{"article":{"id":111503,"heading":"Las mujeres iraqu\u00edes en las c\u00e1rceles de la ocupaci\u00f3n: objetos e instrumentos de violacione","author":"g","created":"2004-05-31 11:40:08","modified":"2013-11-11 00:29:58","last_modified":"Mon, 11 Nov 2013 07:29:58","article":"<p>Los testimonios aqu&iacute; publicados corresponden a experiencias vividas por presos y presas encarceladas ilegalmente en las prisiones y centros de detenci&oacute;n del Iraq ocupado. De acuerdo con las fechas en las que fueron recogidos, muchos de los abusos y torturas ejercidos contra presas y presos fueron documentados por el Centro del Observatorio de la Ocupaci&oacute;n en Bagdad y denunciados por algunos medios de prensa iraqu&iacute; y &aacute;rabe varios meses antes de que saltaran a la luz p&uacute;blica internacional los esc&aacute;ndalos de la prisi&oacute;n de Abu Ghraib [1]. <br><br> Difundidos posteriormente por medios occidentales, tales esc&aacute;ndalos han confirmado lo que desde hac&iacute;a meses se ven&iacute;a denunciando por los propios iraqu&iacute;es: que las detenciones en el pa&iacute;s son masivas y arbitrarias; que las torturas y abusos en las prisiones de Iraq a manos de las fuerzas de ocupaci&oacute;n, de sus servicios de inteligencia -y quiz&aacute;s de terceros pa&iacute;ses, como Israel- y de los guardias de seguridad privados constituyen desde el principio de la ocupaci&oacute;n un m&eacute;todo planificado y sistem&aacute;ticamente aplicado con el fin de amedrentar hasta el extremo a la poblaci&oacute;n reclusa para obtener confesiones sobre el paradero de familiares de los que se supone son combatientes de la resistencia y para humillar descarnada e individualmente a quienes no se ha podido derrotar colectivamente como pueblo. <br><br> Decenas de miles de iraqu&iacute;es (ni tan siquiera hay una cifra oficial de la Administraci&oacute;n de ocupaci&oacute;n) han pasado o siguen detenidos en una docena de centros de encarcelamiento a lo largo de todo Iraq. La pr&aacute;ctica de redadas y detenciones masivas -adem&aacute;s del recurso a la tortura- llevadas a cabo por las tropas estadounidenses y aliadas demuestra la consideraci&oacute;n de las propias autoridades de ocupaci&oacute;n de que el fen&oacute;meno de la insurgencia armada tiene amplio apoyo social, que no est&aacute; protagonizado por elementos extranjeros -la red al-Qaeda- o residuos del r&eacute;gimen depuesto, y que solo el castigo colectivo que suponen tales medidas pudiera frenar su imparable asentamientos ya en todo Iraq. <br><br>  <br>  <br> Las mujeres iraqu&iacute;es en las c&aacute;rceles de la ocupaci&oacute;n: objetos e instrumentos de violaciones <br><br> Eman Jamas <br><br>  <br>  <br> Introducci&oacute;n <br><br> Es importante decir desde el principio que existen muchos obst&aacute;culos psicol&oacute;gicos, sociales y culturales para que las mujeres iraqu&iacute;es hablen abiertamente sobre lo que les ha ocurrido dentro de las prisiones de la ocupaci&oacute;n. El valor del honor es el m&aacute;s sagrado en Iraq; es, incluso, m&aacute;s importante que el valor de la vida misma. Hemos de mencionar aqu&iacute; las razones del por qu&eacute; las mujeres no quieren testificar sobre los diferentes tipos de violaciones y abusos [que han sufrido] una vez que han sido liberadas de las c&aacute;rceles de la ocupaci&oacute;n. Rechazan dar sus nombres, sus fotos, su voz, incluso aunque sea de manera oculta. <br><br> 1. Temor a retornar a la prisi&oacute;n. \"No queremos volver a la c&aacute;rcel\", esa frase ha sido repetida por cuatro de las mujeres presas con las que hemos hablado y por una docena de hombres. En un incidente, una detenida nos proporcion&oacute; despu&eacute;s de haberle prometido no mencionar su nombre, un testimonio escrito de muchas p&aacute;ginas sobre lo que le hab&iacute;a ocurrido personalmente o sobre lo que hab&iacute;a o&iacute;do de otras presas. Pas&oacute; cinco meses en la c&aacute;rcel junto a su hermano. Pero el hermano se opuso a darnos los papeles; los cogi&oacute; y los rompi&oacute; en pedazos: \"No quiero que ni ella ni yo volvamos all&iacute;. Soy el &uacute;nico hombre que queda en la familia, mi hermano muri&oacute; en la guerra de Ir&aacute;n, mi madre est&aacute; paral&iacute;tica, tengo dos hermanas solteras, una esposa e hijos que atender\". Estaba enfadado y entonces nos ense&ntilde;&oacute; un documento que tuvo que firmar antes de ser puesto en libertad. El documento dice que si es baasista no volver&aacute; al partido, que dar&aacute; informaci&oacute;n sobre cualquiera que le contacte en relaci&oacute;n con este o con cualquier otro partido con principios similares [al Ba'az]. El documento tambi&eacute;n exige que informar&aacute; sobre cualquiera que trabaje en la resistencia o que tenga algo que