{"article":{"id":119804,"heading":"Tomar la Palabra","author":"Fernando Buen Abad Dom\u00ednguez","created":"2004-11-26 16:17:10","modified":"2026-10-25 17:02:53","last_modified":"Mon, 26 Oct 2026 00:02:53","article":"<p>TOMAR LA PALABRA\r\npor Fernando Buen Abad Dom&iacute;nguez \r\n\t\r\n&ldquo;En los ej&eacute;rcitos de antes, el militar aprovechaba el tiempo para limpiar su arma y rehacerse de parque. En este caso, como nuestras armas son las palabras, tenemos que estar pendientes de nuestro arsenal a cada momento&rdquo;\r\n(Subcomandante Insurgente Marcos 25 de marzo de 2001\r\n\r\nDenunciemos la barbarie que nos acorrala y devasta, denunciemos los genocidios y la censura donde ocurran. Denunciemos la miseria. Somos testigos, protagonistas y v&iacute;ctimas de una guerra ideol&oacute;gica virulenta empe&ntilde;ada en imponer los valores burgueses m&aacute;s nocivos y aberrantes. Padecemos el gran embrollo de las mafias mercantiles trasnacionales. Se censura y asesina al esp&iacute;ritu rebelde, sus creaciones, ense&ntilde;anzas y comunicaciones.\r\n\r\nA estas horas la palabra libre debe abrirse para que las gargantas canten tempestades de insurrecci&oacute;n bien pensada. Palabra primero &eacute;tica que est&eacute;tica, ciencia, t&eacute;cnica, artesan&iacute;a, ancha e irreductible, un arma, una forma superior de lucha con sus im&aacute;genes... una &ldquo;&aacute;lgebra profunda&rdquo;. Un producto de cierto trabajo no alienado purificado y purificante... una alquimia del ser liberado. Palabra que no es mejor o peor que otras, que no es beneficiaria de &ldquo;iluminaciones&rdquo; o privilegios de especie o clase. Palabra de exteriorizaci&oacute;n humana donde las formas vibran emocionalmente electrizadas. Palabra capaz de transformar la vida... cambiar al mundo.\r\n\r\nPalabra militante de la libertad e investigadora fant&aacute;stica de la Imagen, rebelde en la pr&aacute;ctica. Palabra que habr&aacute; de valerse de cuantos medios tenga al alcance para movilizar todos los ej&eacute;rcitos emocionales hacia el triunfo final de la humanidad en contra de todas las opresiones. Palabra transformadora que expanda e inaugure visiones y conciencia de una humanidad sin clases, sin estado, sin propiedad privada.\r\n\r\nPalabra magn&eacute;tica que encienda todas las m&aacute;quinas amorosas para la resoluci&oacute;n de los problemas en la vida pr&aacute;ctica armada tambi&eacute;n con poes&iacute;a para liberar a la humanidad de todo aquello que la aprisiona en los l&iacute;mites de sus necesidades m&aacute;s elementales. Palabra que gozar&aacute; la vida en todos los poros como una m&uacute;sica contraria a la estupidez y la gratuidad. Y si logramos algunas im&aacute;genes bellas esas ser&aacute;n las de la Revoluci&oacute;n (no las de una secta, no las de una imposici&oacute;n dogm&aacute;tica, no las de una burocracia) Ser&aacute; precisamente poes&iacute;a donde toma parte otra especie de m&uacute;sica intelectual desde el fondo del coraz&oacute;n. Palabra contra el culto de la vanidad salivosa. Contra todo engendro vomitado a destajo en trances de prostituci&oacute;n o cursiler&iacute;a negociables. Palabra contra la palabrer&iacute;a santificada entre genitales insatisfechos con calenturas patrioteras. Contra los retru&eacute;canos eyaculatorios de caballeros o ni&ntilde;as sensibleros, se llamen como se llamen, publiquen lo que publiquen, se premien como se premien.\r\n\r\nEs decir, palabra necesaria, arma-herramienta de lucha capaz de iluminar con sus fulgores las zonas m&aacute;s intrincadas del la vida, de los universos interiores y exteriores, luz multi direccional, luz centr&iacute;fuga y centr&iacute;peta hacedora de formas nuevas, venidas de la materia, del tiempo y el movimiento en la producci&oacute;n emocional de todos, la magnificencia misma de la humanidad estremecida con poes&iacute;a. Palabra con luz de metralla escalofriante, luz de repetici&oacute;n y turbulencia que agita corazones y espasmos. Belleza convulsiva. Palabra magn&eacute;tica que atrae magnificencias al terreno de los hechos. Palabra lum&iacute;nica que transforme al mundo... que transforme la vida.\r\n\r\nSabemos que hay riesgos como nunca en las circunstancias presentes. Es imposible revitalizar el mundo en que vivimos, es in&uacute;til aferrarse a &eacute;l, es preciso atreverse a cambiarlo desde sus logros mejores. Y eso tiene costos que son hoy por hoy ineludibles. Una vez que hayamos asumido un estado de visi&oacute;n semejante ya no ser&aacute; posible, como antes, confundir la mentira con la verdad.\r\n\r\nNo es la fuerza de las palabras un medio para acceder a un mundo &ldquo;ideal&rdquo;, &ldquo;perfecto&rdquo; dogma de sectarios, sino para salir de uno falso. Para la reclasificaci&oacute;n espont&aacute;nea de las cosas seg&uacute;n un orden m&aacute;s profundo y m&aacute;s preciso e imposible de dilucidar mediante la raz&oacute;n de la miseria. Para un orden, organizaci&oacute;n, sensible e inteligente. Palabras para hacernos comprender no bajo las maneras ordinarias, sino con lenguajes nuevos no exclusivos ni excluyentes, con el filo de nuestra obstinaci&oacute;n revolucionaria encarnizada, para que conmocionemos, desequilibraremos el pensamiento hegem&oacute;nico. Y, sin negar los mejores logros, avanzar desde donde estamos.