{"article":{"id":131883,"heading":"Mario Roberto Santucho \u201cEscritos (1968-1976)\u201d","author":"Editorial Ultimo Recurso","created":"2005-07-08 19:43:25","modified":"2013-11-11 00:34:25","last_modified":"Mon, 11 Nov 2013 07:34:25","article":"<p>Escritos <br><br> Mario Roberto Santucho <br><br> 1&deg; Edici&oacute;n: Junio del 2004 <br>  <br> 2&ordm; Edici&oacute;n: Junio del 2005 <br><br> Fuente: Marxists Internet Archive. Correcci&oacute;n y edici&oacute;n a cargo de la Editorial Ultimo Recurso. <br><br> La reproducci&oacute;n total o parcial de este libro en forma id&eacute;ntica, modificada, o parecida &ndash;esto es, plagio- escrita a maquina por el sistema &ldquo;multigraph&rdquo;, mime&oacute;grafo, impreso y dem&aacute;s yerbas, no autorizada por los editores, viola derechos naturales del orden liberal... <br>  <br> No obstante, se reconoce que estos derechos irreales son los que traban la libre circulaci&oacute;n de informaci&oacute;n y se act&uacute;a en funci&oacute;n de refutar esta realidad: aqu&iacute; tiene cultura por puro gusto...  <br><br> &copy; 2005. (Copyleft de esta edici&oacute;n)  <br>  <br> Kolektivo Editorial &ldquo;&Uacute;ltimo Recurso&rdquo; <br>  <br> Rosario &ndash; Sta. Fe <br>  <br> Hecho el deposito de ley... <br><br> Impreso en Argentina &ndash; Printed in Argentina <br><br> Nota Biogr&aacute;fica <br><br>  <br>  <br> Hijo del procurador judicial Francisco Rosario Santucho y de la maestra Manuela del Carmen Ju&aacute;rez, naci&oacute; en la ciudad Santiago del Estero el 12 de agosto de 1936. Don Francisco tuvo diez hijos, siete de los cuales nacieron de sus primeras nupcias con Elmina Isabel Ju&aacute;rez y los tres restantes -el mayor de los cuales era Mario Roberto- del segundo matrimonio con una hermana de la fallecida primera esposa. <br>  <br> Desde muy joven, pr&aacute;cticamente en la adolescencia, comenz&oacute; a  interesarse por las ideas pol&iacute;ticas como consecuencia del permanente debate en el seno de su familia en un momento trascendente de la vida nacional, corno fue la d&eacute;cada de los 50.  El conflicto ideol&oacute;gico que se generalizaba en al &aacute;mbito social ante la evidente caducidad de una forma de producci&oacute;n y de vida -la fase premonop&oacute;lica del capitalismo- conduc&iacute;a al cuestionamiento de valores burgueses, generando contradicciones y la b&uacute;squeda de nuevas formas de convivencia. <br>  <br> Los cuestionamientos no s&oacute;lo se refer&iacute;an a lo econ&oacute;mico y pol&iacute;tico, sino que se extend&iacute;an a lo ideol&oacute;gico. Los cambios que se produc&iacute;an en el mundo al concluir la guerra contra el fascismo, expon&iacute;an ante los pueblos nuevas y promisorias experiencias al desmoronarse la barrera de ocultamiento y desinformaci&oacute;n erigida por el imperialismo. <br>  <br> El enfrentamiento b&eacute;lico permiti&oacute;  conocer la realidad de la construcci&oacute;n, del socialismo en la URSS, desenmascarando las patra&ntilde;as que difund&iacute;an los confabulados en la defensa del ya agotado orden burgu&eacute;s. <br>  <br> En un hogar profundamente cat&oacute;lico con s&oacute;lidas ra&iacute;ces nacionales, nivel econ&oacute;mico y pr&aacute;cticas de vida de las capas m&aacute;s populares de la peque&ntilde;a burgues&iacute;a del interior, los nuevos vientos encontraron inmediata receptividad, disipando confusiones, unificando puntos de vista aparentemente opuestos y aportando procesos sintetizadores que, repiti&eacute;ndose en muchos otros casos similares, definen una tendencia digna de un an&aacute;lisis m&aacute;s detenido. <br>  <br> Sus primeras inquietudes de participaci&oacute;n se canalizaron a trav&eacute;s de su acercamiento al Centro de Estudios e Investigaciones Socio-Econ&oacute;micos de la Provincia de Santiago del Estero y a la revista Dimensi&oacute;n, donde desempe&ntilde;aba un papel prominente su hermano Francisco Ren&eacute;, quien a&ntilde;os despu&eacute;s  como dirigente del PRT, fuera secuestrado y desaparecido en la ciudad de Tucum&aacute;n durante el gobierno de Isabel Per&oacute;n (abril de 1975).  Ya comenzaba a interesarse por el marxismo aunque todav&iacute;a desde una posici&oacute;n cr&iacute;tica, que fue matizando en las relaciones con militantes de izquierda e  intelectuales que participaron en las actividades culturales que se desarrollaron en esos c&iacute;rculos.  En esas circunstancias conoci&oacute;, entre otros, a Bernardo Canal Feijoo, Rodolfo Khun, H&eacute;ctor Agosti, Miguel Angel Asturias, Hern&aacute;ndez Arregui y al intelectual polaco anticomunista Witold Gombrowicz, quienes contribuyeron a fortalecer su aspiraci&oacute;n de profundizar el conocimiento de la problem&aacute;tica social y pol&iacute;tica. <br>  <br> Ya estudiante de Ciencias Econ&oacute;micas en la Universidad de Tucum&aacute;n, interviene activamente  en las luchas universitarias participando en la fundaci&oacute;n del MIECE (Movimiento Independiente de Ciencias Econ&oacute;micas) que -surge como alternativa entre el Movimiento Reformista -constituido fundamentalmente por corrientes radicales, comunistas y socialistas- y el Humanismo, que expresaba a sectores cat&oacute;licos y a la derecha conservadora.  Su bandera de lucha estaba en el cuestionamiento a las vacilaciones y el abandono de las reivindicaciones del estudiantado del Movimiento Reformista que dirig&iacute;a el Centro de Estudiantes, absorbido por una est&eacute;ril pol&eacute;mica  principista  con el Humanismo.  Prioriz&oacute; la lucha por las reivindicaciones principales del conjunto, interesados fundamentalmente en encontrar mejores condiciones para avanzar en sus estudios , y el apoyo a la Revoluci&oacute;n Cubana, a&uacute;n no definida como, socialista. <br>  <br> El MIECE  triunf&oacute;  en las elecciones de 1959 ganando  el Centro de Estudiantes y consagrando a Santucho como delegado estudiantil al Consejo Tripartito.  La experiencia se extendi&oacute; a otras facultades, con distintas denominaciones, alcanzando en varias de ellas importantes &eacute;xitos generando el nacimiento de una tendencia distinta a las tradicionales del estudiantado. <br>  <br> Comenzaban ya a definirse muchos de los atributos que caracterizaron su personalidad en las luchas posteriores.  Su pasi&oacute;n por el estudio, muchas veces obstaculizado por las exigencias de una intensa militancia, trataba de ser satisfecha con organizaci&oacute;n y constancia,  rob&aacute;ndole  horas  al  sue&ntilde;o y hasta utilizando m&eacute;todos de lectura veloz, no siempre acordes con una  necesaria  profundizaci&oacute;n.  Una confianza  ilimitada en las masas lo dotaba de optimismo y una din&aacute;mica contagiosa, lo que le permiti&oacute; enfrentar ambiciosos  objetivos generando energ&iacute;as y despertando fuerzas, muchas veces ignoradas, en los que acompa&ntilde;aban en sus esfuerzos.  <br>  <br> A comienzos de 1961, y con la aspiraci&oacute;n de llegar a Cuba, viaja en compa&ntilde;&iacute;a de su esposa Ana Mar&iacute;a Villarreal a trav&eacute;s de varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica latina; esa experiencia resulta determinante para su futuro. <br>  <br> En Per&uacute; conoce al l&iacute;der aprista Ra&uacute;l Haya de la Torre, cuyas ideas influenciaban en el naciente Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP). Sale decepcionado de la entrevista. El  propagandizado antiimperialismo de Haya de la Torre, en esas circunstancias enmarcado en la &ldquo;guerra fr&iacute;a&rdquo; de la potencia imperialista contra el campo socialista, se ha transformado en un mero desarrollismo vergonzante que lo desenmascara ante sus visitantes. <br>  <br> Llega a los EE.UU., participa en debates y da conferencias en algunas universidades, conociendo desde adentro el basti&oacute;n del capitalismo, palpando las falencias del progresismo de su intelectualidad y las incre&iacute;bles limitaciones que manifestaban las individualidades m&aacute;s contestatarias al sistema. Hace escala en M&eacute;xico donde palpa el descarnado rostro de la inicua explotaci&oacute;n a la inmensa mayor&iacute;a del pueblo, en una democracia capitalista con estabilidad pol&iacute;tica, presentada por la burgues&iacute;a como modelo a imitar al resto del continente. <br>  <br> Desembarca en Cuba en un instante decisivo de su Revoluci&oacute;n, cuando se proclama el avance hacia el socialismo. El contacto con esa realidad, las conversaciones con los l&iacute;deres fundamentales y el contraste que advierte con todas las que conociera hasta ese momento -incluso la de la Argentina  peronista- definen sus aspiraciones revolucionarias y su adaptaci&oacute;n de la ideolog&iacute;a marxista-leninista. Regresa convencido y, con su caracter&iacute;stica decisi&oacute;n, impulsa los pasos para su plena integraci&oacute;n a la lucha por la revoluci&oacute;n argentina. <br>  <br> En su ausencia, -el 9 de julio de 1961, se hab&iacute;a fundado formalmente el FRIP como materializaci&oacute;n de la concepci&oacute;n americanista antiimperialista, con reivindicaciones indigenistas que profesaban algunos de los componentes, fundamentalmente Francisco Ren&eacute;. <br><br> La opci&oacute;n que enfrentaba en esas circunstancias Mario Roberto, estaba en incorporarse a alguna de las organizaciones que invocaban el marxismo o trabajar para construir una nueva organizaci&oacute;n con objetivos definidamente revolucionarios. Se decide por la m&aacute;s arriesgada, por la &uacute;nica que consideraba factible en ese momento a pesar de las enormes dificultades que presentaba. <br>  <br> Visualiza al FRIP como