ver con ella en caso de que lo sepa; que no debe alejarse m&aacute;s de 10 kil&oacute;metros de su casa, o de lo contrario no ser&aacute; puesto en libertad. Debe informar a las autoridades de ocupaci&oacute;n sobre cualquier movimiento que haga, o si viaja fuera de Iraq. Por supuesto, si el detenido no cumple alguno de esos puntos volver&aacute; a ser detenido de nuevo. <br><br> 2. Razones relacionadas con el honor. No hay disposici&oacute;n para hablar abiertamente sobre acoso sexual por razones que tienen que ver con el concepto del valor del honor en la sociedad y la familia iraqu&iacute;es. Cualquier mujer u hombre preferir&iacute;a morir antes que comprometer la reputaci&oacute;n de su familia. Una mujer que conocimos en el complejo de la prisi&oacute;n de Rusafa, en Bagdad, rechaz&oacute; hablar con nosotros. Pasa sus d&iacute;as en ayuno, leyendo el Cor&aacute;n y rezando. Empez&oacute; a llorar y dijo: \"Si mi familia llega a saber lo que me ha ocurrido me matar&aacute;n\". Tiene 60 a&ntilde;os. Despu&eacute;s pudimos saber que hab&iacute;a sido violada repetidamente por varias milicias. Nos dio una carta para su familia en la que dec&iacute;a \"No me importa ser asesinada pero antes quiero decir a todo el mundo lo que los agresores y los ocupantes me hicieron y lavar mi verg&uuml;enza a mi manera\". <br><br> 3. Desconfianza en los medios de comunicaci&oacute;n. Muchos presos y presas han perdido la confianza en los medios de comunicaci&oacute;n, en los grupos de investigaci&oacute;n y en las organizaciones de derechos humanos. Piensan que trabajan para los servicios de inteligencia estadounidenses. Un preso dijo: \"No hablar&eacute; a menos que sea fuera de Iraq, entonces lo contar&eacute; todo\". <br><br> 4. No encuentran ning&uacute;n beneficio en hacer p&uacute;blicos sus testimonios. Consideran que se quiere comerciar con ellos pol&iacute;ticamente o en los medios de comunicaci&oacute;n. Creen que nada les puede devolver su dignidad o dudan de que las cosas vayan a volver a ir bien en Iraq despu&eacute;s de haber sido violados por las fuerzas de la ocupaci&oacute;n. Una de las personas con la que nos reunimos, familia de una mujer que acababa de ser excarcelada, nos dijo que no quer&iacute;a hablar y que tampoco quer&iacute;a que ella lo hiciera. \"&iquest;Qu&eacute; vais a hacer por Iraq, c&oacute;mo vais a ser de alguna ayuda? Ella no es importante despu&eacute;s de que hemos perdido Iraq. Dejar que desaparezca o que muera [...]\". La representante de Amnist&iacute;a Internacional (AI) estaba con nosotros en esa visita. Nos acompa&ntilde;aba mientras busc&aacute;bamos a otra presa que hab&iacute;a sido liberada recientemente. Fuimos de casa en casa, estaba escondida y supimos m&aacute;s tarde que hab&iacute;a escondido a sus hijos en casas de familiares por temor a que sufrieran ning&uacute;n da&ntilde;o. <br><br>  <br>  <br> Testimonios <br><br> El Centro del Observatorio de la Ocupaci&oacute;n [de Bagdad] hab&iacute;a visitado ya la prisi&oacute;n de Rusafa el 19 de diciembre de 2003. Hab&iacute;a all&iacute; 13 mujeres de la categor&iacute;a que las autoridades de la ocupaci&oacute;n denominan internos, una denominaci&oacute;n dada a los presos pol&iacute;ticos detenidos en relaci&oacute;n con informaciones de ser baasistas, tener alguna relaci&oacute;n con la resistencia, o haber hallado armas en sus casas. En muchos casos la causa de [dar] informaci&oacute;n tiene que ver con motivos personales o para conseguir un beneficio de las autoridades estadounidenses. Uno de los presos le dijo a uno de los investigadores [de la prisi&oacute;n] que el 99% de los informadores son cuentistas que simplemente persiguen obtener algo a cambio. El investigador le replic&oacute; \"Entre esos cien se encuentra uno de los que queremos\". Cuando el preso le pregunt&oacute; al oficial sobre los 99 inocentes restantes, le dijo: \"ese es el juego\". <br><br> Los motivos de las detenciones de las 13 mujeres eran: <br><br> 1. Filiaciones pol&iacute;ticas o religiosas: principalmente baasistas o islamistas, como en Faluya, por ejemplo. <br><br> 2. Acusaciones confusas: <br><br>     - Dar con el paradero de la Resistencia <br>  <br>     - Ser miembro de la Resistencia <br>  <br>     - [Asistir a] reuniones de la Resistencia <br>  <br>     - V&iacute;nculos familiares con oficiales del r&eacute;gimen anterior: madres, hermanas, o cualquier otra relaci&oacute;n con baasistas y [miembros] de la Resistencia perseguidos por las autoridades de la ocupaci&oacute;n. <br>  <br>     La detenci&oacute;n de mujeres como rehenes o el mecanismo de presionar a los hombres mediante sus mujeres constituyen una afrenta singular para la sociedad iraqu&iacute;. Las mujeres se han convertido para las tropas ocupantes y para los servicios de