\r\n\r\nEn nuestros d&iacute;as es necesario sembrar la palabra revolucionaria por todas partes, impulsar t&eacute;rminos nuevos hasta que el esp&iacute;ritu alcance la idea absoluta de la necesidad revolucionaria, en el s&iacute;stole y el di&aacute;stole, donde se pondr&aacute; en marcha la unidad, no uniforme, de todas las categor&iacute;as po&eacute;ticas. Palabras hechas por todos, no por uno, lo mejor es agruparse, no amontonarse, pero no para hacer triunfar intereses individuales, sino para cambiar la vida, las estructuras sociales y la realidad del individuo. Y no ser&aacute;n los poetas quienes hagan la revoluci&oacute;n, ser&aacute;n los obreros y los campesinos organizados bajo un programa en el que no estar&aacute; ausente una t&aacute;ctica y estrategia po&eacute;ticas aportadas por escritores revolucionarios, poetas llamados a sumarse en la lucha como un guerrero m&aacute;s, bajo cr&iacute;tica y autocr&iacute;tica permanente, acompa&ntilde;ante de los protagonistas y protagonista a su vez.\r\n\r\nA las palabras que, son una de las m&aacute;s importantes conquistas de la humanidad, tambi&eacute;n ha ocurrido el saqueo, la malversaci&oacute;n, el robo y la censura para beneficio de unos cuantos y la explotaci&oacute;n de la mayor&iacute;a. Muchos de los mejores logros de las palabras viven secuestrados bajo el imperio de comerciantes que hacen pasar por logro moral su habilidad impune para beneficiarse con lo que es propiedad humana colectiva: la producci&oacute;n del pensar y el saber&hellip; la Cultura. Maquinarias, medicamentos, tecnolog&iacute;a, medios de comunicaci&oacute;n, pinturas, esculturas, lenguajes&hellip; una arsenal de conquistas humanas al servicio de un sector o clase que con violencia administrada (Cultura b&eacute;lica) saquea y destruye las fuerzas productivas de la Cultura a diestra y siniestra.\r\n\r\nNo so&ntilde;emos con palabras plenas y libres en una sociedad enferma. So&ntilde;emos la transformaci&oacute;n de la sociedad y adem&aacute;s la transformaci&oacute;n de su Cultura, sus palabras y lenguajes. No se puede (o debe) pensar la palabra, la Cultura y los lenguajes al margen del estado que guarda objetivamente el desarrollo de las fuerzas productivas. No se debe pensar el trabajo de expresarse libremente (incluido el de la Cultura) sin los trabajadores, sus circunstancias, las calamidades que los marcan y las potencialidades liberadoras posibles. No hay tesis coherente sobre la Palabra, si se omiten las condiciones concretas donde se produce y de quienes la producen. Aunque en la concepci&oacute;n burguesa de lenguaje se den cita enunciados con apariencia pluralista, democr&aacute;tica e incluso &ldquo;revolucionaria&rdquo;&hellip; es necesario establecer que en una sociedad dividida en clases el debate sobre la Palabra es ineludiblemente un debate de clase. Las palabras no son un acontecer abstracto que puede despegarse de las condiciones concretas y las necesidades colectivas. La Palabra s&oacute;lo se desarrollar&aacute; sobre sus mejores conquistas, dial&eacute;ctica y colectivamente, cuando la sociedad logre su emancipaci&oacute;n definitiva. Y permanezca armada para defenderse. Mientras tanto los logros impulsados desde las ciencias, artes o tecnolog&iacute;as, hasta hoy privilegio de pocos, son s&oacute;lo &iacute;ndices de un grado important&iacute;simo pero parcial del desarrollo humano total. Sin un programa pol&iacute;tico de la Palabra no se pone por eje modificar semejante encrucijada, simplemente es extensi&oacute;n de lo mismo que ya nos ha mostrado su incapacidad para impulsar el desarrollo de las fuerzas expresivas bajo un plan distinto que sea hecho desde una humanidad en s&iacute; y para s&iacute;. En todos sus significados la producci&oacute;n de una Cultura, palabras. Lenguas y lenguajes no alienados, supone la existencia del trabajo no alienado y la posibilidad de participar libremente que en cada momento. Supone un pie de igualdad en las condiciones de su producci&oacute;n, un acceso irrestricto a las herramientas de producci&oacute;n y la construcci&oacute;n de espacios, medios y modos para la exhibici&oacute;n libre de las propuestas y logros. Pero especialmente supone conciencia de las necesidades puesta en programas legitimados colectivamente para una praxis no sectaria, no iluminista y no burocr&aacute;tica de la creaci&oacute;n y recreaci&oacute;n de la Cultura.