el embri&oacute;n a desarrollar hacia el objetivo del partido revolucionario. Fue necesario un intenso debate ideol&oacute;gico interno para superar las profundas diferencias existentes entre su proyecto y las convicciones y metas de muchos de sus compa&ntilde;eros. El poder de convicci&oacute;n del ya conocido \"Roby\", su ya mentada tenacidad y una pr&aacute;ctica conjunta con sectores marxistas en Santiago del Estero (PC y PS) en apoyo a la Revoluci&oacute;n Cubana, permitieron importantes avances pol&iacute;ticos en los principales componentes de la organizaci&oacute;n, no sin que se produjeran dolorosas deserciones. Particular importancia reviste, en ese paso, la evoluci&oacute;n de Francisco Ren&eacute; quien, desde su visi&oacute;n filos&oacute;fica idealista en un complejo proceso de profundo an&aacute;lisis y debate, concluye enrolado en la concepci&oacute;n materialista dial&eacute;ctica, donde su producci&oacute;n no fue lo rica que era de esperar al ser v&iacute;ctima, justamente en esa etapa, de la represi&oacute;n de la derecha fascista. <br>  <br> Se lanza intensamente a la actividad de construcci&oacute;n pol&iacute;tica de la organizaci&oacute;n. Por ese entonces, el FRIP se extendi&oacute; a Tucum&aacute;n, volc&aacute;ndose Mario Roberto al trabajo entre los obreros azucareros. Participando activamente en las luchas que libraban en defensa de la fuente de trabajo y del nivel salarial, amenazados por el proceso de concentraci&oacute;n que impulsaban los grandes ingenios monop&oacute;licos de Salta y Jujuy. En la misma &eacute;poca, escribe un an&aacute;lisis marxista, estudiando la estructura econ&oacute;mica y de las clases sociales del norte del pa&iacute;s, el peso en su econom&iacute;a de la industria azucarera y el importante rol de los trabajadores del ingenio y del surco por su concentraci&oacute;n y experiencias de luchas; en &eacute;l se planteaba la necesidad de la alianza del proletariado azucarero con el campesinado pobre y medio, y la importancia de neutralizar a otros sectores medios y peque&ntilde;o burgueses para aislar a la gran burgues&iacute;a azucarera. Dicha investigaci&oacute;n fue conocida como &ldquo;Cuatro Tesis sobre el Norte Argentino&rdquo;. <br>  <br> La permanente dedicaci&oacute;n al estudio de los cl&aacute;sicos fue complementada con una riqu&iacute;sima pr&aacute;ctica social, en la que fue forj&aacute;ndose definitivamente su personalidad, afirm&aacute;ndose sus convicciones y el temple revolucionario que lo erigieron en el s&iacute;mbolo que hoy es. <br>  <br> Al mismo tiempo, su profundo internacionalismo caracteriz&oacute; toda su militancia. Ya vimos con qu&eacute; inquietudes conoci&oacute; la Cuba revolucionaria; tambi&eacute;n fue un incansable estudioso y propagandizador de los procesos de Vietnam y todo el sudeste asi&aacute;tico, adem&aacute;s de la &ldquo;Revoluci&oacute;n de los claveles&rdquo; en Portugal que &ldquo;Roby&rdquo; miraba con particular esperanza. De la misma manera, fue uno de los principales impulsores de la unidad de los revolucionarios del cono sur de nuestro continente, cristalizada en la Junta de Coordinaci&oacute;n Revolucionaria (JCR) que agrup&oacute; al MIR de Chile, el MLN-Tupamaros del Uruguay, al ELN de Bolivia y al PRT-ERP.  <br>  <br> Integra plenamente su militancia y sus luchas con su vida familiar y de relaci&oacute;n. No conceb&iacute;a la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica aislada y su confianza, seguridad y poder de convicci&oacute;n influenciaron a todos los que lo conoc&iacute;an. Su compa&ntilde;era Ana Mar&iacute;a fue erigi&eacute;ndose en un importante dirigente, lo que la convirti&oacute; en v&iacute;ctima de la represi&oacute;n, habiendo sido herida de bala en un reparto de alimentos en un barrio obrero y luego detenida dos veces. En la primera fue liberada en la fuga del Buen Pastor en C&oacute;rdoba y en la segunda oportunidad, luego de la fuga de Rawson, fue asesinada junto con otros 15 revolucionarios en la base naval de Trelew el 12 de agosto de 1972. Del matrimonio nacieron tres hijas: Ana, Marcela y Gabriela, las que compartieron casi todas las vicisitudes de la vida de sus padres. Fortalecido el FRIP, Santucho se preocupa por establecer relaciones y acercamientos con otras organizaciones marxistas, en la b&uacute;squeda de un di&aacute;logo que permitiera acercar posiciones y t&aacute;cticas diferentes. Son conocidos los permanentes esfuerzos que impuls&oacute; para generar un debate fecundo con el PCA a quien, pese a las vitales diferencias que manten&iacute;a, calificaba como el aliado estrat&eacute;gico en vista a la formaci&oacute;n del partido del proletariado. Los primeros intentos comenzaron antes del nacimiento del PRT, en Santiago del Estero, pero se frustraron por la negativa de los dirigentes comunistas locales a mantener relaciones con trotskistas. Con posterioridad -y sobre todo a partir del desprendimiento de los grupos que segu&iacute;an a Nahuel Moreno- se produjeron avances, aunque con pol&eacute;micas poco constructivas por su antagonizaci&oacute;n. No obstante ello, sobre la base de las relaciones que fue estableciendo Mario Roberto en la c&aacute;rcel, se logr&oacute; un buen nivel de discusi&oacute;n, materializado no s&oacute;lo dentro del penal sino tambi&eacute;n en la atenci&oacute;n desde el exterior, a cargo del responsable pol&iacute;tico del PC de Trelew, compa&ntilde;ero Bel, que luego fuera secuestrado y desaparecido durante el golpe de 1976. <br>  <br>  Esas relaciones prosiguieron siempre pol&eacute;micas, pero con pasos constructivos (como la conmemoraci&oacute;n conjunta del primer aniversario de la Masacre de Trelew en agosto de 1973 ) hasta cortarse con la acci&oacute;n militar en el Comando de Sanidad, el 6 de septiembre de 1973. <br>  <br> En el camino del acercamiento a otras corrientes marxistas, participando en las luchas de los trabajadores tucumanos, comienza a establecerse v&iacute;nculos con militantes de Palabra Obrera, organizaci&oacute;n de tendencia trotskista que desarrollaba el &ldquo;entrismo&rdquo; en el peronismo obrero tucumano. Esas vinculaciones a niveles de base fueron facilitando el acercamiento de ambas organizaciones en la regi&oacute;n, donde incluso se participa conjuntamente en una experiencia electoral que permite incorporar a dirigentes obreros a la legislatura de la provincia en 1964. En ese proceso y a pesar de las profundas diferencias que advierte Santucho entre las posiciones de ambas organizaciones impulsa la unificaci&oacute;n en la Fundaci&oacute;n del PRT (25 de mayo de 1965) alentado por las grandes coincidencias que encuentra en la vinculaci&oacute;n con la base de P.O.  <br>  <br> En la lucha interna que inmediatamente se desata en el PRT, Santucho desempe&ntilde;a un rol prominente en el enfrentamiento a las fundamentales posiciones del trotskismo. Su papel en el III, IV y V Congreso son vitales en las decisiones que se adoptan, rechazando la pol&iacute;tica del &ldquo;entrismo&rdquo;, definiendo el tipo de partido como marxista-leninista e impulsando en la pr&aacute;ctica la lucha en apoyo a la resistencia de los trabajadores azucareros ante la violencia de la dictadura militar de Ongan&iacute;a. <br>  <br> Durante ese per&iacute;odo, Mario Roberto es detenido en dos oportunidades. Primeramente en Tucum&aacute;n donde es trasladado permanentemente en diversas comisar&iacute;as del interior para prevenir intentos de fuga o de liberaci&oacute;n por parte de sus compa&ntilde;eros. Finalmente es alojado en la Penitenciar&iacute;a de la ciudad de Tucum&aacute;n, junto con todos los presos pertenecientes al PRT. Mediante un ardid para lo cual, con la ingesti&oacute;n de un medicamento, se provoca los s&iacute;ntomas de un ataque de hepatitis, logra su traslado al Hospital Provincial; all&iacute; logra fugarse aprovechando un descuido de la guardia, en un cambio de turno. Viaja inmediatamente a Buenos Aires para participar del V Congreso que estaba en preparaci&oacute;n.  <br>  <br> Posteriormente, en agosto de 1971, es nuevamente detenido en la ciudad de C&oacute;rdoba cuando se aprestaba a viajar junto con otros militantes para apoyar la fuga de sus compa&ntilde;eros de la Penitenciar&iacute;a de Villa Urquiza de Tucum&aacute;n, donde estuvo alojado. Inmediatamente trasladado a la prisi&oacute;n de Villa Devoto en Buenos Aires, es mantenido bajo un riguroso control. Poco tiempo  despu&eacute;s es detenida en Tucum&aacute;n su compa&ntilde;era Ana Mar&iacute;a, quedando sus tres hijas bajo la atenci&oacute;n de sus abuelos. <br>  <br> En la c&aacute;rcel, Santucho impulsa el estudio y la formaci&oacute;n pol&iacute;tica de los varios centenares de militantes de la organizaci&oacute;n, al mismo tiempo que se esfuerza por mejorar las relaciones pol&iacute;ticas con los prisioneros de otras organizaciones populares, especialmente PC, Montoneros, FAR y FAP. Se destacan sus esfuerzos para unificar posiciones -a veces notablemente enfrentadas- entre las diversas tendencias pol&iacute;ticas, sobre todo entre el PC y las organizaciones peronistas que desarrollaban la lucha armada. Asimismo, establece s&oacute;lidos v&iacute;nculos con destacados militantes pol&iacute;ticos y sindicales como Raimundo Ongaro, Armando Jaime, Pujadas y sobre todo Agust&iacute;n Tosco, con quien mantuvo una fecunda vinculaci&oacute;n hasta el final de sus vidas. <br>  <br> Trasladado a Rawson, penal de m&aacute;xima seguridad, prepara minuciosamente el plan de la fuga que s&eacute; efectiviza el 15 de agosto de 1972. En su elaboraci&oacute;n, prev&eacute; al m&aacute;ximo los