inteligencia en un objeto y un instrumento de violaci&oacute;n, contrariamente a lo que el discurso de Bush propugna ante la comunidad internacional a cerca de que EEUU ha ocupado Iraq para liberar a las mujeres iraqu&iacute;es como parte de su misi&oacute;n. En su programa electoral Bush confirma esta actitud de oponerse a toda indiscriminaci&oacute;n contra las mujeres, cuando dice, por ejemplo, que golpear a una mujer embarazada constituye una violaci&oacute;n de los derechos de las mujeres y de los ni&ntilde;os. Seg&uacute;n testigos de la prisi&oacute;n de Abu Ghraib, ha habido mujeres que han dado a luz a sus beb&eacute;s dentro de la c&aacute;rcel de la ocupaci&oacute;n. Fueron detenidas cuando estaban embarazadas. Una detenida a las afueras de Kirkuk acababa de dar a luz un beb&eacute; hac&iacute;a 18 d&iacute;as y le estaba amamantando. Un soldado estadounidense cogi&oacute; al beb&eacute;, se lo dio a la abuela y se llev&oacute; a rastras a la madre mientras la leche se derramaba por su ropa.  <br><br> 3. Informadores maliciosos: Por ejemplo, una mujer fue detenida porque una hermana esquizofr&eacute;nica dio informaci&oacute;n contra ella, contra su marido y contra el hijo de ambos. <br><br> Bajo ocupaci&oacute;n, una publicaci&oacute;n mensual editada por el Centro del Observatorio de la Ocupaci&oacute;n, public&oacute; en enero pasado un informe sobre esas 13 mujeres de la c&aacute;rcel de Rusafa. El Centro no pod&iacute;a acceder a ninguna prisi&oacute;n, muy especialmente a la de Abu Ghraib, porque las autoridades de ocupaci&oacute;n no autorizaban ni al Observatorio ni a ninguna otra organizaci&oacute;n de derechos humanos o legal a indagar sobre las prisioneras que adem&aacute;s no tienen derecho a contar con la asistencia de un letrado. No importa cu&aacute;l sea su nacionalidad, nadie puede proceder legalmente en esos casos. Eso es lo que un coronel estadounidense, responsable de las prisiones estadounidenses en Iraq, Chuck Rayan, declar&oacute; al Centro del Observatorio en diciembre de 2003. <br><br> Las detenciones contin&uacute;an <br><br> Algunas presas han sido excarceladas pero las detenciones de mujeres no han cesado. De hecho se han incrementado en Abu Ghraib. La campa&ntilde;a de detenciones incluy&oacute; a habitantes del &aacute;rea de Faluya. Se han mantenido los registros en las casas y se ha detenido a mujeres de todas las edades. Un preso nos ha informado de que hab&iacute;a visto con sus propios ojos a una mujer anciana muy mayor, de m&aacute;s de 80 a&ntilde;os, caminando por la c&aacute;rcel de Abu Ghraib con un bast&oacute;n. El Centro del Observatorio ya entrevist&oacute; y document&oacute; el caso de una ni&ntilde;a de doce a&ntilde;os que fue detenida con sus dos hermanas de 19 y 21 a&ntilde;os de edad y con su madre, de 50 a&ntilde;os, en el centro de detenci&oacute;n del aeropuerto [internacional] de Bagdad el pasado mes de diciembre. <br><br> El Centro igualmente se reuni&oacute; con cinco mujeres presas y con muchos presos de los cuales la mayor&iacute;a se neg&oacute; a hablar abiertamente. Algunos lo hicieron en condici&oacute;n de anonimato. Pidieron que los detalles de fecha y lugar de la detenci&oacute;n o de puesta en libertad no fueran mencionados por temor a ser reconocidos por las autoridades de ocupaci&oacute;n. <br><br> Testimonio de \"A\" <br><br> El testimonio \"A\" declara que est&aacute; dispuesta a testificar abiertamente fuera de Iraq aunque lo hizo con nosotros. \"A\" fue detenida durante cinco meses. Un d&iacute;a en septiembre de 2003, su casa fue atacada por veh&iacute;culos armados estadounidenses y tanques que rodearon el barrio y cortaron la calle. Decenas de soldados fuertemente armados como si se tratase de una gran batalla penetraron en la casa sin contestar cuando \"A\" les pregunt&oacute; qu&eacute; quer&iacute;an. Juntaron a las mujeres en un mismo lugar y sacaron a los hombres. <br><br> \"[...] Me preguntaron mi nombre y cuando se lo di, el traductor cogi&oacute; mi mano y dijo que yo era un objetivo pol&iacute;tico. Otros soldados estaban registrando la casa. Se llevaron mis libros, mi tesis doctoral, mis CD y mi ordenador. Me dijeron que se me iban a llevar con ellos durante unas horas para interrogarme, una investigaci&oacute;n muy r&aacute;pida, dijeron. Detuvieron a uno de mis familiares y a uno de nuestros vecinos que era diplom&aacute;tico solo por ser de la misma provincia. Me di cuenta de que me estaban deteniendo por mi tribu, pertenecer a mi tribu; por nada m&aacute;s. <br><br> \"El ataque y las detenciones tuvieron lugar despu&eacute;s de que hubiese dado una entrevista a un peri&oacute;dico extranjero en la que hablaba del derecho de cualquier iraqu&iacute; a vincularse a cualquier organizaci&oacute;n incluso aunque funcionase bajo el