\r\n\r\nYa hemos visto que a la Palabra se la usa como Caballo de Troya. En las escuelas, los espect&aacute;culos, los c&iacute;rculos intelectuales y cient&iacute;ficos&hellip; para desembarcar ej&eacute;rcitos ideol&oacute;gicos y doctrinas domesticadoras que &ldquo;elevan&rdquo; al esp&iacute;ritu de los pueblos y lo alejan de esos de h&aacute;bitos &ldquo;ignorantes&rdquo; que afean el decorado burgu&eacute;s. Ya hemos visto, bajo todas sus variantes, el ataque modelizador de conductas que se visten con lentejuelas &ldquo;cultas&rdquo; para esconder discursos donde s&oacute;lo los valores dominantes tienen cabida. Ya hemos visto el circo olig&aacute;rquico de los empresarios que ven en la Palabra ese toque de &ldquo;gran estilo&rdquo; que hace pasar por &ldquo;culto&rdquo; cualquier ardid para llenar teatros, hoteles, aviones&hellip; destinos tur&iacute;sticos. Ya hemos visto lo que las burocracias son capaces de hacer con la Palabra para hermosear, con dadivas tramposas, el ejercicio de su poder y de sus presupuestos. Desde el capitalismo hasta el stalinismo.\r\n\r\nEn general el esmero, detalle, pulcritud y palabrer&iacute;a con que se elaboran los planes y plataformas Culturales para la Palabra, sus lenguas y sus lenguajes, desde los gobiernos al servicio de la burgues&iacute;a, son p&uacute;lpitos para un clientelismo disfrazado de erudici&oacute;n que extorsiona a los pueblos con la jugarreta de un saber burocr&aacute;tico concentrado en su vanidad de poder. No les faltan especialistas, t&iacute;tulos ni argumentos de clase, son impecables en la log&iacute;stica de las prebendas y canonj&iacute;as. Son suficientemente escol&aacute;sticos y ecl&eacute;cticos, y, sobre todo, son eficientemente demag&oacute;gicos. Rinden informes detallados, hacen pasar por riqueza una red miserable de auto-proclamaciones llenas de aplausos para un rey tuerto que gusta de tragar ojos de s&uacute;bditos. Algunos ganan premios internacionales.\r\n\r\nEn circunstancias as&iacute; la divisi&oacute;n del trabajo Cultural debe desaparecer y debe desaparecer todo halo fetichista. Un trabajador de las artes, las ciencias o la educaci&oacute;n es un trabajador m&aacute;s, igual que todos, sus posibilidades de desarrollo est&aacute;n determinadas por el desarrollo de todos y sus producciones, incluso con las peculiaridades m&aacute;s innovadoras, deber&iacute;an ser contribuci&oacute;n al desarrollo general de los seres humanos liberados de la explotaci&oacute;n. Los poetas, pintores, m&uacute;sicos, teatristas, v&iacute;deo astas, intelectuales, bailarines&hellip; no son m&aacute;s due&ntilde;os ni m&aacute;s hacedores de Cultura que los obreros, los panaderos, los electricistas... La idea de creaci&oacute;n Cultural restringida a inteligentes o genios reproduce la separaci&oacute;n clasista de la sociedad y la fetichiza. Los talentos individuales, que son innegables, deben explicar hist&oacute;ricamente a qu&eacute; intereses sirven.\r\n\r\nContra la censura nuestras armas no son distintas a las armas comunes en funci&oacute;n revolucionaria. Es decir, el arma no es una representaci&oacute;n simb&oacute;lica de lo que la lucha y el mundo son, sino herramienta de destrucci&oacute;n-construcci&oacute;n bajo la br&uacute;jula de un programa revolucionario. Tatuado en las armas. Con la po&eacute;tica engendrada por la revoluci&oacute;n toda arma es adem&aacute;s relato de la gesta gracias a necesidades conscientes y a una imaginaci&oacute;n colectiva no alienada. No son panfletos, no son pose y falacia. Las armas de la poes&iacute;a revolucionaria son relato de una teor&iacute;a y pr&aacute;ctica transformadoras que recuerdan siempre sus objetivos como un reloj hist&oacute;rico que apunta, con sus manecillas, la hora del triunfo.\r\n\r\nEsta idea de revoluci&oacute;n unida a la palabra no es otra cosa que la poes&iacute;a al servicio de la revoluci&oacute;n. En el coraz&oacute;n de la revoluci&oacute;n reposa el amor, la poes&iacute;a, lo maravilloso. La vida no es un fluir lineal predestinado, fluye en estallidos hacia fuera gracias al amor con su erotismo, por eso los modos m&aacute;s elevados de comunicaci&oacute;n deben ser acci&oacute;n y reflexi&oacute;n en el pensamiento po&eacute;tico revolucionario. La revoluci&oacute;n, el acto de amor y el acto de poes&iacute;a no son incompatibles. La comprensi&oacute;n de esta premisa complementa toda nuestra t&aacute;ctica y estrategia&hellip; mostrar al amor como una ceremonia (un lenguaje) que no se realiza a espaldas de la sociedad y que es una necesidad primordial para una vida que se dignifique en y con la lucha. Lucha en primera y &uacute;ltima instancia con amor revolucionario en un mundo en transici&oacute;n hacia un amor revolucionario permanente. El amor es en nuestra definici&oacute;n guerrera, reconocimiento de la revoluci&oacute;n en la persona amada, es la libertad, es ceremonia, purificaci&oacute;n y piedra de fundaci&oacute;n: el misterio de la persona libre. La poes&iacute;a se hace en el lecho como el amor. Sus s&aacute;banas deshechas son la aurora de las cosas. La poes&iacute;a se hace en los bosques y en las f&aacute;bricas, en las escuelas y en los l&iacute;mites. Debe tener todo el espacio que necesite.