segundas propiciaron desde agosto del 2003 en adelante la emergencia de un mayor protagonismo de las comunidades zapatistas y una quiz&aacute;s saludable redefinici&oacute;n del EZLN; apuntando ahora en este plano -aunque nunca del todo ni con energ&iacute;as uniformemente convincentes- a situarse m&aacute;s como acompa&ntilde;ante que como innecesario primer viol&iacute;n. Ha sido esta forma alternativa de pensar la pol&iacute;tica y este &uacute;ltimo curso de acci&oacute;n el que permiti&oacute; la formaci&oacute;n de las cinco regiones aut&oacute;nomas en Chiapas y de las (no muy bien) llamadas juntas de buen gobierno; un reordenamiento de los protagonismos que dista de haber sido resuelto y que mucho tiene que ver con los debates y problemas de la nueva izquierda revolucionaria latinoamericana. Luces y sombras, entonces, a trav&eacute;s de las cuales el EZLN ha puesto de manifiesto la fusi&oacute;n, sin un plan preconcebido, de elementos viejos y nuevos; combinando -algo bien propio de un movimiento de transici&oacute;n, tal como lo hemos caracterizado- algunas de las pr&aacute;cticas de un ej&eacute;rcito guerrillero convencional con las imprescindibles osad&iacute;as que reclaman las organizaciones de base en la auto-construcci&oacute;n de sus autonom&iacute;as. Un juego de luces y de sombras que no deja de ejercer sus efectos tambi&eacute;n sobre la Sexta Declaraci&oacute;n y \"la otra campa&ntilde;a\"; a las que convendr&aacute; pasar de inmediato.  <br>  <br> &nbsp; <br>  <br> Cabe comenzar siendo ecu&aacute;nimes y concordantes: si hay algo que el EZLN ha dejado perfectamente bien claro en su Sexta Declaraci&oacute;n de la Selva Lacandona es que se siente defraudado y que los principales agentes del fiasco son los partidos pol&iacute;ticos institucionales, con sus dirigentes en primera fila. Las palabras en tal sentido dejan poco espacio para ex&eacute;gesis demasiado complicadas e innecesariamente sinuosas: &ldquo;los pol&iacute;ticos demostraron claro que no tienen nada de decencia y son unos sinverg&uuml;enzas que s&oacute;lo piensan en ganar sus buenos dineros como malos gobernantes que son. Esto hay que recordarlo porque ya van a ver ustedes que ahora van a decir que s&iacute; van a reconocer los derechos ind&iacute;genas, pero es una mentira que echan para que votemos por ellos, pero ya tuvieron su oportunidad y no cumplieron.&rdquo; Oportunidades e incumplimientos que -todo hay que decirlo y con id&eacute;ntica claridad- recorren pa&iacute;s por pa&iacute;s la biograf&iacute;a de la democracia &ldquo;representativa&rdquo; y se incorporan con ribetes propios a una hipot&eacute;tica historia universal de la infamia. Siendo as&iacute;, es correcto que el EZLN quiera dejar fuera de sus expectativas de una vez por todas al sistema institucional de partidos, trace una n&iacute;tida l&iacute;nea divisoria en tal sentido y oriente su mensaje en otra direcci&oacute;n: &ldquo;un nuevo paso adelante en la lucha ind&iacute;gena s&oacute;lo es posible si el ind&iacute;gena se junta con obreros, campesinos, estudiantes, maestros, empleados... o sea los trabajadores de la ciudad y el campo.&rdquo; O dici&eacute;ndolo de otro modo, yendo m&aacute;s all&aacute; todav&iacute;a y ampliando el espectro de movimientos resistentes: &ldquo;en esta globalizaci&oacute;n de la rebeld&iacute;a no s&oacute;lo aparecen los trabajadores del campo y de la ciudad, sino que tambi&eacute;n aparecen otros y otras que mucho los persiguen y desprecian por lo mismo de que no se dejan dominar, como son las mujeres, los j&oacute;venes, los ind&iacute;genas, los homosexuales, lesbianas, transexuales, los migrantes, y muchos otros grupos que de por s&iacute; hay en todo el mundo pero que no vemos hasta que gritan que ya basta de que los desprecien, y se levantan, y pues ya los vemos, y los o&iacute;mos, y los aprendemos.