r&eacute;gimen de Sadam [Husein]. Sospecho que mi detenci&oacute;n tiene algo que ver con esa entrevista. Me trasladaron a [...] en el norte de Bagdad, en una zona que todav&iacute;a est&aacute; en construcci&oacute;n. Han montado all&iacute; sus instalaciones. Estaba casi atardeciendo. Mis ojos estaban cansados. Entr&eacute; en un lugar en el que despu&eacute;s comprob&eacute; que era una casa sin acabar de construir. Me pusieron en una habitaci&oacute;n que ellos llamaban \"la cueva\". La ventana estaba tapiada con ladrillos y la puerta con placas met&aacute;licas. Intent&eacute; ubicarme en la habitaci&oacute;n a trav&eacute;s de mis manos. Hab&iacute;a camas met&aacute;licas con mantas. Me sent&eacute; en una de ellas. Escuch&eacute; algo en la habitaci&oacute;n, estaba aterrorizada, pens&eacute; que ser&iacute;a un culebra. Algo ara&ntilde;&oacute; los dedos de mi pie y me hizo da&ntilde;o. Me di cuenta de que era una rata. Sacud&iacute; mi pie y me sent&eacute; con las piernas cruzadas sobre la cama. No era f&aacute;cil con los muelles. Empec&eacute; a recitar versos del Cor&aacute;n. Estaba preocupada por mi madre que es paral&iacute;tica y por mis hermanas. Pero estaba m&aacute;s preocupada por mi pariente. Despu&eacute;s de un mucho rato pregunt&eacute; d&oacute;nde estaba la investigaci&oacute;n; pensaba que hab&iacute;an sido honestos cuando me dijeron que no llevar&iacute;a m&aacute;s de una hora. Pregunt&eacute; por alg&uacute;n oficial en la instalaci&oacute;n y una voz contest&oacute;: 'c&aacute;llate'. Lo intent&eacute; de nuevo; esta vez pregunt&eacute; por el ba&ntilde;o. El soldado me condujo a un ba&ntilde;o inacabado. La casa era solo un esqueleto. Respir&eacute; profundamente y alguien me empuj&oacute; de nuevo a la oscura cava. Busqu&eacute; por el suelo algo para poner en la cama. Hac&iacute;a demasiado calor para sentarse en la cama de hierro. Encontr&eacute; un trozo de cart&oacute;n. Lo extend&iacute; y lo puse en la cama. Pregunt&eacute; de nuevo por la investigaci&oacute;n; la respuesta vino detr&aacute;s de la puerta cerrada: 'Despu&eacute;s, m&aacute;s tarde'. Rec&eacute; en la cama. Intent&eacute; dormir. Vi un destello de luz a trav&eacute;s de los peque&ntilde;os agujeros del muro. Era de noche. Intent&eacute; descubrir qu&eacute; eran esos ruidos y me di cuenta que hab&iacute;a una caja llena de basura, de restos de comida y de cartones de zumo vac&iacute;os. Hab&iacute;a ratas hurgando en ella. Una me mordi&oacute;. <br><br> \"[...] Me dieron una botella de agua y un trozo de pastel. Eso es todo lo que com&iacute; ese d&iacute;a. Hac&iacute;a mucho calor, sudaba todo el tiempo y necesitaba lavarme. Por la noche, la puerta se abri&oacute; fuertemente y entr&oacute; una mujer. Gritaba hist&eacute;ricamente de miedo, por la oscuridad y por las ratas. Pero lo m&aacute;s aterrador para ella era [pensar] lo que le ocurrir&iacute;a despu&eacute;s de la c&aacute;rcel. M&aacute;s tarde me dijo que una hermana esquizofr&eacute;nica dio informaci&oacute;n falsa contra ella, contra su marido y su hijo afirmando que escond&iacute;an armas en su casa. Todos ellos fueron detenidos a pesar de que no hallaron armas. Esa mujer estuvo detenida durante varios meses. Hasta ahora no s&eacute; si ha sido puesta en libertad o si est&aacute; a&uacute;n en la c&aacute;rcel debido a una falsa informaci&oacute;n dada por una mujer enferma. <br><br> \"[...] En la prisi&oacute;n del aeropuerto nos quitaron la ropa y nos dieron otra diferente. Nos registraron y nos quitaron todo lo que ten&iacute;amos. Me llamaron para la investigaci&oacute;n. El oficial del ej&eacute;rcito o del servicio de inteligencia me pregunt&oacute; mi nombre, religi&oacute;n, facci&oacute;n, trabajo e intereses. Ten&iacute;a inter&eacute;s en discutir mis ideas sobre el trabajo de las mujeres en la sociedad civil. Le gust&oacute; mi manera de razonar; dijo que estaba hablando con una mujer civilizada. Me puse contenta porque pens&eacute; que pronto me pondr&iacute;an en libertad. Eso no ocurri&oacute;. Me mostraron el sitio en el que pasar&iacute;a todo el tiempo de mi detenci&oacute;n en la c&aacute;rcel del aeropuerto. <br><br> \"En la tienda &eacute;ramos 20 mujeres, diez de ellas detenidas por razones pol&iacute;ticas [\"A\" menciona los nombres, no sabemos el paradero actual de algunas]. Las otras estaban acusadas de diferentes cargos. La tienda de mujeres estaba enfrente de la de los hombres. Pod&iacute;amos verlos. Hab&iacute;a ba&ntilde;os de madera. No llegan al suelo, de hecho hab&iacute;a al menos 50 cent&iacute;metros entre el suelo y la pared madera del ba&ntilde;o. Nuestros pies y piernas pod&iacute;an verse cuando est&aacute;bamos en el ba&ntilde;o, lo que era muy embarazoso y contrario a nuestra religi&oacute;n. Una