\r\n\r\nPara preguntar por la hora de la revoluci&oacute;n la humanidad debe preguntar por s&iacute;. Entonces otro mundo puede nacer de la contradicci&oacute;n entre lo que vivimos y c&oacute;mo queremos, debemos, merecemos vivir. Puede nacer una revoluci&oacute;n ah&iacute; donde la conciencia se disponga a evitar toda ca&iacute;da en la miseria del mundo. Eso ser&aacute; tambi&eacute;n po&eacute;tica revolucionaria que, de la teor&iacute;a a la pr&aacute;ctica, y viceversa, contribuya, objetiva y subjetivamente, en la destrucci&oacute;n del imperio burgu&eacute;s y al ascenso del esp&iacute;ritu libre, hacia una humanidad plena.\r\n\r\nSeguramente lo que no avance con la revoluci&oacute;n terminar&aacute; disecado en alguna vitrina de la historia, acaso como testimonio de lo que hubo de morir para que naciera lo nuevo. Y la poes&iacute;a no est&aacute; exenta de semejante dial&eacute;ctica. Hubo quiz&aacute; g&eacute;rmenes revolucionarios en toda obra que se propuso impulsar el desarrollo humano. Probablemente estuvo presente en todo salto cualitativo que implic&oacute; avance. Pero muchas afluentes revolucionarias en la cultura quedaron paralizadas, por razones end&oacute;genas y ex&oacute;genas, de manera desigual y combinada, hasta el punto de impedir el desarrollo de s&iacute; y desde s&iacute;. Lo revolucionario ces&oacute; de serlo incluso en la poes&iacute;a hasta romper con sus t&eacute;rminos esenciales y cancelar incluso su definici&oacute;n.\r\n\r\nCada uno es libre de decir y escribir lo que le agrade, afirmaba Lenin en 1905, la libertad de prensa y de palabra debe ser completa. Tomemos el derecho de llevar adelante, tanto en literatura como en arte, en ciencia, en educaci&oacute;n, en agricultura y en carpinter&iacute;a&hellip; la investigaci&oacute;n de nuevos medios de expresi&oacute;n, como derecho de la humanidad de continuar profundizando el problema humano de la libertad y renunciar a juzgar la calidad de una obra por la actual vastedad de su p&uacute;blico. Opong&aacute;monos a cualquier tentativa de limitaci&oacute;n del campo de observaci&oacute;n y de acci&oacute;n que la humanidad aspire a crear intelectualmente para atender sus necesidades cambiantes.\r\n\r\nLogremos un acuerdo sobre las condiciones que, desde un punto de vista revolucionario po&eacute;tico faculte al arte, a la ciencia&hellip; a la poes&iacute;a toda, a participar en la lucha emancipadora, permaneciendo enteramente libres, en su dominio espec&iacute;fico. Sin que libertad implique indiferencia, sin que libertad suponga falta de solidaridad con la lucha obrera y campesina. Acordemos luchar contra quienes consienten que el arte, la ciencia y el pensamiento todo, sean sometidos a disciplinas incompatibles con sus medios, ratifiquemos nuestra voluntad deliberada de atenernos a la f&oacute;rmula: toda la libertad en arte.\r\n\r\nCoincidamos en que bajo las condiciones actuales de genocidio, en todas sus formas, la tarea suprema del arte, la ciencia y el pensamiento es participar conciente y activamente en la preparaci&oacute;n de la revoluci&oacute;n. Acordemos que ni cient&iacute;ficos, ni intelectuales, ni aristas pueden servir a la lucha emancipadora a no ser que est&eacute;n subjetivamente penetrados por la necesidad revolucionaria organizada, social e individual, que traduzca el sentido y drama de la revoluci&oacute;n en sus nervios para que procure libremente dar una encarnaci&oacute;n art&iacute;stica, cient&iacute;fica etc. a su mundo interior y exterior.\r\n\r\nCoincidamos en no someternos a burocracia o secta alguna. En no aceptar la felicidad por etapas o en un solo pa&iacute;s. No esperemos de la burgues&iacute;a y del estalinismo nada que no sea execrable. Coincidamos en que es necesario organizarnos, que si la organizaci&oacute;n es, en lo posible, expresi&oacute;n de avance, nuestra situaci&oacute;n es francamente atrasada, poco inteligente y acaso miserable. Aunque nos cueste a muchos ser&aacute; necesario someter a cr&iacute;tica atenta ciertos pensamientos nuestros que nos impiden luchar juntos. &iquest;Queremos, podremos?\r\n\r\nSeremos capaces de encontrar la poes&iacute;a Revolucionaria si trabamos un conflicto universal contra la l&oacute;gica de la miseria. Si nos oponemos a cuanto reduce La poes&iacute;a revolucionaria a un marco literario o decorativo. Si reunimos fuerzas de sobra para dar fin a toda farsa siniestra, a esta pulsi&oacute;n burguesa delirante y enloquecida que nos explota, a este circo de bestias asesinas. Todo est&aacute; a&uacute;n por hacer, lo estar&aacute; siempre. No hay obra acabada. No se admiten compromisos dubitativos. La historia de la humanidad renacer&aacute; de la noche bajo el pico de una cig&uuml;e&ntilde;a tartamuda. Es nuestra realidad.