diversos detalles de la operaci&oacute;n, vi&eacute;ndose precisado a insistir y argumentar reiteradamente, con las dificultades naturales de su prisi&oacute;n, ante la indecisi&oacute;n y la falta de confianza de los que ocupan transitoriamente la Direcci&oacute;n del Partido. La operaci&oacute;n en el penal se consum&oacute; a la perfecci&oacute;n, logr&aacute;ndose el pleno control interno. Pero la falta de fe y las debilidades de los que comandaban las fuerzas de apoyo exterior gener&oacute; un serio problema. Al intentar el grupo de vanguardia dominar la &uacute;ltima guardia externa, se produjo un breve intercambio de disparos que ocasion&oacute;, en la jefatura de operaciones externas, la decisi&oacute;n de retirarse con los veh&iacute;culos para el traslado de los liberados ante la visi&oacute;n de que habr&iacute;a fracasado el intento interno. Consecuencia de tan nefasto error fue la tard&iacute;a llegada del segundo contingente de liberados al aeropuerto de Trelew (donde estaba copado y retenido el avi&oacute;n regular de Austral), su obligada rendici&oacute;n y el ulterior asesinato por fuerzas de la Marina de 16 de los 19 revolucionarios all&iacute; encerrados. Los seis dirigentes principales de las organizaciones participantes -ERP y FAR en la planificaci&oacute;n e implementaci&oacute;n y Montoneros solamente en la fuga de sus presos- lograron llegar en el avi&oacute;n secuestrado a Chile, donde obtuvieron asilo del gobierno de la Unidad Popular de Allende para ser trasladados posteriormente a La Habana. Dichos dirigentes fueron nuestros compa&ntilde;eros Santucho, Domingo Mena y A. Gorriar&aacute;n Merlo, adem&aacute;s de Marcos Osatinsky y Roberto Quieto por FAR y Fernando Vaca Narvaja por Montoneros.  <br>  <br> Casi inmediatamente, en noviembre de 1971, retorn&oacute; al pa&iacute;s, poni&eacute;ndose al frente de la organizaci&oacute;n que pasaba por una situaci&oacute;n cr&iacute;tica a causa de la notable reducci&oacute;n cuantitativa de sus integrantes (gran cantidad de militantes estaban en prisi&oacute;n) y por la debilidad pol&iacute;tica de la Direcci&oacute;n transitoria. Se impulsa a partir de entonces un proceso de incesante desarrollo y crecimiento de la organizaci&oacute;n. La situaci&oacute;n era sumamente compleja: el abandono por el peronismo de su pol&iacute;tica nacionalista burguesa y las manifiestas divergencias de las propuestas de las fuerzas populares, no obstante la combativa resistencia de los trabajadores y distintos sectores del pueblo a la pol&iacute;tica de concentraci&oacute;n, van creando las condiciones para el golpe fascista favorecido por la divisi&oacute;n de las fuerzas pol&iacute;ticas y el repliegue de las masas, sin conducci&oacute;n, frente a la agresi&oacute;n del terrorismo de estado.  <br>  <br> La instalaci&oacute;n del gobierno constitucional de C&aacute;mpora inicia una compleja coyuntura en la pol&iacute;tica del Pa&iacute;s, en la que la agudeza que adquiere el enfrentamiento social y el acelerado desarrollo del PRT y del ERP imponen un ritmo absorbente a la actividad. La vida de Santucho se liga cada vez m&aacute;s indisolublemente a la lucha partidaria, resultando casi imposible remarcar hechos personales separados de la pol&iacute;tica del PRT, de sus an&aacute;lisis y de sus propuestas. Participa en todas y cada una de las decisiones fundamentales, correspondi&eacute;ndole la fundamental cuota en los errores y en la trascendente presencia que manifiesta en la decisiva fase de la vida nacional que transcurre entre 1973 a 1976. Constituye pareja con Liliana Delfino, integrante del CC de la organizaci&oacute;n y responsable de Propaganda Nacional, que lo acompa&ntilde;a hasta su muerte, circunstancia en la cual es secuestrada y desapareciera por las fuerzas militares que asaltaron su vivienda de Villa Martelli. De esa uni&oacute;n naci&oacute; Mario Antonio. <br>  <br> El PRT caracteriza correctamente las posibilidades del gobierno de Per&oacute;n desde el punto de vista de los intereses de clase que representaba y del objetivo de contener la lucha de masas, para lo cual se ver&iacute;a precisado a seguir el rumbo antipopular. La justeza de ese an&aacute;lisis y la activa presencia del Partido y del Ej&eacute;rcito en la lucha de clases concita la confianza de las capas m&aacute;s politizadas -que comienzan a participar en su lucha- y el respeto del conjunto de las masas.  <br>  <br> Al mismo tiempo, desarrolla esfuerzos para el acercamiento con otras organizaciones populares en procura de acuerdos unitarios que permitan coordinar actividades conjuntas. Los pasos en ese sentido resultan poco fruct&iacute;feros, no solamente por las diferencias de propuestas pol&iacute;ticas sino por los profundos desacuerdos en el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n, lo que exacerba el tradicional sectarismo en la izquierda argentina. Adem&aacute;s de ello, la incomprensi&oacute;n de la etapa democr&aacute;tica, la subsistencia de la visi&oacute;n en el PRT, determina la implementaci&oacute;n de la t&aacute;ctica de grandes operaciones militares para fortalecer el enfrentamiento a los avances de la derecha fascista, despu&eacute;s de la renuncia de C&aacute;mpora. Las falencias de esa pol&iacute;tica comienzan a advertirse al poco tiempo y ello induce a Santucho a profundizar el an&aacute;lisis de las propuestas que permitieran la participaci&oacute;n de las grandes masas -que comenzaban a desencantarse de las posibilidades del gobierno luego de la muerte de Per&oacute;n- en el ya generalizado enfrentamiento de las clases. &ldquo;Poder Burgu&eacute;s y Poder Revolucionario&rdquo; constituye el producto de esa reflexi&oacute;n y es aprobado en el Comit&eacute; Central &ldquo;Antonio del Carmen Fern&aacute;ndez&rdquo; en septiembre de 1974.  <br>  <br> Pero ya resulta irreversible la inercia del proceso, no solamente por las dificultades, sino tambi&eacute;n por la din&aacute;mica de cada una de las organizaciones, que limitaba las posibilidades de una modificaci&oacute;n t&aacute;ctica. Sin embargo, Santucho persisti&oacute; en sus objetivos de unificaci&oacute;n con las fuerzas afines, a&uacute;n reduciendo la amplitud de las alianzas. Hasta sus &uacute;ltimos momentos, breg&oacute; incansablemente por concretar un acuerdo con Montoneros, Organizaci&oacute;n Comunista Poder Obrero (OCPO) y Partido Comunista Marxista Leninista (La Plata), con el proyecto de la Organizaci&oacute;n para la Liberaci&oacute;n de Argentina (OLA). En ese esfuerzo fue sorprendido por el ataque militar a su vivienda, donde en esa circunstancia se encontraba junto a Liliana Delfino, Domingo Mena, su compa&ntilde;era Ana Mar&iacute;a Lancillotto de Mena y Benito Urteaga. Fiel a sus convicciones y manteniendo la conducta de toda su vida, no obstante la inferioridad num&eacute;rica y de armamento, junto con Urteaga enfrent&oacute; el ataque militar. Domingo Mena, Liliana Delfino y Ana Maria Lancillotto fueron secuestrados. Era el d&iacute;a 19 de julio de 1976. <br>  <br> Escritos <br>  <br> (1968-76) <br><br> Parte I <br>  <br> [1968 &ndash; 1974] <br><br> I. Del documento <br>  <br> El &uacute;nico camino hasta el poder obrero y el socialismo <br>  <br> del IV Congreso del PRT <br><br>  <br>  <br> Redactado: Para el IV Congreso del Partido Revolucionario de los Trabajadores, Argentina, febrero de 1968. <br>  <br> Publicaci&oacute;n primera: En Argentina, febrero de 1968. <br>  <br> Digitalizaci&oacute;n: Diego Burd, 2002. <br>  <br> Esta edici&oacute;n: Abril de 2005. <br><br>  <br>  <br> El Marxismo y la cuesti&oacute;n del poder <br><br>  <br>  <br> A.\tALGUNAS TESIS GENERALES SOBRE EL PROBLEMA DE PODER Y LUCHA ARMADA <br><br>  <br>  <br> Comencemos por el principio: &iquest;cu&aacute;les son los requisitos generales que todo marxista revolucionario debe exigir cuando se consideran los problemas de la estrategia de poder y de lucha armada?  <br>  <br> 1) En primer lugar debemos hacer un an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica capitalista mundial y de la lucha revolucionaria internacional, teniendo en cuenta que la revoluci&oacute;n socialista es internacional por su contenido y nacional por su forma. Debemos pasar luego a efectuar un an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y de la lucha revolucionaria en la regi&oacute;n del pa&iacute;s, tomando en cuenta el desarrollo de las fuerzas productivas que nos permitir&aacute; tener un primer criterio para establecer las posibilidades de una &ldquo;verdadera&rdquo; revoluci&oacute;n (si el capitalismo a&uacute;n puede desarrollar o no las fuerzas productivas), la existencia o no de clases revolucionarias, la relaci&oacute;n entre la superestructura pol&iacute;tica y la estructura social, el desarrollo desigual de la econom&iacute;a y las fuerzas revolucionarias pa&iacute;s a pa&iacute;s, regi&oacute;n a regi&oacute;n, etc; las posibles combinaciones concretas de factores tanto econ&oacute;micos como pol&iacute;ticos, etc.  <br>  <br> Este an&aacute;lisis nos permite establecer: a) las posibilidades de desarrollo de la revoluci&oacute;n y su ritmo desigual en las distintas regiones del mundo y en el pa&iacute;s, b) cu&aacute;l es la clase revolucionaria y sus posibles aliados, e) cu&aacute;l es la combinaci&oacute;n espec&iacute;fica de tareas y cuales las consignas de la revoluci&oacute;n en sus distintas etapas (tareas democr&aacute;ticas, socialistas, nacionalistas, etc.) para cada regi&oacute;n y pa&iacute;s.  <br>  <br> 2) En segundo lugar debemos hacer un an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n de fuerzas entre las clases. Debemos ver el grado de organizaci&oacute;n y cohesi&oacute;n de las fuerzas sociales contrarrevolucionarias, la complejidad y nivel de su Estado, el desarrollo de la t&eacute;cnica militar y el ej&eacute;rcito, sus contradicciones internas, tanto en el orden nacional como internacional. Debemos ver tambi&eacute;n el grado de organizaci&oacute;n y fuerza de las clases revolucionarias, su experiencia y conciencia revolucionaria si han logrado construir un s&oacute;lido partido revolucionario, si han logrado desarrollar una fuerza militar, las caracter&iacute;sticas de esta fuerza (si es poderosa o d&eacute;bil, etc.). Este segundo aspecto -respecto al cual en general hemos tenido una actitud superficial- en combinaci&oacute;n con el primero nos permitir&aacute; establecer: a) la din&aacute;mica futura de la lucha revolucionaria (si ser&aacute; corta o prolongada, si ser&aacute; una guerra nacional o civil o una combinaci&oacute;n de ambas, las caracter&iacute;sticas que adquirir&aacute; la lucha en cada per&iacute;odo de acuerdo a las formas espec&iacute;ficas de lucha de cada clase y a la relaci&oacute;n de fuerzas existente). Es muy importante este an&aacute;lisis ya que de &eacute;l dependen las tareas y la pol&iacute;tica que nos demos en cada etapa y nos permite establecer las caracter&iacute;sticas de &eacute;sta y su estrategia (defensiva u ofensiva, de lucha armada parcial o generalizada, etc.) teniendo en cuenta no s&oacute;lo las necesidades de la etapa actual, sino la preparaci&oacute;n de nuestras fuerzas para la que le sigue; b) las condiciones concretas para la victoria de la revoluci&oacute;n que var&iacute;an de pa&iacute;s a pa&iacute;s y difieren en cada &eacute;poca hist&oacute;rica.  <br>  <br> Resumiendo, para establecer las bases de una estrategia de poder debemos considerar las condiciones que abarcan la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y militar de conjunto: en el mundo, en el continente, en la regi&oacute;n y en el pa&iacute;s. Del estudio de la situaci&oacute;n de conjunto podemos formarnos una idea clara de las etapas y fases de la guerra revolucionaria, de las tareas principales y secundarias en cada etapa, de su duraci&oacute;n aproximada, de sus caracter&iacute;sticas pol&iacute;ticas y militares y de la forma y condiciones en que se producir&aacute; la toma del poder por la revoluci&oacute;n. Todo este conjunto es lo que denominamos estrategia de poder pol&iacute;tico y militar.  <br>  <br> Sin una apreciaci&oacute;n justa de la situaci&oacute;n de conjunto -estrat&eacute;gica-, y de las varias fases o etapas que la componen, el partido proceder&aacute; a ciegas y no podr&aacute; dirigir a las masas a la victoria de la revoluci&oacute;n. Permanecer&aacute; atado a la empiria de lo inmediato, en la convicci&oacute;n de que el &eacute;xito estrat&eacute;gico de la revoluci&oacute;n es la mera suma aritm&eacute;tica de &eacute;xitos parciales t&aacute;cticos; sin tener en cuenta el factor determinante del resultado de la guerra revolucionaria: la atenci&oacute;n que se debe prestar al conjunto de la situaci&oacute;n, incluyendo las diversas etapas. Porque la comprensi&oacute;n del conjunto nos facilita el manejo de las partes integrantes del todo, siendo la &uacute;nica posibilidad de no perderse en la visi&oacute;n meramente t&aacute;ctica de las etapas y caer en el aventurerismo o en el oportunismo.  <br>  <br> Pasemos ahora al segundo punto de la cuesti&oacute;n: una vez establecida nuestra estrategia, nuestra visi&oacute;n del conjunto de la situaci&oacute;n y de las distintas etapas y fases, parciales, se nos plantear&aacute; el problema de las distintas formas de lucha y de la t&aacute;ctica militar, adecuadas a cada etapa y vinculadas con la estrategia.  <br>  <br> Veamos tambi&eacute;n algunas tesis generales del marxismo para encarar estos problemas:  <br>  <br> a) el marxismo revolucionario, a diferencia de todas las otras tendencias pol&iacute;ticas, toma en consideraci&oacute;n todas las formas de lucha de las clases revolucionarias, sin desechar ninguna. (Los sindicalistas toman solamente la huelga econ&oacute;mica a&uacute;n con la aplicaci&oacute;n de &ldquo;m&eacute;todos contundentes&rdquo;, los reformistas la lucha legal y parlamentaria, los anarquistas -por lo menos en la &eacute;poca en que exist&iacute;an, el terrorismo, etc.). No las &ldquo;inventa&rdquo;, las toma del curso general de la lucha revolucionaria &ldquo;generalizando, organizando e infundiendo conciencia&rdquo; (Lenin: &ldquo;La guerra de guerrillas&rdquo;); b) el marxismo exige que enfoquemos las formas de lucha de acuerdo a las condiciones hist&oacute;ricas concretas de la etapa en que vive la revoluci&oacute;n y de acuerdo a esas condiciones, determina cuales son las fundamentales y cuales las accesorias (por Ej., en un sentido general: en &eacute;pocas de auge y estabilidad del r&eacute;gimen burgu&eacute;s pueden considerarse como formas fundamentales el parlamentarismo y el sindicalismo, en &eacute;pocas de crisis del r&eacute;gimen burgu&eacute;s, la lucha armada y la insurrecci&oacute;n, etc.), correspondiendo al partido revolucionario orientar y dirigir a las masas a las formas de lucha mas convenientes de acuerdo a la estrategia general del poder y a las caracter&iacute;sticas de la etapa; c) el marxismo no se limita a las formas de lucha posibles y existentes en un momento dado, ya que reconoce la inevitable necesidad de formas nuevas de lucha al cambiar las condiciones hist&oacute;ricas. Y tomando en cuenta el desarrollo desigual y combinado de la revoluci&oacute;n, reconoce que en muchas ocasiones, las formas de lucha necesarias para enfrentar un nuevo per&iacute;odo, son tomadas con cierto retraso por las masas debido al peso de inercia de la etapa anterior. La misi&oacute;n del revolucionario entonces, es tratar de difundir y organizar a las masas en las formas de lucha m&aacute;s adecuadas a cada etapa de la revoluci&oacute;n.  <br>  <br> Sin olvidar, ni por un instante, todos los aspectos mencionados, debemos se&ntilde;alar otro aspecto, que se supedita a la estrategia de poder y a las formas de lucha m&aacute;s convenientes para cada per&iacute;odo y que tanto Lenin como Engels &ldquo;se cansaron de repetir, esforz&aacute;ndose en llevarlo a la comprensi&oacute;n de los marxistas&rdquo;: &ldquo;La t&aacute;ctica militar depende del nivel de la t&eacute;cnica militar&rdquo;. Lenin nos explica pr&aacute;cticamente la aplicaci&oacute;n de este principio al se&ntilde;alar: &ldquo;La t&eacute;cnica militar no es hoy la misma que a mediados del siglo XIX. Ser&iacute;a una necedad oponer la muchedumbre a la artiller&iacute;a y defender las barricadas a tiro de rev&oacute;lver&rdquo; (todas estas citas son de &ldquo;Ense&ntilde;anzas de la insurrecci&oacute;n de Mosc&uacute;&rdquo;). El partido entonces, tambi&eacute;n debe desempe&ntilde;ar un papel dirigente para desarrollar las modernas t&aacute;cticas militares, derivadas del nivel de la t&eacute;cnica militar.  <br><br>  <br>  <br> B.  EVOLUCI&Oacute;N HIST&Oacute;RICA DE LA ESTRATEGIA DE PODER Y LUCHA ARMADA EN EL MARXISMO REVOLUCIONARIO <br><br>  <br>  <br> Enunciados ya los principios generales a tener en cuenta para encarar el estudio de la estrategia de poder y de lucha armada, intentemos hacer una rese&ntilde;a hist&oacute;rica que nos permita ver c&oacute;mo resolvieron estos problemas, en las condiciones concretas de su tiempo y sus pa&iacute;ses, los grandes dirigentes y te&oacute;ricos del marxismo revolucionario.  <br><br>  <br>  <br> MARX Y ENGELS <br><br> Establecieron una estrategia para la toma del poder por la clase obrera, basada en las condiciones de desarrollo de las fuerzas productivas y de la t&eacute;cnica militar propia de la Europa del siglo pasado. Debemos distinguir dos per&iacute;odos: sus concepciones hasta 1895 y la concepci&oacute;n de Engels a partir de 1895. Hasta 1895, para Marx y Engels el problema consist&iacute;a en que el proletariado, en una acci&oacute;n insurreccional, r&aacute;pida y violenta, en la que arrastrara tras de s&iacute; a las capas intermedias de las grandes ciudades, se adue&ntilde;ara de las calles mediante la lucha de barricadas. El fin que se persegu&iacute;a mediante esta lucha, no era obtener una &ldquo;victoria como el combate entre dos ej&eacute;rcitos&rdquo;, lo que ser&iacute;a, seg&uacute;n Engels &ldquo;una de las mayores rarezas&rdquo; (del &ldquo;Pr&oacute;logo a la Lucha de clases en Francia de 1848 a 1850&rdquo;. Engels, 1895) sino hacer &ldquo;flaquear a las tropas mediante factores morales, que en la lucha entre los ej&eacute;rcitos entre dos pa&iacute;ses beligerantes no entran nunca en juego, o entran en un grado mucho menor. Si se consigue este objetivo, la tropa no responde, o los que la mandan pierden la cabeza; y la insurrecci&oacute;n vence. Si no se consigue, incluso cuando las tropas sean inferiores en n&uacute;mero, se impone la ventaja del mejor armamento y de la instrucci&oacute;n, de la unidad de la direcci&oacute;n, del empleo de las fuerzas con arreglo a un plan y de la disciplina&rdquo;.  <br>  <br> Ellos hab&iacute;an estructurado esta estrategia tomando en cuenta las siguientes consideraciones: 1) el car&aacute;cter casi exclusivamente obrero y urbano de la revoluci&oacute;n, 2) la agrupaci&oacute;n de la totalidad de las capas intermedias en torno al proletariado y la juventud y pujanza del socialismo que era identificado con los m&aacute;s rom&aacute;nticos ideales del liberalismo, 3) la debilidad de las fuerzas militares y el armamento de la burgues&iacute;a. (En su &eacute;poca no exist&iacute;a el imperialismo).  <br>  <br> Cuando en 1895, Engels hace el balance de las grandes revoluciones obreras habidas en el siglo, hace un replanteo de esta estrategia a la luz de los siguientes cambios producidos -desde que &eacute;l y Marx la elaboraron hasta este momento-: 1) ya en 1849 &ldquo;la burgues&iacute;a se hab&iacute;a colocado en todas partes al lado de los gobiernos&rdquo;; adem&aacute;s &ldquo;una insurrecci&oacute;n con la que simpaticen todas las capas del pueblo se da ya dif&iacute;cilmente; en la lucha de clases, probablemente ya nunca se agrupar&aacute;n las capas medias en torno al proletariado de un modo tan exclusivo que el partido de la reacci&oacute;n que se congrega en torno a la burgues&iacute;a, constituya, en comparaci&oacute;n con aquellas, una minor&iacute;a insignificante. El &laquo;pueblo&raquo; aparecer&aacute;, pues, siempre dividido, con lo que faltar&aacute; una formidable palanca, que en 1848 fue de una eficacia extrema; por &uacute;ltimo, la barricada hab&iacute;a perdido su encanto; el soldado ya no ve&iacute;a detr&aacute;s de ella al pueblo, sino a rebeldes, a agitadores, a saqueadores, a partidarios del reparto, la hez de la sociedad&rdquo;; 2) el crecimiento de los ej&eacute;rcitos y la preparaci&oacute;n especial para la lucha contrarrevolucionaria; 3) el desarrollo de los ferrocarriles que otorgaban capacidad de grandes concentraciones militares en poco tiempo; 4) la aparici&oacute;n del fusil a repetici&oacute;n muy superior a las escopetas de caza, incluso &ldquo;a las carabinas de lujo de las armer&iacute;as&rdquo; y el nuevo trazado de las calles: largas, rectas y anchas, como de encargo para la eficacia de los nuevos ca&ntilde;ones y fusiles&rdquo;. La conclusi&oacute;n que saca Engels de su propio an&aacute;lisis es la siguiente: &ldquo;La &eacute;poca de los ataques por sorpresa, de las revoluciones hechas por peque&ntilde;as minor&iacute;as conscientes a la cabeza de las masas inconscientes, ha pasado. All&iacute; donde se trate de una transformaci&oacute;n completa de la organizaci&oacute;n social, tienen que intervenir directamente las masas, tienen que haber comprendido ya por s&iacute; mismas de qu&eacute; se trata, porque dan su sangre y su vida&rdquo;. &ldquo;Por tanto, una futura lucha de calles s&oacute;lo podr&aacute; vencer si la desventaja de la situaci&oacute;n (se refiere a los puntos m&aacute;s arriba enumerados) se compensa por otros factores. Por eso se producir&aacute; con menos frecuencia en los comienzos de una gran revoluci&oacute;n, que en el transcurso ulterior de &eacute;sta y deber&aacute; emprenderse con fuerzas m&aacute;s considerables y estas deber&aacute;n, indudablemente (...), preferir el ataque abierto a la t&aacute;ctica pasiva de barricadas&rdquo;.  <br>  <br> Consecuente con este an&aacute;lisis, Engels preconiza la importancia de que la social-democracia europea aproveche la posibilidad de crecimiento que le otorga la legalidad, &ldquo;la utilizaci&oacute;n del sufragio universal&rdquo;, ya que &ldquo;los socialistas van d&aacute;ndose cada vez m&aacute;s cuenta de que no hay para ellos victoria duradera posible a menos que ganen de antemano a la gran masa del pueblo, lo que aqu&iacute; equivale a decir, los campesinos. El trabajo lento de propaganda y la actuaci&oacute;n parlamentaria se han reconocido tambi&eacute;n aqu&iacute; (en Francia) como la tarea inmediata del partido&rdquo;.  <br>  <br> La direcci&oacute;n oportunista de la social-democracia alemana, aprovech&oacute; este trabajo de Engels, al que incluso public&oacute; en forma fragmentaria y desfigurada, &ldquo;escogiendo todo lo que pod&iacute;a servirle para defender una t&aacute;ctica de paz a ultranza y contraria a la violencia&rdquo; (carta de Engels a P. Lafargue, del 3 de abril de 1895). No decimos que el trabajo de Engels haya provocado la degeneraci&oacute;n reformista de la social-democracia europea; esta degeneraci&oacute;n se produjo por causas sociales, pero apoy&aacute;ndose entre otras cosas en &eacute;l, la social-democracia alemana desarroll&oacute; toda su concepci&oacute;n parlamentaria y reformista.  <br><br>  <br>  <br> LENIN <br><br> Contra el reformismo de la social-democracia, elabor&oacute; para las condiciones concretas de Rusia una nueva estrategia de poder, que si bien tomaba elementos de la concepci&oacute;n cl&aacute;sica, difer&iacute;a fundamentalmente de &eacute;sta en varios aspectos. Contin&uacute;a la concepci&oacute;n cl&aacute;sica de poder al considerar que en las condiciones concretas de Rusia, la toma de poder se producir&iacute;a mediante una insurrecci&oacute;n general, de car&aacute;cter obrero y urbano, en la cual la clase obrera acaudillar&iacute;a al campesino que se encontraba desarrollando su propia revoluci&oacute;n agraria, y en forma similar a las grandes revoluciones europeas del siglo anterior, ganar&iacute;a sectores amplios del ej&eacute;rcito zarista y con las armas y soldados ganados a &eacute;ste, instaurar&iacute;a el poder revolucionario.  <br>  <br> Pero Lenin introduce varios elementos nuevos en la concepci&oacute;n de la insurrecci&oacute;n:  <br>  <br> 1) La victoria de la Revoluci&oacute;n no se producir&aacute; como consecuencia de una acci&oacute;n insurreccional r&aacute;pida, sino que ser&aacute; el resultado de una guerra civil prolongada. Ante la apreciaci&oacute;n de Kautsky: &ldquo;la futura revoluci&oacute;n ... se parecer&aacute; menos a una insurrecci&oacute;n por sorpresa contra el gobierno que a una guerra civil prolongada&rdquo;, Lenin responde: &ldquo;En efecto, as&iacute; sucedi&oacute;. &iexcl;As&iacute; suceder&aacute; tambi&eacute;n en la futura revoluci&oacute;n europea!&rdquo; (Lenin Informe sobre la Revoluci&oacute;n de 1905, 9-1-17) &iquest;Qu&eacute; caracter&iacute;stica tendr&iacute;a para Lenin esta guerra civil prolongada? En su trabajo &ldquo;La guerra de guerrillas&rdquo; escrito en 1906 lo explica del siguiente modo: &ldquo;Las formas de lucha de la revoluci&oacute;n rusa se distinguen por su gigantesca variedad en comparaci&oacute;n con las revoluciones burguesas de Europa. Esto ya lo hab&iacute;a previsto en parte Kautsky, cuando dijo en 1902, que la futura revoluci&oacute;n (a lo que a&ntilde;ad&iacute;a: tal vez con excepci&oacute;n de Rusia) ser&iacute;a no tanto la lucha del pueblo contra el gobierno, como la lucha entre dos partes del pueblo. No cabe duda de que en Rusia nos encontramos con un desarrollo m&aacute;s extenso de esta segunda lucha que en las revoluciones burguesas occidentales. Es completamente natural e inevitable que la insurrecci&oacute;n revista las formas m&aacute;s altas y complicadas de una larga guerra civil extensiva a todo el pa&iacute;s, es decir, de una lucha armada entre dos partes del pueblo. Esta guerra no podemos concebirla m&aacute;s que como una larga serie de grandes batallas separadas unas de otras por per&iacute;odos de tiempo relativamente largos, y una gran cantidad de peque&ntilde;os encuentros librados a lo largo de estos intervalos. Y siendo esto as&iacute; -como as&iacute; es, indudablemente- la social-democracia debe indefectiblemente plantearse como tarea la creaci&oacute;n de organizaciones capaces de dirigir en el mayor grado posible a las masas, tanto en las grandes batallas como, dentro de lo posible, en los peque&ntilde;os encuentros&rdquo;.  <br>  <br> Lenin consideraba que la insurrecci&oacute;n triunfar&iacute;a despu&eacute;s de una guerra civil prolongada, porque sosten&iacute;a que el proletariado part&iacute;a de una situaci&oacute;n de debilidad, frente a un poder estatal fuerte y poderosamente organizado. Que en el curso de la guerra civil prolongada el proletariado ir&iacute;a adquiriendo fuerza y experiencia, ir&iacute;a formando un partido fuerte, templado en la acci&oacute;n, clandestino y centralizado, y a la vez, un ej&eacute;rcito revolucionario templado tanto en las &ldquo;grandes batallas&rdquo; de las &eacute;pocas de auge revolucionario, como en la &ldquo;gran cantidad de peque&ntilde;os encuentros&rdquo; (guerra de guerrillas) librados en los largos per&iacute;odos de retroceso revolucionario.  <br>  <br> Cuando el proletariado hubiera adquirido la suficiente experiencia, creado su partido fuerte y templado y su ej&eacute;rcito revolucionario; cuando la burgues&iacute;a se hubiera descompuesto suficientemente, principalmente su ej&eacute;rcito, y se hubiera enajenado el apoyo de las capas intermedias; reci&eacute;n entonces la insurrecci&oacute;n triunfar&iacute;a.  <br>  <br> Para Lenin, entonces la revoluci&oacute;n era una espiral ascendente, con ascensos revolucionarios, descensos provocados por los fracasos, pero en los cuales las clases revolucionarias conservaban un nivel superior de experiencia y organizaci&oacute;n que las colocaba en un escal&oacute;n superior para el nuevo ascenso. Esta espiral s&oacute;lo pod&iacute;a cortarse si la burgues&iacute;a lograba resolver los problemas de desarrollo de las fuerzas productivas.  <br>  <br> 2) Lenin, juntamente con Trotsky determinan las condiciones generales para el triunfo de la revoluci&oacute;n en Rusia (extensibles en general, a la Europa de su tiempo). Estas eran las siguientes. Primera: &ldquo;La incapacidad del r&eacute;gimen social existente para resolver los problemas fundamentales del desarrollo de un pa&iacute;s&rdquo; (Trotsky. Historia de la Rev. Rusa. T 11). Segunda: La existencia de &ldquo;una clase capaz de tomar las riendas de la naci&oacute;n para resolver los problemas planteados por la historia&rdquo; (&iacute;dem). Esta clase, el proletariado, ser&iacute;a &ldquo;capaz&rdquo; de tomar las riendas de la naci&oacute;n cuando tuviera una &ldquo;nueva conciencia pol&iacute;tica&rdquo; (revolucionaria), hubiera creado un partido y un ej&eacute;rcito revolucionario y organismos de poder dual. Tercera: &ldquo;el descontento de las capas intermedias&rdquo;, y su inclinaci&oacute;n a sostener &ldquo;la iniciativa audazmente revolucionaria del proletariado&rdquo; (&iacute;dem). Cuarta: &ldquo;el partido revolucionario, como vanguardia s&oacute;lidamente unida y templada de la clase&rdquo; (&iacute;dem). Quinta: la combinaci&oacute;n del partido con los Soviets o con otras organizaciones de masas que de un modo u otro los equivalgan&rdquo; (&iacute;dem); y Sexta: la existencia de un ej&eacute;rcito revolucionario ya que, sin ese ej&eacute;rcito la victoria de la insurrecci&oacute;n es imposible&rdquo; (Lenin: &ldquo;La &uacute;ltima palabra de la t&aacute;ctica Iskrista&rdquo;)  <br>  <br> 3) Podemos decir que los elementos t&aacute;cticos de fundamental importancia que Lenin agrega a la concepci&oacute;n cl&aacute;sica (t&aacute;cticos porque son subordinados a la estrategia de guerra civil prolongada) son los siguientes: a) el ya conocido planteo de la necesidad de un fuerte partido centralizado, clandestino y dirigido por profesionales, b) que la lucha armada se libra en todas las etapas, tanto en las &ldquo;grandes batallas&rdquo;, como en las &eacute;pocas de retroceso bajo la forma de &ldquo;una gran cantidad de peque&ntilde;os encuentros&rdquo; (denominados por Lenin, guerra de guerrillas), e) la necesidad para la victoria de la revoluci&oacute;n, de un ej&eacute;rcito revolucionario, organizado a partir de la preparaci&oacute;n militar del propio partido y la creaci&oacute;n de destacamentos armados del proletariado (para lo cual el partido deb&iacute;a llevar una incansable tarea de propaganda, agitaci&oacute;n y organizaci&oacute;n), que ir&iacute;an haciendo su experiencia militar en &ldquo;m&uacute;ltiples acciones guerrilleras&rdquo;, en el &ldquo;proceso dif&iacute;cil, complejo y largo de la guerra civil prolongada&rdquo; y que en el alza insurreccional lograr&iacute;an el armamento del proletariado y el paso a su bando de sectores del ej&eacute;rcito reaccionario. Estos destacamentos actuar&iacute;an bajo la orientaci&oacute;n del partido y sus acciones tender&iacute;an no s&oacute;lo a su desarrollo militar, sino al aseguramiento de la actividad partidaria mediante la eliminaci&oacute;n f&iacute;sica de sus enemigos y el apoyo financiero mediante las expropiaciones, d) el llamado a la insurrecci&oacute;n general s&oacute;lo deb&iacute;a hacerse cuando hayan &ldquo;madurado las condiciones generales de la revoluci&oacute;n&rdquo;, cuando se &ldquo;hayan revelado en formas definidas el est&iacute;mulo y la disposici&oacute;n de las masas a la acci&oacute;n&rdquo;, cuando las circunstancias exteriores (objetivas) hayan desembocado en una crisis evidente y cuando existiera un ej&eacute;rcito revolucionario fuerte y preparado.  <br>  <br> 4) Desde el punto de vista estrictamente militar, Lenin hace un extraordinario aporte t&aacute;ctico. Vimos que Engels hab&iacute;a demostrado la imposibilidad de defender posiciones militares, al menos en las primeras etapas de la revoluci&oacute;n, cuando el ej&eacute;rcito burgu&eacute;s a&uacute;n no hab&iacute;a entrado en una crisis total. Pero Engels no dio una soluci&oacute;n militar a este problema.  <br>  <br> Lenin parte de la conclusi&oacute;n fundamental alcanzada por Engels: &ldquo;La t&aacute;ctica militar depende del nivel de la t&eacute;cnica militar&rdquo; y lo desarrolla as&iacute;: &ldquo;la t&eacute;cnica militar no es hoy la misma que a mediados del siglo XIX. Ser&iacute;a una necedad oponer la muchedumbre a la artiller&iacute;a y defender las barricadas a tiro de rev&oacute;lver. Kautsky ten&iacute;a raz&oacute;n al escribir que ya es hora, despu&eacute;s de Mosc&uacute; de revisar las conclusiones de Engels y que Mosc&uacute; ha hecho surgir &ldquo;una nueva t&aacute;ctica de barricadas&rdquo;. Esta t&aacute;ctica era la de la guerra de guerrillas. La organizaci&oacute;n que dicha t&aacute;ctica impon&iacute;a eran &ldquo;los destacamentos m&oacute;viles y extraordinariamente peque&ntilde;os: grupos de diez, de tres e incluso de dos hombres&rdquo;. (&ldquo;Ense&ntilde;anzas de la insurrecci&oacute;n de Mosc&uacute;&rdquo;, 29-8-05). Como vemos, Lenin es el descubridor y propulsor de la guerrilla urbana, reemplazando con ella la guerra de posiciones que hab&iacute;a tratado de sostener hasta entonces el proletariado contra ej&eacute;rcitos superiores en armamento y organizaci&oacute;n.  <br>  <br> Cuando se dan el c&uacute;mulo de condiciones y situaciones previstas por Lenin, la revoluci&oacute;n triunfa. Posteriormente a ese triunfo se organiza el Ej&eacute;rcito Rojo y su columna vertebral pasa a ser constituida por el viejo ej&eacute;rcito revolucionario (o Guardia Roja) construido por los bolcheviques en el curso de la revoluci&oacute;n. La guerra civil y antiimperialista, se produce despu&eacute;s de la toma del poder, para responder a la agresi&oacute;n combinada de sectores de la burgues&iacute;a rusa y el imperialismo.  <br>  <br> Toda la concepci&oacute;n estrat&eacute;gica y t&aacute;ctica del leninismo que condujo a la clase obrera y al campesino ruso al triunf&oacute; se revel&oacute; correcta en la pr&aacute;ctica, &uacute;ltimo criterio de verdad para el marxismo, porque part&iacute;a de una caracterizaci&oacute;n justa de la din&aacute;mica de la revoluci&oacute;n y del nivel de la t&eacute;cnica militar de su &eacute;poca.  <br>  <br> Lenin estableci&oacute; con precisi&oacute;n cu&aacute;l era la clase de vanguardia en la sociedad rusa: el proletariado industrial y cu&aacute;l era su sector de vanguardia: el proletariado de Petrogrado, Riga y Varsovia; cu&aacute;l su aliado fundamental: el campesino y cu&aacute;l la forma de destruir el ej&eacute;rcito de la burgues&iacute;a: el trabajo pol&iacute;tico sobre su amplia base de soldados obreros y campesinos, combinados con enfrentamientos directos, con una &ldquo;guerra de guerrillas&rdquo; llevada a cabo por los destacamentos armados del proletariado, en el curso de la cual se construy&oacute; el ej&eacute;rcito revolucionario que fue la &ldquo;fuerza material&rdquo; que asegur&oacute; las victorias de la revoluci&oacute;n.  <br>  <br> Toda esta concepci&oacute;n se ajustaba como un guante a las condiciones de Rusia, pa&iacute;s agrario de desarrollo capitalista, con un gobierno autocr&aacute;tico que arrojaba amplios sectores de las clases medias en brazos del proletariado, con un ej&eacute;rcito desgastado en a&ntilde;os de guerra Interimperialistas, cuya base estaba constituida por soldados obreros y campesinos sedientos de &ldquo;pan, paz y tierra&rdquo;; y en una &eacute;poca en que la revoluci&oacute;n ten&iacute;a que v&eacute;rselas fundamentalmente con sus enemigos nacionales y con su ej&eacute;rcito, cuyo armamento y t&eacute;cnica eran acordes con el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales, ya que las contradicciones interimperialistas imped&iacute;an la existencia de un gendarme de la contrarrevoluci&oacute;n mundial.  <br><br>  <br>  <br> TROTSKISMO <br><br> Nuestro movimiento surge luchando por mantener vivas las concepciones revolucionarias del marxismo-leninismo, en la etapa de degeneraci&oacute;n del marxismo bajo la &eacute;gida del stalinismo y de aplastamiento de la revoluci&oacute;n europea.  <br>  <br> Su programa para esta &uacute;ltima, y para la lucha contra el fascismo fue esencialmente correcto; pero la liquidaci&oacute;n f&iacute;sica de sus mejores cuadros por la represi&oacute;n fascista y stalinista, debilit&oacute; hasta la agon&iacute;a las posibilidades de vinculaci&oacute;n del programa correcto con las masas: la organizaci&oacute;n revolucionaria.  <br>  <br> Nuestro Programa de Transici&oacute;n es muy cauto en el desarrollo de los problemas estrat&eacute;gicos de poder, y los resuelve planteando que &ldquo;es imposible prever cu&aacute;les ser&aacute;n las etapas concretas de la movilizaci&oacute;n revolucionaria de las masas&rdquo; por un lado, y desarrollando del modo m&aacute;s perfecto logrado hasta el presente por el marxismo, las tareas transitorias del proletariado, entre ellas la creaci&oacute;n de destacamentos armados y milicias obreras, como embriones del futuro ej&eacute;rcito proletario.  <br>  <br> En donde se torna evidente la ausencia de una clara estrategia de poder de nuestro movimiento, es en los pa&iacute;ses atrasados; donde la revoluci&oacute;n tiene un car&aacute;cter agrario y antimperialista. Nuestro Programa Transitorio resuelve el problema dando las consignas esencialmente correctas: revoluci&oacute;n agraria, independencia nacional, asamblea nacional; pero yerra en la apreciaci&oacute;n de cu&aacute;les son las formas de lucha adecuadas y las etapas futuras de la revoluci&oacute;n. Es decir: subestima el papel del campesinado, ignora el papel de la guerra de guerrillas como m&eacute;todo de construcci&oacute;n del ej&eacute;rcito revolucionario en el campo, y no plantea el car&aacute;cter de guerra revolucionaria civil y nacional -de car&aacute;cter prolongado- que tendr&iacute;a la revoluci&oacute;n en los pa&iacute;ses agrarios, coloniales o semicoloniales.  <br>  <br> Lo que es fundamental es que nuestro movimiento reivindic&oacute; siempre la lucha armada, la necesidad de armar al proletariado y de crear nuevos organismos armados de la clase obrera; a diferencia de algunos de sus actuales ep&iacute;gonos que consideran ultraizquierdista todo intento de organizar y preparar nuevos organismos armados en el seno de la clase obrera con lo cual se colocan varios pasos atr&aacute;s de la vieja concepci&oacute;n socialdem&oacute;crata. Veamos pues c&oacute;mo se plantea el armamento del proletariado y la creaci&oacute;n de los organismos armados en el programa de transici&oacute;n: los dem&oacute;cratas peque&ntilde;oburgueses -incluso los socialdem&oacute;cratas, los socialistas y los anarquistas- gritan m&aacute;s estent&oacute;reamente acerca de la lucha contra el fascismo cuanto m&aacute;s cobardemente capitulan ante el mismo. Las bandas fascistas s&oacute;lo pueden ser contrarrestadas victoriosamente por los destacamentos de obreros armados que sientan tras de s&iacute; el apoyo de millones de trabajadores. La lucha contra el fascismo no se inicia en la redacci&oacute;n de una hoja liberal, si no en la f&aacute;brica y termina en la calle. Los elementos amarillos y los gendarmes privados en las f&aacute;bricas son las c&eacute;lulas fundamentales del ej&eacute;rcito del fascismo. Los piquetes de huelga son las c&eacute;lulas fundamentales del ej&eacute;rcito del proletariado. Por all&iacute; es necesario empezar. Es preciso inscribir esta consigna en el programa del ala revolucionaria de los sindicatos.  <br>  <br> &ldquo;En todas partes donde sea posible, empezando por las organizaciones juveniles, es preciso constituir pr&aacute;cticamente milicias de autodefensa, adiestr&aacute;ndolas en el manejo de armas&rdquo;. &ldquo;La nueva ola del movimiento de masas no s&oacute;lo debe servir para aumentar el n&uacute;mero de esas milicias, sino tambi&eacute;n para unificarlas por barrios, ciudades o regiones. Es preciso dar una expresi&oacute;n organizada al leg&iacute;timo odio de los obreros en contra de los elementos rompehuelgas, las bandas de los pistoleros y fascistas. Es preciso lanzar la consigna de la milicia obrera, como &uacute;nica garant&iacute;a seria de la inviolabilidad de las organizaciones, de las reuniones y de la prensa obrera&rdquo;. &ldquo;S&oacute;lo gracias a un trabajo sistem&aacute;tico, constante, incansable, valiente en la agitaci&oacute;n y la propaganda, siempre en relaci&oacute;n con la experiencia de la masa misma, pueden extirparse de su conciencia las tradiciones de docilidad y pasividad; educar destacamentos de heroicos combatientes, capaces de dar el ejemplo a todos los trabajadores; infligir una serie de derrotas t&aacute;cticas a las bandas de la contrarrevoluci&oacute;n; aumentar la confianza en s&iacute; mismos de los explotados; desacreditar el fascismo a los ojos de la peque&ntilde;a burgues&iacute;a y despejar el camino para la conquista del poder para el proletariado&rdquo;.  <br>  <br> Como vemos, si bien nuestro movimiento no tuvo una estrategia de poder clara y precisa; es un hecho irrefutable que el Programa de Transici&oacute;n plantea la exigencia, con fines de autodefensa y como embriones del futuro ej&eacute;rcito del proletariado, de creaci&oacute;n de los destacamentos armados del proletariado.  <br><br>  <br>  <br> MAO&Iacute;SMO <br><br> Mao elabora su estrategia de poder a partir de una caracterizaci&oacute;n de la revoluci&oacute;n china y de su vanguardia. Se&ntilde;ala las siguientes caracter&iacute;sticas de su revoluci&oacute;n: 1) China es &ldquo;un vasto pa&iacute;s semicolonial, desigualmente desarrollado en lo pol&iacute;tico y en lo econ&oacute;mico y que ha pasado por una gran revoluci&oacute;n&rdquo;. 2) &ldquo;La revoluci&oacute;n agraria&rdquo;. De estas dos caracter&iacute;sticas, Mao extrae la conclusi&oacute;n siguiente: luego de la derrota de la revoluci&oacute;n obrera y urbana y de resultas de la cual surgi&oacute; el Ej&eacute;rcito Rojo, producto de una divisi&oacute;n del Ej&eacute;rcito nacional revolucionario (Ej&eacute;rcito del Kuomintang, partido de la burgues&iacute;a antifeudal china); el partido y el ej&eacute;rcito rojo, deben aprovechar el desarrollo desigual de China y la vastedad de su territorio, dedic&aacute;ndose a establecer &ldquo;bases&rdquo; revolucionarias en los territorios m&aacute;s alejados, sin v&iacute;as de comunicaci&oacute;n, m&aacute;s inaccesibles para los ej&eacute;rcitos reaccionarios. Desde estas &ldquo;bases&rdquo; organizar el poder revolucionario apoy&aacute;ndose en la revoluci&oacute;n agraria y desarrollar el ej&eacute;rcito rojo hasta que este fuera lo suficientemente fuerte como para &ldquo;cercar a las ciudades con las fuerzas del campo&rdquo;. Seg&uacute;n Mao esto era posible, porque &ldquo;China ha pasado por una gran revoluci&oacute;n (1925-27) que ha echado las bases del Ej&eacute;rcito Rojo, del partido comunista chino que dirige al Ej&eacute;rcito Rojo y de las masas que han participado en la revoluci&oacute;n&rdquo;. 3) La tercera caracter&iacute;stica es &ldquo;el gran poder&iacute;o del enemigo&rdquo; 4) La cuarta es que el ej&eacute;rcito rojo es d&eacute;bil y peque&ntilde;o. De estas dos caracter&iacute;sticas Mao sacaba la conclusi&oacute;n de Lenin: la revoluci&oacute;n ser&aacute; una guerra prolongada. La forma concreta ser&iacute;a la de &ldquo;contracampa&ntilde;a a las campa&ntilde;as de cerco y aniquilamiento del enemigo&rdquo; &ldquo;Las contracampa&ntilde;as tambi&eacute;n tendr&iacute;an las caracter&iacute;sticas de cercar y aniquilar a las fuerzas del enemigo&rdquo;. (Las citas son de &ldquo;Problemas estrat&eacute;gicos de la guerra de guerrillas&rdquo;).  <br>  <br> As&iacute; Mao toma los elementos fundamentales de la estrategia de poder leninista: lucha armada permanente dirigida por el partido, guerra civil prolongada y guerra de guerrillas. Y basado en consideraciones geogr&aacute;fico sociales (existencia en China de regiones inaccesibles para el ej&eacute;rcito reaccionario y car&aacute;cter agrario de la revoluci&oacute;n), y t&eacute;cnico-militares (imposibilidad de enfrentar un ej&eacute;rcito fuerte, poderosamente armado, en las ciudades y en la guerra de posiciones), traslada el eje de estas concepciones -la revoluci&oacute;n obrera y urbana- a la revoluci&oacute;n agraria y campesina.  <br>  <br> Su concepci&oacute;n de la &ldquo;guerra prolongada&rdquo;, que en Lenin era una espiral ascendente, con alzas del proletariado urbano, retrocesos que lo colocan en un escal&oacute;n superior para una nueva alza, puede representarse con una l&iacute;nea zigzagueante y quebrada, tambi&eacute;n ascendente. El Ej&eacute;rcito Rojo ir&iacute;a creciendo cuantitativamente en &ldquo;mil batallas t&aacute;cticas&rdquo;, libradas contra el enemigo, avanzar&iacute;a en forma zigzagueante para ir directamente a su objetivo, su crecimiento se dar&iacute;a en forma relativamente independiente a las alzas y bajas del proletariado y el campesinado (aunque estas influyeran en su fortificaci&oacute;n). Durante la primera etapa de la guerra civil revolucionaria, que se extiende de 1928 hasta 1936, a&ntilde;o en que se produce la intervenci&oacute;n del imperialismo japon&eacute;s, Mao da gran importancia a las luchas del proletariado urbano, aunque siempre, claro est&aacute;, subordinadas a la estrategia de construcci&oacute;n del Ej&eacute;rcito Rojo en la guerra civil prolongada, de guerrillas campesinas; luego, al producirse la intervenci&oacute;n del imperialismo japon&eacute;s, Mao da menor importancia a las posibilidades de un levantamiento armado del proletariado urbano, -controlado y diezmado por la ocupaci&oacute;n japonesa en las grandes ciudades- y las subordina a que el ej&eacute;rcito campesino tenga suficiente fuerza como para cercar las ciudades.  <br>  <br> Para Mao las condiciones generales de la victoria de la revoluci&oacute;n, analizadas por Lenin y Trotsky para Rusia, var&iacute;an fundamentalmente para China. Por empezar, la revoluci&oacute;n china se encuentra en una situaci&oacute;n distinta: 1) debe luchar contra un ej&eacute;rcito imperialista de ocupaci&oacute;n (el japon&eacute;s), antes de que la revoluci&oacute;n haya tomado el poder; 2) el ej&eacute;rcito revolucionario tiene un car&aacute;cter distinto de la Guardia Roja de Rusia, tanto en su aspecto organizativo t&eacute;cnico como en su forma de combatir (guerra de movimientos y guerrilla campesina) aunque tambi&eacute;n se apoy&oacute; en Soviets obreros y campesinos; 4) las caracter&iacute;sticas de clase de la revoluci&oacute;n son distintas.  <br>  <br> De all&iacute; que Mao estime necesarias otras condiciones para la expulsi&oacute;n del ej&eacute;rcito japon&eacute;s y el triunfo de la revoluci&oacute;n, a saber: Primera: la creaci&oacute;n de un frente &uacute;nico antijapon&eacute;s en China. Segunda: la formaci&oacute;n de un frente &uacute;nico antijapon&eacute;s internacional. Tercera: el ascenso del movimiento revolucionario del pueblo japon&eacute;s y de los pueblos de las colonias japonesas. Cuarta: crecimiento de las bases revolucionarias y del ej&eacute;rcito rojo hasta que sea posible derrotar al ej&eacute;rcito japon&eacute;s y al ej&eacute;rcito de la gran burgues&iacute;a china y despu&eacute;s, rodear a las ciudades con el ejercito campesino y tomarlas, llamando a la insurrecci&oacute;n. (Mao: &ldquo;La guerra prolongada&rdquo;).  <br>  <br> Tanto Mao como los vietnamitas distinguen cuidadosamente como lo hiciera Lenin, lucha armada de insurrecci&oacute;n general. El PC vietnamita y el Viet Minh, por ejemplo, se opusieron durante los seis a&ntilde;os que dur&oacute; la guerra de guerrillas antijaponesa (1939-1945), a las tendencias que urg&iacute;an a un llamado a la insurrecci&oacute;n general del pueblo por considerarla una posici&oacute;n aventurera. Reci&eacute;n en Agosto de 1945, cuando se hab&iacute;a desarrollado un poderoso ej&eacute;rcito revolucionario despu&eacute;s de 6 a&ntilde;os de guerra, los japoneses se hab&iacute;an retirado y los ej&eacute;rcitos de Chiang amenazaban con pasar las fronteras en alianza con las d&eacute;biles fuerzas expedicionarias del imperialismo franc&eacute;s; reci&eacute;n entonces, Ho Chi-Minh hace el llamado a la insurrecci&oacute;n general y la insurrecci&oacute;n triunfa.  <br><br>  <br><br>  <br>  <br> VALORACION DEL TROTSKYSMO Y MAO&Iacute;SMO <br><br> Aunque no contamos con el tiempo suficiente para la exposici&oacute;n ordenada y fundamentada que es necesaria y que desde ya prometemos, nos resulta imprescindible adelantar nuestra valoraci&oacute;n del trotskysmo y el mao&iacute;smo -que es notoriamente distinta a la sostenida por Trotsky y todo el trotskysmo, como as&iacute; a la valoraci&oacute;n de Mao- para hacer comprensible una cantidad de referencias contenidas en este trabajo.  <br>  <br> Para nosotros desde la muerte de Lenin y posterior consolidaci&oacute;n del stalinismo, no hubo una sola corriente que mantuvo vivas las tradiciones y concepciones marxistas-leninistas, sino dos. No fue s&oacute;lo Trotsky y el trotskysmo quien conserv&oacute; y desarroll&oacute; el marxismo revolucionario frente a la degeneraci&oacute;n stalinista, como tradicionalmente se ha afirmado en nuestro partido y en nuestra Internacional. Similar rol jug&oacute; Mao Ts&eacute; Tung y el mao&iacute;smo. Con una particularidad; ninguno de los dos se elev&oacute; a una comprensi&oacute;n, aplicaci&oacute;n y desarrollo del conjunto del leninismo, sino que cada uno lo hizo con respecto a una parte, en forma parcial, incompleta.  <br>  <br> Trotsky y el trotskysmo desarrollaron la teor&iacute;a de la revoluci&oacute;n permanente llegando a una comprensi&oacute;n m&aacute;s acabada de la complejidad y din&aacute;mica de los procesos sociales, entendi&eacute;ndolos siempre como proceso de conjunto y analiz&aacute;ndolos desde un punto de vista general.  <br>  <br> No es casual que todo el trotskysmo, desde el punto de vista de una perspectiva general de la lucha de clases de conjunto, a nivel mundial y continental, ha llegado a importantes aciertos y conclusiones, ampliando de esa forma la visi&oacute;n de los revolucionarios.  <br>  <br> Trotsky y el trotskysmo aportaron tambi&eacute;n al marxismo -creadoramente- su an&aacute;lisis de la burocracia sovi&eacute;tica y a partir de &eacute;l una ajustada teor&iacute;a del car&aacute;cter y rol de los aparatos burocr&aacute;ticos.  <br>  <br> Mao y el mao&iacute;smo continuaron el leninismo en la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica de la toma del poder, que no es otra cosa que la aplicaci&oacute;n del marxismo revolucionario a la situaci&oacute;n de un determinado pa&iacute;s en la perspectiva del poder obrero; el &ldquo;an&aacute;lisis concreto de situaciones concretas&rdquo; que Lenin defini&oacute; como &ldquo;el alma viva del marxismo&rdquo;, la aplicaci&oacute;n creadora de la teor&iacute;a revolucionaria a la realidad concreta de una revoluci&oacute;n ampliamente estudiada, conocida y protagonizada. Como dice el propio Mao, &ldquo;la fusi&oacute;n de la verdad general del marxismo con la pr&aacute;ctica concreta de la revoluci&oacute;n china&rdquo;.  <br>  <br> Mao y el mao&iacute;smo continuaron y desarrollaron el marxismo-leninismo, creadoramente, con la teor&iacute;a de la guerra revolucionaria popular, de la necesidad de un ej&eacute;rcito revolucionario para derrotar al ej&eacute;rcito contrarrevolucionario, de la construcci&oacute;n de ese ej&eacute;rcito en el campo, en un proceso prolongado, donde las fuerzas revolucionarias parten de lo peque&ntilde;o hacia lo grande, de lo d&eacute;bil hacia lo fuerte, mientras las fuerzas reaccionarias van de lo grande a lo peque&ntilde;o, de lo fuerte a lo d&eacute;bil, y donde se produce el salto cualitativo de la insurrecci&oacute;n general, cuando las fuerzas revolucionarias han pasado a ser m&aacute;s fuertes.  <br>  <br> Ambos, el trotskysmo y el mao&iacute;smo se ignoraron mutuamente. Es m&aacute;s, algunos trotskystas siguen considerando al mao&iacute;smo parte del stalinismo y en consecuencia como corriente contrarrevolucionaria; y el mao&iacute;smo a su vez, sigue considerando al trotskysmo como una corriente provocadora, agente del capitalismo y del imperialismo. Hoy, la tarea te&oacute;rica principal de los marxistas revolucionarios, es fusionar los aportes del trotskysmo y el mao&iacute;smo en una unidad superior que significar&aacute; un retorno pleno al leninismo. El desarrollo de la revoluci&oacute;n mundial lleva inevitablemente a ese logro, como lo indican los avances unilaterales del mao&iacute;smo hacia la asimilaci&oacute;n del trotskismo (ruptura con la burocracia sovi&eacute;tica, revoluci&oacute;n cultural); los avances del trotskysmo hacia una incorporaci&oacute;n de los aportes mao&iacute;stas (teor&iacute;a de la guerra revolucionaria) y sobre todo los esfuerzos de la direcci&oacute;n cubana por llegar a esa unidad superior.  <br><br>  <br>  <br> CASTRISMO <br><br> En los &uacute;ltimos tiempos, anda muy en boga en nuestro partido, la afirmaci&oacute;n -que tiene un fuerte tufito a demagogia u oportunismo- de &ldquo;nuestro acuerdo estrat&eacute;gico con el castrismo&rdquo;. Pero ocurre que a&uacute;n no hemos precisado con claridad cu&aacute;l es la &ldquo;estrategia del castrismo&rdquo;, m&aacute;s bien se ha hecho un lindo embrollo considerando aspectos t&aacute;cticos como si fueran los fundamentales (nuestras &ldquo;cr&iacute;ticas&rdquo; a la teor&iacute;a del foco) y pretendiendo demostrar -sin el menor an&aacute;lisis serio y con una pedanter&iacute;a propia de intelectuales peque&ntilde;oburgueses- que el &ldquo;castrismo&rdquo; era un &ldquo;movimiento emp&iacute;rico&rdquo; que se est&aacute; &ldquo;elevando&rdquo; a nuestras concepciones.  <br>  <br> En realidad, el castrismo, sin la claridad te&oacute;rica y la pureza de &ldquo;m&eacute;todo&rdquo; de los grandes marxistas revolucionarios del pasado -pero con much&iacute;sima m&aacute;s que nuestros te&oacute;ricos- desde hace a&ntilde;os ha venido desarrollando una clara estrategia mundial y continental para la lucha revolucionaria, que a&uacute;n no ha sido discutida y asimilada seriamente por nuestro partido. En forma de breves tesis trataremos de resumir sus aspectos fundamentales, estrat&eacute;gicos y t&aacute;cticos.  <br>  <br> 1) Para el castrismo (no hacemos distinci&oacute;n alguna entre castrismo y guevarismo, porque la distinci&oacute;n es falsa), la revoluci&oacute;n ha entrado en su &ldquo;etapa final de lucha contra el imperialismo&rdquo;. El Castrismo parte de un an&aacute;lisis mundial de conjunto y responde con una estrategia mundial revolucionaria: &ldquo;Hay que tener en cuenta que el imperialismo es un sistema mundial, &uacute;ltima etapa del capitalismo y que hay que batirlo en una gran confrontaci&oacute;n mundial. La finalidad estrat&eacute;gica de esa lucha debe ser la destrucci&oacute;n del imperialismo.&rdquo; (Che Guevara: Mensaje a la Tricontinental).  <br>  <br> As&iacute;, el castrismo parte del hecho verdaderamente nuevo que se produce en la posguerra: las contradicciones interimperialistas se han tornado secundarias. Hoy, los revolucionarios no podemos contar ya con las guerras interimperialistas como importante factor para la victoria de la revoluci&oacute;n que tanto favoreciera a las revoluciones chinas, rusa y de Europa oriental. Por lo tanto se ha tornado muy dif&iacute;cil el triunfo de la revoluci&oacute;n en un pa&iacute;s por separado: hoy al imperialismo &ldquo;hay que batirlo en una gran confrontaci&oacute;n mundial&rdquo;.  <br>  <br> 2) La t&aacute;ctica que responde a esta estrategia mundial es la creaci&oacute;n de &ldquo;dos, tres, muchos Vietnam&rdquo;. Esta consigna es tan clara como el agua y, sin embargo, no ha sido a&uacute;n asimilada medianamente.  <br>  <br> &iquest;Por qu&eacute; el Che dice dos, tres, muchos Vietnam, y no dos, tres, muchas Cubas? Porque reconoce la excepcionalidad de la revoluci&oacute;n cubana, que no volver&aacute; a repetirse. Porque del an&aacute;lisis estrat&eacute;gico, de conjunto de la revoluci&oacute;n mundial prev&eacute; la inevitable intervenci&oacute;n del imperialismo antes de la toma del poder por la revoluci&oacute;n; y la transformaci&oacute;n de &eacute;sta en guerra prolongada antiimperialista, de una o varias naciones ocupadas por el ejercito yanqui: &ldquo;si los focos de guerra se llevan con suficiente destreza pol&iacute;tica y militar, se har&aacute;n pr&aacute;cticamente imbatibles y exigir&aacute;n nuevos env&iacute;os de tropas de los yanquis...&rdquo;. Poco a poco, las armas obsoletas que bastan para la represi&oacute;n de peque&ntilde;as bandas armadas, ir&aacute;n convirti&eacute;ndose en armas modernas y los grupos de asesores en combatientes norteamericanos, ha<\/p>\n","contact":"","link":"www.ultimorecurso.org.ar","address":"www.ultimorecurso.org.ar","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"image\/jpeg","summary":"PUBLICACI\u00d3N SEMANAL de EDITORIAL ULTIMO RECURSO: El texto de esta semana pertenece al pensamiento de uno de los Comandantes mas heroicos y sobresalientes de Am\u00e9rica Latina. \r\nContenido de archivo es fruto de nuestras investigaciones, recopilaciones, ponernos a urgar en revistas, internet y libros, encuentros con personas, etc\u00e9teras. 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