ma&ntilde;ana, la presa \"S\" que era una se&ntilde;ora mayor y muy respetable, se estaba lavando cuando una mujer soldado, acompa&ntilde;ada por muchos soldados la llam&oacute;. \"S\" cubri&oacute; su cuerpo mojado con sus ropas, se recogi&oacute; el cabello y corri&oacute; hacia el patio desde donde la hab&iacute;an llamado. La mujer soldado le dijo 'queremos registrarte'. Era una extra&ntilde;a orden porque no llevaba nada encima m&aacute;s que la ropa de la prisi&oacute;n. Nos dimos cuenta de que quer&iacute;an humillarla. Le pusieron entre dos soldados, sus brazos extendidos verticalmente, sus piernas abiertas tanto como pod&iacute;a. La mujer soldado comenz&oacute; a registrarla. Empez&oacute; a pellizcarle y a presionar en partes de su cuerpo; le extendi&oacute; el cabello, lo aire&oacute; fuertemente, empez&oacute; a buscar entre el pelo y entonces golpe&oacute; a la mujer en las piernas. Repiti&oacute; esto durante cuatro veces, cada una de un lado. Para entonces nosotras ya est&aacute;bamos seguras de que estaban humillando a la mujer delante de los presos: el mensaje era claro: 'Estas mujeres est&aacute;n en nuestras manos, o confes&aacute;is o ...'.\". <br><br> Conversaci&oacute;n con otra presa, Um Tai, la esposa de un ex oficial de Presidencia. Fue detenida como reh&eacute;n para forzar a su marido a entregarse [a los ocupantes]. Ten&iacute;a m&aacute;s de 60 a&ntilde;os y padec&iacute;a de h&iacute;gado y de ri&ntilde;&oacute;n. Su esposo se hab&iacute;a retirado varios a&ntilde;os atr&aacute;s, antes de la guerra. La pusieron en aislamiento total; su tienda ten&iacute;a el tama&ntilde;o de un colch&oacute;n. No se le permiti&oacute; ir al ba&ntilde;o durante dos d&iacute;as. La dejaron con sus necesidades durante dos d&iacute;as. Tuvo que usar una esquina de la peque&ntilde;a celda-tienda como ba&ntilde;o. <br><br> Um Tai habla de c&oacute;mo los presos eran torturados en Abu Ghraib. <br><br> \"[...] Trajeron a un preso desnudo, con los ojos vendados y atado de pies y manos a unas tablas como en una cruz. Empezaron a torturarle. Le golpearon especialmente en las partes sensibles de su cuerpo. Le amenazaron con perros militares; en un incidente, el perro, de hecho, mordi&oacute; al preso en el muslo. El hombre se desmay&oacute;. Otras veces, forzaban a hombres desnudos a tumbarse sobre bloques de hielo, algunos sufrieron ataques cardiacos.\" <br><br> \"A\" tambi&eacute;n se refiri&oacute; a cuatro hermanas de Taha Yasin Ramadan, miembro de la direcci&oacute;n [1]. <br><br> \"[...] Fueron cruelmente torturadas; pod&iacute;amos o&iacute;r sus gritos llenando el lugar. Permitieron que perros militares las atacaran. La hermana m&aacute;s joven se puso hist&eacute;rica; sugiri&oacute; un mont&oacute;n de sitios en los que &eacute;l [su hermano] podr&iacute;a estar. No sab&iacute;an donde se hallaba su hermano.\" <br><br> El encuentro con \"A\" dur&oacute; cuatro horas. Insisti&oacute; en no dar ninguna informaci&oacute;n sobre su identidad. Habl&oacute; de otra prisi&oacute;n a la que fue trasladada, &eacute;sta en Bagdad. <br><br> \"[...] Hab&iacute;a tres habitaciones para tres clases distintas de presas. Hab&iacute;a 56 mujeres. Las habitaciones daban a un corredor abierto. Hac&iacute;a mucho fr&iacute;o. Las corrientes lo empeoraban. Hab&iacute;a ventanas cerca del techo pero no hab&iacute;a cristales en ellas. Las enfermedades nos atenazaban: infecciones de est&oacute;mago, colon, diarrea, catarros e infecciones de o&iacute;dos. Ten&iacute;amos que lavarnos con agua fr&iacute;a, no hab&iacute;a agua caliente. Incluso cuando repararon los calentadores de agua, se volvieron a romper r&aacute;pidamente debido a la sobrecarga de uso. Y aun cuando hubiera agua caliente, no hab&iacute;a la suficiente para que todas las prisioneras pudieran lavar sus cuerpos y sus ropas. Ten&iacute;amos que poner nuestra colada en las camas para que se secase. Cortaron el agua despu&eacute;s de un tiempo. La comida era mala, dos veces al d&iacute;a. La primera, al mediod&iacute;a, era un cuenco de arroz y algo de sopa, habas, lentejas o berenjenas. Era tan mala y tan grasienta que nos produc&iacute;a diarrea.