\r\n\r\nAtaremos el viento a los cabellos de la poes&iacute;a revolucionaria y al plan de los obreros en una batalla de arco-iris extremo donde se apoye todo pie para montar estrellas. Batalla arco-iris en las entra&ntilde;as del cielo que tomaremos por asalto con el engranaje perfecto de p&eacute;talos a caballo galopando la risa de Marx, de Lenin, de Trotsky y de Engels. Poes&iacute;a conciente de sus determinaciones hist&oacute;rico, culturales. Es decir una poes&iacute;a revolucionaria como luz que busca el ojo hasta que lo encuentra, como balbuceo que busca su lengua astron&oacute;mica y la encuentra, como luz de idioma magn&eacute;tico. La poes&iacute;a revolucionaria pastar&aacute; ensimismada sobre las voces obreras nuevas. Alg&uacute;n d&iacute;a, lo sabremos sin secretos, saldr&aacute; un arco-iris como un tranv&iacute;a, haciendo el amor y del amor saldr&aacute; una selva, una flecha, una liebre, una cinta, una catarata, una mirada nueva hoy escondida al fondo del ojo.\r\n\r\nCuantos se impongan la misi&oacute;n de construir una pensar y hacer poes&iacute;a revolucionaria luchar&aacute;n contra los sacerdotes de la &ldquo;inteligencia&rdquo; burguesa, y apuntar&aacute;n, contra todas las miserias, las armas del marxismo de largo alcance. Y nos urge organizarnos. Es necesario que se sepa, es necesario que alguien lo diga con voz de mariposa milenaria, profeta de constelaciones, mientras bailamos sobre el azar de la vida y empezamos los a&ntilde;os y los siglos nuevos como cascada &eacute;pica sobre el cielo. Despu&eacute;s de tantos siglos y m&aacute;s siglos andar&aacute; por la tierra la poes&iacute;a revolucionaria con mir&iacute;adas de frases prof&eacute;ticas que se convertir&aacute;n en constelaciones. Como una ruta hacia el horizonte de la revoluci&oacute;n ahora luci&eacute;rnaga-volc&aacute;n del futuro donde los astros crujir&aacute;n las entra&ntilde;as y el cielo cruzar&aacute; la garganta del poeta que lo toma por asalto.\r\n\r\nDesafiaremos al silencio incluso con blasfemias y gritos hasta que caiga el rayo ansiado de esa alquimia de poes&iacute;a revolucionaria que nos llevar&aacute; al otro lado de la periferia consciente e inconsciente&hellip; Sonora como el fuego de una orquesta de sirenas. Como cuna de todas las lenguas nuevas de donde salga una flecha contra la barbarie higi&eacute;nica, limpia, entre ruinas de humanos en los mercados plantados de preceptos. Poes&iacute;a revolucionaria para escuchar la elocuencia de las estrellas y la oratoria del &aacute;rbol, del alma y la luna almendra. Poes&iacute;a protesta en gritos oce&aacute;nicos y ara&ntilde;o al destino de los miserables. El eco de voz que hace tronar el caos.\r\n\r\nMientras los astros y las olas tengan algo que decir ser&aacute; por boca de la poes&iacute;a revolucionaria que hablar&aacute; a los hombres como procesi&oacute;n de instintos que asciende en pos de la verdad a la hora de vivir la libertad como instinto contagioso de campanas con pies de arroyo.\r\n\r\nLo posible, mientras tanto sigue siendo extenso y desafiante. Tambi&eacute;n lo imposible. A estas horas el sol tantea el &uacute;ltimo rinc&oacute;n donde se guarda la poes&iacute;a revolucionaria. Y nace una selva m&aacute;gica y sube un canto de mil barcos que llegan. Es hora de despertar en todas partes un sue&ntilde;o que saca al hombre de la tierra para que tome el cielo por asalto. Y lance p&aacute;jaros con esperanza al amanecer de la b&oacute;veda como amor y paciencia de la poes&iacute;a revolucionaria con que nos frotamos las manos y re&iacute;mos, nos lavamos los ojos y jugamos. Cada tiempo tendr&aacute; insinuaci&oacute;n distinta. Todo es posible en este mirar sencillo los subterr&aacute;neos de la vida, nada ser&aacute; lo mismo. Esta poes&iacute;a revolucionaria teje ya las noches y las ma&ntilde;anas para que el paisaje se llene de locuras frescas y el trigo vaya y venga de la tierra al cielo, del cielo al mar, buscando las cosquillas de las espigas.\r\n\r\nSe trata del estado superior de las im&aacute;genes... su &ldquo;&aacute;lgebra profunda&rdquo;. Su realizaci&oacute;n purificada y purificante... la alquimia materialista del ser dial&eacute;ctico. Por causa de heridas que nos atan las alas, la magia po&eacute;tica lima los barrotes y hurta la llave de los sue&ntilde;os encerrados bajo una certeza de ra&iacute;ces en cielo rebelde que no huye de nuestros mares &iacute;ntimos. La poes&iacute;a como estrategia de la vida, producci&oacute;n humana monumental que escampa horizontes, revela territorios, expande el deseo. Podemos creerlo, la poes&iacute;a revolucionaria tiene el mismo poder que los ojos de la amada. Hace pensar en el comienzo del mundo que sigue su &oacute;rbita concienzudamente.\r\n\r\nLos verdaderos poemas revolucionarios son incendios c&oacute;smicos como el amanecer. Se propagan e iluminan sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agon&iacute;a. Huyen de lo sublime externo. Hablan una lengua de corazones bajo las leyes del sol entre nubes comunicantes y colchones de neblina intermitente. Las llamas de la poes&iacute;a revolucionaria ven las monta&ntilde;as, los r&iacute;os, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles. La noche y el d&iacute;a, eje en que se juntan el gran poeta y su caballo, que come alpiste, calientan su garganta con claros de luna.