&rdquo; Una red de opresiones, de exclusiones y de dolores parece estar en la base de las preocupaciones y de los deseos del EZLN; y tal vez hasta pueda sentirse que la propia Selva Lacandona palpita por detr&aacute;s y por debajo de esas palabras; unas palabras que no por ser deliberadamente sencillas dejan de tener un significado entra&ntilde;able y profundo a la vez.  <br>  <br>   <br>  <br> Se puede coincidir pr&aacute;cticamente por entero tambi&eacute;n con el horizonte inmediato: la articulaci&oacute;n m&aacute;s o menos estable de esos movimientos resistentes detr&aacute;s de un programa izquierdista de lucha y la puesta en marcha colectiva de una &ldquo;campa&ntilde;a nacional para la construcci&oacute;n de otra forma de hacer pol&iacute;tica&rdquo;. Otra forma de hacer pol&iacute;tica: la cual deber&iacute;a ser entendida como francamente distinta de aquella desarrollada en forma descarada y contumaz por los partidos electoralistas; siempre embarcados en esa r&iacute;tmica y espasm&oacute;dica sucesi&oacute;n de promesas seductoras, de amnesias incalificables y de justificaciones posibilistas. He aqu&iacute;, por ejemplo, una nueva arremetida zapatista: &ldquo;Y los partidos pol&iacute;ticos electorales no nada m&aacute;s no defienden, sino que primero que nadie son los que se ponen al servicio de los extranjeros, principalmente de los de Estados Unidos, y son los que se encargan de enga&ntilde;arnos, haci&eacute;ndonos que miramos para otro lado mientras venden todo y se quedan ellos con la paga&rdquo;. Juicios ilevantables y lapidarios &eacute;stos que la Sexta Declaraci&oacute;n quiz&aacute;s extiende con ciertos matices tambi&eacute;n al sindicalismo burocr&aacute;tico y de vocaci&oacute;n entreguista: &ldquo;Y si el trabajador estaba en un su sindicato para demandar sus derechos legalmente, pues no, que ahora el mismo sindicato le dice que hay que apechugar que bajan el salario o la jornada de trabajo o quitan prestaciones, porque si no pues la empresa cierra y se va para otro pa&iacute;s&rdquo;. Una forma distinta de hacer pol&iacute;tica, entonces, sobre la cual no se hacen demasiadas especificaciones pero que seguramente debe ser entendida como una opci&oacute;n por la democracia directa antes que por las &ldquo;representaciones&rdquo; jerarquizantes y cristalizadas; una opci&oacute;n por la participaci&oacute;n activa de la gente con sus potencialidades a cuestas antes que por la exclusi&oacute;n sistem&aacute;tica de la que siempre se benefician los tecn&oacute;cratas y los &ldquo;sabihondos&rdquo;; una opci&oacute;n por la sinceridad, el di&aacute;logo entre iguales y la elaboraci&oacute;n compartida de aquellos sue&ntilde;os que habr&aacute;n de ser comunes antes que por esa insensible y absurda feria de vanidades donde la simulaci&oacute;n y la mentira campean a su antojo. La Declaraci&oacute;n no lo dice, pues, pero tales cosas bien pueden darse por sobre-entendidas en tanto ellas parecen ser el aut&eacute;ntico camino de formaci&oacute;n y desarrollo de las comunidades ind&iacute;genas zapatistas; las marcas esenciales de su existencia y de su consolidaci&oacute;n.  <br>  <br>   <br>  <br> &ordm;  Cambio constitucional: una salida a ninguna parte  <br>  <br> Que no haya definiciones excesivas ni un detallado y sofocante programa al que suscribirse es un hecho saludable, puesto que la presencia de tales cosas ser&iacute;a m&aacute;s una invitaci&oacute;n a la adhesi&oacute;n que al di&aacute;logo; una consideraci&oacute;n de los movimientos sociales de base de la sociedad mexicana m&aacute;s como un auditorio o un recipiente sin contenidos que como un tejido vivo y activo, capaz de producir sus propias palabras y sus propios fuegos. No obstante hay s&iacute; un &uacute;nico elemento program&aacute;tico que el EZLN parece tomar como axiom&aacute;tico y t&aacute;citamente consensuado, un elemento que puede ser fuente de errores de apreciaci&oacute;n y equivocaciones estrat&eacute;gicas m&uacute;ltiples: &ldquo;una nueva Constituci&oacute;n&rdquo;. &iquest;Ser&aacute; &eacute;sta una forma el&iacute;ptica de referirse a las bases constituyentes de una nueva sociedad mexicana y, por lo tanto, el planteo incluye la convicci&oacute;n de que ello requiere ni m&aacute;s ni me nos que una subversi&oacute;n radical de sus relaciones de poder? &iquest;O acaso se trata de embarcar a los movimientos sociales aut&oacute;nomos detr&aacute;s de una reforma constitucional convencional cuyos tr&aacute;mites y reglas de juego ya est&aacute;n previamente definidos en la normativa vigente y, por ende, sujetados de antemano en esas mismas relaciones de poder? Por lo pronto, parecer&iacute;a que el EZLN sostiene una concepci&oacute;n nost&aacute;lgica de la Constituci&oacute;n mexicana que no resiste un an&aacute;lisis en profundidad. Ve&aacute;moslo: &ldquo;la Constituci&oacute;n ya est&aacute; toda manoseada y cambiada. Ya no es la que ten&iacute;a los derechos y las libertades del pueblo trabajador, sino que ahora est&aacute;n los derechos y las libertades de los neoliberalistas para tener sus grandes ganancias. Y los jueces est&aacute;n para servir a esos neoliberalistas, porque siempre dan su palabra a favor de ellos, y a los que no son ricos pues les tocan las injusticias, las c&aacute;rceles, los cementerios.&rdquo; &iquest;Pero es que M&eacute;xico tuvo alguna vez una Constituci&oacute;n que consagrara realmente, sin cortapisas y en la m&aacute;s cabal extensi&oacute;n de los t&eacute;rminos &ldquo;las libertades del pueblo trabajador&rdquo;? Este tipo de apreciaciones quiz&aacute;s llevan a pensar que el EZLN ha comprendido muy bien las articulaciones de poder que distinguen a los partidos pol&iacute;ticos estatales pero que todav&iacute;a no ha aquilatado lo suficiente aquellas que distinguen al Estado mismo. Y, sin embargo, no hay misterios en esto y tambi&eacute;n puede expresarse, parafraseando la prosa de Marcos, con palabras bien sencillas: los partidos son como son porque el Estado es como es.  <br>  <br>   <br>  <br> Que el Estado es una estructura espec&iacute;fica de dominaci&oacute;n, una forma jer&aacute;rquica y codificada de las relaciones sociales de poder y un aparato pensado para perpetuarse a s&iacute; mismo es algo que deber&iacute;a estar fuera de toda discusi&oacute;n. Siendo as&iacute;, la correcta descripci&oacute;n que el EZLN hace del sistema estatal de partidos no puede fundarse solamente en la malevolencia, el car&aacute;cter perverso o la venalidad de sus dirigentes sino que debe encontrar una parte sustancial de su explicaci&oacute;n en el hecho de que tales partidos establecen su orientaci&oacute;n b&aacute;sica como una operaci&oacute;n de captura de las riendas del Estado. Y precisamente por eso es que tales partidos adoptan una configuraci&oacute;n que reproduce puntualmente al Estado en su propia escala de actuaci&oacute;n: es por eso que los mismos se constituyen como instancias de control y disciplinamiento de sus afiliados; es por eso que asignan atribuciones diferenciales a cada uno de los &oacute;rganos de su existencia piramidal; y es por eso tambi&eacute;n que creen que su supervivencia, m&aacute;s all&aacute; de cualquier consideraci&oacute;n hist&oacute;rica y social, deber&iacute;a ser vivida por los &ldquo;votantes&rdquo; -los