\" <br><br> \"A\" me susurra algo al o&iacute;do -aunque no hay nadie m&aacute;s con nostras en la sala: \"Una presa fue violada 17 veces por un polic&iacute;a iraqu&iacute; y con conocimiento de los estadounidenses\". No sabemos qui&eacute;n es ni por qu&eacute; fue encarcelada. \"No se encontraba bien, se qued&oacute; en silencio y no hacia m&aacute;s que vomitar todo el rato. Se la llevaron y no supimos nada m&aacute;s de ella\". <br><br> En la actualidad, \"A\" no sale de casa nunca. Piensa que su vida est&aacute; acabada, que nada tiene sentido. Dice que esto es \" [...] la globalizaci&oacute;n. Se llevar&aacute; todos nuestros valores y creencias junto a nuestros recursos, nuestra tierra y nuestros dos r&iacute;os\". <br><br> Hemos escuchado historias de otras presas y tambi&eacute;n de presos sobre abusos sexuales llevados a cabo por polic&iacute;as iraqu&iacute;es. Uno de los presos nos dio los nombres de tres mujeres iraqu&iacute;es que fueron golpeadas de manera humillante. Fueron obligadas a tumbarse de espaldas, con las piernas levantadas mientras les golpeaban en sus pies. <br><br> Testimonio de \"B\" <br><br> \"A\" nos dio la direcci&oacute;n de \"B\", una presa compa&ntilde;era. Es licenciada en Derecho y escribe poes&iacute;a. Dijo que quer&iacute;a que su historia fuera escuchara por todos en todo el mundo. Una representante de AI, Yihan al-Alaily, nos acompa&ntilde;&oacute; en la visita. Fue muy dif&iacute;cil dar con ella. En cada una de las direcciones que ten&iacute;amos nos respond&iacute;an de mala manera y se negaban a ayudarnos. Cuando al final la encontramos, dijo que conoc&iacute;a a \"A\", que la quer&iacute;a mucho y que de hecho hab&iacute;a escrito algunos poemas sobre ella. Afirma que \"A\" era una mujer paciente y respetable. \"B\" dice que est&aacute; dispuesta a contar todo fuera de Iraq. \"Aqu&iacute; no dir&eacute; ni una palabra\". Entonces baja su cabeza, se remueve el cabello y dice: \"Mira\". Tiene un enorme agujero todav&iacute;a no cerrado. No tiene pelo en esa parte. Est&aacute; enfadada: \"Me robaron el dinero, mi familia est&aacute; destrozada, temo por mis hijos y por mi. He enviado a cada uno de mis cuatros hijos a un sitio distinto\". Hemos tenido que prometerle que no vamos a revelar su identidad. Promete decirnos todo al d&iacute;a siguiente. <br><br> Antes de marcharnos, nos dice: <br><br> \"[...] Me obligaron a remover un cubo lleno de excrementos humanos y petr&oacute;leo. Tuve que seguir removi&eacute;ndolo con fuego prendido hasta que se consumi&oacute;. Sufr&iacute; una alergia debido a eso; no pude comer durante mucho tiempo. Ahora, cuando recuerdo me pongo enferma y me entran ganas de vomitar. Estuve maniatada durante 27 d&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s quer&eacute;is que os diga?\" <br><br> Al d&iacute;a siguiente no acudi&oacute; a nuestra cita. Hu&iacute;a de nosotros. Un hombre que la conoce nos dijo: \"Dejadla en paz, tiene miedo y est&aacute; preocupada por su familia\". <br><br> Testimonio de \"C\" <br><br> Un amigo nos acompa&ntilde;&oacute; a la casa de un pariente. Dijo que una mujer \"C\" acababa de ser puesta en libertad. La representante de AI ven&iacute;a con nosotros. Un pariente de \"C\" nos recibe en la puerta. Pide disculpas porque ella no podr&aacute; recibirnos. Intentamos convencerle de que no vamos a revelar ninguna informaci&oacute;n sobre su identidad, de que su testimonio es muy importante para salvar a otras mujeres que est&aacute;n todav&iacute;a en la c&aacute;rcel. Promete ayudarnos y se mete de nuevo en la casa. Cuando vuelve se muestra todav&iacute;a m&aacute;s obstinado: \"Iraq se ha perdido, &iquest;qu&eacute; importancia tiene esta mujer? Por favor, dejadnos solos\". <br><br> Testimonio de \"D\" <br><br> \"D\", de origen palestino, fue detenida por un polic&iacute;a iraqu&iacute;. Fue golpeada, torturada y latigada sin raz&oacute;n aparente. Su hermano dice que volvi&oacute; con las ropas rasgadas y que hab&iacute;a o&iacute;do los gritos de otra mujer cruelmente torturada. Sab&iacute;a que la otra mujer trabajaba como secretaria en la Federaci&oacute;n de Mujeres Iraqu&iacute;es. Nosotros ya hab&iacute;amos o&iacute;do que Iftijar al-Samarai, la subsecretaria de la Federaci&oacute;n estaba detenida (ha sido excarcelada recientemente), lo que es extra&ntilde;o porque Iftijar se dirigi&oacute; directamente a los estadounidenses tras la guerra, se present&oacute; y les dijo todo sobre su identidad. Le dijeron: \"&iquest;Qu&eacute; necesitamos nosotros de una mujer de una ONG. Vete a casa\". Pero fue detenida igualmente. Pedimos ver a \"D\" y su hermano nos dice que de ning&uacute;n modo. \"La polic&iacute;a iraqu&iacute; la detuvo y los estadounidenses la pusieron en libertad. No queremos acercarnos al oso\". <br><br> Hemos sabido despu&eacute;s que \"D\" ha abandonado Iraq donde ha vivido desde 1948. <br><br> Testimonio de \"E\" <br><br> La hermana de la presa \"E\" vino a vernos pidiendo ayuda. \"E\" fue detenida con su hija, su yerno y un invitado que ten&iacute;an en casa. El invitado fue puesto en libertad despu&eacute;s de cuatro d&iacute;as y la hija despu&eacute;s de 9, pero \"E\" y su yerno todav&iacute;a est&aacute;n en prisi&oacute;n. \"E\" era miembro del partido Ba'az. Un ex preso nos ha informado de que est&aacute; siendo golpeada durante los interrogatorios, que ha sido acusada de ayudar a la Resistencia. La hija de \"E\" nos dijo que despu&eacute;s de haber sido interrogada y de haberse demostrado su inocencia, el oficial responsable de la prisi&oacute;n la llam&oacute;. En el trayecto de la celda a su oficina, el traductor le dijo: <br><br> \"Vas a ver al director de esta c&aacute;rcel. Te va a preguntar c&oacute;mo has estado en la c&aacute;rcel, si has sido torturada o no, etc... Si tus respuestas son negativas te enviar&aacute;n de nuevo a la celda y no ser&aacute;s puesta en libertad. Si dices que todo ha ido bien te pondr&aacute;n en libertad.