\r\n\r\nPor cada gota de poes&iacute;a revolucionaria la monta&ntilde;a har&aacute; suspiros que conocen los secretos de la noche, los martillos y los monederos falsos. Aqu&eacute;l que bebe el vaso caliente de la poes&iacute;a revolucionaria conoce la ruta de la fatiga, la estela hirviente que dejan los almacenes de recuerdos.\r\n\r\nLa poes&iacute;a revolucionaria es semejante a una red parpadeante de aerolitos sin testigo, se levanta en el coraz&oacute;n y baja los p&aacute;rpados para hacerse la noche del reposo agr&iacute;cola. Es cazadora de p&aacute;jaros sin coraz&oacute;n. Est&aacute; quiz&aacute; al extremo de la canci&oacute;n pr&oacute;xima y ser&aacute; como cascada en libertad y rica como l&iacute;nea ecuatorial.\r\n\r\nTodas las cobard&iacute;as, las abdicaciones, las traiciones que quepa imaginar no lograr&aacute;n impedir la erupci&oacute;n descomunal de la poes&iacute;a revolucionaria. Por eso la fidelidad inquebrantable a las obligaciones que impone exige inter&eacute;s por el riesgo. La poes&iacute;a revolucionaria vivir&aacute; incluso cuando no quede ni uno de aquellos que fueron los primeros en percatarse de sus promesas. Es demasiado tarde ya para que la semilla no germine infinitamente en el campo humano, pese al miedo y a las restantes variedades de hierbas de insensatez que aspiran a dominarlo todo. Si deseamos librarnos de la apat&iacute;a ante la miseria hay que encuadrar la experiencia de la poes&iacute;a revolucionaria en todos los frentes donde se libre una lucha real contra la ignorancia. Cada &eacute;poca padece de un mal concreto y la &eacute;poca actual padece de un imperialismo agudo.\r\n\r\nNo hay tiempo que perder, para hablar de la poes&iacute;a revolucionaria como un agricultor que sale de los cruzamientos de la espera, urge una sinceridad nueva contra la miseria.\r\n\r\nNo hay tiempo que perder, todo esto como la letra cae al medio de p&aacute;jaros an&oacute;nimos que cantan como el rub&iacute; en el cerebro de las mariposas.\r\n\r\nNo hay tiempo que perder, el buque tiene los d&iacute;as contados, se abren las estrellas con sus banderas que estallan de semillas y alguien aprieta los pedales del viento, pasa el reba&ntilde;o de estrellas en olas nuevas de materia desnuda. La revoluci&oacute;n no viene de tan lejos a pesar del odio petrificado como un sombrero.\r\n\r\nNo hay tiempo que perder, nos hablan los horizontes aun imprecisos con su boca de selva monta&ntilde;a y noche. La lengua traza arpegios sobre el camino. Darse prisa, darse prisa. Est&aacute;n listas las semillas y esperan una orden para florecer por su escalera proletaria antes del viaje al cielo. La poes&iacute;a revolucionaria hace temblar a la licantrop&iacute;a con sus garras viento.\r\n\r\nNo hay tiempo que perder, conocemos el camino sin l&iacute;mites obediente al instinto de los sentidos. En el tapiz del cielo se juega nuestra suerte y urge tomarlo por asalto\r\n\r\nUn cortejo de horas golpea el futuro, se juega el alma, la suerte vuela todas las ma&ntilde;anas con los ojos llenos de fusiles refugio del cielo.\r\n\r\nLa poes&iacute;a revolucionaria tiene los pies atados a su estrella propia que plantar&aacute; continentes sobre los mares. Lo aprovechable s&oacute;lo lo aprovechable para la vida que preparan los obreros con sus astros sonrientes color mundo y carne. Catarata libertad y r&iacute;o lleno de coraz&oacute;n sobre la tierra p&aacute;jaro celeste tras los barcos magn&eacute;ticos de las palabras que tienen sombra de astros. Poemas que tengan fuego de rayos e incendien donde caigan, que no se congelen en la lengua, poes&iacute;a con imanes para el alma de luz y cascadas lujosas. La poes&iacute;a revolucionaria ser&aacute; m&uacute;sica de esp&iacute;ritu c&iacute;tara, plantada en el cuerpo que estallar&aacute; en luminarias dentro del sue&ntilde;o. Poes&iacute;a revolucionaria mojada en mares no nacidos como un combate de estrellas y veleros que parten a distribuir el alma rebelde por el mundo.\r\n\r\nVerdaderamente no se puede jugar con la poes&iacute;a. La funci&oacute;n de la poes&iacute;a revolucionaria consiste en organizar de manera diferente ideas e intuiciones que tenemos medio esbozadas, hacernos ver mejor, hacernos ver \"a trav&eacute;s de\", ponernos en sinton&iacute;a con nosotros mismos, y con todo lo que nos rodea para organizarnos mejor, luchar mejor, buscar lo mejor en cada acci&oacute;n humana. Las anotaciones personales y los subrayados desde el primer momento deben tener una proyecci&oacute;n hacia el futuro, de cara a la revoluci&oacute;n. Cuanto m&aacute;s importante es el problema y m&aacute;s densa la problem&aacute;tica de clase, tanto m&aacute;s necesaria la poes&iacute;a revolucionaria. Hay que trabajar sobre la poes&iacute;a con la poes&iacute;a para la revoluci&oacute;n en caliente, desde una concepci&oacute;n de clase.