propios y los ajenos- como una bendici&oacute;n del cielo. Los anarquistas estamos convencidos de estas cosas desde hace m&aacute;s de 130 a&ntilde;os y la experiencia hist&oacute;rica subsiguiente no ha hecho m&aacute;s que confirmar puntualmente aquellas viejas intuiciones; y lo ha hecho sin que, desde entonces, se haya presentado una sola excepci&oacute;n ante nuestra ansiosa y expectante mirada. M&aacute;s a&uacute;n: si antiguamente se dec&iacute;a que &ldquo;el poder corrompe&rdquo; hoy podemos decir incluso que la mera aspiraci&oacute;n al poder tambi&eacute;n lo hace, por anticipado y con holgura suficiente.  <br>  <br> &nbsp; <br>  <br> En esto hay que ser claros y coherentes. &iquest;C&oacute;mo se compagina, entonces, el EZLN que dice &ldquo;nosotros peleamos por ser libres, no por cambiar de amo cada seis a&ntilde;os&rdquo; con el EZLN que habla de &ldquo;una nueva Constituci&oacute;n&rdquo;? &iquest;Acaso una Carta Magna pactada y transada necesariamente con la organizaci&oacute;n estatal presente, seg&uacute;n el sentido tradicional de la expresi&oacute;n, puede congeniarse con la pelea por la libertad? Parecer&iacute;a que no; y parecer&iacute;a tambi&eacute;n que la orientaci&oacute;n correcta es exactamente la contraria: la pelea por la libertad comienza con la forja auton&oacute;mica de los movimientos sociales de base y se desarrolla en ella, mientras que la b&uacute;squeda negociada de una nueva Constituci&oacute;n est&aacute; condenada a empantanarse en los tortuosos vericuetos del Estado y en sus incesantes traqueteos. Una conclusi&oacute;n para la que no hace falta ning&uacute;n estudio erudito de pol&iacute;tica comparada sino que alcanza y sobra con la propia experiencia del EZLN en parecidas materias. El fundamentado y radical rechazo que se ha hecho del sistema estatal de partidos es un paso conceptual de importancia que ahora s&oacute;lo requiere de su complemento necesario: el rechazo de la angosta senda estatal que permita transitar sin compromisos, ataduras o distracciones por el f&eacute;rtil camino de la autonom&iacute;a. Es esa autonom&iacute;a de los movimientos sociales, asentados todos ellos en el marco de actuaci&oacute;n territorial que resuelvan darse, la condici&oacute;n libertaria por excelencia: una autonom&iacute;a que requiere emanciparse de todo poder omnisapiente, externo y superior para que cada colectivo pueda trazarse, con el mayor margen de libertad posible, sus propios objetivos, sus propias relaciones de convivencia y sus propios cursos de acci&oacute;n; sin condicionamientos ni extorsiones, pens&aacute;ndose a s&iacute; mismos y a sus devenires y confiando antes en sus propias capacidades que en predestinaciones, mesianismos, ingenier&iacute;as, conspiraciones o casualidades que -ya se sabe- no condujeron, no conducen y no conducir&aacute;n a parte deseable alguna.  <br>  <br>    <br>  <br> &ordm;  Porque todos podamos &ldquo;caminar preguntando&rdquo; y &ldquo;mandar obedeciendo&rdquo;  <br>  <br> Muchas m&aacute;s cosas podr&iacute;an discutirse solidariamente con el EZLN a prop&oacute;sito de su Sexta Declaraci&oacute;n; o, mejor a&uacute;n, hacerlo con las comunidades zapatistas en pleno y, en general, sobre las vidas y las luchas de los pueblos.  <br>  <br> &nbsp; <br>  <br> Nos gustar&iacute;a, por ejemplo, profundizar bastante m&aacute;s sobre la &ldquo;globalizaci&oacute;n&rdquo; y el neoliberalismo, de modo que entre todos podamos trazarnos un mapa del mundo que no es representable exclusivamente en blanco y negro, ver que en la arena de este circo hay algo m&aacute;s de dos gladiadores y que es necesario identificar toda una trama de relaciones locales que se articulan por conveniencia propia y no por pura obsecuencia con los grandes centros de poder mundial. Porque, en definitiva, el capitalismo tambi&eacute;n tiene en M&eacute;xico su carta de ciudadan&iacute;a y su faceta transnacional espec&iacute;fica, sin la imperiosa necesidad de que sea un agente externo el que le d&eacute; vida, lo impulse y lo proyecte. Y consideraciones de ese tipo nos permitir&iacute;an poner en com&uacute;n, casi con &iacute;ntegra certeza, la convicci&oacute;n de que no s&oacute;lo los pol&iacute;ticos entreguistas y sus corruptelas son los responsables de la situaci&oacute;n sino que adem&aacute;s hay una cierta gama de capas sociales que tambi&eacute;n se desvelan por el mantenimiento del statu quo. Tal vez ello nos llevar&iacute;a a compartir definiciones mucho m&aacute;s marcadamente anticapitalistas, antiestatistas y antiburocr&aacute;ticas que quiz&aacute;s el EZLN ya se haya formulado para sus adentros pero que todav&iacute;a no ha puesto rotundamente de manifiesto.  <br>  <br> &nbsp; <br>  <br> Nos gustar&iacute;a reflexionar fraternalmente tambi&eacute;n sobre una frase de la Sexta Declaraci&oacute;n a la que asignamos especial importancia y que ilustra uno de los rasgos distintivos del EZLN durante todo este tiempo: &ldquo;o sea que arriba lo pol&iacute;tico democr&aacute;tico mandando y abajo lo militar obedeciendo. O tal vez es mejor que nada abajo sino que puro planito todo, sin militar, y por eso los zapatistas son soldados para que no haya soldados.&rdquo; Porque, realmente, si fuera &ldquo;puro planito todo&rdquo; nadie manda y nadie obedece sino que cada cual act&uacute;a a partir de sus convicciones, de sus posibilidades y de sus compromisos con los acuerdos libremente adoptados. Y dir&iacute;amos tambi&eacute;n que es parad&oacute;jico y peligroso eso de que haya soldados para que no haya soldados puesto que entonces -&iexcl;qu&eacute; l&iacute;o con las palabras!- siempre tendr&iacute;amos que contar con algunos soldados para que no hubiera m&aacute;s soldados. Porque parece mucho mejor, m&aacute;s directo y m&aacute;s claro decir que somos anti-militaristas; y luego trabajar realmente, de lleno y sin medias tintas por la disoluci&oacute;n de todos los ej&eacute;rcitos.  <br>  <br> &nbsp; <br>  <br> Nos gustar&iacute;a discutir m&aacute;s detenidamente con nuestros compa&ntilde;eros de la Selva Lacandona los motivos por los cuales estamos entusiasmados con la idea de reunir a los movimientos sociales mexicanos en una red amplia y sin exclusiones. Pero, incluso as&iacute;, querr&iacute;amos mantener una respetuosa discrepancia respecto a un procedimiento que tal vez no sea el mejor. En efecto, creemos que esa red no deber&iacute;a tener centro alguno y, precisamente por eso, el EZLN no tendr&iacute;a que haberse auto-atribuido el papel de coordinador inicial, asign&aacute;ndose a s&iacute; mismo la administraci&oacute;n de un di&aacute;logo en rueda donde los participantes han sido previamente categorizados y se re&uacute;nen seg&uacute;n las disposiciones de fecha, lugar y agenda decididos por el CCRI. Seguramente habr&iacute;a sido mejor que las fechas hubieran surgido de una vasta consulta previa, que el lugar fuera equidistante y que la agenda de partida no resultara ser otra cosa que el libre fluir de una palabra plural e irreductible. Pero quiz&aacute;s tampoco quepa desconfiar de las intenciones y s&iacute; pensar que esta convocatoria no es m&aacute;s que una urgida necesidad fundacional y que no faltar&aacute;n oportunidades en el futuro para que las cosas sean de otro modo.  <br>  <br> &nbsp;    <br>  <br> &ordm;  Cuba: tan cerca de Chiapas y tan lejos del EZLN  <br>  <br> Nos gustar&iacute;a extendernos sobre estas cosas y muchas otras, pero no parece oportuno ahora m&aacute;s que dejarlas planteadas. Sin embargo, hay un tema que no podemos soslayar en este momento y que, en tanto Movimiento Libertario Cubano, nos interesa directa y especialmente. Nos parece magn&iacute;fico que el EZLN ponga de manifiesto su solidaridad con los pueblos en lucha de Am&eacute;rica Latina y del mundo y bien podemos hacer nuestras sus declaraciones en tal sentido. Incluso, en la medida que las luchas de los pueblos est&aacute;n en todas partes, creemos que es una buena imagen literaria sostener que no se sabe muy bien d&oacute;nde entregar los testimonios solidarios del EZLN. Lo que no queda claro, entonces, es el mecanismo ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico por el cual todos los pueblos del mundo son &ldquo;inubicables&rdquo; mientras que el pueblo cubano s&iacute; puede encontrar su sede, su residencia natural y su leg&iacute;tima representaci&oacute;n en la embajada de su gobierno en Ciudad de M&eacute;xico. Planteadas las cosas de este modo es como si el EZLN interrumpiera casi todos sus conceptos, pr&aacute;cticas y aprendizajes en el momento mismo de &ldquo;desembarcar&rdquo; en Cuba. Porque &iquest;qu&eacute; vinculaci&oacute;n natural y coherente puede haber entre un planteo que apunta a exaltar el tejido de la sociedad mexicana a trav&eacute;s de sus movimientos sociales de base y otro que supone que su equivalente cubano se encuentra enteramente absorbido por su gobierno? M&aacute;s a&uacute;n, &iquest;el EZLN cree que el gobierno cubano encarna el modelo de la nueva izquierda revolucionaria latinoamericana o que est&aacute; dispuesto a participar del mismo as&iacute; sea como discreto acompa&ntilde;ante? &iquest;El EZLN considera que hay que hacer en M&eacute;xico lo mismo que ha hecho el Partido &ldquo;Comunista&rdquo; en Cuba? &iquest;El EZLN no supone que es contradictorio e inconsecuente emparentar solidariamente la autonom&iacute;a de las comunidades de base con un r&eacute;gimen centralizador y excluyente? &iquest;El EZLN no piensa que la expresi&oacute;n del pueblo cubano puedan ser organizaciones populares aut&oacute;nomas cuya emergencia el gobierno se encarga meticulosa y sistem&aacute;ticamente de evitar por medio de la represi&oacute;n preventiva? &iquest;Qu&eacute; respuestas de fondo, en definitiva, puede dar el EZLN a interrogantes de tanta gravitaci&oacute;n?  <br>  <br> &nbsp; <br>  <br> Pero, adem&aacute;s, el EZLN no puede desconocer ni haber olvidado que durante cuatro largas d&eacute;cadas los gobiernos cubano y mexicano mantuvieron relaciones carnales; uno de cuyos mejores momentos seguramente puede encontrarse en torno al silencio c&oacute;mplice del gobierno cubano respecto a la matanza de Tlatelolco en 1968 y al env&iacute;o de deportistas a las olimp&iacute;adas inmediatamente subsiguientes; aun a pesar de los llamados al boicot de las mismas a que entonces convocara la izquierda mexicana. Una relaci&oacute;n carnal inter-estatal a la que no le cuesta encontrar su personificaci&oacute;n en la amistad de Fidel Castro y Carlos Salinas de Gortari; una parte de cuya fortuna -amasada gracias al expolio de trabajadores mexicanos- es hoy invertida en territorio cubano. A partir de estos antecedentes y de muchos de similar talante, al EZLN no deber&iacute;a resultarle dif&iacute;cil constatar que, para la &eacute;lite dirigente cubana, el eje de las relaciones internacionales no est&aacute; constituido por las luchas de los pueblos sino que esas luchas son reinterpretadas a voluntad seg&uacute;n el tipo de vinculaci&oacute;n que el partido monop&oacute;lico defina tener con el resto de los gobiernos; siempre y cuando &eacute;stos puedan aportarle algo de ox&iacute;geno a su capacidad de sobrevivencia. &iquest;C&oacute;mo se explica, si no, que la diplomacia cubana haya apoyado las luchas contra el apartheid en Sud&aacute;frica y tambi&eacute;n se haya solidarizado casi hasta la extremaunci&oacute;n con el r&eacute;gimen de Suharto en Indonesia, que manten&iacute;a una situaci&oacute;n parecida en Timor del Este?