\" <br><br> Por supuesto, dijo que todo hab&iacute;a ido bien dentro de la prisi&oacute;n; incluso firm&oacute; un papel declarando que iba a cooperar con las autoridades de ocupaci&oacute;n si o&iacute;a o se enteraba de algo &uacute;til. Ese papel lo hab&iacute;an firmado todos los presos y presas con los que nos reunimos. \"E\" sigue todav&iacute;a en la c&aacute;rcel. <br><br> El hijo de una amiga del Centro del Observatorio, que hab&iacute;a trabajado con las autoridades de ocupaci&oacute;n como int&eacute;rprete, fue detenido. [La madre] estaba esperando a las puertas de la prisi&oacute;n de Abu Ghraib para saber algo de &eacute;l. Uno de los presos le dijo: \"[...] Lo siento, no s&eacute; nada de &eacute;l\". Pero la dej&oacute; sorprendida cuando le dijo que algo muy feo hab&iacute;a ocurrido dentro de la c&aacute;rcel unos d&iacute;as antes. \"Las fuerzas estadounidenses llevaron a una mujer desnuda enfrente de la tienda de los presos, entonces la arrojaron sobre uno de ellos. Uno de los presos le tir&oacute; una manta para que se cubriera\". <br><br> Los iraqu&iacute;es han le&iacute;do una carta supuestamente escrita por una mujer presa en Abu Ghraib [2]. El Centro del Observatorio ha enviado por e-mail una copia escaneada de la misma a una organizaci&oacute;n de mujeres estadounidense. La carta ped&iacute;a que los iraqu&iacute;es bravos y honestos deber&iacute;an limpiar su honor bombardeando la prisi&oacute;n de Abu Ghraib porque algo vergonzoso estaba ocurriendo dentro y que las presas estaban sufriendo abusos sexuales en diversas formas. La carta estaba firmada por una mujer llamada Nur. <br><br> La carta produjo reacciones sospechosas; muchos dijeron que pod&iacute;a ser falsa simplemente para encolerizar a la opini&oacute;n p&uacute;blica iraqu&iacute;. Pero de cualquier modo se habl&oacute; mucho sobre los abusos sexuales a las presas. <br><br> El testimonio de hombres excarcelados [3] <br><br> Testimonio de \"F\" <br><br> Un preso recientemente excarcelado, \"F\", acept&oacute; darnos la siguiente informaci&oacute;n tambi&eacute;n bajo la condici&oacute;n del anonimato. Los casos que \"F\" nos ha contado sobre abusos de mujeres ejemplifican dos tipos de abusos. <br><br> \"[...] Est&aacute;bamos sentados fuera de la tienda al calor del sol cuando pas&oacute; un cami&oacute;n que llevaba tres mujeres. Un compa&ntilde;ero baj&oacute; la cabeza y volvi&oacute; a la tienda. Le dije que era triste ver mujeres encarceladas. &Eacute;l me respondi&oacute; que las mujeres que acababa de ver eran su madre y su hermana. No pudo reconocer a la tercera.\" <br><br> \"F\" recuerda: \"[...] Vi a soldados estadounidenses conduciendo a una mujer de unos treinta a&ntilde;os con las ropas rasgadas, las manos atadas e intentando taparse las partes de su cuerpo que estaban descubiertas. Uno de los presos se quit&oacute; su ropa y se la lanz&oacute;. Nos sentimos profundamente humillados, incluso m&aacute;s que ella porque lo &uacute;nico que pudimos hacer fue bajar nuestras cabezas\". <br><br> \"[...] Hab&iacute;a un hombre joven de unos 35 a&ntilde;os conmigo en la tienda. Era muy amable, atractivo y religioso. Un d&iacute;a le llamaron para interrogatorio. Desapareci&oacute; durante muchos d&iacute;as y cuando volvi&oacute; era un hombre distinto. Nos cont&oacute; que una soldado estadounidense le hab&iacute;a encontrado atractivo y que le hab&iacute;a dicho que quer&iacute;a un hijo suyo. [Ella] [l]e quit&oacute; las ropas y trat&oacute; de dormir con &eacute;l. &Eacute;l la rechaz&oacute;. Ella vend&oacute; sus ojos, le arrastr&oacute; desnudo de una parte sensible de su cuerpo y se lo llev&oacute; a alguna parte. Le hizo dar vueltas por alg&uacute;n sitio; camin&oacute; con &eacute;l unos 50 metros y entonces le quit&oacute; la venda de los ojos y se encontr&oacute; en medio de la c&aacute;rcel de mujeres donde muchas presas estaban tambi&eacute;n desnudas. Vio a una anciana sentada con la cabeza hacia abajo. La mujer soldado le dijo que hab&iacute;a c&aacute;maras en ese sitio. Le dejaron en esa situaci&oacute;n durante 17 d&iacute;as\". <br><br> \"F\" pide que todos los soldados que salgan de Iraq sean registrados para [encontrar] los v&iacute;deos y las fotos que prueban que las tropas