\r\n\r\nEl meteoro de la militancia cruza por el cielo como aviador de estrellas cuidado por la aurora como aeronauta y estrella errante que los ojos han visto entre los p&aacute;jaros. Ante la guerra sin cuartel, debajo de las luces y las ropas colgadas, la tierra y su cielo cantan en las ramas del cerebro la clave del campo inexplorado. Hay un espacio despoblado que es preciso poblar con poes&iacute;a revolucionaria, con semillas abiertas, juegos y aerolitos de viol&iacute;n que nos traen el recuerdo del horizonte nuestro.\r\n\r\nSi nos armamos con la poes&iacute;a revolucionaria y la vivimos plenamente, desde el interior, aprenderemos a orientarnos en estos mundos. Las preguntas fundamentales no provocar&aacute;n en nosotros el reflejo feo de hojear mentalmente el pasado, para \"volver a ver\" la p&aacute;gina en la que est&aacute; todo explicado, sino, m&aacute;s bien, el reflejo de \"situarnos\" con la imaginaci&oacute;n concreta en una revoluci&oacute;n plena, en una soluci&oacute;n impregnada de amor geol&oacute;gico, y despu&eacute;s al \"mirar a nuestro alrededor\", describiremos que vemos una humanidad para si.\r\n\r\nTodos los lenguajes son un instrumento, no un fin. Sin poes&iacute;a puede suceder que, si s&oacute;lo sabemos los lenguajes, nada tengamos que decir. Hay que estudiar los lenguajes todos mientras se estudian otras cosas, no en lugar de estudiar. La poes&iacute;a revolucionaria se ba&ntilde;a en alg&uacute;n piano donde brotan las palabras como recuerdo de m&uacute;sica en el silencio. Nadie impedir&aacute; que La poes&iacute;a revolucionaria se clave en la eternidad para alumbramos con fuego la suerte. Y con nuestra carne florezca donde el aliento se corta para hinchar las campanas de todas las estrellas sobre los r&iacute;os desbordados como hoguera imperativa con olor de pasi&oacute;n que invadir&aacute; al orbe del futuro.\r\n\r\nLa poes&iacute;a revolucionaria se ocupa y se ocupar&aacute; constantemente, ante todo, de reproducir este momento ideal en que el hombre, presa de una emoci&oacute;n particular, queda s&uacute;bitamente a la merced de algo &laquo;m&aacute;s fuerte que &eacute;l&raquo; que le lanza, pese ciertas limitaciones de su realidad, hacia los &aacute;mbitos de la revoluci&oacute;n permanente. Al salto magnifico de lo cuantitativo y lo cualitativo hacia su desarrollo en contra de todo lo que lo frena. L&uacute;cido y alerta, sale, despu&eacute;s, a enfrentar un paso nuevo. Lo m&aacute;s importante radica en que es ineludible semejante experiencia, plena de emoci&oacute;n, que no dejar&aacute; de expresar su campanilleo misterioso, ya que, efectivamente, la humanidad comienza a auto-pertenecerse. La poes&iacute;a revolucionaria tiene un mirar de v&eacute;rtigos. Alborada que borda certezas sobre el cielo que tomar&aacute; por asalto y del que todos tomaremos tinta sin nombre. Poes&iacute;a lengua de obra y lucha que hablaremos para siempre vertiginosos. Belleza convulsiva que abrir&aacute; para siempre esta caja de mil fondos llamada humanidad.\r\n\r\nDeber&iacute;amos re-inventar, con poes&iacute;a revolucionaria y a partir de sus logros m&aacute;ximos, las obras todas dadas hace siglos. La hora de la poes&iacute;a revolucionaria es tambi&eacute;n una hora de transformaci&oacute;n de nuestras necesidades en rompecabezas bastante m&aacute;s refinados. Los conjuntos naturales de objetos y de fen&oacute;menos, tocados por la poes&iacute;a revolucionaria, ya no coinciden con nuestros pensamientos ordinarios. La realidad impone problemas nuevos, exige luchas nuevas y estrategias nuevas. Dejemos de esquivar, levantemos la poes&iacute;a revolucionara contra la vida miserable a que nos condenan a vivir. Levantemos unidos la poes&iacute;a revolucionaria como ej&eacute;rcito de luz, contra las emboscadas. Al lado (o detr&aacute;s) de millones de obreros que levantan al cielo sus banderas de aurora, la &uacute;nica esperanza, la &uacute;ltima esperanza contra el hambre eterna y el descorazonamiento, contra la angustia que cuelga de los pechos. Contra las alucinaciones de la angustia tantos siglos acumulada como l&aacute;grima inmensa. Contra la muerte infiltrada de rapsodias bur&oacute;cratas, infiltrada de pianos tenues y banderas camale&oacute;nicas con transfusiones el&eacute;ctricas de pesadilla y fatalidad en nombre de un idiota.\r\n\r\nD&eacute;monos la unidad, no uniforme, como flor de manos en acci&oacute;n y muchedumbres de aullidos rebeldes. Para que los mundos galopen en &oacute;rbitas sin angustia. Para que se rompan los candados del cerebro y un hurac&aacute;n de poes&iacute;a arrastre la podredumbre. Para que resuene otro viol&iacute;n gutural acompa&ntilde;ando al piano de la revoluci&oacute;n. Para que otra voz embrujadora traiga su gram&aacute;tica olorosa y triunfal como tempestad ardiente en nuestros cr&aacute;neos.