{"article":{"id":29703,"heading":"La Guerra de Irak, Eduardo Galeano","author":"=","created":"2003-02-18 02:30:29","modified":"2013-11-10 23:48:36","last_modified":"Mon, 11 Nov 2013 06:48:36","article":"<p>Tiempos del miedo. Vive el mundo en estado de terror, y el terror se  <br>  <br> disfraza: dice ser obra de Saddam Hussein, un actor ya cansado de  <br>  <br> tanto trabajar de enemigo, o de Osama bin Laden, asustador  <br>  <br> profesional.  <br><br> Pero el verdadero autor del p&aacute;nico planetario se llama Mercado. Este  <br>  <br> se&ntilde;or no tiene nada que ver con el entra&ntilde;able lugar del barrio donde  <br>  <br> uno acude en busca de frutas y verduras. Es un todopoderoso  <br>  <br> terrorista sin rostro, que est&aacute; en todas partes, como Dios, y cree  <br>  <br> ser, como Dios, eterno. Sus numerosos int&eacute;rpretes anuncian: \"El  <br>  <br> Mercado est&aacute; nervioso\", y advierten: \"No hay que irritar al Mercado\".  <br><br> Su frondoso prontuario criminal lo hace temible. Se ha pasado la vida  <br>  <br> robando comida, asesinando empleos, secuestrando pa&iacute;ses y fabricando  <br>  <br> guerras.  <br><br> Para vender sus guerras, el Mercado siembra miedo. Y el miedo crea  <br>  <br> clima. La televisi&oacute;n se ocupa de que las torres de Nueva York vuelvan  <br>  <br> a derrumbarse todos los d&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; qued&oacute; del p&aacute;nico al &aacute;ntrax? No  <br>  <br> s&oacute;lo una investigaci&oacute;n oficial, que poco o nada averigu&oacute; sobre  <br>  <br> aquellas cartas mortales: tambi&eacute;n qued&oacute; un espectacular aumento del  <br>  <br> presupuesto militar de Estados Unidos. Y la millonada que ese pa&iacute;s  <br>  <br> destina a la industria de la muerte no es moco de pavo. Apenas un mes  <br>  <br> y medio de esos gastos bastar&iacute;a para acabar con la miseria en el  <br>  <br> mundo, si no mienten los numeritos de las Naciones Unidas.  <br><br> Cada vez que el Mercado da la orden, la luz roja de la alarma  <br>  <br> parpadea en el peligros&iacute;metro, la m&aacute;quina que convierte toda sospecha  <br>  <br> en evidencia. Las guerras preventivas matan por las dudas, no por las  <br>  <br> pruebas. Ahora le toca a Irak. Otra vez ese castigado pa&iacute;s ha sido  <br>  <br> condenado. Los muertos sabr&aacute;n comprender: Irak contiene la segunda  <br>  <br> reserva mundial de petr&oacute;leo, que es justo lo que el Mercado anda  <br>  <br> precisando para asegurar combustible al despilfarro de la sociedad de  <br>  <br> consumo.  <br><br> Espejo, espejito: &iquest;qui&eacute;n es el m&aacute;s temido? Las potencias imperiales  <br>  <br> monopolizan, por derecho natural, las armas de destrucci&oacute;n masiva.  <br><br> En tiempos de la conquista de Am&eacute;rica, mientras nac&iacute;a eso que ahora  <br>  <br> llaman Mercado global, la viruela y la gripe mataron muchos m&aacute;s  <br>  <br> ind&iacute;genas que la espada y el arcabuz. La exitosa invasi&oacute;n europea  <br>  <br> tuvo mucho que agradecer a las bacterias y los virus. Siglos despu&eacute;s,  <br>  <br> esos aliados providenciales se convirtieron en armas de guerra, en  <br>  <br> manos de las grandes potencias. Un pu&ntilde;ado de pa&iacute;ses monopoliza los  <br>  <br> arsenales biol&oacute;gicos. Hace un par de d&eacute;cadas, Estados Unidos permiti&oacute;  <br>  <br> que Saddam Hussein lanzara bombas de epidemias contra los kurdos,  <br>  <br> cuando &eacute;l era un mimado de Occidente y los kurdos ten&iacute;an mala prensa,  <br>  <br> pero esas armas bacteriol&oacute;gicas hab&iacute;an sido hechas con cepas  <br>  <br> compradas a una empresa de Rockville, en Maryland.  <br><br> En materia militar, como en todo lo dem&aacute;s, el Mercado predica la  <br>  <br> libertad, pero la competencia no le gusta ni un poquito. La oferta se  <br>  <br> concentra en manos de pocos, en nombre de la seguridad universal.  <br>  <br> Saddam Hussein mete mucho miedo. Tiembla el mundo. Tremenda amenaza:  <br>  <br> Irak podr&iacute;a volver a usar armas bacteriol&oacute;gicas y, mucho m&aacute;s grave  <br>  <br> todav&iacute;a, alguna vez podr&iacute;a llegar a tener armas nucleares. La  <br>  <br> humanidad no puede permitir ese peligro, proclama el peligroso  <br>  <br> presidente del &uacute;nico pa&iacute;s que ha usado armas nucleares para asesinar  <br>  <br> poblaci&oacute;n civil. &iquest;Habr&aacute; sido Irak quien extermin&oacute; a los viejos,  <br>  <br> mujeres y ni&ntilde;os de Hiroshima y Nagasaki?  <br><br> Paisaje del nuevo milenio:  <br><br> gente que no sabe si ma&ntilde;ana encontrar&aacute; qu&eacute; comer, o si se quedar&aacute; sin  <br>  <br> techo, o c&oacute;mo har&aacute; para sobrevivir si se enferma o sufre un accidente;  <br><br> gente que no sabe si ma&ntilde;ana perder&aacute; el empleo, o si ser&aacute; obligada a  <br>  <br> trabajar el doble a cambio de la mitad, o si su jubilaci&oacute;n ser&aacute;  <br>  <br> devorada por los lobos de la bolsa o por los ratones de la inflaci&oacute;n;  <br><br> ciudadanos que no saben si ma&ntilde;ana ser&aacute;n asaltados a la vuelta de la  <br>  <br> esquina, o si les desvalijar&aacute;n la casa, o si alg&uacute;n desesperado les  <br>  <br> meter&aacute; un cuchillo en la barriga;  <br><br> campesinos que no saben si ma&ntilde;ana tendr&aacute;n tierra que trabajar y  <br>  <br> pescadores que no saben si encontrar&aacute;n r&iacute;os o mares no envenenados  <br>  <br> todav&iacute;a;  <br><br> personas y pa&iacute;ses que no saben c&oacute;mo har&aacute;n ma&ntilde;ana para pagar sus  <br>  <br> deudas multiplicadas por la usura.  <br><br> &iquest;Ser&aacute;n obras de Al Qaeda estos terrores cotidianos?  <br><br> La econom&iacute;a comete atentados que no salen en los diarios: cada minuto  <br>  <br> mata de hambre a 12 ni&ntilde;os. En la organizaci&oacute;n terrorista del mundo,  <br>  <br> que el poder militar custodia, hay mil millones de hambrientos  <br>  <br> cr&oacute;nicos y seiscientos millones de gordos.  <br><br> Moneda fuerte, vida fr&aacute;gil: Ecuador y El Salvador han adoptado el  <br>  <br> d&oacute;lar como moneda nacional, pero la poblaci&oacute;n huye. Nunca esos pa&iacute;ses  <br>  <br> hab&iacute;an producido tanta pobreza y tantos emigrantes. La venta de carne  <br>  <br> humana al extranjero genera desarraigo, tristeza y divisas. Los  <br>  <br> ecuatorianos obligados a buscar trabajo en otra parte han enviado a  <br>  <br> su pa&iacute;s, en el a&ntilde;o 2001, una cantidad de dinero que supera la suma de  <br>  <br> las exportaciones de banano, camar&oacute;n, at&uacute;n, caf&eacute; y cacao.  <br><br> Tambi&eacute;n Uruguay y Argentina expulsan a sus hijos j&oacute;venes. Los  <br>  <br> emigrantes, nietos de inmigrantes, dejan a sus espaldas familias  <br>  <br> destrozadas y memorias que duelen. \"Doctor, me rompieron el alma\":  <br>  <br> &iquest;en qu&eacute; hospital se cura eso? En Argentina, un concurso de televisi&oacute;n  <br>  <br> ofrece, cada d&iacute;a, el premio m&aacute;s codiciado: un empleo. Las colas son  <br>  <br> largu&iacute;simas. El programa elige los candidatos, y el p&uacute;blico vota.  <br>  <br> Consigue trabajo el que m&aacute;s l&aacute;grimas derrama y m&aacute;s l&aacute;grimas arranca.  <br>  <br> Sony Pictures est&aacute; vendiendo la exitosa f&oacute;rmula en todo el mundo.  <br><br> &iquest;Qu&eacute; empleo? El que venga. &iquest;Por cu&aacute;nto? Por lo que sea y como sea. La  <br>  <br> desesperaci&oacute;n de los que buscan trabajo, y la angustia de los que  <br>  <br> temen perderlo, obligan a aceptar lo inaceptable. En todo el mundo se  <br>  <br> impone \"el modelo WalMart\". La empresa n&uacute;mero uno de Estados Unidos  <br>  <br> proh&iacute;be los sindicatos y estira los horarios sin pagar horas extra.  <br>  <br> El Mercado exporta su lucrativo ejemplo. Cuanto m&aacute;s dolidos est&aacute;n los  <br>  <br> pa&iacute;ses, m&aacute;s f&aacute;cil resulta convertir el derecho laboral en papel  <br>  <br> mojado.  <br><br> Y m&aacute;s f&aacute;cil resulta, tambi&eacute;n, sacrificar otros derechos. Los pap&aacute;s  <br>  <br> del caos venden el orden. La pobreza y la desocupaci&oacute;n multiplican la  <br>  <br> delincuencia, que difunde el p&aacute;nico, y en ese caldo de cultivo  <br>  <br> florece lo peor. Los militares argentinos, que mucho saben de  <br>  <br> cr&iacute;menes, est&aacute;n siendo invitados a combatir el crimen: que vengan a  <br>  <br> salvarnos de la delincuencia, clama a gritos Carlos Menem, un  <br>  <br> funcionario del Mercado que de delincuencia sabe mucho porque la  <br>  <br> ejerci&oacute; como nadie cuando fue presidente.  <br><br> Costos baj&iacute;simos, ganancias mil, controles cero: un barco petrolero  <br>  <br> se parte por la mitad y la mort&iacute;fera marea negra ataca las costas de  <br>  <br> Galicia y m&aacute;s all&aacute;.  <br><br> El negocio m&aacute;s rentable del mundo genera fortunas y desastres  <br>  <br> \"naturales\". Los gases venenosos que el petr&oacute;leo echa al aire son la  <br>  <br> causa principal del agujero del ozono, que ya tiene el tama&ntilde;o de  <br>  <br> Estados Unidos, y de la locura del clima. En Etiop&iacute;a y en otros  <br>  <br> pa&iacute;ses africanos, la sequ&iacute;a est&aacute; condenando a millones de personas a  <br>  <br> la peor hambruna de los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, mientras Alemania y  <br>  <br> otros pa&iacute;ses europeos vienen de sufrir inundaciones que han sido la  <br>  <br> peor cat&aacute;strofe del &uacute;ltimo medio siglo.  <br><br> Adem&aacute;s, el petr&oacute;leo genera guerras. Pobre Irak...  <br>  <br> <\/p>\n","contact":"","link":"","address":"","phone":"","parent_id":0,"mime_type":"text\/plain","summary":"La Guerra de Irak \r\nby Eduardo Galeano","numcomment":0,"fileurl":"\/uploads\/","filesize":null,"article_url":"\/news\/2003\/02\/29703.php"},"attachments":[],"comments":[]}