&nbsp;&iquest;Qu&eacute; coherencia puede haber entre suscribirse al derecho de los pueblos africanos a definir su destino y al mismo tiempo enviar tropas de ocupaci&oacute;n a enfrentarse a los independentistas eritreos seg&uacute;n las necesidades del ajedrez sovi&eacute;tico o, ya en un registro virtualmente par&oacute;dico, entrenar a la escolta militar de Idi Amin? &iquest;Qu&eacute; justificaci&oacute;n tiene el gobierno cubano para enviar a su vicepresidente a participar en el Foro de Davos y luego al presidente de su Asamblea Nacional a protestar en Porto Alegre contra ese mismo foro? &iquest;C&oacute;mo puede ser que se condene con tanto &eacute;nfasis el racismo en la Conferencia Mundial de la ONU realizada sobre el tema en Durban y luego se rechacen todas las invitaciones para analizar las razones por las cuales hay una sobre-representaci&oacute;n de personas negras en las c&aacute;rceles cubanas? Y as&iacute; sucesivamente; hasta donde pueda llegar la curiosidad cr&iacute;tica de quien sea.  <br>  <br>   <br>  <br> A todo esto: &iquest;hace falta que se le recuerde al EZLN las condiciones de vida del pueblo cubano y su imposibilidad absoluta de organizarse aut&oacute;nomamente o tan siquiera de expresarse para enfrentar esa situaci&oacute;n? Pensamos que toda referencia concreta al respecto es innecesaria en este momento y queremos creer que la menci&oacute;n a la embajada del gobierno cubano en Ciudad de M&eacute;xico no es mucho m&aacute;s que un acto fallido; un lapsus que puede ser enmendado cuando se presente la primera oportunidad. Y queremos creerlo as&iacute; porque lo que est&aacute; en juego es mucho m&aacute;s importante y as&iacute; lo hemos insinuado desde un principio. Repit&aacute;moslo y teng&aacute;moslo presente de aqu&iacute; en m&aacute;s: lo que importa es la conformaci&oacute;n, el perfil y las orientaciones de una constelaci&oacute;n de agrupaciones y pr&aacute;cticas rebeldes que hoy est&aacute;n en condiciones de nutrir a la nueva izquierda revolucionaria latinoamericana. En ese trabajo de creaci&oacute;n no puede haber descuidos ni ligerezas ni frases de cortes&iacute;a. En ese trabajo de creaci&oacute;n el gobierno cubano no tiene nada para aportar porque los &uacute;nicos mensajes genuinos que nos permitir&aacute;n avanzar en el camino de la libertad no habr&aacute;n de partir de los despachos burocr&aacute;ticos de La Habana sino de bullicios y estr&eacute;pitos que surgen bien de abajo y que abajo mismo encuentran sus ecos inconfundibles. Es all&iacute; donde est&aacute;n los &ldquo;forajidos&rdquo; ecuatorianos, la resistencia mapuche, los regantes cochabambinos, las f&aacute;bricas recuperadas en Argentina, las ocupaciones de tierras en Brasil y, por supuesto, tambi&eacute;n las b&uacute;squedas y ensayos que hoy mismo tienen lugar en la Selva Lacandona.  <br>  <br>  <\/p>\n","contact":"movimientolibertariocubano@yahoo.com.mx","link":"www.movimientolibertariocubano.org","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/plain","summary":"* El Movimiento Libertario Cubano (MLC) presenta a consideraci\u00f3n y debate colectivo sus reflexiones en torno al pronunciamiento hecho p\u00fablico en julio de 2005 por el EZLN, en el estado de Chiapas, M\u00e9xico. ","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2005\/08\/134646.php"},"attachments":[],"comments":[]}