\r\n\r\nNo hay m&eacute;todos r&aacute;pidos ni t&eacute;cnicas milagreras para Unidad ni para la poes&iacute;a Revolucionaria. El poeta revolucionario debe saber que toda oficina, toda f&aacute;brica tiene su buena cuota de ritualistas obsesivos, de s&aacute;dicos, de petulantes... El especial sadismo de la burgues&iacute;a sabihonda a costa del ignorante tiene una larga historia, densa y amarga... Durante siglos, los profesores, los preceptores, los maestros de m&uacute;sica y de canto eran, entre otros, en realidad, sirvientes... &iquest;Y hoy? &iquest;D&oacute;nde estamos parados? &iquest;Qu&eacute; nos une? &iquest;Qui&eacute;n fabrica nuestra incapacidad organizativa, de unidad, de lucha, juntos&hellip; no revueltos?\r\n\r\nLa poes&iacute;a revolucionaria est&aacute; aqu&iacute; &iquest;Se escucha? Est&aacute; detr&aacute;s del ruido siniestro en los pechos cerrados. Abrir&aacute; la puerta del alma con un suspiro de hurac&aacute;n. &iquest;Acudiremos?\r\n\r\nY la tarea primera sigue siendo contribuir, sin dogmas, con la organizaci&oacute;n revolucionaria como un telescopio que apunta la cola de un cometa infatigable. No hay puerta de salida sin la revoluci&oacute;n y sin su poes&iacute;a. La unidad producir&aacute; grietas al fondo del infortunio, del tiempo y de nosotros mismos&hellip; por ah&iacute; se filtrar&aacute;, a trav&eacute;s de todos los espacios y todas las edades, el viento de la revoluci&oacute;n que se enredar&aacute; en la voz contra esta noche fr&iacute;a de gruta en huesos de miseria. &iquest;Eso es poco? Desorganizados somos como un barco que se hunde y apaga sus luces en las aguas de la impotencia, mientras, los perros bur&oacute;cratas ladran a las horas que se nos mueren.\r\n\r\nAcordemos la unidad porque muchos siguen haciendo pasar por &ldquo;poes&iacute;a&rdquo; una impostura decorativa de &ldquo;artistas&rdquo; dedicados a disfrazar, est&eacute;ticamente , la miseria. Mueven la cola, hacen gracejetas al patr&oacute;n que saca cheques para comprarles, rentarles, exhibirles obra. Siguen haciendo pasar por &ldquo;poes&iacute;a&rdquo; el idealismo solipsista, m&aacute;s enfurecidamente nihilista.\r\n\r\nCoincidamos en unirnos en un Frente Mundial revolucionario con lugar para disentir y construir. Frente que sea frente y no espaldas de algo o alguien. Frente que no nos diluya, que no nos corporativice. Frente para no dejar de ser lo que pensamos y somos y para dejar de serlo s&oacute;lo si lo deseamos y acordamos. Frente para ganar, no para que nos ganen. Frente para acompa&ntilde;ar la revoluci&oacute;n obrera y campesina, no para ilustrarla ni usufructuarla. Frente para la unidad no para la uniformidad. Frente confiable, no rentable.\r\n\r\nCoincidamos, porque es posible, para lo inmediato y lo mediato. Para lo de hoy y lo de siempre. Por lo legal y por lo leg&iacute;timo. Por la esperanza y por la panza. Por la dignidad y por la espontaneidad. Por el humor y por el amor. Por el salario y por el ideario.\r\n\r\nEl caso es que una buen d&iacute;a quiz&aacute; cuando el cansancio y la rabia nos antesalen a la noche, antes de caer dormidos, percibiremos n&iacute;tidamente articulada, hasta el punto de que resulte imposible cambiar ni un solo elemento, la imagen de una revoluci&oacute;n plena, no ajena al sonido de nuestra voz, de cualquier voz, como una frase nueva que llegar&aacute; hasta nosotros sin llevar en s&iacute; el menor rastro de distancia y que, seg&uacute;n ciertas revelaciones de la conciencia, nos ocupara el resto de la vida. Esa frase, la frase revolucionaria, parecer&aacute;, en un insistente, casi atrevida como el cristal. Aparecer&aacute; como un lenguaje nuevo de guerra po&eacute;tica, que no podr&aacute; entenderse m&aacute;s que hundiendo sus ra&iacute;ces en el humus revolucionario de los obreros y los campesinos para nacer como una planta nueva siempre. Grabemos r&aacute;pidamente tal frase en la memoria, y, cuando nos dispongamos a pasar a otro asunto, el car&aacute;cter org&aacute;nico de la frase retendr&aacute; nuestra atenci&oacute;n. Y entonces poblaremos su vientre con una militancia nueva que se prolongara en la sangre a que responderemos sobre el surco de un arado de luz y ojos enaltecidos.\r\n\r\nEn el examen de la historia no s&oacute;lo hay que saber, sino que hay que saber de una cierta manera po&eacute;tica. Tiemblen farsantes, uno conoce muy bien sus estrategias. Estamos en pie de guerra con nuestro cielo lleno de estrellas que esperan convertirse en poes&iacute;a revolucionaria, con salpicaduras de astro que sopla sobre el pecho monta&ntilde;as a altura de los deseos. El entusiasmo intacto. Vivitos y coleando. Nos daremos la vida, desde esta muerte que nos dan y contra ella, si juntamos todas las frases revolucionarias, si las organizamos, aqu&iacute; y all&aacute;, para tomar el cielo por asalto, hoy cercado con balas.\r\n\r\n&ldquo;Cada palabra que se pronuncia aqu&iacute; dice al menos esta &uacute;nica cosa: que esta humillante &eacute;poca no ha podido ganarse nuestro respeto&rdquo; (H. Ball).\r\nAutor: Fernando Buen Abad Dom&iacute;nguez\r\n \r\n\r\n\r\n<\/p>\n","contact":"","link":"","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/html","summary":"Palabra Rebelde","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2004\/11\/119804.php"},"attachments":[],"comments":[]}