han venido para humillarnos. <br><br> Otro preso que fue liberado en febrero de 2004 y que de nuevo rechaza darnos su nombre o ning&uacute;n detalle sobre su detenci&oacute;n en Abu Ghraib nos cuenta: <br><br> \"[...] Mientras me llevaban de un sitio a otro un soldado estadounidense me empuj&oacute; al suelo, puso su bota sobre mi cuello y me arrastr&oacute; por la cabeza. Quit&oacute; el saco de mi cabeza y me dijo que mirara. Vi a dos mujeres en un cami&oacute;n; parec&iacute;an una madre y una hija. Estaba lloviendo mucho. La joven estaba descalza. Aquella noche llor&eacute;; era un prisionero atado que no pod&iacute;a defender a nuestras mujeres. <br><br> \"[...] Durante la investigaci&oacute;n el soldado estadounidense me pregunt&oacute; por mi infancia; si hab&iacute;a sufrido abusos sexuales, si hab&iacute;a practicado el sexo con animales, luego me pregunt&oacute; si me hab&iacute;a gustado y me dijo que le mirara a los ojos. Le dije que era musulm&aacute;n, que rezaba y ayunaba, que soy abuelo y que no me importa nada m&aacute;s que mi nieta. Se burl&oacute; de mi y me pregunt&oacute; si mi esposa era bonita. Entonces escupi&oacute; en el suelo y sali&oacute; de la habitaci&oacute;n. En otra c&aacute;rcel un hombre mayor con barba de unos 65 a&ntilde;os me dijo que le hab&iacute;an hecho las mismas preguntas y que despu&eacute;s el oficial le hab&iacute;a ofrecido traer a su esposa y a su hija a la c&aacute;rcel. El anciano le escupi&oacute; en la cara al oficial. Se ech&oacute; a llorar. Rezando todo el tiempo, despu&eacute;s de esa conversaci&oacute;n ya no volvi&oacute; a hablar m&aacute;s.\" <br><br> Un preso que pas&oacute; 67 d&iacute;as en el campo de detenci&oacute;n de Um Qasr en el sur, dijo que hab&iacute;a tres tiendas de ni&ntilde;os, de j&oacute;venes y de mujeres. Dijo que hab&iacute;a sido golpeado cruelmente porque al ver que estaban interrogando a una ni&ntilde;a de doce a&ntilde;os empez&oacute; a gritarles: \"&iquest;Esta es la libertad que los estadounidenses nos promet&iacute;an?\". Un representante [del departamento] de Derechos Humanos del Ej&eacute;rcito de EEUU le contest&oacute;: \"La libertad es para los estadounidenses, no para los iraqu&iacute;es\". <br><br> Consideraci&oacute;n final <br><br> De todas las historias narradas anteriormente, y de muchas otras, se desprende obviamente que las mujeres iraqu&iacute;es est&aacute;n siendo usadas como objetos e instrumentos de violaciones. Se utilizan contra los hombres. Utilizar el valor del honor en su contexto &aacute;rabe e isl&aacute;mico para quebrarlo significa que a trav&eacute;s de estos abusos se pretende quebrar la estructura psicol&oacute;gica y cultural de la sociedad iraqu&iacute;. Los abusos se est&aacute;n utilizando para romper la imagen que los propios iraqu&iacute;es tienen de s&iacute; mismos, la imagen que tienen las mujeres en la sociedad y la que tienen de s&iacute; mismas. <br><br> Notas de CSCAweb: <br><br> 1. Sobre las torturas en la c&aacute;rcel de Abu Ghraib, v&eacute;ase en CSCAweb: Munir al-Yaloudi: Las im&aacute;genes de las torturas en Abu Ghraib - No es dif&iacute;cil torturar a presos para quien bombardea las casas de los civiles y mata ni&ntilde;os y mujeres <br>  <br> 2. Taha Yas&iacute;n Ramad&aacute;n fue hasta la ca&iacute;da del gobierno anterior vicepresidente de Iraq. <br>  <br> 3. El contenido de la carta puede verse en sus versiones en castellano y original en &aacute;rabe en: Las mujeres iraqu&iacute;es encarceladas, sometidas a trato vejatorio, abusos sexuales y violaciones y violaciones por parte de soldados de ocupaci&oacute;n y miembros de los cuerpos de seguridad iraqu&iacute;es - Carta de Nur, presa en la c&aacute;rcel de Abu Ghraib, Bagdad <br>  <br> 4. V&eacute;ase en CSCAweb: Mohamed Abu Nasr: Excarcelados iraqu&iacute;es denuncian hacinamiento y torturas en los campos de detenci&oacute;n de las fuerzas de ocupaci&oacute;n, y un cifra superior a 10.000 prisioneros y Muhamad Abu Nasr: El testimonio de los excarcelados iraqu&iacute;es de Abu Ghraib confirma el car&aacute;cter arbitrario de las detenciones, la indefensi&oacute;n jur&iacute;dica y la pr&aacute;ctica de las torturas . <br><br> <a href=\"http:\/\/www.nodo50.org\/csca\/agenda2004\/iraq\/jamas_28-05-04_mujeres.html\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.nodo50.org\/csca\/agenda2004\/iraq\/jamas_28-05-04_mujeres.html<\/a> <br>  <br> <\/p>\n","contact":"","link":"","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/plain","summary":"&quot;De todas las historias narradas anteriormente, y de muchas otras, se desprende obviamente que las mujeres iraqu\u00edes est\u00e1n siendo usadas como objetos e instrumentos de violaciones. Se utilizan contra los hombres. 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